Cambio II: Des-tetando

Llegó el fin de nuestra lactancia. Los últimos meses del año pasado, el pichón sólo tomaba pecho para irse a dormir de noche. Solía ser una toma muy cortita, como de cinco o diez minutos, hasta que se quedaba dormido y soltaba. Antes, como del verano al otoño –más o menos-, solía hacer dos tomas (una de cada pecho): cuando despertaba, antes del desayuno y la de antes de dormir en la noche. La toma de la mañana dejó de pedirla sobre el otoño. Así que sólo tomaba de una teta cuando redujo las tomas a una sola (la de la noche). Esto era por la postura para dormir –siempre del mismo lado, porque del otro lado estaba la pared-. Nunca noté molestias, ni cambio de tamaño en el pecho que dejó de tomar. Imagino que tras tres años y pico, eso de las obstrucciones es bastante improbable. Tiene que estar súper regulado y, como las tomas se iban espaciando, fue todo muy gradual.

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Imagen de “Mama Expatriada”

Nos plantamos en fechas navideñas, con el cambio de dormitorio –que os contaba la semana pasada-. Una noche, sentí lo que llaman “agitación por amamantamiento”. Resumiendo mucho: es una sensación como de rechazo a que el niño tome pecho. Es complejo de explicar. No es dolor físico. Es sentir como que te es desagradable (mucho) que el niño mame. Intenté aguantar, pero me era, de verdad, imposible. Me estaba poniendo hasta nerviosa. Así que le pedí al niño que soltara un momento. Lo volví a intentar, pero la cosa no mejoró. Finalmente, le dije que mejor podía dormirse abrazado a mamá porque no me sentía bien. No le pareció mal. Se durmió en nada y menos. Al día siguiente me pasó lo mismo. Hicimos igual. Y un día tras otro y otro… llegó el punto en que no le ofrecía y él no pedía.

Para hacer un destete respetuoso, la fórmula es “no ofrecer, no negar”. Es decir, no estar diciéndole al niño si quiere teta y, si te pide por iniciativa suya, no decirle que no. En parte, puedo decir que el destete de mi hijo ha sido bastante respetuoso. Cuando le pedí que me soltara, él lo hizo sin poner malas caras. Ni lloró, ni se mostró enfadado o triste. Desde esa noche no me ha vuelto a pedir teta. No creo que lo eche de menos. Diría que lo hemos hecho estupendamente 😉

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Ahora la rutina para ir a dormir es: elegir cuento, leerlo, beber un poco de agua, cambio de pañal y se mete en la cama. Yo me quedo en la cama de al lado. No necesita que le abrace. A veces, me pide que le dé la mano. Apagamos la luz del dormitorio y dejamos la luz de nuestra tortuga de Cloub-B. En cinco minutos está dormido.

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¿Cómo me siento yo?
A nivel físico, feliz. Feliz porque mi cuerpo no ha “sufrido” cuando esto se ha acabado (sin dolor, sin obstrucciones, sin cosas raras… -a pesar del agitamiento que sólo pasó unas noches-). Feliz por terminar un ciclo, por cerrar sin traumas un círculo. Feliz también por ver que mi cuerpo ha sido capaz de alimentar a mi hijo, de darle también consuelo, cariño y muchas defensas jijiji. Feliz, por qué no decirlo, por “recuperar” mi cuerpo y sentirlo mío (es complejo de explicar).

A nivel emocional, feliz. Feliz por todo lo que he conseguido cuando poca gente daba un duro porque pudiera conseguir dar pecho. Feliz por estos tres años en que he hecho fuerte y grande a mi hijo. Feliz por ver que esto se ha terminado sin suponer ningún trauma, ni un solo mal rato, para el pichón. Pero, por otra parte feliz-melancólica por ver que el pichón crece rápido, que el tiempo pasa veloz y mi bebé ya es un niño. También complejo de explicar.

Recuerdo cuando pensaba que sería imposible que el pichón se durmiera sin teta. Me parecía un imposible. Fijaos qué equivocada estaba. Ha sido fácil, tan sumamente fácil. Sólo hay que dar tiempo al tiempo.

Otra etapa cerrada. 41 meses de lactancia materna con final feliz, afortunadamente.
Tempus fugit.

vanitas

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Lactancia materna “prolongada”

Si me llegan a decir cuando estaba buscando a pichón que daría teta a estas alturas de la vida, no me lo hubiese creído ni de lejos.

