Vacuna de los 3 años

Después de mucho tiempo –desde los 18 meses- sin pasar por el centro de salud para vacunar al pichón, nos tocó volver para la vacuna de los 3 años. Íbamos un poco con la mosca detrás de la oreja porque, como ya os he contado, cuando le llevamos a su pediatra, el niño entra en pánico. Pero, otra vez más, el pichón nos sorprendió gratamente. La verdad es que no le dijimos dónde íbamos ni a qué… No está muy bien, pero preferí no crearle ansiedad desde antes jjj.

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Una vez que llegamos al centro de salud, entramos juntos de la mano, le dimos una vuelta a un patio interior que tiene con plantas –así como explorando el territorio 😉 – y ya nos pusimos en la cola frente a la consulta. Había allí un bebé pequeñito al que se entretenía mirándolo y diciendo cosas tipo “Aaaaay, el bebé”. En poco rato nos llamaron. Entramos. Me indicaron que me sentara con él en el regazo y que le sujetara el brazo en el que iban a pincharle. La enfermera nos advirtió de que esta vacuna, la triple vírica, al entrar escuece y que, probablemente, el niño iba a llorar. Pues nada, el pichón ni se inmutó. Ni mú. Ni un mal gesto. Nada. Allí tan pancho. La enfermera le dio una pegatina por lo bien que lo había hecho y salimos de allí flipando en colores. Al salir, el pichón decía “Adiós” y con la mano y todo jjjj. Im-presionante jajaja.

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Nos dijeron que esta vacuna puede dar como reacción algo de fiebre, o pueden salirle pintitas por el cuerpo. La reacción puede darse a partir del quinto día hasta los quince días aproximadamente. Así que nada, a esperar que siga tan bien. Por el momento no ha tenido nada raruno. Ya han pasado casi diez días y todo va bien. Crucemos los dedos.

La siguiente vacuna será la segunda dosis de la varicela que la dejaremos para pasado el verano. Ah, y la de Bexsero que según dicen empieza a rular de nuevo.

 

¿Qué tal el “momento vacuna” con vuestros pipiolos? Contadme!