Realidad vs. Mitos

Una vez que eres madre hay situaciones que te pueden llegar a superar. Parte de la culpa de esto es que, en mi opinión, desde que somos niñas nos meten la idea en la cabeza de que tener un bebé es vestirle “bonito”, meterlo en un cochecito y dar paseos, biberón y a dormir. Seguro que muchas de las que estáis leyendo esto habéis jugado con un muñeco tipo Nenuco a ser mamás. Y era toooodo tan fácil, verdad? Si hasta al Nenuco que traía pupas en el culo, se le curaban con un poco de agua jajaja. Magia potagia. Los muñecos no traían (ni traen, supongo) un sacamocos, que es el aliado de muchos padres en épocas de resfriados. Ni hay una edición “Nenuco Meconio” para normalizar esa caca tan terrible que tiene un bebé recién nacido.

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A lo que voy, es que de toda la vida tenemos idealizada la idea de ser madre. Pensamos que es bonito, y lo es, ojo, pero no nos hablan de la verdad-verdadera. Así, cuando tu hijx no para de llorar y no sabes por qué, lo normal es entrar en pánico. O cuando llega el momento en que alguien te habla del “cólico del lactante” y tú pones cara de “¿lo qué?”. O cuando piensas que si vuelve a pedir teta en menos de quince minutos, te vas a quedar con la espalda partida literalmente. O cuando llega una crisis y tú vuelves a pensar “¿lo qué?”. En fin, “cosillas” que no nos cuentan y hacen que pienses que eres un bicho raro o tienes un hijx muy marcianx.

Una cesárea no duele.
FALSO.
Aquí ya os aviso, por experiencia propia, que SÍ duele y bastante. La recuperación es mucho más lenta que si fuese un parto vaginal. Como siempre, no se puede generalizar y habrá mujeres que tras una cesárea estén como una rosa. Al igual que habrá madres que tras un parto vaginal estén muertas-matadas.
Por tener una cesárea programada, me llegaron a decir que era afortunada porque iba a parir como las famosas. Ufff… Los dolores que pasé, el malestar, la inmovilidad, la falta de autonomía, el no poder hacerme cargo de mi hijo… eso no se lo deseo a nadie.

En cuanto veas a tu retoño, sentirás un flechazo y amor en estado puro.
FALSO
Puede que sí, puede que no. No todas las mamás sentimos eso. Ojalá fuese así para todas. No te sientas rara si no te dio el flechazo. A mí hasta me daba apuro reconocerlo porque parecía que fuese una mala madre. No sentí ese amor infinito. Primero porque tardé casi un día en ver a mi pichón por primera vez en persona, y segundo porque la primera vez que lo vi fue cuando me pusieron una foto suya en la pantalla del móvil frente a mi careto (gracias, suegro –modo ironía ON-) y me quedé un poco en schock –no lo esperaba-. Lo que sentí al tenerle en mis brazos fue asombro. Mucho asombro. Era increíble pensar que esa cosita tan pequeña y calentita estuviera el día anterior en mi barriga. ¿En serio? ¿es MI hijo? Woooow!

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Una madre reciente debe ser felicidad pura.
FALSO.
Una mujer que ha dado a luz tiene un interesante viaje de hormonas. Si te sientes mal, o tienes ganas de llorar, hazlo. No pienses que eres la única que se siente triste o cabreada pese a tener un bebé precioso.
A mí me llegaron a decir que no llorase, que no estaba bien que el pichón me “viera” llorando (pero si el niño acababa de nacer), que tenía que ser más dura y aguantar. Tócate el moño!

No lo cojas, que tiene que ser independiente.
FALSO.
Claro que tienes que coger a tu hijx y mucho más si está llorando. Dejarle llorar NO ensancha los pulmones (valiente gilipollez). Lo que vas a conseguir es que sus niveles de estrés se eleven hasta el infinito e interprete que, aunque te esté reclamando, no vas a estar a su lado. Triste. Así, que coged a vuestros churumbeles y que no lo cojan tanto los demás (que se lo vayan pasando de abuelos a tíos, amigos, colegas, vecinos y demás visitas… eso estresa mucho a un bebé).

Duermen en su cuna/moisés/minicuna tan ricamente.
FALSO.
Tú duerme a un bebé y mételo en una cuna. A ver lo que dura ahí dentro… 3,2,1… Ojos abiertos como platos y berreo. Yo decía que dejar al pichón dormido en la cuna era como acostarlo en la cama de un faquir. Aunque esperase a que llevase un rato bien dormido (con la respiración relajada), era dejarle tumbado y despertarse automáticamente con llanto explosivo. Esto es muuuuuy común y normal.