Aún recuerdo, en el primer embarazo, cuando fui a la primera visita con la matrona. Me estaba rellenando la cartilla con datos y me preguntó si iba a dar pecho. Mi respuesta fue: no sé, no creo. No tenía ni idea del tema. Tampoco eso de dar la teta no iba conmigo. No me acababa de convencer. Y eso que mi hermana ha dado pecho a sus dos hijos hasta los 18 meses. Pero eso no era para mí, estaba convencida (ignorante que era una).

Y llegó el segundo embarazo. Me cambió tanto, tanto, tantísimo el chip que veía todo lo relacionado con la maternidad con otros ojos. La lactancia materna ya me parecía otra cosa. Tampoco es que me apasionara, ojo. Le veía sus ventajas para el niño y sabía que era lo mejor que le podía dar. Entonces me propuse intentarlo. 30lkj13

Una vez que superamos el bache de los biberones de “ayudita”, me empecé a plantear llegar a los seis meses. Una vez que llegamos a ese punto y vi que la AC tenía otras opciones, más allá de las papillas/biberones de cereales, pensé que podría seguir algo más con la teta. Total, el pichón estaba genial. Le gustaba tomar su leche (la mejor que es la mía, claro jjj, que soy la leche). ¿Por qué se la iba a quitar? ¿Para qué destetar? Así seguimos hasta el año, cuando la AC ya empieza a ser alimentación más que complementaria y la teta va pasando a segundo plano. Poco a poco llegó el momento en que dejó sus siestas de media mañana y, por consiguiente, la toma de esa hora. Las tomas iban espaciándose y la duración de las mismas podía ser muy corta (5-10 min). Aunque también había ocasiones en las que eran interminables (1 hora o más).la leche tiene todo lo que necesito

Ahora básicamente sólo toma teta para dormir en la siesta y en la noche. A veces también cuando se despierta, a modo de chupito para reponer fuerzas después de la modorra del sueño. A mí no me incomoda ni me molesta lo más mínimo que el pichón me necesite para dormir. No me importa que se duerma al pecho. Es más, me gusta. Me puedo quedar mirándolo y tocándole el pelo infinito… O hasta que se me duermen los brazos jjjj. No, en serio… Eso del destete creo que llegará paulatinamente. No quiero forzar ese momento. Quiero que sea algo gradual, o que lo decida él de pronto. Como él quiera. Le respetaré en su (sabia) decisión.

No creo que sea una lactancia prolongada. Es lactancia normal, hasta que él lo necesite. Eso no es prolongarla. Eso es normalizarla. Admito que es poco común que un niño de 2 años o más siga tomando teta hoy en día. Pero era así hasta no hace mucho en la historia de la humanidad. El ritmo de vida actual impone otras cosas. Si yo trabajara, quizá sería diferente. Conozco a muchas mamás que trabajan desde que se les acabó la baja por maternidad y siguen dando pecho a sus hijos (de la edad de mi pichón). Es complicado, pero no imposible.libro-el-misterio-de-la-teta-dibujo-de-soledad

Por otra parte, si no me preguntan por el tema, no lo cuento. No porque me avergüence, ni mucho menos. Es que no quiero ver caras raras, o de admiración (pero en plan “chungo”), o frases gilipollas (tipo: “eso es vicio” o “no tienes leche ya”, “te usa de chupete”, “lo que pasa es que está enmadrado”…). Triste pero cierto.destete2

No sé durante cuánto tiempo seguiremos. Llegará el día en que se destetará y creo que lo echaré de menos porque es un momento de conexión muy especial. 28 meses llevamos y lo que haga falta.

La eterna discusión que tanto cansa

Hace unos días, Clara, desde Diario de una madre ingeniera, nos preguntaba nuestras preferencias sobre lactancia: materna o artificial. En los comentarios podréis ver el revuelillo que se lió.

No sé por qué la gente se lo toma todo como una especie de ataque personal. Me supo bastante mal que replicaran a mi comentario donde me declaraba una “loca-de-la-teta”. Le dije a Clara que esperaba que diese teta, tal y como ella quiere, porque es una experiencia preciosa. Pero que, de cualquier forma, sea como sea, ella hará lo más adecuado para su bebé y para ella, independientemente de si da teta o leche de fórmula.

bibevstetaTambién quise darle ánimos a Laurel con la lactancia porque no lo tiene fácil y más me cayó encima… Desde aquí te sigo mandando fuerzas y sigo diciendo que lo harás bien, sea como sea.

Y claro, como te posiciones maaaalo. Siempre habrá alguien que no esté de acuerdo.

