Estoy en plena mamamorfosis

Participo en el reto que nos lanzó Aguamarina @demicasaalmundo. Estoy en plena #mamamorfosis y #estoyleyendomamamorfosis.

La verdad es que no estoy leyendo el libro en orden. Voy saltando de un tema a otro y leyendo a trocitos. Ya he visto a algunas participantes que conozco (no en persona, pero sí virtualmente) y me hace ilusión verlas ahí.

De varios relatos que he leído, el de esta mamá me ha gustado especialmente. Os dejo estas frases que me han calado hondo.

mamamorfY vosotras, ¿estáis en plena mamamorfosis también?

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MAMAMORFOSIS

Llegó el gran día. Hace escasos minutos que ya se puede descargar, de manera totalmente gratuita, el e-book “Mamamorfosis, las 200 caras de la luna”.

The reason most people never reach their (2)Os dejo AQUÍ el enlace directo por si queréis haceros con él.

Voy corriendo a descargármelo.

¡Qué ganas de leerlo!

Además, Aguamarina nos propone participar en el RETO  “Estoy en plena MAMAMORFOSIS”. Consiste en que  durante todo el mes de septiembre compartas alguna de las frases de Mamamorfosis que más te haya llamado la atención, una especial con la que te hayas sentido identificada o alguna con la que hayas conectado especialmente.

Para compartirla, copia la frase  que hayas elegido en tu muro de Facebook, en Twitter o Instagram, añade los hashtags:  #mamamorfosis #estoyleyendomamamorfosis @demicasaalmundo y los comentarios que consideres oportunos.

estoy leyendo mamamorfosisSi pasáis por su BLOG podréis participar en el sorteo de unas tazas chulísimas.

Bueno, aquí os dejo que la cosa se pone interesante… ¡Que lo disfrutéis!

Mamamorfosis – Laura

Hoy vamos a charlar un ratito con otra mamá que participa en el proyecto Mamamorfosis, las 200 caras de la luna. Se llama Laura y podéis ver su blog aquí: Baberos y claquetas. Participa no sólo en el libro contando su maternidad, además es parte de la productora que ha creado el book trailer del libro. Doble trabajo y doble satisfacción.

Mamamorfosis_El primer embarazo de Laura fue ectópico y el desenlace fue duro. Lo podéis leer en su blog. Después de pasar y superar algo tan complicado, se convirtió en mamá de un tesoro de niño.

Os dejo con sus palabras.

Laura

¿Desde cuándo eres mamá? El 10 de septiembre hará 2 años.

¿Cuándo te quedaste embarazada por primera vez? Me quedé embarazada en abril de 2012, por desgracia de un embarazo ectópico o como yo lo llamo “el gran desconocido”

¿Cómo te sentiste cuando perdiste el embarazo? ¿Te sentiste comprendida/apoyada? Fue algo muy difícil, nada más enterarme que estaba embarazada comencé a sangrar. La vida se nos volvió un infierno, por mucho que los médicos buscaban el embarazo no lo encontraban, estaba alojado en una de mis trompas de Falopio por lo que no había ninguna oportunidad de que el embarazo siguiese su curso. Fueron momentos terribles donde la gente no entendía por lo que estábamos pasando, llegaron a decirme que pensase que había sido “una mala regla”, que me hiciese pruebas a ver “si me pasaba algo raro”. Mi marido y yo nos sentimos muy solos, pasando por algo a lo que todo el mundo daba la espalda, todo el mundo hablaba de “células” para nosotros era nuestro hijo.

¿Cuánto tiempo pasó hasta que volviste a quedarte embarazada? ¿Cómo diste la noticia? ¿Esperaste mucho? Debido a la operación y los medicamentos con los cuales trataron el embarazo ectópico tuve que esperar 6 meses para intentar quedarme embarazada de nuevo. Nos lo tomamos con calma pensando que nos costaría o que quizás volvería a pasar lo mismo, pero justo el primer mes que comenzamos la búsqueda me quedé embarazada.

