Daños colaterales

Como todo en esta vida –o casi todo- las cosas no salen siempre estupendas y divinas. El comienzo del cole fue como la seda, pero, ay queridxs, nos trajeron a los malditos virus y otros incovenientes. El pichón empezó el curso con un poco de tos. Le siguieron los mocos. Vino la fiebre. Y así hemos ido alternando los días durante las dos primeras semanas. Aunque sigue con tos y mocos, los pediatras a los que hemos ido (hemos acabado en urgencias un par de veces) nos han advertido de que es lo que nos toca, que es normal y ajo y agua.

Virus

La cuestión es que un día me llamó la seño para decirme que el pichón había vomitado en el desayuno del recreo. Básicamente había echado todos los mocos que iba sorbiendo (porque eso de sonarse no lo lleva nada bien y el lavado nasal con suero ni os cuento). Tuve que ir rauda y veloz a cambiarle la ropa. El pobre mío se puso penoso al verme y me pidió que quería irse conmigo. La situación era que caían chuzos de punta y yo había ido andando hasta allí –sólo llevaba un paraguas-. Era casi la una del medio día y a las dos le recogería el papá en coche. No tenía fiebre. Según la seño estaba bien de ánimo (hasta que llegué yo y se puso un poco mimoso). Estuve muy tentada a llevármelo, pero la seño insistió en que le dejara, que estaba bien, que ella me volvería a llamar si pasaba cualquier cosa… Y con todo el dolor de mi corazón le dejé allí. Me quedé observando por la ventana y vi que, al poco de irme, él estaba de nuevo jugando con sus compañeros. Le vi bien y volvía a sonreír.
Ni os imagináis lo mal que me sentí de vuelta a casa. Tampoco os engaño si os digo que me hinché de llorar. No sé explicarlo. Era una sensación de mucha tristeza y rabia, como si le hubiese fallado. Luego, cuando le recogió el papá, el niño estaba bien de ánimo y parlanchín como de costumbre.

Los dos días siguientes no le llevamos al cole porque comenzó a tener fiebre y los mocos nos tenían muy entretenidos, sin olvidar los conciertos de tos 😦

Después se juntó con el fin de semana y sumaron cuatro días en casa. El resultado es que el pichón el lunes, que estaba mejor y sin fiebre, no estaba muy conforme con ir de nuevo al cole, pero aceptó sin mucho insistir. Y ya el martes no quería ir al cole bajo ningún concepto. Tuvimos una rabieta monumental aderezada con gritos, muchas lágrimas y cara de puchero. Finalmente, hablando con él, aceptó ir, pero no estaba demasiado conforme.

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Ese ha sido el único día en que nos ha costado sudor y lágrimas –literalmente hablando- llevarle al cole. Los demás día ni ha chistado.

¿Y por qué creéis que no quería ir? La respuesta: Me aburro. Yo no sé de dónde habrá sacado la cantinela, pero le ha dado por decir que se aburre con todo y que todo es aburrido.

Ha dado un cambio brusco. Imagino que se le habrá juntado el estar pachucho (la semana siguiente a esa estuvo otra vez en casa dos días con fiebre, tos y mocos), que aún está conociendo a los compañeros, que tiene que adaptarse a la nueva rutina del colegio… No quiere comer casi nada (normal con tanto moco), no quiere bañarse (y luego no hay dios que le saque de la bañera), no quiere que le lave el pelo, no quiere que le corte las uñas, tiene que elegir la ropa/zapatos… como la “crisis” de los dos años, esa aDOSlescencia repentina y precoz, pues así.

ABURRIDO

Vamos lidiando con estos contratiempos con santa paciencia e intentando no perder la calma (cosa complicada). No es nada fácil. “Me aburro” es su nuevo mantra :/

Hay días en que maldigo el colegio por todos estos daños colaterales. Sabemos que el día en que empezara tendría que llegar y que tenía que entrar en “la rueda del sistema” más tarde o más temprano.
Hay días en que veo que tiene sus cosas buenas. Él sale contento y ya tiene algún que otro amiguito. Habla mucho de lo que hace y nos cuenta muchas cosas. No todo iba a ser horrible. Eso os lo contaré más adelante.

En resumen, lo malo del colegio hasta ahora son tres cosas:
– Los p___s virus.
– “Me aburro”.
– Cambio de carácter.

Si tenéis hijxs, ¿notasteis cambios de este estilo en ellos cuando comenzaron el colegio? Contadme y, por favor, dadme la luz al final del túnel 😉

 

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¡Hasta luegui, vacunas!