Me repatea bastante y entristece que se juzgue a nadie sin conocerle, sin saber de su vida ni sus circunstancias. Es taaan fácil opinar y hablar sin saber. Pero corres el riesgo de equivocarte. Muy probablemente te equivoques.

Respeto lo que cada madre/padre decida para su hijo, porque ellos son familia y yo ahí ni pincho ni corto, ni sé lo que están viviendo, ni cómo se sienten, ni pinto nada ahí. Normal que si me pongo a dar mis opiniones, cuando no me la han pedido, me manden a donde picó el pollo.

Otra cosa es que una bloguera nos pregunte y cada una le digamos lo que pensamos al respecto. Creo que no dije ninguna cosa terrible. Conté, muy por encima, cómo fueron mis comienzos con la lactancia materna. Listo.

A ver por qué me tienen que estar contestando como si hubiese hecho ofensas personales o diciendo bobadas.

DecepciónNo hay verdades absolutas. La gente que se cree en posesión de ella me da miedito.

Igual que no hay verdades absolutas, no hay dos cosas iguales, por lo tanto no hay dos cuerpos iguales, ni hay dos lactancias iguales. Conozco a mamás que lo pasaron muy mal por culpa de los frenillos de sus hijos que tuvieron que operar. Sé de una amiga que no tuvo ni un solo problema desde el inicio y fue todo como la seda desde que parió a su hijo. Conozco a quienes ni lo intentaron y decidieron dar biberón desde el primer día. Hay otras que lo intentaron y por x motivos lo dejaron. Casos miles… Cada uno diferente, ni mejor ni peor.

Me quedé bastante mosqueada con esto. Siempre he defendido la lactancia materna porque me parece lo más adecuado para un hijo. He vivido momentos duros pero son superados por los momentos maravillosos-purpurina. La información está ahí al alcance de todos. Cuando vas a ser madre, ves las opciones, te empapas de datos, eliges y cuando llega el momento se hace lo que se puede. No siempre sale lo que una quiere. Yo no tiré la toalla y busqué soluciones como pude. Luché con poquito apoyo por poder dar el pecho al pichón. Eso me hace sentir aún mejor. No os voy a engañar: me hace sentir jodidamente orgullosa y bien. Haberlo conseguido es algo que, de alguna manera, me está resarciendo del triste y frío parto que tuve.

Y ya estoy haciendo algo que NO quiero: justificarme. NO tengo por qué estar dando explicaciones de mis actos. Me veo casi obligada a hacerlo para dejar fluir este mosqueo interno que tengo.

Todas las que somos madres (y los que son padres) hacemos los MEJOR para y por nuestros hijos. Es así. Me da igual cómo hagan si son felices. Cada uno busca sus caminos en la vida. No voy a perder más tiempo en debates enrevesados sobre maneras de criar a los hijos.

Si quieres dar teta, la das. Si quieres dar biberón, lo das. Si quieres llevar a tu hijo a la guardería, lo llevas. Si quieres tenerlo en casa, hazlo. Si quieres hacer colecho, tú/vosotros misma/mismos. Si el colecho te parece una atrocidad, no lo hagas.

Estaría bien dejar estas discusiones sin fin, porque todas queremos lo mejor para nuestros hijos.

Como ya me estoy repitiendo, voy cerrando esta entrada.

Evidentemente, aquí voy a seguir defendiendo la (mi) lactancia materna, la crianza con apego y todo lo que conlleva. No por eso tenéis que estar de acuerdo con lo que digo. Cada uno elige su camino y eso no debe suponer un cisma entre padres.

Sólo quiero que pichón sea feliz. ¿A que vosotras también queréis lo mismo para vuestros churumbeles?

No juzguéis, por favor.

Somos la leche

Vuelvo a retomar el tema de la lactancia. Os voy a hablar de cómo/cuando llega. Pasé por una cesárea y me tragué muchas falsas afirmaciones como que la leche tardaba más en llegar por no ser parto vaginal. Influenciada porque esto me lo decía hasta la limpiadora que pasaba por la habitación del hospital, me lo acabé creyendo. Tonta que era una. O no. Porque si hasta una pediatra, en una visita a urgencias, te dice que tú no tienes leche, te lo crees. Te lo está diciendo una médico pediatra, que algo sabrá del tema, no? Pues NO. Ni puñetera idea tenía la tronca. No le faltó tiempo en recomendarme tal marca de leche artificial que darle al pichón. Anda que… Para haberle puesto una queja por semejante asesoramiento de mier…

Somoslaleche

La subida (o bajada… no sé cómo llamarlo) de la leche no tiene nada que ver con el tipo de parto que tengas. Es un proceso fisiológico que empieza a ponerse en marcha cuando sale la placenta del cuerpo de la mamá. Cuando se desprende la placenta, bajan los niveles de progesterona y suben los de prolactina, que es la hormona encargada de la producción de leche materna. Antes, la madre produce calostro (incluso en la última fase del embarazo). Poco a poco la leche va subiendo y desaparece el calostro.