En el primer embarazo lo contamos nada más saberlo lo que nos llevó a tener que dar muchas explicaciones cuando lo perdimos. Esta vez esperamos los 3 meses de rigor y fuimos dando la noticia poco a poco, durante estos 3 meses solo lo sabían mi cuñado, mi madre y mi mejor amiga que fueron los que estuvieron a nuestro lado en todo momento.

¿Cómo fue tu embarazo? ¿Lo viviste plenamente? Un embarazo normal, con sus náuseas eso sí hasta los 5 meses. Al principio me costó vivirlo plenamente, recuerdo que estaba de 8 semanas cuando nada más saber que estaba embarazada de nuevo salí corriendo a Urgencias. Tenía tanto miedo de qué fuese otro embarazo ectópico que no podía esperar las 12 semanas de rigor, fue en Urgencias donde me confirmaron que esta vez estaba alojado en el útero y seguía su curso normal.

Reconozco que al principio intentaba no pensar en ello, pero no podía dejar de abrazarme la tripa pensando en qué esta vez tenía que salir bien, en cuanto escuchamos el latido nos relajamos. La primera ecografía oficial fue un soplo de aire fresco, nuestro bebé crecía normal y dejé de preocuparme para comenzar a disfrutar.

¿Cómo fue tu parto? ¿Era lo que esperabas? Tras 24 horas con bolsa rota y sin dilatar terminamos en cesárea, me había pasado 2 semanas de la fecha prevista de parto y mi pequeño no parecía tener intención de salir. Queríamos un parto respetado y en todo momento las matronas estuvieron a nuestro lado para dar tiempo a que mi cuerpo se pusiera de parto. Finalmente no pudieron esperar más y fuimos a quirófano pero fue una cesárea respetada en todo momento. Me quedo con eso, con su amabilidad, su comprensión y la cara de mi marido cuando le llevaron a nuestro hijo para hacer piel con piel mientras me cosían.

¿Por qué te decidiste a participar en el proyecto Mamamorfosis? Para mí todo el proceso de embarazo, comenzando por el que perdí hasta ahora ha sido un camino iniciático. Un camino donde me he descubierto a mí misma y que me ha ayudado a perseguir mis sueños y alcanzar muchas metas que nunca pensé que conseguiría. Mi hijo ha sido mi timón y necesitaba contar mi historia al mundo, por todas esas mujeres que se encuentran perdidas como yo me encontraba en su momento.

¿Te ha servido/ayudado de/en algo? He vuelto a vivir los momentos de oscuridad y sombra que trae un parto y la crianza, porque también los hay. Me ha ayudado a vencer muchos miedos y a darme cuenta de lo importante que es el amor y el afán de superación, de lo mucho que me aporta mi hijo cada día. También a despedirme de ese bebé no nacido, aceptar y recordar con una sonrisa los malos tiempos.

¿Hay algo que quieras decirle a otras mamás que han tenido una pérdida en su primer embarazo y estén buscando a su bebé? Lo primero las diría que ellas no tienen la culpa de la pérdida, tendemos a buscar excusas con las que culparnos y nada en nosotras está mal, simplemente no pudo ser. Olvidar es imposible. Ha sido tu hijo durante las semanas que lo has llevado dentro. Quiérelo como tal y no te niegues esa necesidad de llorarlo. En esta sociedad nos niegan el derecho a llorar la pérdida y es necesaria para curarnos por dentro. Cuando comiences la nueva búsqueda tómatelo con calma, llegará y todo irá bien. Nuestra actitud positiva es importante para el nuevo bebé que vamos a gestar, así que sonríe y piensa en todo aquello que vas a decirle cuando lo mires a los ojos por primera vez.


Mil gracias, Laura. Sin duda estas experiencias nos hacen ser fuertes y cambiar. Si no hubiésemos pasado por esto, no seríamos las madres que somos hoy. No lo dudo: nos ha hecho ser mejores madres.