Cuánto me alegra que hayamos terminado con la racha de vacunas por un tiempo. No sabéis qué contentos estamos en casa sabiendo que hasta dentro de dos años no tocan más pinchazos. Hemos ido rellenando casillas en la cartilla de vacunación religiosamente. Hemos puesto todas y cada una de ellas: de la s.s. y las de pago. Tuvimos más paciencia que el santo Job esperando a las dosis de la varicela, que nos costó más de un año (o fueron dos?) de retraso en tenerlas puestas. Y nos hemos dejado cientos y cientos de euros pagando pinchazos. Pero compensa tener esa sensación de tener el álbum de cromos relleno como debe ser. Y el niño protegido 😉

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El “cromo” más difícil de conseguir es tener las dosis de Bexsero correspondientes. Garcias a los dioses del olimpo, tengo una suegra que mueve cielo y tierra por sus nietos y voilá!, se empeñó en usar sus contactos farmaceúticos hasta que lo consiguió. Una ovación para mi suegra, señorxs. Ahora en serio, la mujer se lo ha currado. Además, la primera dosis fue regalo de cumpleaños para el pichón. Menudo regalazo jjjj.

Aplausos

Os cuento que la primera dosis fuimos a ponérsela y él tan pichi. Sólo se quejó en el momento del pinchazo, porque duele. Ya nos dijo el pediatra que esta vacuna duele y podría incluso tener la zona un poco roja y abultada como efecto secundario (además de lo típico: fiebre, o que estuviese el niño más susceptible). Afortunadamente, no pasó nada de eso. Quizá en la primera hora o así, se quejó un poco de dolor en el hombro. Pero estuvo jugando “a tope de power” para arriba y para abajo. A la noche ni se acordaba. Tampoco se le veía nada de reacción en la piel. No tuvo fiebre, ni estuvo raro. Fue como la seda.

Con la segunda dosis, no sé por qué narices, el momento pinchazo fue un escándalo. El pichón me miraba con los ojos bañados en lágrimas y me decía que NO quería ponerse la vacuna porque le iba a doler. Se oían sus gritos por toda la clínica. Así que tras una estrategia envolvente y un ataque directo por parte del pediatra, la última dosis de Bexsero le fue administrada en un escenario de alaridos, berridos y pataleos. El pichón lo pasó mal, yo lo pase peor. Me entraron sudores. Se me puso un calor interno que me dio dolor de cabeza. Me sentí fatal por no poder hacerle entender la situación. Era imposible hablar con él. Y ojito, que antes de ir le expliqué bien la historia. Me decía que sí, que bien. Estaba conforme. Aunque esta vez no funcionó.
En cuanto a efectos secundarios, nada de nada. Ni fiebre, ni mimosidades. Esta vez sí se le puso el hombro con una rojez, pero es que no me dejó quitarle la tirita que le pusieron hasta pasado un día. El pegamento de la tirita le hizo reacción en la piel.

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Como punto en común en las dos ocasiones, fue curioso que el pichón estaba súper activo. Era como si se hubiese tomado un red bull. Como uno o dos días después del pinchazo ha estado súper-mega-hiper-ultra activo. Quizá sea coincidencia, o quizá sean unos efectos secundarios nunca vistos XD
¿Alguien más ha observado algo similar en sus hijxs tras administrar la dosis de Bexsero?

Con esto y un bizcocho, nuestro álbum de vacunas queda completado hasta nueva orden.

 

#MaternityTag

Tag, etiqueta, hashtag, almohadilla… Todo esto viene con la nominación de Confesiones de una madre. Desde aquí, gracias miles por acordarte de mí 😉

Os dejo con una serie de preguntas relacionadas con la maternidad y ojito, que al final van mis nominadxs.