La llegada de la leche suele tener unos síntomas muy claros:

Aumenta el tamaño del pecho.

Sensación de hinchazón o congestión en el pecho.

Sensibilidad en las areolas.

Febrícula (aumento de la temperatura), escalofríos.

A veces, estos síntomas no se tienen. Yo no los tuve. La matrona me tocaba el pecho y decía: “uy, sí, están duros, en nada tienes leche”. Yo los notaba turgentes pero no dolían ni molestaban. Hasta me estrujó (dolió un pelín) y sacó calostro que era amarillento y denso. Así pude comprobar que mi hijo estaba alimentándose de mí. El calostro es súper-mega-importante y les alimenta. Con cuatro gotitas, por poco que parezca, se sacian. Ya os expliqué aquí que el tamaño del estómago en un recién nacido es minúsculo. Por algo lo llaman “oro líquido”. Aquí podéis ver sus componentes. Parece magia que las mamás produzcamos eso, ¿verdad?

En este blog os explican muy bien cómo se produce la leche materna. y cómo madura y cambia su composición.

tipo+de+lecheA lo que iba, que me lío. Hay mujeres que no sienten nada especial cuando les sube la leche y piensan que no tienen. Si le añadimos una cesárea y comentarios desalentadores, tenemos casi asegurado un fracaso en lactancia materna. Como sabéis, soy cabezona y me empeñé en seguir. A pesar de tener mucho en contra, lo conseguí. Yeah!

La subida de la leche suele empezar entre 30/72 horas después del parto cuando los niveles de progesterona llegan al punto más bajo. Mientras la prolactina va subiendo. Siempre, tras el parto, se asegurarán de que hayas expulsado toda la placenta porque, si queda un trozo adherido, la subida de la prolactina es menor y afecta a la producción de leche. Curioso, ¿verdad? Todo hormonal. A mi madre, por ejemplo, tras el parto (mío) tuvieron que hacerle un legrado porque quedó placenta dentro. Sus lactancias no fueron una maravilla. Recuerda que le dolía y lo pasó regular. Antes no se estilaba eso de dar pecho. Lo que molaba y estaba de moda era dar biberón. Qué penita.

Tened muy claro que la subida de la leche va a producirse con toda seguridad. Confiad en vuestros cuerpos. Hay casos excepcionalmente raros de hipogalactia (falta de leche). Es muy raro que después del parto no se inicien o fallen los mecanismos fisiológicos que desencadenan la producción de leche materna. Aquí os explican sobre esto.

Lo ideal es que nada más nacer, os dejen tener a vuestro bebé con vosotras, piel con piel. Podéis intentar el autoenganche (que sea el bebé solito quien llegue hasta el pezón y se enganche). Yo no lo hice. Estad siempre juntitos. Si volviese atrás, no hubiese dejado más que lo mínimo e indispensable al pichón en la cuna. Le hubiese tenido conmigo en la cama. Siempre juntos. Es lo mejor. Ponedle todo el tiempo que haga falta al pecho. Entended que demanden pecho cada pocas horas. Es normal. Comprobad la postura, que la boca del bebé esté bien colocada, que NO duela…

mamabebePor descontado nada de usar chupetes. Lo recomendable es esperar a que la lactancia esté instaurada y, después, si queréis probar a dárselo, perfecto. Antes no. Nuestra querida matrona me dijo que se lo pusiera el mismo día que me lo trajeron a la habitación. Según ella no pasaba nada. Qué desastre…. Menos mal que pichón nunca quiso chupete. Lo aguantaba un ratito y lo escupía. A mí me daba angustia insistirle al pobre. Ponía unas caras de asco que eran un poema. Nunca le insistimos, ni ante comentarios pesados tampoco.

Que no os líen ni os cuenten milongas. Por favor, sé que me repito como el ajo, pero si estáis seguras de querer dar pecho y tenéis problemas, buscad una buena asesora de lactancia. Entrad en grupos de apoyo que os ayuden en momentos de bajón (que los hay).