Mamamorfosis – Alba

Pasar por la pérdida de mi primer embarazo es de las peores, si no la peor, de las cosas que me han pasado en la vida. Sé que algunas de las que me seguís o pasáis por aquí también habéis vivido esta amarga experiencia.

Hoy os traigo las palabras de Alba, otra de las mamás que participan en Mamamorfosis, las 200 caras de la luna. Es mamá de Adam. Antes de su llegada también pasó por una pérdida. Desde aquí le agradezco en el alma que comparta su experiencia con nosotras. A veces, remover recuerdos es duro, pero sé que nuestras palabras ayudan a otras mamás.

Mamamorfosis_¿Desde cuándo eres mamá? Me siento mamá desde mi primer embarazo y sobretodo desde que atravesé por el dolor de su perdida. Me volví mamá gracias al pequeño bebé que no llegué a conocer y él me hizo ser más mamá ahora de Adam, mi segundo hijo.

¿Cuándo te quedaste embarazada por primera vez? Fue poco después de casarme en 2011. Teníamos ganas de familia desde el primer momento y no esperamos.

¿Cómo te sentiste cuando perdiste el embarazo? ¿Te sentiste comprendida/apoyada? El vacío que se siente al perder un embarazo no se puede explicar. Imaginé al hijo que no llegué a conocer en esta vida y me despedí de él con gran dolor. La situación me quedo muy muy grande y no la supe llevar. Unos meses después pase por una depresión.

La gente quiere apoyarte pero tienden a minimizarlo…

¿Cuánto tiempo pasó hasta que volviste a quedarte embarazada? ¿Cómo diste la noticia? ¿Esperaste mucho? Tardé en volver a quedarme embarazada. Tenía miedo. Me costó volver a estar preparada y luego me costó embarazarme. Ahí lo pasé mal. Creía que el legrado me podía haber afectado de algún modo y estaba muy ansiosa. Esperé un tiempo prudencial para dar la noticia cuando esperábamos de nuevo, unos tres meses.

¿Cómo fue tu embarazo? ¿Lo viviste plenamente? El embarazo de Adam me llenó de alegría. Lo viví con fuerza y plenitud y, aunque tuve algún susto, los fui superando bien junto a mi marido. En mi caso mi pérdida anterior no me hizo vivir el nuevo embarazo con miedo. Me hizo agradecerlo más y darme más fortaleza. Aunque sí fui “extraprudente”, reposaba mucho, no viaje, no hacia esfuerzos, comía muy bien… Todo eso me hacia sentir más segura.

¿Cómo fue tu parto? ¿Era lo que esperabas? Tuve un parto hospitalizado vaginal y anestesiado, episotomia incluida. Fue más o menos lo que esperaba pero eso no significa que fue lo mejor. Simplemente me deje llevar por médicos y la sociedad y no pensé mucho en ese momento. La episotomia por ejemplo fue por prisas del medico, siento que me la podría haber ahorrado.

¿Por qué te decidiste a participar en el proyecto Mamamorfosis?¿Te ha servido/ayudado de/en algo? Me siento muy conectada a mi rol de madre y eso me une a todas las mamás. Me apetecía compartir sobre mi experiencia y así aprovechar para reflexionar sobre todo lo que he vivido en estos últimos años con mi maternidad.

¿Hay algo que quieras decirle a otras mamás que han tenido una pérdida en su primer embarazo y estén buscando a su bebé? Que confíen. Hay que confiar y abrirse a la vida. Después de esa perdida se siente miedo y vacío y sobretodo mucha pena, pero hay que tener fe en que todo ocurre por algo. Ahora ya son mamás y ese es un regalo inmenso.


Infinitas gracias, Alba. Estoy convencida de que tus palabras ayudarán a otras mujeres. Somos muchas las que pasamos por esto y no estamos solas.

Mamamorfosis – Booktrailer

Se acerca la fecha para que podamos leer el libro. Mientras, os dejo con el booktrailer. A mí se me ponen los pelillos de punta. Hay tantas frases en las que me siento identificada. Espero que os guste y os deje con ganas de más.