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  1. ¿Tardaste mucho en quedarte embarazada?
    Sí y no. En mi primer embarazo fue objetivo conseguido en el primer intento. En el embarazo del pichón tardamos como nueve meses. Pensaba que iba a ser fácil y rápido, pero no lo fue.
  2. ¿Cómo te enteraste de que habíais “dado en el clavo”?
    Intuición. Algo así. Tenía un día de retraso y, sin más, me lancé a hacerme un test. Y ocurrió. Así fue en los dos embarazos. Antes solía tener un ciclo muy regular.
  3. ¿Lo comunicaste a tu entorno de alguna forma especial?
    En el primer embarazo  enseñé el test positivo cual trofeo jjjj. En el embarazo de pichón, comenté que llevaba puesto el regalo de cumpleaños que me hizo mi marido. Tardaron en pillarlo 😉
  4. ¿Leíste algún libro/blog/web durante el embarazo que te ayudara a documentarte?
    Sí, algún que otro blog de pasada, unos cuantos libros sobre embarazo y lactancia y además estaba metida en un foro de embarazo del que aún conservo unas amigas estupendas.
  5. ¿Querías niño o niña?
    Me gustaba más la idea de tener un niñO. Por otra parte, tener una niñA hubiese sido un bombazo porque en mi familia, ni en la de mi amante bandido, hay niñAs en las nuevas generaciones. Pero, si os soy sincera, después de haber perdido mi primer embarazo, lo que menos me importaba era que fuese una cosa u otra. Lo que quería era unx hijx sanx. Sin más.
  6. ¿Qué fue lo que más te gustó de estar embarazada?, ¿y lo que menos?
    Lo que más, las sensaciones de llevar una vida dentro. Sentir su hipo, sus manotazos y patadas voladoras. Es mágico.
    Lo que menos, la angustia que pasé pensando en si estaría todo bien o no. El miedo y las ganas de llegar al parto.
  7. ¿Tuviste antojos raros?
    Raro, raro… no. Me apetecía mucho comer chuches con pica-pica y pipirrana. Mis padres me preparaban tuppers con pipirrana casi todas las semanas jjj.
  8. ¿Te dio por comer algo en exceso?
    Lo dicho arriba. Mucha pipirrana. Que por cierto, para quien no lo sepa, es una ensalada con tomate, pimiento, cebolla (todo muy picado) y gambas, pulpo, atún… Los ingredientes varían según el gusto.
  9. ¿Le cogiste manía/asco a alguien/algo durante el embarazo?
    En el primer embarazo me pasó algo súper curioso. Soy muy fan de la paella, pues en aquel entonces no podía ni olerla.
    En el segundo embarazo le cogí muuucho asco a la albahaca.
  10. ¿Tenías claro el nombre que ibas a ponerle?
    Teníamos una lista para niño y niña hecha desde el primer embarazo. No fue nada complicado decidirlo. En la semana 12, que nos dijeron que era niño, ya teníamos elegido su nombre.
  11. ¿Parto natural o cesárea?
    Cesárea programada por estar el pichón en posición podálica.
  12. ¿Qué fue lo peor de tu postparto?
    TODO. No poder coger al niño. No poder caminar. No poder hacer nada sola. No poder estar tumbada. No poder estar de pie. No poder ser autónoma. Las ganas de llorar y aguantar. Que se me cuestionara. Malos consejos de lactancia. Presión. Falta de sueño. El no saber si lo estaba haciendo bien.
  13. ¿Lactancia materna exclusiva, mixta o artificial?
    Lactancia materna hasta los 3 años y medio. El primer mes tuvimos que complementar con fórmula por pérdida de peso excesiva del pichón (esos malos consejos de la matrona mierder). Pero una vez superado ese bache, todo como la seda.
  14. ¿Cuna o colecho?
    Colecho y geeeeenial. La cuna, que era de colecho, servía para almacenar cosas encima XD.
  15. ¿Cual es tu momento preferido del día ahora que eres madre?
    Ahora que ha empezado el cole, me gusta cuando le recojo y me sonríe. Me encanta que me vaya contanto, cual lorito, de camino a casa, las cosas que ha hecho en clase.
  16. ¿Qué cosas compraste o te regalaron que al final no has usado?
    Una maldita mochila Babybjörn (Horror!!). La hamaca la usamos poquísimo -chillaba horrorizado cada vez que le sentaba ahí-. Biberones (alguno quedó sin estrenar). Baberos tengo packs sin estrenar. Chupetes también teníamos sin abrir por ahí en los cajones. Vaso de aprendizaje. Zapatitos de bebé. Un adaptador para el wc.
  17. ¿Qué dijiste que no harías cuando fueses madre y has acabado haciéndolo?
    Las chuches. No me gusta que las coma, pero admito que hay veces que paso la mano por no discutir.
  18. ¿Qué es lo que más echas de menos de tu época sin hijos?
    Viajar más y más lejos. El cine. Conversaciones sin interrupciones. Acostarme tarde. DORMIR sin interrupciones (así del tirón como 8 horas jajajaja). No madrugar.
  19. ¿Que no repetirías o rectificarías si tuvieses otro hijo?
    Ni puñetero caso a opinólogos del universo. Tendría muchísima más confianza en mí misma.
  20. ¿Qué crees que es lo más difícil hoy en día de ser madre?
    Aceptar lo rápido que pasa el tiempo.
  21. Guardería, ¿sí o no?
    No. Por suerte no hemos tenido que recurrir a ello. Y a la vista está que el hecho de que el pichón no haya ido a guardería no ha influido negativamente en su entrada al colegio.
  22. Y, la última! ¿Repetirías?
    ¿Maternidad? Pues si tuviera diez años menos, sin duda.

Ahora, mis nominados a contestar esta tanda de preguntas son:

Papá bicho raro

Sra. de Díaz

Luz de laurel

 

Welcome to the jungle

Hace días comenzó el curso escolar. Además, como ya imagino que sabréis, mi pichón también se estrenó como alumno. Fue su primer día de colegio. Afortunadamente, el primer día, fue sólo durante tres horas. Era en plan “toma de contacto”. Al entrar con cuatro años –porque le hemos querido escolarizar ahora y no antes-, no ha tenido periodo de adaptación.