Si os duele, si os salen grietas, ampollas, perlas de leche… o si os sentís mal porque pensáis que no está funcionando, buscad el apoyo adecuado. Puede ser un mal agarre, puede ser que el bebé tenga frenillo (hay de varios tipos), puede ser por una mala postura…. En general nada que no tenga solución.

AGARRE+CORRECTOOs dejo un par de vídeos interesantes. Espero que os guste y lo disfrutéis.

Por descontado, si tenéis dudas podéis contar conmigo, aunque tan sólo soy una mamá.

Semana mundial de la lactancia materna

Del 1 al 7 de agosto se está celebrando la semana mundial de la lactancia materna.

Sabéis que en casa seguimos dando pecho a demanda. Por el momento no me he planteado el destete. Me va a dar mucha pena cuando pichón ya no comparta conmigo esos ratitos. Ahora solamente toma teta antes de dormir su siesta, antes de dormir de noche y durante la noche que está haciendo (en noches “buenas”) una sola toma cuando se cambia de lado de la cama.

semana-lactancia_1Espero y deseo que el destete llegue de forma natural y sin dramas.

No tengo prisas ni agobios porque lo deje, la verdad. Nos pasamos la vida deseando “quemar etapas”. ¡Qué prisa por crecer! Cuando nos damos cuenta, el tiempo pasa volando y con tanta prisa se nos olvida disfrutar de lo que tenemos en el momento.

Llegará un día en el que mi pichón no me busque y ni me abrace antes de dormir y será duro pero bonito verle irse a dormir solo. Ahora, aunque haya días muy cansados, intento aprovechar cada minuto que pasamos juntitos. Me quedarán grabados los ratos que compartimos con la teta. Porque todo llega, señores: él se hará mayor e independiente. Yo me quedaré atrás viéndole crecer y “marcharse”.

Los beneficios de una lactancia “prolongada” son claros.

Para el niño:

  • Menor riesgo de enfermar.
  • La leche contiene abundantes anticuerpos y algunos factores inmunológicos se encuentran en mayor concentración durante el segundo año de lactancia.
  • Menor riesgo de padecer asma y alergias.
  • Acelera la maduración de la barrera protectora intestinal del bebé.

Para la mamá:

  • Reduce el riesgo de padecer de cáncer de mama. Hay una asociación inversa significativa entre la duración de la lactancia y el riesgo de padecer cáncer de mama.
  • También reduce el riesgo de padecer cáncer de útero, ovario y endometrio.
  • Protege a la mujer de la osteoporosis.
  • Reduce el riesgo de padecer artritis reumatoidea

Para los que digan que la teta después de los seis meses (ni hablar ya de dos años) es “agua” (o vicio), aquí dejo lo que aporta la teta a un niño durante el segundo año de vida (de los 12 a los 23 meses):

  • 29% del requerimiento energético
  • 43% del requerimiento proteico
  • 36% del requerimiento de calcio
  • 75% del requerimiento de vitamina A
  • 76% del requerimiento de ácido fólico
  • 94% del requerimiento de vitamina B12
  • 60% del requerimiento de vitamina C

Info sacada de aquí.

Este año el lema es “Amamantar y trabajar, logremos que sea posible”. Como probablemente sabréis, por suerte o por desgracia, yo no trabajo desde que empezamos a buscar al pichón. Imagino que, con la caca-de-la-vaca de baja por maternidad/paternidad que tenemos en España, lograr mantener una lactancia materna mientras trabajas fuera de casa debe ser bastante complicado. Si la OMS recomienda lme (lactancia materna exclusiva) hasta los seis meses, ¿por qué narices la baja por maternidad aquí es de 4 meses? Baje dios-santito y se lo explique al grupo de zopencos que hace las leyes.

xtimthumb-phpqsrc_hweblogs-upyd-es_europa_wp-content_uploads_sites_33_2015_07_lactancia-maternaah320aw960azc1-pagespeed-ic-a7q6dmqurfPodéis mirar cómo lo han hecho Una mamá arquitecta y Beatriz, mami de Martina y Julieta.

Para mí la lactancia está siendo una de las mejores cosas de ser mamá. Yo, que antes repudiaba a las “locas de la teta” y tanto las criticaba. ¡Miradme ahora! Me como mis palabras por tonta e ignorante. Cuando eres madres aprendes muchas cosas y una de ellas es a respetar. Respeto a quienes quieren dar teta y a quienes no. No voy a entrar en debates de si es mejor teta o leche de fórmula. Cada familia hace lo que cree mejor para sus hijos.