Por si os parece poco, Aguamarina ha organizado, para ir abriendo boca, un sorteo de cositas chulas. Pasaos por AQUÍ para participar. Si lo hacéis, mucha suerte.

Por lo que nos ha contado, aún quedan más sorpresas. ¡Esto es el comienzo de algo grande!

Mamamorfosis – Carolina

Gracias a Aguamarina pude contactar con algunas de las mamás que han participado en Mamamorfosis, las 200 caras de la luna. Le pedí que me pusiera en contacto con alguna mamá que haya pasado por lo mismo que yo. Así fue como encontré a Carolina, una mamá a la que también le programaron una cesárea y por el mismo motivo que a mí. Quise que me contara algunas cositas en relación a su parto y su participación en el proyecto. Le lancé algunas preguntas y aquí os dejo con las respuestas que me dio.

Mamamorfosis_¿Desde cuándo eres mamá? 19 mesitos. Desde el momento en que tuve a Lorenzo entre mis brazos. Durante el embarazo no me sentía “mamá”

¿Por qué te programaron una cesárea? ¿Cuándo supiste, en qué semana, que tu hijo nacería así? El nene venía de nalgas. Intentamos moxibustión y versión cefálica externa sin éxito (y esta última con desaceleración cardíaca, así que ya no planteamos valorar posibilidad de parto, ya que aunque en algunos sitios sí es posible hacerlo, con la posibilidad de sufrimiento fetal tras la desaceleración, lo descartamos). Realmente “saber” que sería cesárea fue unas dos semanas antes, en la semana 37 y pico, porque además en esa fecha nos recalcularon fecha prevista de parto y todo se adelantó.

¿Os dejaron (a los padres) poder llegar a un acuerdo sobre la fecha de nacimiento de vuestro hijo, o fue una fecha innegociable que eligió el ginecólogo? Fue lo más cerca posible de la fecha prevista de parto, en la 39+4. Lo intentaron ajustar al máximo a la fecha prevista de parto pero intentando evitar que nos pusiésemos de parto, ya que en ese caso cabría la posibilidad de que no fuese la cesárea respetada que deseábamos y tuviese que ser de urgencias. Además el día que habíamos quedado para la cesárea había en curso muchos partos así que nos dijeron que si queríamos dejarlo para el día siguiente para poder tener la cesárea respetada que deseábamos -con tanta gente no podríamos estar en la misma habitación con El Niño porque las habitaciones estaban llenas- así que nos volvimos a terminar unas gestiones y disfrutar de la Navidad por las calles de Madrid.

¿No se te hizo raro saber de antemano cuándo nacería tu hijo? Realmente no. Una vez que asumí que sería cesárea hasta nos facilitaron las cosas, ya que eran los días de Navidad, yo los iba a pasar en Salamanca con mi familia pero quería dar a luz en Torrejón de Ardoz, así que si me ponía de parto en esos días y la cosa iba rápido cabía la posibilidad de no poder llegar hasta Torrejón o tener que entrar a otro hospital de camino o tener complicaciones en el camino, o tener que pasar los días de Navidad en Madrid en vez de con la familia. Así que al final fue hasta positivo. También he de decir que si no hubiese sido cesárea programada habría adaptado las cosas de otra manera. Habría preferido un parto natural? Bueno, pues estaba preparada para ello, y en teoría un parto es para el niño mejor que una cesárea pero en este caso no, así que para adelante con la cesárea

¿Cómo esperabas que fuese tu parto? ¿Te lo habías imaginado de otra manera antes de saber que tendrías una cesárea? No me lo había imaginado, pero lo que sí que quería es que fuese un parto respetado en el que pudiese estar a gusto y dejar al cuerpo fluir sin intromisiones externas y desafortunadas. Por eso elegí el hospital de Torrejón. Ahí estaba segura de que no tendría que estar preocupándome de que se cumpliesen las recomendaciones de atención a un parto normal, y podría dejarme fluir. Y ya que el parto fuese como fuese. Pero con medidas para poder estar a gusto y controlar el dolor.