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Qué angelito, duerme como un bebé.
FALSO
¿Eins? ¿Quién inventó esa afirmación? Los bebés recién nacidos, y más mayores, no duermen lo que crees, ni mucho menos duermen cuando tú quieres dormir. Ellos comen, duermen y hacen sus necesidades. Entre medias, lloran. Y esto es en horarios que no controlas. Porque ellos al principio no entienden si es de día, de noche o la hora de la siesta. Mi pichón, por ejemplo, por las noches (y de día) pedía teta o había que cambiarle el pañal, cada poco. En serio, los primeros meses NO dormíamos más de una hora y media o dos horas seguidas. Lo bueno es que esta fase de tortura sin dormir suele durar poco (unos tres meses en nuestro caso). Luego las tomas se espacian y puedes dormir con suerte, quizá, tres o cuatro horas seguidas (Uooooo!). Que también puede ser que tu hijx duerma como un lirón y tengas suerte.

¿Otra vez teta? Eso es que se queda con hambre. Dale biberón que lo vas a matar de hambre.
FALSO.
Un bebé, mucho más si está con lactancia materna exclusiva, come cada dos por tres. La leche materna se digiere rápido. No es igual que la leche de fórmula que es más “pesada” y tardan más es hacer la digestión (no es que les deje más alimentados). Además de para comer, la teta sirve para darle consuelo, para sentir cerca a su madre, para la succión no nutritiva (o eso que dicen que te usa de chupete –que es al revés, que usan el chupete de teta jajaja-)… Así que lo habitual en un bebé de pecho es que esté enganchado a su mami cada poco tiempo.

¡Este niño está estreñido!
FALSO.
No creas que un bebé hace caca a diario. Los niños amamantados pueden pasar muuuchos días sin hacer de vientre. Ya os lo expliqué aquí. Así que si el bebé está bien de ánimo y no tiene síntomas raros, está más fresco que una lechuga. Nosotros mentíamos descaradamente a las abuelas cuando preguntaban si hacía caca a diario, porque nos traían fritos con que estaba estreñido.

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Tienes que raparle el pelo para que le crezca más fuerte y sano.
FALSO.
Que no, que no, que noooo… Eso es una tontada. Si quieres pasarle la maquinilla por estética, perfecto, pero no creas que tu bebé va a tener pelazo después. Tendrá el pelo que le ha tocado por genética. No hay más. Es un hecho.

Y podría seguir enumerando mitos… Las cosas no son siempre como las cuentan. Así que no te dejes llevar por lo que te cuenten.
A las que sois mamás/papás, ¿se os ocurren más? Contadme!

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Off the record

Aquí os muestro la verdad-verdadera del tiempo que me lleva preparar una entrada. Desde que el pichón dijo adiós a las siestas, mi actividad blogueril ha mermado drásticamente porque no sé de dónde sacar más tiempo.
¿Recordáis el post de hace una semana? Os dejo el ejemplo del tiempo que me llevó desde escribirlo, hasta dejarlo programado.

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Destripando la entrada “Desencuentros y desemblosos”.

Domingo, 11:09 a.m. – Comienzo a escribir. Desayunamos hace largo rato. Ya tengo la casa arregladita y la comida medio planteada. He corrido como las locas para poder dedicar parte de la mañana a esto. El  pichón juega tranquilamente con Play-doh y sus dinosaurios.

Esta semana fuimos con el pichón a una revisión rutinaria con su pediatra.

11:10 a.m. – Paro porque el pichón quiere que le ayude a hacer “amóndiga-naaaande” con Play-doh para su T-rex. Hago bolitas de plasti simulando ser albóndigas que va metiendo en la boca del muñeco. Jugamos.
11:27 a.m. – A ver si puedo seguir.

La última vez que fuimos, nos dijo que pasáramos en primavera para ver cómo iba todo. Un control normal que consiste en medir, pesar y si hay dudas, preguntar y listo.

Así que puedo afirmar que odia a su pediatra.

11:49 a.m. – Ahora el pichón quiere que le abra otro bote de Play-doh, de otro color. Así que me pongo, de nuevo a cocinar plasti.
12:o3 p.m. – Prosigo.

