Veinte cosas sobre mí

Como hizo Tania en su blog “El poder de querer ser madre” que nos contó 20 cosas sobre ella, me animo a tomar el relevo y contaros más sobre mí.

Allá voy con mis 20:

  1. Cuando tengo que madrugar, prefiero levantarme mucho antes de lo necesario para no ir corriendo. Cuando trabajaba, me levantaba como una hora y media antes de salir para poder ducharme y desayunar en paz. El madrugón me merece la pena.
  2. Por tanto, se puede intuir que ODIO llegar tarde a los sitios.
  3. Al igual que NO soporto que me hagan esperar.
  4. No me gusta hacer muchas cosas (tipo recados) en un mismo día. Prefiero planificar y arreglar las cosas por días. Take it easy.
  5. Si tengo pendiente algún asunto de papeleo, le doy prioridad máxima. Tengo que hacerlo cuanto antes. Hace poco me llegó una notificación de la seguridad social y en menos de 24 horas, tenía arreglado el asunto. Pasé una mañana entera de oficinas, colas y esperas, pero lo resolví.
  6. No me gusta que me llamen de números de teléfono que no conozco o números ocultos. Me cuesta mucho contestar a esas llamadas.
  7. Colecciono monedas. Hace mucho que no amplío la colección. Tengo un buen puñado y algunas muy antiguas y de países que ya no existen.
  8. En mi llavero llevo monedas de Dinamarca, Japón, Filipinas y una antigua de 25 pesetas (por eso de que llevan un agujero).
  9. Cuando me fui de casa, me llevé todas mis cosas. No dejé nada –bueno, quizá algún libro de la infancia- y tiré muchos recuerdos por no ir arrastrando el pasado. Hice tabula rasa y tan feliz.
  10. NO soporto ver alfombras/cuadros torcidos. Me pone nerviosa.
  11. Hacía yoga y practicaba reiki -estudié el primer nivel con intención de controlar mis migrañas-. Lo echo de menos. Ahora no tengo tiempo de nada. Algún día…
  12. Fui una de los ganadores del concurso de Maga (el grupo de música que tanto me gusta) donde buscaban un diseño para la portada de su disco “Satie contra Godzilla”. Gané un disco firmado jjjj y me vino de lujo porque llegó casi en mi cumpleaños.
  13. Hace relativamente poco salió un libro cuya portada es una ilustración mía (no me pidáis que os diga el título del libro porque no lo voy a decir jjj).
  14. Me encanta aprendar idiomas. Me gustaría volver a estudiar alemán. Se me va olvidando 😦
  15. De pequeña era una niña buena. De adolescente fui un poco cabra loca.
  16. Me saqué el carné de conducir no sé cómo porque me da pánico absoluto conducir. Conduciré cuando TODOS los coches sean automáticos y no haya tráfico denso. O cuando viva en un pueblo remoto de Alaska jajaja.
  17. Quiero ir, algún día, al otro lado del charco. No especialmente a E.E.U.U. –que también molaría-.
  18. Me muero por volver a montar en avión. La próxima vez será con nuestro pichón. Merece la pena esperar.
  19. Recuerdo las fechas con facilidad. En mi mente están guardados hasta los cumpleaños de familiares lejanos o amigos del año catapún.
  20. Igual me pasa con los números de teléfono. Aún recuerdo el de casa de mis primas cuando vivían aquí (puede hacer fácilmente más de 20 años).

Captura de pantalla 2016-06-27 a la(s) 23.57.39

Ya sabéis más sobre una servidora. Ahora me gustaría saber sobre vosotrxs. Venga, si me estás leyendo, te propongo que participes y me cuentes 20 cosas sobre ti.

 

 

Anuncios

Remember

Casualmente, hablando con mi marido, recordé un libro que tuve en mi infancia. Todo vino a raíz de una pequeña anécdota mientras mirábamos juguetes con el pichón en una tienda. Él quiso que le compráramos un coche (de esos pequeñito metálicos). Eligió el que le gustaba y, no sé si porque quiso abrirlo con la emoción del momento, rompió un poco el cartón del envoltorio. Ya le explicamos que había que pagarlo antes y esperó (im)pacientemente.

Esto me hizo retroceder a los años ochenta, cuando estaba en el cole, ya en primaria, cuando existía aún la E.G.B. Vinieron no sé si de una editorial o una librería a promocionar un libro. A quien le interesase, podía llevarse el libro a casa, verlo con sus padres y decidir si lo compraba o lo devolvía. Al día siguiente tenías que volver o con la pasta o con el libro para devolverlo. Ni qué decir tiene que ese libro me pareció la bomba y pedí un ejemplar para llevar a casa y así convencer a mis padres de que valía su precio en pesetas. Si es que molaba lo suyo. Era, ni más ni menos, un “Diccionario mágico infantil y su filtro mágico”.

Diccionario-Magico-Infantil-Filtro-Magico

Bueno, bueno, bueno… Cómo flipaba yo perdiéndome entre sus páginas. Tenía acertijos, tipo adivinanza cortita, que como pista de dejaban ver la primera letra. Las palabras que había que encontrar iban en orden alfabético y venían acompañadas de una pequeña ilustración.