Al ser una cesárea, todavía más nos decidimos por Torrejón ya que aquí podría ser una cesárea respetada, sin separación en ningún momento de mamá y bebé. Todo sería igual que en un parto natural y respetado -excepto el proceso del parto-.¿Cómo te sentiste durante el parto? Pues muy bien. Trato respetuoso. Además como soy enfermera conocía el quirófano y no me impresionó. Y mi marido estuvo todo el rato conmigo dentro de quirófano. El ratito de la anestesia, un poco de mareo, y después abrir, el niño sobre mí y ya sin separarnos de ahí en adelante.

¿Sentiste en aquel momento que deberías hacer algo para cambiarlo? Y después de que pasara el parto ¿sentiste que podrían haberte dado otras alternativas? Lo único que creo que podría haber hablado con las ginecólogas que no hice es si se podía haber hecho también en la cesárea un corte tardío de cordón. No había mirado previamente esa posibilidad ya que dado que lo íbamos a tener en Torrejón iba con la seguridad de que iban a seguir las últimas recomendaciones.

En cuanto a que no fuese cesárea, habíamos intentado lo que la OMS recomendaba: moxibustión y versión cefálica externa. La desaceleración cardíaca en este último procedimiento nos llevó a descartar valorar posibilidades de intentar parto de nalgas.

¿Pudisteis hacer tú o tu pareja piel con piel con vuestro bebé? Sííí!!! Desde el momento en que lo sacaron, lo pusieron sobre mi pecho y los siguientes tres días estuvo o sobre mi pecho o sobre el de su padre, siempre pegadito a nosotros incluso para dormir.

¿Cómo fue vuestra lactancia? Con dificultades al principio. No se terminaba de enganchar bien. En el hospital nos dieron la posibilidad de quedarnos un día más para afianzar la lactancia. La ayuda de los profesionales del hospital fue clave para poder dar el pecho y ya en casa el libro Un regalo para toda la vida nos ayudó muchísimo para superar las dificultades de succión y la ingurgitación.

¿Pudiste dar pecho? Pude y aún puedo!

¿Por qué te decidiste a participar en el proyecto Mamamorfosis? Porque Lorenzo es del mundo y había que compartir lo felices que somos haciendo una crianza consciente y respetuosa. Y lo fácil que es todo!!!

¿Te ha servido/ayudado de/en algo? Realmente ya había reflexionado sobre ello pero volver a escribirlo y recordarlo es algo que me gusta.

¿Hay algo que quieras decirle a otras mamás a las que le programen una cesárea? Que busquen un sitio en que puedan hacer una cesárea respetada y que además puedan estar seguras de que el programar la cesárea es necesario y lo más cercano a la fecha prevista de parto. Pero sobre todo eso, que les den la posibilidad de estar con toda normalidad con El Niño sin separaciones innecesarias.


¿Qué os ha parecido? ¿Notáis las mil diferencias entre su parto y el mío? Qué importante es informarse bien sobre el hospital al que irás a dar a luz y sus protocolos. Envidio mucho (sin maldad, eh!) lo bien que fue la cesárea de Carolina. Ojalá todas los partos por cesárea, al menos las programadas, fuesen así de respetuosos con los papás y el bebé.

Desde aquí, de nuevo, muchas gracias a Carolina por dejarse entrevistar y compartir su experiencia en mi blog.

Sigo contando los días para que salga el libro… Tic, tac, tic, tac… ya queda menos!