Decidimos que si esta vez volvía a montar en cólera, cambiaríamos de pediatra, a otra clínica, por probar si es posible que le revisen sin gritos, sin llantos y en paz.

Aquí, en Andalucía, si no me he enterado mal, la vacuna de la varicela se ha vuelto a incluir en el calendario vacunal.

12:15 p.m.- Enfado a la vista. El dinosaurio sale volando. Ains…
12:25 p.m. – Bache superado. Vuelvo.

Pero es para niños nacidos a partir del 1 de enero de 2015. A los niños nacidos en 2013 y 2014, que les den candela. Quien quiera y pueda, que la pague de su bolsillo. Dos dosis a 45 euros cada una. Vaya broma.

En fin, este tema me toca muy-mucho la moral. Las vacunas para niños deberían ser TODAS por la S.S., y chimpón.

12:43 p.m. – La lavadora ha terminado. Paro a tender la ropa. Después empezamos a preparar el almuerzo. Imposible seguir durante la mañana.
16.55 p.m. – Se me hizo imposible poder seguir hasta ahora. Aprovecho que el pichón está merendando.

Respecto al tema del cambio de pediatra, esperaremos a que le ponga la segunda dosis de la varicela (lo que incluye otra revisión más: la de los 3 años –Horror-) y buscamos otro pediatra. Por el momento ya tenemos la vista echada a una pediatra de la que nos han dado buenas referencias.

Y vosotrxs, ¿estáis/están vuestrxs hijos contentos con vuestros pediatras? ¿Qué opinión tenéis sobre el tema de las vacunas?

17:12 p.m. – Termino de escribir. Dejo el texto en stand by.
11:17 p.m. – El pichón está dormido desde hace rato. Voy a buscar imágenes para el post. Es muy tarde. He encontrado un par de imágenes que pueden ir bien. Ninguna genialidad, ya veis. Me arrastro a la cama a dormir.

Día siguiente.
11:25  a.m. – Casa arreglada. Pichón jugando. Escapo a sentarme por el suelo -mientras se carga el portatil, que no me llega el cable hasta el sofá-. Programo, al fin, la entrada, con sus fotos correspondientes. Aleluya, hermanxs. A seguir con las cosas del día a día.

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Sí, un día entero, 24 horas, para una entrada corriente y moliente. Y eso que el experimento lo he hecho en un día bueno, en el que he podido hacerlo “del tirón”. Otras veces se me queda la entrada colgando de un día a otro y otro…
Seguro que a más de uno os pasa.

 

Amadecasismo II

Otra cuestión es… ¿Acaso estar en casa no es trabajar? Porque yo no doy abasto. Me acuesto pensando en lo que tengo que hacer al día siguiente. Me levanto directa a hacer cosas y, os aseguro, que he llegado a tener al niño aseado, desayunado y jugando, la lavadora puesta y una servidora sin lavarse ni la cara.

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Estoy tan cansada como si trabajase fuera. No paro un momento. Y en el rato que paro, es muy probable que sea porque tengo al pichón encima con su traguito de teta ocasional.

El peso de las tareas domésticas cae sobre mí. Lo entiendo y lo acepto. ¿No es un trabajo más?

Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy non stop. Desde que se acabaron las siestas del pichón, es un no parar absoluto. Cuando no es una cosa, es otra. Empiezas una… necesitas atender otra al mismo tiempo… Vuelves a otra que dejaste a medias… Tu hijo te reclama… Hay cosas que terminar… Y puede que llegue la noche y no me haya podido duchar. En cinco minutos aprendes a hacerlo a toda velocidad, con la puerta abierta, vigilando al niño al final del pasillo… Ya no sé lo que es cerrar la puerta de mi baño (such is life).

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Vamos, que no me digan que además de tener la casa medio aceptable (porque eso de que esté perfecta es misión imposible) y al niño atendido no es trabajar. Tienes que hacer cantidad de cosas, que no cunden. Tienes un nivel de estrés interesante. No tienes un sueldo a final de mes. Pero tienes a tu hijo al lado feliz de la vida. Eso vale por todo.

 

 

 

 

 

Encuentra las 7 diferencias

Ayer estuve en la peluquería. Ya tocaba señoras y señores, ya. Mi pelo era un despropósito, una maraña estropajosa salpicadita toda ella de canas tiesas. Menos mal que las chicas de la peluquería me conocen y saben que solo aparezco por allí en un estado lamentable de coma-capilar. No me miran raro ni piensan que estoy loca. Saben que soy mamá a tiempo completo.