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Como os conté, el cole al que va el pichón es un centro nuevo. Y tan nuevo es, que aún está en obras. Hay partes que están cerradas “al público” porque allí campan obreros, grúas, ladrillos y demás material de construcción a sus anchas. Supuestamente, en un par de semanas estará terminado (lo veo chungo, la verdad) y, entonces harán una jornada de puertas abiertas para que los familiares y alumnos puedan ver el cole al completo y conocer las instalaciones.
Miedo me da que, con tanta prisa, estén haciendo las cosas “regular ná más” y en nada y menos lleguen problemas. Cruzaremos dedos de manos y pies.

En fin, dejando a un lado la singularidad del estado del colegio, paso al meollo del asunto.
¿Cómo le ha ido estos primeros días a mi pichón en su nueva rutina?
La respuesta es: MUY BIEN. Realmente bien. En las mañanas se queda tan normal. Deja su mochila en su sitio, va a su silla y se queda conforme. Tiene su sitio asignado y nos habla de sus compañeros (aunque sus nombres aún no los controla mucho jjjj). Nos ha contado que va a hacer pipí él solo y que se lava las manos sin ayuda. Se toma todo lo que le pongo para que coma en el recreo. Cuando voy/vamos a recogerle, está bien y antes de irse le dice “hasta luego” a grito pelao a su maestra.
Otra cosa es que viene súper parlanchín contando sus cosas, de cómo le ha ido, de los juguetes que hay allí, de si juega a esto o lo otro…  Hablamos como cotorras. Ni ponemos la tele para comer  😉

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Otro punto a favor del cole es que no hemos tenido que comprar libros, ni material escolar. Bueno, a ver, lleva su mochila y poco más. Lo único que hemos tenido que llevar han sido dos paquetes de toallitas, dos rollos de cocina y dos paquetes de folios. Listo.

Otra de las cosas que nos ha sorprendido es que son sólo 21 niñxs en el aula. Nada que ver con los casi 30 que son en las clases de sus primos. Cómo se nota que la crisis hizo mella en la natalidad.

Un punto negativo es que, el primer día, nos enteramos de que su maestra está de baja y su sustituta, la pobre mujer, estaba casi tan perdida como nosotros. No sabe aún cuánto tiempo estará allí. Se la ve una chica maja. Nos dijo que acababa de llegar y que en cuanto pueda nos dará cita para hablar con ella. A ver si nos explica qué método de trabajo usan y otras cosillas.

Otro punto negativo, así en general del sistema educativo, es el horario mierder. Y ojo, el que tenemos es una maravilla en comparación con la escuela privada u otros centros que terminan más tarde. De 9 de la mañana a 2 de la tarde me parece muy heavy para un niño. ¿Qué tienen que estar haciendo tantas horas? ¿Por qué hacerles madrugar?

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Durante los primeros días de septiembre, he ido cambiando el hábito de irse a dormir para que se acostara más temprano. Así que me he comido unos madrugones interesantes en los últimos días de vacaciones (bueno, en general ha estado madrugador toooodo el verano).

Sufro teniendo que hacerle desayunar a toda mecha porque no llegamos. Mi pichón es de comer traaaaanquilo. Además, normalmente, hasta que no pasa un buen rato desde que se despierta, no tiene apetito. Por estos detalles, tengo que poner la alarma mu-temprano. Tendré que perfeccionar la técnica.

En fin, hemos arrancado con buen pie. Seguro que habrá días peores, mejores y regulares. Esto no va a ser siempre ideal –ojalá me equivoque jjj-. Aún tiene que adaptarse a sus compañeros y estos a él. Tendrá que ir desenvolviéndose como buenamente pueda y nosotros, sus padres, estaremos lo más cerca posible para ir explicándole ciertas cosas que en el cole no van a enseñarle.

También nosotros, como padres, tenemos que ir aprendiendo a cómo hacer las cosas. Jope, que ya estoy metida en un grupo de whatsapp de madres de la clase XD. Estrés.

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En resumen, creo que la clave de que el niño vaya tan contento al cole, de que no haya supuesto un drama, ha sido respetar su ritmo y dejarle estar en casa un año más. Hemos dado margen a que su desarrollo haya ido a su ritmo. No le hemos metido prisa con quitarle el pañal  (lo quitamos allá por mayo). No le hemos dejado solo cuando nos ha necesitado cerca. Hemos establecido –diría yo- un apego seguro, ese taaan de moda, a base de mucho amor y respeto.

Desde luego que le hemos estado hablando bien del cole, de lo bien que lo va a pasar, de todos los niñxs que conocerá y las cosas chulas que aprenderá. Este punto es importante. Hacerle ver que no tiene que preocuparse por estar allí. Le hemos “dorado la píldora” un pelín. Aunque bien visto, a lo que va es principalmente a jugar y a estar con otros niñxs de su edad.
Alguna que otra persona se ha dedicado a soltar perlas tipo “a ver si va a llorar”, “como no ha ido antes al cole, ni a guardería, lo va a pasar mal”, “le va a costar quedarse”… Bla, bla, bla… :/ La solución es no darle importancia a los comentarios. El zasca se lo están comiendo estos días.