Mamamorfosis

Hace tiempo empecé a seguir por Facebook a “De mi casa al mundo”. No sabría deciros cómo llegué hasta ahí. Supongo que cuando te interesan ciertas cosas acabas donde tienes que acabar. “Dios nos cría y nosotros nos juntamos”. Si estás aquí leyendo esto, seguramente también estarás “en sintonía” con lo que voy a contar.

demicasaalmundoDesde su página de Facebook llegué a su página web. Totalmente recomendable. La autora es Aguamarina (como se hace llamar) y es mamá de Sunflower (como hace llamar a su hija). Es psicóloga y maestra de audición y lenguaje en la escuela pública en Mallorca. Si le echáis un vistazo encontraréis información interesante, sobre todo de crianza respetuosa. Aunque en principio quería su web para compartir sus viajes, de esos que dan mucha envidia y que algún día quisieras poder hacer. Por si fuera poco, Aguamarina también hace hadas Waldorf que son muy bonitas. Y para poner la guinda, os cuento que “De mi casa al mundo” recibió el premio al mejor blog en la categoría personal en la última edición de los premios “20 blogs” otorgados por el diario 20 Minutos.

Hace unos meses, desde Facebook, anunció que iba a poner en marcha un proyecto para el que necesitaría la colaboración de todas las mamás que quisieran participar en él. Buscaba mujeres que hubiesen experimentado una transformación en sus vidas tras haberse convertido en madres. El asunto en cuestión no es otro que un libro sobre maternidad. En pocos días recibió cientos de respuestas de mamás de 19 países diferentes dispuestas a compartir sus experiencias.

Hubo una encuesta con varias propuestas para el nombre del libro y el elegido fue “Mamamorfosis, las 200 caras de la luna”. Un nombre que al principio puede sonar aparatoso pero que define muy bien la esencia del proyecto: el cambio que surge con la maternidad.

Finalmente, el libro verá la luz en breve y está lleno de testimonios reales sobre “maternidad consciente” de 200 mamás que han sido seleccionadas de entre todas las que se ofrecieron para participar. En este libro nos contarán cómo vivieron sus partos, cómo les fue/les va en sus lactancias, cómo afrontan la crianza…

Lo admito, me hubiese gustado haber participado desde el comienzo. Me daba envidia sana ver cómo muchas mamás le enviaban mensajes ofreciéndose para estar en este proyecto. Para mí, teniendo al pichón las 24 horas del día bajo mi cuidado, era imposible. Me quedé con las ganas. Así que el libro no me lo pierdo.

Muchas veces me he sentido un poco “loca” desde que soy madre porque no encuentro mamás cerca con las que tenga “conexión”. O porque no comprendo cómo no pueden no sentir esta necesidad de estar viviendo esta etapa como madre (desde el embarazo hasta no sé cuándo) con tanta intensidad. Me descubro mirando a mi hijo cuando duerme y estoy embobada pasándole la mano por el pelo. Otras veces le estoy viendo corretear y le digo a mi marido con asombro: “¡¿Pero tú eres consciente de que ese niñito es nuestro hijo?!”. Me parece poco menos que un milagro. ¿Veis?, es para pensar que estoy zumbada, ¿verdad? Tampoco es que ser madre sea como vivir flotando entre nubes de colores o en un permanente anuncio de compresas. También tiene sus desbordamientos y ratos chungos, que conste.

Poder leer un libro donde den importancia a las cosas que me parecen importantes, es un “desahogo”. Cada una vive su parto “como puede”, o como le dejan. La crianza de un hijo se intenta vivir como una quiere (no como a una la dejan). Saber que hay madres que han pasado por lo mismo que tú, que sienten lo mismo que tú, es maravilloso. Es no sentirse sola. Es sentirse comprendida, porque hay una “tribu” de mamis ahí fuera con las que conectar, aunque sea desde las páginas de un libro.

MamamorfosisPortadaPara la portada del libro han colaborado la ilustradora Natalia Mass de Mommo y su pareja el diseñador y director de arte César Bertazzo. El resultado es una matrioska que expresa muy bien la idea del libro.

“La maternidad consciente habla de muchas mujeres que son “yo misma” y se TRANSFORMAN. Capas de una misma en otras mujeres, una mujer naturaleza, una mujer que abraza y se recicla, que cría, que recuerda… Recuerda a la niña, a la embarazada, a la madre.

Es hija, nieta y abuela en conexión con una misma.