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Y bien, ayer estábamos allí otra mujer, que sería algo más joven que yo, y una servidora. Resultó que hablando (qué raro en una peluquería, verdad?) contó que era mamá de una niña que se llevaba con mi pichón sólo tres meses. Entonces vas descubriendo las diferencias entre una mamá como ella y otra como yo. No sé cómo “etiquetarnos” o definirnos. ¿Mamá “moderna” y mamá “respetuosa-con-apego”? No sé como definirnos, porque ella también será respetuosa con su hija y tendrá su apego con ella y yo tampoco soy un orco de una cueva y tengo mis moderneces jiji.

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Antes que nada, aclaro que sé que las comparaciones son odiosas. No pretendo que lo veáis como una comparación de quién es mejor/peor o quién lo hace mejor/peor. TODAS las mamás lo hacemos lo mejor que sabemos/podemos y somos las mejores para nuestrxs hijxs. Queda dicho!

Allá van las 7 diferencias:

  1. Su hija va una guardería. Pichón no. Ella argumentaba que apuntó a la niña para que espabilara. Resulta que ha empezado a hablar ahora, igual que mi pichón (yo no dije nada de si mi hijo iba o no a una guardería –las peluqueras saben que no, pero no dijeron nada). Así que esa mamá estaba contenta de su decisión de llevarla a la guardería con dos años. Los resultados eran asombrosos: su hija YA habla. El mío también 😉
  2. Su hija llevaba desde el otoño, coincidiendo con la entrada a la guardería, cogiendo y soltando resfriados/diarreas. Mi pichón, hasta día de hoy (cruzo los dedos) sólo ha tenido 2/3 días con mocos desde el otoño. Miedo me da que cuando empiece a ir a un colegio estemos en ese plan.
  3. Ella iba implacablemente vestida, elegante, con sus tacones imposibles y maquillaje estupendo. Yo iba con la misma ropa de siempre (ellas no lo saben jiji) pero que ni de lejos era tan elegante como la de ella. Lo mío es el pantalón vaquero medio roto y una sudadera normalita de rebajas (del año pasado -de enero del año pasado-). Eso sí, mis botas son muy chulas y con tacón jiji.
  4. Yo iba a que obraran un milagro en mi melena después de meses sin pasar por allí. Ella iba a retocarse las mechas californianas (como cada mes).
  5. Me quedé escuchando, sin poder participar mucho en la conversación, cuando daban su opinión sobre la última peli de moda. Que si es muy larga, que si es muy romántica, que si merece la pena, que si no sé quién es un actorazo… Mi incursión en el tema fue: ¿cuánto cuesta ahora el cine?. Ni idea de lo que hablaban.
  6. Igual con el tema lecturas. Ellas estaban leyendo no sé qué saga de esas amorosas tipo “50 sombras de Grey” (o como se llame/escriba). Que si voy por el primer libro, que si no veas lo que pasa luego… Y mi aportación fue comentar que yo leo libros de dinosaurios y de la serie “Pepe y Mila” XD
  7. Ella según terminara, se iba al centro que había quedado con unas amigas para tomar algo. La niña estaba con la abuela, su madre. Yo al terminar salí disparada hacia el parque del barrio donde estaban mi maridín y el pichón. De ahí, como hacía frío, nos fuimos a la biblioteca a “leer” cuentos de dinosaurios, a comprar el pan para la cena y a casita.

Hay diferencias, eh? Pero no me cambio por nadie, ni cambio por nada mi vida de mamá 24h/7días a la semana.

Este libro, Madre solo hay una y aquí están todas, que no tengo, pero que pude curiosear en una librería es bastante adecuado para el tema.

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Lo importante es que cada cual sea feliz con lo que hace. Lo ideal sería poder elegir cómo quieres ser madre.  A mí no me importa llevar pelos de loca de vez en cuando 😉

Para siempre

Hace cuatro años. Más de 1460 días desde que desapareciste de mi cuerpo, mi vida. Llegaste para hacerme feliz y cuando descubrimos que no estabas me quise ir contigo a no sé dónde estuvieses.