Entiendo que somos unos afortunados por haber podido hacerlo así, por haber tenido mis 24 horas al día junto a él durante sus primeros 4 años. Una suerte ma-ra-vi-llo-sa ❤

En fin, que veo que me voy a poner moñas y no quiero. Contadme cómo os ha ido a vosotrxs la vuelta a la rutina e intercambiamos impresiones.

Lassie come home

Cual reencuentro con Lassie, vengo a reunirme con mi blog. Pasado el periodo vacacional, veo en la vuelta de la esquina la llegada de la rutina. Será una rutina nueva. Empezamos el colegio para el pichón. Por cierto, tengo que acercame hoy o llamar a secretaría porque no sé ni horarios, ni material que tiene que llevar, ni si tenemos que comprar libros… No ha habido forma humana de poder averiguar nada.
Pero, caaaalma, aún nos quedan unos días para tomar impulso antes de los cambios.

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Os tengo que contar nuestras escapadas. Una de ellas fue a Barcelona. Por suerte, fuimos antes del atentado. Sólo de pensar que estuvimos justo allí, en las ramblas, semanas antes, me da flojera. Ha sido muy triste. No sé qué clase de locura hay que tener en la cabeza para actuar así. No tiene pies ni cabeza. Encima, todo ese odio se va pasando, se contagia y crece como una bola de nieve que va de un lado a otro. Joder, qué triste.
Me acordé de algunxs de vosotrxs, que sé que vivís por allí. Espero que estéis todxs bien.

También hemos estado merodeando por la zona, visitando sitios cercanos, museos, mercadillos y hemos pasado algunos buenos ratos de playa. Hemos pillado días en que el agua estaba caliente, como si saliera de una manguera recalentada. Genial para gente como yo, que siempre nos parece que el mar está congelado.

Por lo demás, ha sido un verano tranquilo y finalmente un pelín accidentado. Mi “donde la espalda pierde el nombre” dio problemas y he pasado las últimas semanas de agosto yendo a fisioterapia para remontar de mis dolores de trasero y lumbares. Sí, queridxs, tenía contracturados los glúteos a causa de una fractura de coxis de hace un par de años. Quitando el dolor de muerte de los primeros días, todo bien.
Como siempre, el verano, pasa rápido y, al menos yo, me quedo con ganas de más (más dormir, más viajar, más comer por ahí fuera, más museos, más helados…).
Pero, ojo, que el otoño trae sus cosas buenas. No nos pongamos melodramáticxs.

Nos vamos leyendo de nuevo 😉

Vamos que nos vamos

LLegó la hora de desconectar de nuevo. Ahora, en pleno agosto, el calorcito y con mi amante bandido en modo vacaciones, me vais a permitir el lujo de estar fuera lo que queda de mes.
A todxs os deseo un feliz verano, que lo disfrutéis y descanséis en la medida de lo posible 😉
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Nos vemos en septiembre!
Feliz verano a tutti ❤

Escuela de verano

Hace mucho tiempo, en el reino de mi casa, venían martilleándonos los familiares cercanos con que teníamos que meter al niño en alguna escuela o actividad durante el verano para que la entrada al cole no fuese dramática en septiembre. Y sí, al final lo hemos hecho. Os cuento que ha habido varios motivos por los que nos decidimos a hacerlo y que, si lo hemos hecho, ha sido porque lo hemos hablado todos (pichón, papá y yo) en casa y NO porque nos hayan estado presionando.

El pichón estaba de acuerdo en ir y mostraba interés. Otro motivo de peso es que en el lugar donde decidimos llevarle, la monitora que iba a estar a cargo de él, es una persona muy allegada a mí y a la que conozco de toda la vida. También jugó a favor que conozco el lugar desde hace años y años, que mis sobrinos han estado allí y que, aunque dista de ser una escuela Montessori, se le acerca mucho. Los niños están en un ambiente muy cercano a la naturaleza. Es una especie de granja escuela, con sus animales, su huerto, su piscina, su taller de cocina… Muy chulo y rústico todo.

Granja-Escuela

Nuestro pichón se adaptó bastante bien. Sólo estuvo una semana, la última del mes (en agosto cierran), y al llegar el último, como es normal, le costó un poquito acercarse a los demás niños que ya estaban en plan “amiguitos”. Ni un solo día lloró, ni se puso triste, ni nos extrañó, ni tuvo momentos de morriña. Le dejábamos allí tan feliz, arremolinándose entre los demás niños, cogiendo juguetes y entreteniéndose. Incluso le pasaba que al ir a recogerle después, no quería irse de allí.