La maternidad consciente se aprende y se aprehende desde y por nosotras mismas, solas en el interior de nuestra alma femenina, dentro de nuestro útero y en libertad, ¡en total libertad!

Así, salió esta matrioska que es ella misma y es recuerdo y ¡futuro!”

Introducción de Natalia para dar contexto al gráfico.

Para ir abriendo boca os dejo con unos extractos del libro.

Me preparo para mi nacimiento como mamá-bebé… y al mismo tiempo que siento la necesidad de abrirme a la entrega total, conecto también con estos miedos que surgen de la oscuridad… miedo a perder la vida que tengo ahora, a perderme a mí misma, a dejar de ser yo… Y este miedo, me produce cierto estrés, lo cual me hace retener al bebé dentro de mí unas horas más, unos días más… por favor… ¿qué será de mí ahora? ¿Cómo me voy a manejar en esta nueva vida? ¿Dónde quedará mi independencia?
Prepararse emocionalmente para la llegada del bebé


Ahora sé que el “dolor” del parto no es un dolor normal, es decir: no me está avisando de que algo está mal (esta suele ser la naturaleza del dolor, avisarnos de que algo no funciona como debería). El dolor del parto nos habla de una conexión con partes de nuestro cuerpo que normalmente no sentimos ni somos conscientes de que están ahí, y de una necesidad de conectar con una mirada profunda a nuestro interior.

Es un momento íntimamente poderoso y lleno de majestuosidad. La majestuosidad de la mujer que se encuentra con su mirada totalmente hacia adentro, magníficamente conectada con su bebé, perfectamente consciente de la organicidad de su cuerpo, sintiéndolo plenamente con sus sentidos internos…

El dolor en el parto


Y nos vamos para casa, ay qué ganas, qué ilusión, por fin. Habíamos preparado el nido con esmero, semanas de reformas, búsqueda, compras y mucho pensar en la comodidad de nuestro retoño. Más tarde me daría cuenta cuál era el verdadero nido para ella, su mamá.
La vuelta a casa con el bebé


Tuve todo el amor de mi marido a mi disposición, incondicionalmente, pero en muchas ocasiones me sentía sola. Todo se había paralizado para mí, mi vida era otra, por primera vez en no sé cuántos años no trabajaba, mis ojos ya no me miraban a mí, miraban a otra. Fue raro. Estaba rodeada de mucha gente, pero estaba sola.

El puerperio: La soledad


Y a las palabras ajenas: “No le cojas tanto que se acostumbra”, les respondo: “Eso es lo que busco, que se acostumbre a mi olor, a mi calor y a mi amor”.

Criando en brazos


Cuando empecé a sentir que la posibilidad de “pérdida” era real, me sentí frágil y desamparada. Pero me puse en pie (en sentido figurado, porque físicamente estuve todo el día tumbada con las piernas en alto, con dolores y sangrado). Acepté que no estaba en mi mano el dirigir el proceso vital del alma que habitaba mi vientre. Que era la Vida misma la que se encargaría de todo el proceso. Así que me relajé. Y lo más importante, que para mí fue decisivo y fundamental, decidí que quería vivir el proceso como madre, no como niña.

Cuando el embarazo se interrumpe


Nadie, salvo nosotras mismas quizá, nos pide que seamos súper mujeres, madres perfectas que hacen de todo, guapísimas, en forma, a la última… Seamos realistas, aceptémonos. Tengamos claras nuestras prioridades. Al final, todo se resume en querer que nuestros hijos estén bien. La cuestión es ¿están mejor si termino de fregar los platos, o si pinto o leo con ellos? Porque la plancha o la lavadora esperarán, pero nuestros hijos seguirán creciendo.

Cuando hay más hijos que atender


Si te interesa, Mamamorfosis, las 200 caras de la luna puede acompañarte a partir del 15 de septiembre. Es un libro electrónico, autoeditado y, lo mejor de todo, gratuito. Además, permaneced atentas porque se avecinan sorpresas muy chulas. Os mantendré al tanto.