Recordando aquellos días, aún siento todo el dolor de haberte perdido, mi pececito. Te escurriste entre mis manos y no llegaste. No llegaste a ser.  Pero yo te viví todo el tiempo, conmigo. Te pensaba una y otra vez. Fantaseaba con el día en que deberías llegar. Esa fecha que aún escuece. Pero no llegaste nunca. Dejaste tu casa, mi vientre, con tu vacío. Sólo tu saquito dejaba constacia de que algo existió. 11 semanas y 3 días juntos.

Me costó tiempo entender y asimilar tu ausencia. Me dejaste sola y sola me sentí porque parecía que era algo sin importancia para los demás. Estaba tan sola. Sin ti. Pensándote una y otra vez.

Son cosas que pasan.              Pero ¿por qué a mí?

Ya vendrá otro.            Yo no quería a otro. Le quería a él.

Lo puedes intentar dentro de nada.          Nada era mucho tiempo.

La naturaleza es sabia.             Puede ser una mierda.

Mejor que esto pase antes que después.         Mejor que no pase.

El tiempo me hizo comprender que tú, mi pez escurridizo, viniste para irte por algo. Me hiciste ser quien soy. Me hiciste ver muchas cosas que antes no veía. Me has hecho ser la madre de nuestro pichón, tal y como soy hoy. Por eso te agradezco que me hicieras una vista tan corta, me llenaras de felicidad y te marcharas. Me has convertido en una mamá consciente.

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Allí donde estés, surcando mares invisibles, me gusta pensar que, en cierta forma, mientras te recuerde y te piense, sigues viviendo en mí. No hay, ni habrá nada, que me haga olvidarte.

Gracias, mi bebé de agua, mi pececito.

 

Frases vintage de madre

¿Quién no recuerda esas míticas frases de madres tipo “como vaya yo, seguro que lo encuentro”? Eran grandes afirmaciones, verdades absolutas que dejaban la duda disipada (o más le valía a la duda disiparse). Voy a recordar algunas, a ver si os suenan o no.

  1. Situación: Playa o piscina después de comer (filetes empanados y tortilla del tupper –a veces masticando algo de tierra también- y de postre sandía desenterrada de la orilla).

“Ahora a esperar dos horas para el baño”veranoazul

Esto te lo decían muy seriamente señalando el reloj con el dedo índice muy tieso. En serio, dos horas esperando a pleno sol con el calorín de agosto cayendo implacable y mientras escuchando las olas ir y venir. Pasado el tiempo de espera, nos lanzábamos al agua como salvajes.

  1. Situación: Por la mañana, recién levantada, con cara de pocos amigos.

“Tómate la leche calentita que si no, no vas a crecer”rechaza_leche

Con el asco que me daba la leche y más caliente y más aún cuando se le hacía la telilla esa de nata de tanto calentarla. Me la tomaba en plan chupito, del tirón. Cuanto antes se acabara, mejor. ¿No podrían haberme convalidado la ingesta de leche por todo el queso que devoraba?

  1. Situación: Medio día, o media mañana del fin de semana, o tardes.

“Tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas”zumos_naturales

¿Esto sí? El zumo con lo que me gusta saborearlo, esto hay que tomárselo rapidito, de verdad? Y yo me imaginaba a un ejército de vitamina C bajando por la garganta. Había que darse prisa o los soldados C morirían por el camino. Además te lo tomabas bajo la atenta mirada de tu madre que esperaba ansiosa a que le devolvieras el vaso vacío.

  1. Situación: Cualquiera en la que tuvieses un chicle.

“Ten cuidado, como te tragues el chicle se te pega en el estómago para siempre”chicle-se-me-pega-en-el-estomago_ampliacion

Qué miedo me daban estas cosas. Pensar que todos los chicles que me había tragado –sin querer, porque estas cosas pasan- se me quedarían anclados en mi estómago… Me imaginaba que si me tragaba uno más, tan sólo uno más, sería la gota que colmaría el vaso y acabaría en un quirófano para que me practicaran una “chiclestomía”. Eso y morir atragantada por un Kiko me aterraba muy mucho del mundo de las chucherías.

  1. Situación: Antes de ir al colegio, por las mañanas. No aplicable a Halloween.

“No cojas caramelos de extraños”caramelos-masticables-sugus-surtidos-bolsa-1-kg

Aclaro: en la misma calle de mi colegio solían poner un mercadillo los martes donde vendían encurtidos, frutas, verduras y chucherías al peso. Las niñas nos pegábamos a las rejas del patio durante del recreo mendigando caramelos a los transeúntes (patético, lo sé, lo sé). De pequeña yo era bastante (muy mucho) tímida, así que no recuerdo haber pedido directamente los caramelos. Pero en el grupo de amigas siempre estaba la más “payasa” y esa recogía caramelos a puñados. A ver, si repartía Sugus, yo no iba a decir que no. Además, venían envueltos con su envoltorio y veíamos cómo los acababan de comprar. Aquello no podía tener nada malo.