Cada día tenían diferente actividades y, aunque alguna que otra vez tuvo algún contratiempo (no querer dejar allí algún juguete, llevarse algún manotazo o darlo él…), en líneas generales se lo pasó bomba.

pros-contras

Mis conclusiones, y resumiendo, son:

PROS:

  • El pichón ha estado rodeado de niños de su edad y ha compartido tiempo con ellos.
  • Ha disfrutado haciendo cosas nuevas.
  • Ha estado tiempo sin papá ni mamá, sin echarnos de menos.
  • Ha establecido horarios más fijos para levantarse/dormir/comer.
  • Para nosotros, los papás, nos ha venido bien tener unas horitas solos al día juntos (ni os imagináis lo raro que era jjj).

CONTRAS:

  • Los madrugones. El pichón se despertaba él solito a las 7/7.30 de la mañana. Y ha adquirido esa “bonita” costumbre que dura hasta hoy en día.
  • Ha vuelto con la mano larga. El primer día le arrearon un manotazo en la cabeza. Otro día, aprendida la técnica, pegó él. No es que antes fuese un santo, pero hay que admitir que ahora da manotazos muuucho más frecuentemente.
  • Aunque eran sólo 3 horas y media por la mañana, la sensación de “angustia” no se me pasaba del todo. El móvil estaba siempre a máximo volumen y a mano.
  • Ha vuelto tooodos los días comido de mierda. Jajajaja. Arena a puñados en los zapatos, uñas negras, pelos sudorosos y con arena, ropa que daba miedito verla…
  • Haber percibido cierto tufillo a educación estereotipada (los niños juegan con palos, las niñas a princesas y tal….). Y eso que es una escuela infantil que tiene cierto renombre en plan pedagodía blanca y tal :/

Como primer contacto con el mundo de la escuela/colegio no ha estado mal. Podría haber sido mejor –una que es muy exigente- o, mirándolo por otro lado, podría haber sido peor. El hecho de que el pichón haya ido sin contratiempos y lo haya pasado bien, ha sorprendido gratamente –creo- a los pesaditos que nos han estado dando la murga con que el niño tenía que ir a tal o cual sitio porque la entrada al colegio en septiembre va a ser una tragedia griega. Sí, eso de adelantar acontecimientos se les da genial a los opinólogos. Ya veremos lo que pasa cuando empiece el colegio.

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En fin, como madre, se agradece poder tener unas horitas de despeje. Hemos disfrutado, aquí una servidora y su amante bandido, de desayunos juntos en sitios tranquilos, hemos podido ir a ver una exposición juntos, e incluso nos dio tiempo de hacer limpieza profunda en casa. Pero se hace raro no tener al pichón alrededor. Qué queréis que os diga, a mí me gusta estar con mi niño jjjjj.

¿Qué opinión tenéis de estas escuelas de verano? ¿Vuestrxs hijxs –si tenéis- participan en actividades durante las vacaciones? Compartid vuestras experiencias y contadme, plis.

Reto: Recuerdos de verano

Hace mucho que no lanzaba uno de mis retos. Si miráis, en uno de los banners de la derecha, encontraréis todos los retos que he lanzado al aire. Como sabéis, o si no lo sabéis ya os lo explico, si queréis, os podéis animar a participar cuando os plazca. Aquí no hay límites de tiempo y se aceptan sugerencias 😉

Estaba yo sentada “a la fresca-style” (puerta de la terraza abierta) comiéndome un helado con mi pichón y se me vinieron un montón de recuerdos chulos de cuando era pequeña y vivíamos el verano a tope de power XD.

Os dejo un puñadito de ellos, que los quiero compartir aquí con quien quiera verlos. Por supuesto, os animo a que os unáis a mi “saudade estival” y contéis en vuestros blogs qué recuerdos tenéis de veranos pasados. Como siempre, os pido como único requisito que compartáis la foto del reto (esta de aquí abajo).
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Así eran mis veranos:

  • Alma de domingueros. Sí. Cada domingo de verano, religiosamente, íbamos a la playa. Siempre iba con mis hermanos, mi madre, mis tíos y mis primos. Llevábamos una especie caseta de tela donde pintábamos con tizas. Como buenos playeros, éramos de los de enterrar la sandía en la orilla para que estuviese fresquita y, por supuesto, hacíamos nuestras dos horas de religiosa digestión.