Diccinario-Magico-Infantil-10

La respuesta estaba oculta bajo un manchurrón rojo. Si querías verla, ¡tenías que pasar el filtro mágico! –es decir, poner encima un cuadrado de celofán rojo-. La caña de la montaña. A mis ojos era realmente mágico –divina inocencia-.

Diccinario-Magico-Infantil-04

Allá fui yo, feliz con mi libro (porque para mí ya era mío), a presentarle a mis padres la papeleta. Cuando vieron el precio (no lo recuerdo, pero no sería barato, supongo), mis padres me dijeron que lo tenía que devolver. Ay, qué mal rato, qué berrinche, qué congoja, qué desasosiego, qué destino cruel… Ni mis mejores ojos de corderito sirvieron para convencer a mis padres de lo realmente ne-ce-sa-rio que era quedarme con ese libro. Dios! Un libro mágico! Tenía que ser mío!

10pataleta

Lloré, pataleé, grité, berreé, sollocé. Un show.
Cuando me calmé, abrazada al libro como si de un tesoro se tratase -tipo Gollum-, se me ocurrió un plan infalible y maquiavélico. Y sí, lo llevé a cabo. ¿Que qué hice? Ay, que los dioses del olimpo me perdonen, pero le rompí el pico de una hoja. Claro, una vez roto, ¿cómo lo iba a devolver?

¿Me lo pude quedar? Sí. Pero ni os cuento la bronca que me cayó porque eso de “ha sido sin querer” o “no me he dado cuenta” no colaba ni para atrás. Así fue como, con mi maléfico plan, logré quedarme con ese diccionario que me dio la vida. Lo podía leer una y mil veces. Me aprendí hasta las adivinanzas, las repetía, hacía que me las leyeran (salteadas que daba más vidilla a la cosa) para ver si acertaba la respuesta.

estimula-lectura-0

Sé (y sabía en su momento) que aquello no estuvo bien (aún me embarga el sentimiento de culpa). Pero mis padres no podrán negarme que fui muy feliz y que le di uso al libro hasta el infinito. Creo que aún debe rodar por casa de mis padres. Tengo que mirar por si lo encuentro y me lo traigo a mi casa.

Otro día os hablaré del mi primer libro preferido, que no es este, que era otro cuentito más infantil.
Y vosotrxs, teníais algún libro preferido? O alguna anécdota con algún libro en la infancia?

 

10 cosas sobre mí – Halaga mi ego

Hoy no tengo mucho tiempo ni inspiración. Esta va a ser una de esas entradas fáciles y muy visuales, con poco texto… Algo perezoso. Algo con mucho ego.

Os dejo diez fotos sobre mí. Quienes me sigáis por IG, seguramente las habréis visto ya.

AboutMe

Antes me encantaba el otoño/invierno. Aún me gusta, pero reconozco que ahora prefiero la primavera/verano. Me sube el ánimo muchísimo. Ver que los días se alargan me saca la sonrisa.

Hace años que llevo el pelo rojizo. A veces más castaño, a veces más cobrizo, a veces más rojo-sangre. Y la mayor parte del tiempo, como me crece a la velocidad del rayo, con raíces oscuras salpicadas de canas.

No puedo vivir sin mar. Estar en una ciudad y no ver el mar al fondo, me agobia. Bastante. Aclaro que la playa en sí, en plan domingueo, no la soporto. Necesito oler, ver, escuchar el mar y, de higos a brevas, bañarme en él.

No soporto a la gente-dramas. Aquellos que van haciéndose la víctima, con la lágrima fácil y gimiendo por la vida, me sacan de quicio. Hace tiempo que sacamos a un par de elementos chungos de nuestras vidas. Un acierto.

Hay un lado espiritual de mi vida que tengo algo olvidado, pero no perdido. Mi casa está plagada de detallitos energéticos que siento que me cargan las pilas de alguna manera. In feng shui I trust.

Me gusta cocinar. Me gustaría tener más tiempo para “experimentar”. Y espacio en la cocina también. Con la compra de una panificadora ya dejamos poco espacio libre. En la foto un ejemplo de mi cocina de fusión: Torrijas Canadian style XD

Por muy cansada que esté, me cuesta bastante coger el sueño. Mi aliado es mi Ipod del año de Maricastaña que, a pesar de tener más de ocho años, ahí sigue funcionando. Estoy enganchada a varios programas que me ayudan a desconectar y dormir.

Mi maridín, mi pichón y una servidora somos del mismo signo zodiacal chino. Los tres somos serpiente. Lo único que cambia es el elemento, que pichón es diferente al de sus papás. Así que vivimos felices en nuestro nido de serpientes jajaja.

Aunque eso de recibir correo postal ya no se estila, me emociona recibir postales de aquellos amigos que viajan. Mi colección de postales es muy variada. Tengo postales de sitios remotos como Honolulu, Sídney o Brasilia, hasta sitios cercanos como Alicante jajaja

Maridín y yo coleccionamos libros de “El principito” en diferentes idiomas. Siempre que viajamos buscamos librerías para hacernos con uno. O si algún amigo viaja, ya saben qué traernos. El último que nos han traído es uno en polaco.

Y tú, ¿te animas a hacer una entrada egocéntrica y nos cuentas sobre ti? Anda, cuéntate algo y no me dejes sola en esto de sacar a la luz detalles tan personales.