  1. Situación: Antes de salir de marchuqui. Tú pintándote el ojo y tu madre en el cogote con la cantinela.

“No aceptes droga, que la primera dosis siempre te la dan gratis para engancharte”1281966663164_f

En fin… Posiblemente pensaban que habría un montón de camellos repartiendo “monodosis” de prueba en los bares/discotecas. Así como cuando vas al mercado y te dan a probar la sandía. Yo eso no lo he visto. Quien quisiera tomar algo, ya sabía a quién acudir y con dinero en mano. Quien busca, encuentra. También hay que tener dos dedos de frente para estas cosas.

siempre-te-querre-2Madres del mundo, relajaos y buscad la verdad, confiad en vuestros churumbeles y en la realidad científica demostrada:

– Es posible bañarse después de comer y que no pase nada (siempre que no te hayas metido entre pecho y espalda un banquete y te metas después en agua del ártico).

– Hay calcio más allá de la leche. Y no sólo está en productos lácteos. Maravillaos: hay calcio en los frutos secos, en las verduras de hojas verdes, marisco….

– Las vitaminas tardan en desaparecer mucho más de unos minutos, queridas. Saboread los jugos de las frutas con deleite. Sus vitaminas os llegarán igualmente.

– Si alguien se traga un chicle y éste no puede ser digerido… creedme… saldrá del cuerpo por ahí abajo. Palabrita.

– En cuanto al tema de las drogas, eso hay que currárselo con educación sobre el tema. Yo sabía lo que había y miradme, no estoy en el arroyo. He sido consciente de lo que implica tomar estas cosas y he sido consecuente con lo que sabía.

Sí, me falta el punto de los caramelos provenientes de extraños. Pues aquí sí que le doy la razón a las madres. Niños, niñas: NADA de aceptar caramelos (o cualquier cosa) de desconocidos. Haced caso en esto.

¿Y a vosotras/os os suenan estas frases míticas? ¿Se os ocurren más?

Äitiyspakkaus

Hoy os suelto este palabro: Äitiyspakkaus. Ahora me preguntaréis: ¿Eso qué es lo que es?

äitiyspakkausEso es una maravilla. Así sin más.

Vale, me voy a extender. Se trata de una canastilla que dan en Finlandia a todos los recién nacidos. Es una ayuda que proporciona el (¿la?) Kela (la Seguridad Social de allí) a todos los padres, no sólo a los padres naturales, también a los padres adoptivos. Puedes optar por recibir la canastilla o dinero en metálico (unos ciento y pico euros).

aitiuspakkaus15La principal peculiaridad de esta canastilla, es que la misma caja es utilizada como cuna. Miles de niños fineses han dormido sus primeros sueños dentro de estas cajas de cartón. No penséis en una caja de cartón simplona. Su diseño y colores varían cada año.

äitiyspakkaus2El origen de esta canastilla está en los años treinta cuando había una altísima tasa de mortalidad infantil en Finlandia. En un principio, esta caja sólo era proporcionada a familias con bajos recursos económicos. Como la tasa de nacimientos era muy baja, se acabó dando esta canastilla a todas las mamás que daban a luz en Finlandia. Desde 1949, la canastilla está disponible para todas las embarazadas. El estado finés decidió en su día no retirar esta ayuda.

äitiyspakkaus 1950-lukuDentro hay ropa, juguetes, libros, sábanas y un colchón que se adapta a la caja para que sea posible usarla como cuna . Tienen en cuenta las estaciones del año para las tallas de las ropas que incluyen en ella (si nace en verano, que la ropa de invierno le pueda valer cuando llegue el frío). Esta caja es un símbolo del bienestar del país.

bebecajakelaA lo largo de los años, el contenido ha ido variando. En los años 30 y 40, en vez de ropa, incluía telas para que las madres confeccionaran ellas misma la ropa. Con la llegada de la segunda guerra mundial, el algodón era demandado por el ministerio de defensa, así que las cajas incluían sábanas de papel. En los 50 empezó a incluirse la ropa ya fabricada. A partir de los 60 llegaron las prendas de telas elásticas y los sacos de dormir. En 1969, por primera vez, se incluyeron pañales desechables.