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  • Mi mejor amiga se iba unas semanas a su pueblo y teníamos que despedirnos. ¡Lo que llorábamos por separarnos! Pero bueno, reencontrarnos en septiembre también molaba lo suyo. Solíamos hacernos algún regalo cuando nos volvíamos a ver.abrazo de amigas
  • Me encantaba -y me sigue encantando- comer ciruelas moradas. Es oler/ver esa fruta y pensar en el verano. Ese sabor! También tenemos, como frutas veraniegas por excelencia, a la sandía y el melón. Pero lo de la ciruela morada es su-pe-rior!ciruela-roja-6-unidades-900-950-gr
  • San Juan, el comienzo de verano, aquí se celebra con fiestas en la playa. La de momentazos esplendorosos que ha dado esa noche. Lo mejor, lo que más me gustaba era, cuando daban las 12 de la noche, y nos bañábamos en el mar, estando toooodo oscuro. A veces, hacíamos el monguer y nos quitábamos el bañador (estando en el agua, ojo, que una es pudorosa).

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  • La fiesta de encalar. Había un día en que los vecinos se reunían para encalar el edificio (pintarlo de blanco, básicamente). Cuando se terminaba el proceso de renovación del bloque, se hacía una fiesta en la azotea. Se asaban pulpo y otros pescados, se ponía música, se bailaba, los niños jugábamos y se hablaba de planes de futuro.

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  • Los vencejos. Esos pájaros que no callan, que se cagan por todas partes, que vuelan desafiantes a pocos centímetros de ti cuando sales al balcón… Esos pájaros me vuelven loca. Cada año, cuando vuelven de África y les escucho piar en las mañanas, me suben la moral. Cuando era pequeña, si veíamos algún polluelo caído de su nido, lo recogíamos y lo llevábamos a casa. Salvamos la vida de unos cuantos. Qué bonito era darles de comer y verles, una vez recuperados y crecidos, irse volando infinitamente lejos. Me gusta verles volar y les perdono lo de las cagadas.

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  • De los helados de Frigo, los Popeye de 15 pesetas (con el tiempo subieron hasta costar 5 duros!). Había de naranja o limón. Lo que más molaba era cuando estaban de promoción y en el palo te salía como premio otro polo igual de regalo. Hubo tardes en que nos las pasábamos comiendo popeyes tooodo el tiempo. Para habernos matao XD (con una indigestión del quince).

    popeye

 

¿Coincidimos en alguno? Vamos, cuéntame en tu blog tus recuerdos! Seguro que son bonitos.

¿Por qué?

Conversación real entre mi pichón y una servidora.

por-quePichón: – ¿Por qué me pones crema?
Mamá: – Porque has estado al sol.
P: – ¿Por qué he estado al sol?
M: – Porque has estado en la piscina.
P: – ¿Por qué he estado en la piscina?
M: – Porque hace calor.
P: – ¿Por qué hace calor?
M: – Porque estamos en verano
P: – ¿Por qué estamos en verano?
M: – Porque es julio.
P: – ¿Por qué es julio?
M: – Porque lo dice el calendario.
P: – ¿Por qué lo dice el calendario?
M: – Porque así lo establecieron los romanos.
P: – ¿Por qué así lo establecieron los romanos?
M: – Porque se dieron cuenta de los ciclos.
P: – ¿Por qué se dieron cuenta de los ciclos?
M: – Porque en la vida todo son ciclos.
P: – ¿Por qué en la vida todo son ciclos?
M: – Porque todo empieza y todo acaba.
P: – Mmmm… ¿Y como empezó todo?
M: – Con el BIG BANG.

(un gran silencio invade la habitación)

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Luego me pidió, obviamente, explicaciones sobre eso del big bang. También quiso que le enseñara fotos y vídeos del tema. Imaginad el momento en que tu hijo te dice: “¿Me pones un vídeo del big bang?”.  XD

Llegamos a la edad de la eterna y cíclica pregunta. LLegó la hora de interesarse por saber todo.
¿Alguien más en la sala que mantenga este tipo de conversaciones tan abstractas?

¿Custodia compartida? NO, gracias

Primero, antes que nada, os aclaro que no, que no me divorcio, ni me separo, ni estamos en crisis parejil. Segundo, que esta es mi opinión y que cada cual puede tener la suya respecto a este delicado tema. Lo que pienso se basa en lo que vivo y lo que veo.
Hace tiempo que quería hablar del tema de la custodia compartida porque, por desgracia (sí, por DESGRACIA), estoy viviendo el caso de alguien cercano que lo está sufriendo.
Parece ser que dar la custodia compartida está ahora “de moda” y la dan sin muchos miramientos. Da igual que aportes papeles, información, pruebas para lo contrario, que no las van ni a mirar.

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¿Que por qué NO estoy a favor? Pues, principalmente, porque me parece una auténtica salvajada tener a un niñx cambiando de domicilio cada mes, o cada dos semanas. Sé que hay casos en los que lxs hijxs están siempre en el domicilio familiar y los padres se van rotando para habitar la casa con sus hijxs cuando les corresponda. No sé qué es peor. Bueno, sí. Un niñx necesita estabilidad, rutinas, horarios, normas que no cambien cada equis días (dependiendo de con quién estén). Y que un padre/una madre tenga que estar entrando y saliendo de la casa como si fuese un hotel tiene que ser infernal. ¿A quién le gustaría que su expareja estuviera usando su casa, su baño, su cocina, anduviera por su casa….? A ver, NO. Ni de broma. Por muy requetebién que te lleves con tu ex, no tiene que ser agradable.

