Revisión de los dos años

Cada vez que vamos al pediatra es un drama. Es entrar en la consulta y empieza a llorar, patalear, gritar… Normalmente, antes de ir, incluso un día antes, le voy contando: “Mañana vamos a ir a ver al doctor. Estaremos un rato con él. Te pesará. Te medirá. Te mirará que estés bien y nos iremos.” Él parece estar conforme. Cuando le voy contando asiente con la cabeza y parece aceptarlo de buen grado. Otra cosa es afrontar el momento de la verdad. Entramos en la consulta y ya no escuchamos nada. Bueno sí; los llantos del pichón. En esta última revisión hemos conseguido que se calmara antes de irnos y hemos podido “charlar” y preguntar dudas “tranquilamente”.

Nuestra mayor preocupación es saber qué va a pasar con la vacuna de la varicela. Tampoco es que nos quite el sueño, pero nos parece importante. Se supone que empezará a estar de nuevo disponible a partir del año que viene por la seguridad social. Lo que no sabemos, ni el pediatra supo decirnos, es si se la podremos poner al pichón. En cualquier caso, nos recomendó que se la pongamos en cuanto se pueda.

El año pasado nos quedamos a las puertas de ponérsela. Tenía cita, por el privado, para vacunarle (creo que rondaba los 50 euros). Un par de días antes llamé para confirmar la cita y me dijeron que justo se habían acabado las dosis disponibles. Ya no se vendían en ninguna parte. Me da rabia que por cuestión de días no pudiésemos vacunarle.

Medico-PediatraTodo ha ido estupendamente. 13,600 kg (ha engordado 1,2 kg en estos últimos seis meses). 90 cm. (ha crecido 7 cm. también en estos 6 meses pasados). Está en percentil 81/84 (altura y peso). Lo ha visto bien de motricidad. Y su potencia de grito mejor que mejor.

Respecto a que aún no hable nos ha dicho que está dentro de la normalidad. Hay niños que empiezan antes y otros más tarde. Si en 6/8 meses no arranca a hablar ya habrá que ir pensando en darle una ayudita con un logopeda. Pero aún hay tiempo. Le dijimos todas las “habilidades” que tiene y, en su opinión, no hay ningún motivo de preocupación. Simplemente empezará más tarde. Si no, pues ya se verá. No le dio ninguna importancia. Pichón entiende lo que le dices perfectamente y él se hace entender a su manera. Cuando se enfada y llora dice “maaaama-maaaama”.

Un punto del que quería hablar es sobre la costumbre de tirar de la piel del pene en los niños. Nosotros no lo hacemos. Creemos que no es necesario. Primero nos dijo el pediatra que hasta el año no hay que hacer nada. Después nos indicó, que con el baño, una vez al día, aprovechando que la piel está “reblandecida” con el agua caliente, que le echásemos la piel hacia atrás. Al principio sí se lo hacíamos. Pero mira por donde, entre que al niño no le hace gracia y que una amiga me habló de que no era necesario, empezamos a plantearnos el hacerlo o no. Aquí os lo explican. Y decidimos no hacerlo. Sólo el pediatra le mira en las revisiones y va todo bien. Así que yo también estoy a favor de que #nometoqueselpito.

Es triste tener que “ocultar” información al pediatra. Él no nos pregunta sobre este punto. Nosotros no le decimos que no hacemos nada al respecto. Cada uno en su casa que haga lo que crea conveniente. Menos mal que en el tema de alimentación no se mete y que es pro-lactancia. Pero sé que hay otros padres que en estos temas “mienten” a sus pediatras desfasados.

Nosotros escuchamos todo lo que nos dice. Si hay algún punto que no nos convence del todo o que vemos que no funciona o no nos sentimos bien respecto a eso, buscamos más información y actuamos según nuestro parecer. El pediatra es un médico de niños, obvio. Uno va al médico cuando está enfermo, no? Las revisiones de los bebés se hacen de manera rutinaria para ver si están creciendo adecuadamente, no porque estén enfermos. Así que aceptamos sus recomendaciones, pero las decisiones las tomamos nosotros.

Igualmente pasa con cuestiones como la alimentación o el colecho. El pediatra te puede decir misa, tú en tu casa vives como crees que es mejor para tu familia. Una cosa es que te dé pautas generales y otra es que te atosiguen con que tienes que dar papillas de tal marca, o que le dejes llorar en su cuna… Son cuestiones personales. ¿O acaso cuando un adulto va al médico de cabecera le dice con quién tiene que dormir?… Imagina que vas a hacerte una analítica para un chequeo rutinario y te dice: “Aaah, pero ¿tú duermes con tu pareja? No, no, nooo…. Tienes que dormir solo, en tu propia habitación para no acostumbrarte a estar con quien quieres… Y, por cierto, el colesterol lo tienes bien”

Es como cuando le comentamos que nuestro pichón dormía regular, que se despertaba mucho y le costaba volver a coger el sueño. El pediatra, que aquel día debió fumarse algo raro, nos soltó más ancho que pancho, un folleto del método Estivill. Nos quedamos con las patas colgando. No supimos reaccionar. Salimos de allí bastante espantados.

En otra visita le dijimos que hacemos colecho y nos dijo que eso era tema nuestro, que si estábamos bien así, nadie tenía que meterse en eso. Sí, es un pediatra bipolar.

Igual pasó cuando le hablamos de las rabietas,esas pataletas que empieza a tener el niño a partir de los dos años, más o menos, y que acaban con los nervios de cualquiera. Nos dijo que ni caso, que pasemos del niño… Pues va a ser que nosotros, como padres informados que procuramos ser, pasamos de su maravilloso consejo.

Otro tema es de las rabietas y los temidos dos años. Eso os lo cuento más adelante.

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