1305931471651En los 70, con más mujeres que se incorporaban al mundo laboral, se reemplazaron las ropas de telas blancas por prendas de algodón elástico con estampados coloridos, más fáciles de lavar.
En 2006 se volvieron a introducir pañales de tela que ayudan a preservar el medio ambiente. También, ese mismo año, dejaron de incluir biberones para promover la lactancia materna.

Me parece una idea estupenda. Es una pedazo de ayuda por parte del estado. Comparándolo con lo que dan aquí… Mmm… a ver que piense… aquí te dan un pedazo de mie… con suerte una canastilla llena de publicidad, un chupete, muestras de infusiones (NADA recomendadas para dar a un bebé recién nacido y menos a una madre lactante), un pañal y un botellín de agua. Eso es lo que me dieron a mí, pero en un hospital privado. En la Seguridad Social creo que te dan una canastilla al principio, verdad?

Esta es la que correspondía al periodo en que nació mi pichón. Vamos, me regalan eso y fli-po.

aitiyspakkaus_13Si queréis ver el contenido de la caja de este año, pinchad aquí. Sé (imagino) que el finlandés no es lo vuestro, jiji, pero mirad las fotos. Es alucinante. Trae un buzo, bodies, gorritos, saco, pañal de tela, manoplas, calcetines,manoplas, leotardos, peleles, pijamas, pantalones, conjuntos, sabanitas, toalla de baño, cepillo de dientes, peine, termómetro, tijeras, babero, quitababas, un librito, mordedor, discos de lactancia y hasta preservativos! Más completa imposible.

¿Os gustaría recibir una canastilla de este estilo? Si es así, ¿dormiríais a vuestros churumbeles en la cajita-cuna? Bueno, yo creo que si volviera atrás en el tiempo no querría cuna. Haría colecho desde el principio. Aunque admito que si tuviera esa caja-cuna/cuna-caja, quizá la usaría para ratitos de sus siestas.

Ser o no ser

A estas alturas de la vida, después de haber conseguido ser padres tras un duro comienzo, hemos decidido que no vamos a tener más hijos. Nos asaltaban dudas pasajeras, pero analizando la situación y siendo coherentes hemos tomado la mejor de las decisiones: nos quedamos siendo tres.

A veces, piensas que sería bonito tener dos hijos (a tres si que no llegaríamos, ni querríamos tener), que pichón tuviese un hermano/a, que en el futuro pudiera tener familia cercana cuando nosotros, sus padres, no estemos… Esas cosas.

Pero por otra parte, piensas detenidamente lo desfavorable y está claro hacia donde se inclina la balanza.

2bPensar en que algo vuelva a salir mal me da auténtico pánico. No soy una “jovenzuela” y la edad es un factor a tener en cuenta. Voy para los 38 años y, si todo hubiese salido bien, hubiese sido madre con 34 años. Pero no pudo ser y la vida me hizo esperar a cuando tuvo que ser. Quizá, si las cosas hubiesen sido diferentes, quizá nos lo hubiésemos planteado de otra manera.

Con la edad en contra, no me veo yo pasando por otro embarazo, ni mucho menos otro parto (ni quiero imaginarme otra cesárea… Pfffff… me da algo). No nos engañemos, físicamente es una paliza y son muchos cambios (físicos, hormonales, mentales…). Me da una pereza infinita, la verdad. Como que NO lo veo.

Al igual que estoy dedicando mi tiempo, mi paciencia y mi vida entera a estar con pichón, querría hacerlo para y por otro hijo. Y eso es duro, aunque muy bonito, de acuerdo, pero duro en ocasiones. El no dormir, el malcomer, no poder ni hacer tus necesidades cuando tienes ganas (hablando mal y pronto)… otra vez… sería muy duro, aunque lo haría sin dudarlo. Pero no me veo con fuerzas. Y me parece muy injusto no tener la misma dedicación a un hijo y a otro.

Lo mismo pasaría con la lactancia. Querría darle lo mismo que al pichón y, volver a pasar por tantas noches duras sin pegar ojo con posturas dignas de un contorsionista, me costaría. Las obstrucciones, las crisis, los dolores, las inflamaciones, perlas de leche… Ufff… Ahora que está todo superadísimo, volver a empezar, me costaría. Quizá, y probablemente, con la experiencia, no pasaría por tantos baches. Pero eso nunca se sabe.