En el caso que conozco, el hijx cambia de casa cada mes. Un mes con el padre, un mes con la madre. Cuando le toca cambio de domicilio, especialmente cuando vuelve de estar con uno de ellos en concreto y cuando le toca volver con esa persona, el niñx llega/se va con el carácter agriado, difícil de tratar, llora por cualquier cosa, e incluso ha tenido crisis de ansiedad (le duele el pecho, no puede respirar bien, le tiemblan las manos…). Como madre, si tuviese que ver a mi pichón así, no sé cómo actuaría. No sé cómo lo podría sobrellevar sin volverme loca.

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La cuestión es que el padre no tiene que pagar pensión alimenticia por el hijx, ya que al ser custodia compartida, se entiende que éste se hará cargo de los gastos cuando esté con él/ella. Al igual que la madre es quien hace frente a los pagos de lo que surja cuando esté con el niñx.

Pero ya os digo yo que NO. Que muchas veces NO es así. En el caso que conozco, uno de ellos NO afronta ni un solo gasto. Y NO pasa nada, no se puede hacer nada, da igual. Elude su responsabilidad económica y escurre el bulto con toda la cara dura.

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El resultado es un niñx que ha bajado las notas, que está distraídx, que ha declarado en numerosas ocasiones que no quiere vivir, que no puede ir a una psicólogo (porque uno de los progenitores NO se pone de acuerdo en nada), que está nerviosx, que se ha vuelto extremadamente insegurx, introvertidx, sin autoestima, asustadizx y, en definitiva, que es infeliz.
La única esperanza de que esto acabe es que el hijx tenga la edad suficiente para decidir lo que quiere y volver a pasar por un juicio.

Y la ley, la justicia, NO hace nada. Porque la custodia compartida es un engañabobos. ¿Igualdad? NO! ¿Egoísmo? ¿Adultocentrismo? !
Que NO, que un niñx NO tiene que vivir cambiando de vida cada mes. Que me da igual que los padres se lleven bien. Que ni aunque sean tipo el Cordobés y Vicky Martín Berrocal. Que NO. Que esto NO se puede permitir. Que un menor debería estar protegido y tener estabilidad. Con la custodia compartida NO es así. Que en numerosas ocasiones se vulneran todos y cada uno de sus derechos.

Aunque una expareja tenga una relación maravillosa, que todo puede ser, ¿cómo te sentirías si tuvieras que cambiar de ambiente/dormitorio/comidas/rutinas/normas cada mes (o cada cierto tiempo)? Por muuuuuuy bien que se lleven todos, ¿no os resultaría una incomodidad? A mí me lo parece y creo que me costaría adaptarme a tanto cambio ni aunque mis padres fuesen “amigos”. De verdad, no lo veo. No lo entiendo.
Debería prevalecer el interés del menor y se debería tener en cuenta su opinión. Y si se da una custodia compartida, qué menos que hacer un seguimiento continuo del estado emocional/físico del niñx. O preguntar e interesarse por la opinión del menor y tenerla MUY en cuenta.

¿Dónde quedan los derechos del niño? Todos machacados por un sistema de mierda que les ignora. Así de claro.

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Todos, cada uno de ellos, se los pasan por el forro

Aquí os lo explica muy clarito mi querida Barbijaputa.

Si la custodia es de uno de los progenitores, el otro puede implicarse igualmente en lo referente a la vida/cuidado de su hijx. Hay mucho con lo que “ayudar” (que no considero una ayuda, es la responsabilidad que se tiene como padre/madre), Apoya al niñx, paga su pensión alimenticia, contribuye con los gastos de actividades o medicamentos, acompáñale, escúchale, ofrécele tu apoyo incondicional, hazte cargo de él/ella cuando te corresponda o te necesite o te lo pida… Sobretodo, dale tranquilidad y estabilidad. No le andes mareando dejándole con desconocidos, no le presentes a una nueva pareja cada poco tiempo, no le hables mal de tu expareja, no critiques a la otra parte de la familia…

Sé que muchxs no estaréis de acuerdo conmigo. Sólo espero que nunca viváis de cerca un caso como el que a mí me ha tocado conocer y sufrir. Os aseguro que he pasado muchas, muchas, muchísimas noches en vela. Si yo he llorado de impotencia, imaginad al principal afectado: el niñx.
Desafortunadamente no es el único caso que conozco así.

Espero que esto cambie y que ningún niñx tenga que verse metido en una espiral tan terrible de maltrato emocional. Que NO nos vendan la moto.