Otra parte es la económica. Otro hijo y nuestro piso(espacio) son cosas un poco, cómo decirlo, incompatibles. Si siendo 3 estamos justos, 4 sería, si bien no imposible, incómodo. Si fuese otro niño podrían compartir dormitorio. Si fuese una niña, lo de compartir dormitorio llegada cierta edad, como que no lo veo. Cambiar de casa supone algo bastante complicado (si bien no imposible). Y eso son gastos, gastos y más gastos… Pienso en una hipoteca de mil-millones-de-años y me dan escalofríos chungos. Aunque vendiésemos este piso (ahora o vendes tirado de precio o no te compran en la vida), no tendríamos para comprar otra cosa más grande sin tener que hipotecarnos. Ufff… No lo veo.

Todos argumentos suenan egoístas, lo sé. Tampoco quiero/queremos ser una madre/padres viejunos. Muchas veces ya me siento mayor, pero a nivel físico, porque espiritual-mental (llámalo como quieras) estoy anclada en los 30 años (o menos) jjjj.

Ahora, me “arrepiento” de no haber sido madre antes. Pero es que no tenía las ganas ni el instinto para serlo. Las cosas han venido así. Cuando mi hijo tenga 30 años, nosotros, sus padres, estaremos ya en edad de jubilación (suena fatal). Pero la vida se abrió paso así y así es como tenía que ser.

familia-de-tres_318-44022Con nuestro pichón nos sentimos enormemente felices y plenos. Nos quedamos siendo una familia de tres.

Y vosotras, ¿pensáis en tener uno, dos, tres… hijos? ¿O tal y como están las cosas os quedaríais con uno?

Humor de madre

Gracias a Una madre molona me (re)encontré con una agradable sorpresa. Resulta que hace tiempo que veo pulular por mi muro de facebook las ilustraciones de SuperSingleMami y me parecen un puntazo. Me gustaban pero no encontraba la “fuente” y ya la tengo. La autora es Silvia Sáez y ese que os enlazado arriba es su blog. Yeah!

SuperSingleMami2Sus ilustraciones nos enseñan situaciones cotidianas de una mamá y su bebé. Seguro que si echáis un vistazo, no sólo os sentís identificadas, también os arrancará más de una sonrisa.

Tiene pendiente sacar su primer libro mediante un crowdfunding. ¿Qué eso qué es lo que es? Muy fácil: ella propone su proyecto (sacar una edición de su libro) que cuesta X dinero. Entonces, tú aportas una cantidad por la que serás mecenas y tendrás una recompensa (a elegir dependiendo de la cantidad que aportes). Si en el plazo que está fijado consigue el dinero para financiar su libro, tú obtendrás tu recompensa. Si llega la fecha y no consigue el dinero, tú no pagas nada y la cosa queda en nada (sería una pena).

SuperSingleMami3Si queréis mirar, os dejo el enlace a lugar indicado: AQUÍ

Una servidora ya es mecenas y espero tener mi libro 🙂

MecenasHumordeMadreOjalá lo consiga

¡Os reto, bandidas!

Viendo que parece que gustó la entrada anterior sobre los cambios “inesperados” en el estilo de vida de una mujer cuando tiene un hijo, os voy a lanzar un reto.

122 - Reto[1]Animaos y escribir en vuestros blogs una entrada contando en qué aspectos ha cambiado vuestra vida/rutina/costumbres. O contad anécdotas, como por ejemplo de cosas que nunca imaginabais que pasarían y han pasado/están pasando.

Eso para las que ya son mamis.

super-mom-and-you-rockPara las que no son mamis, me gustaría lanzar el reto de otra manera. Contadnos en qué manera creéis que os va a cambiar la llegada de vuestro retoño. ¿Qué expectativas tenéis? Así, cuando seáis mamis, podréis ver en vuestros blogs lo que pensabais y si se cumple o no.

¿Os apetece participar? Pues guardad esta imagen (la de aquí abajo) para acompañar a la entrada que escribáis al respecto. Así, como si fuera un premio bloguero, os la paso, jijiji, porque no me cabe la menor duda de que sois/seréis unas Supermamis.

supermami_Tengo curiosidad por leer vuestras experiencias.

Espero que os deis todas por aludidas, que no tenga que pasar lista, eh! 😉