Aún y con todo, sé que soy pesadita con el tema porque, de verdad de la buena, esto de dar pecho me ha supuesto un enorme descubrimiento. Esta vez me tenéis que perdonar, que estamos de celebración ;P y desde aquí felicito a todas las mamás trabajadoras que han conseguido seguir con la lactancia a pesar de las trabas que nos ponen.

Mitología láctea

Aquí os traigo una colección de auténticas tonterías que una cree que son verdades como puños hasta que lo vives y lo entiendes. Espero que os sea de ayuda y os resuelva dudas

No tengo suficiente leche – FALSO

Somos mamíferos y hemos llegado hasta aquí después de miles de años mamando. Si no tienes leche es porque no sabes cómo hacer para estimular la producción. Hay rarísimos casos de hipogalactia.  Súper importante el contacto con el recién nacido nada más nacer. Piel con piel. Comprobad que la postura es correcta, que el enganche es correcto. Si duele, algo falla. Lo mejor es pedir a una asesora de lactancia que os ayude a evaluar el problema.

Las mujeres con pechos pequeños tienen menos leche – FALSO

El tamaño de los pechos no influye en absoluto en la lactancia. Recordad que dar pecho es A DEMANDA. Cuanto más mame, más se regula la producción de leche a las necesidades del bebé. El tamaño NO importa. La leche que una mamá produce es justo la que necesita su hijo.

Hay que preparar los pezones durante el embarazo – FALSO

Ya te puedes untar de cremas o de alcohol o de lo que te dé la gana que no sirve para NADA. Las grietas se producen por una posición incorrecta del bebé al mamar, o si el bebé tiene el frenillo de la lengua corto y no puede engancharse bien. No hay más. Solución: corrige la postura, o corte del frenillo. Para el cuidado de las grietas: lavar con agua o suero y dejar secar. Mejor si puedes dejar el pecho al aire. Exhibicionista a tope pero efectivo.

Después de los primeros meses, la leche ya no alimenta – FALSO

La composición de la leche va variando conforme el bebé crece y, oh! milagros de la vida, tiene justo lo que el bebé necesita. Con el paso del tiempo, la leche se va haciendo más rica en grasa y, por tanto, más calórica. No penséis que es “agua” y que toman teta “por vicio”. Es una maravillosa fuente de nutrientes incluso pasados los primeros 6 meses… lo es SIEMPRE. Mirad que interesante:

“En promedio los bebés de 6-8 meses obtienen alrededor del 70% de sus necesidades energéticas de la leche materna, a los 9-11 meses el 55% y a los 12-23 meses el 40%.”

No puedes dar pecho si estás enferma ni si tomas medicamentos – FALSO

Si la mamá tiene una enfermedad común, tipo gripe, tos, resfriado… puede seguir amamantando. Si es algo más “fuerte” (una gastroenteritis, por ejemplo), debe tener cuidado de lavarse bien las manos, o ponerse mascarilla cuando amamante. Además, en la leche lleva los anticuerpos que la mamá ha generado. Mejor explicado aquí. Para consultar si puedes tomar algún medicamento, en E-lactancia. Ya os dije: 100% fiable. mamá+es+la+leche

Si los pechos no gotean, no tienes leche – FALSO

A veces, mientras das de mamar, es normal que del pecho que está libre suela gotear leche. Para eso están los discos de lactancia. Suele ocurrir en los primeros meses, según he leído porque los músculos que rodean los conductos terminales en el pezón no controlan aún su función de esfínter. Cuando ya controlan esta función y son capaces de “retener”, suele pasar que la madre deja de tener la sensación de tener los pechos llenos, por lo que piensa que no tiene leche. Nada más lejos de la realidad: no se siente esa inflamación porque los conductos han “aprendido” su función. Esto pasa alrededor de los 3 meses aproximadamente, momento en el que también suele coincidir con la llamada “crisis de crecimiento”. Entonces es cuando te haces un lío y piensas que todo se ha ido al garete. Pero no nos alarmemos, son unos días en los que el bebé estará mucho más demandante para regular la producción de leche. No pienses que te pide más porque no tienes leche (cosa que crees porque tus pechos no gotean y están blandurrios). La realidad es que el niño necesita estimular el pecho más tiempo porque va a tener un brote de crecimiento. Lo normal: voy a pegar un estirón – quiero/necesito comer más.

Para tener más leche, ínflate de agua y leche – FALSO

Lo único que va a hacer que tengas más leche es que tu bebé succione más. Tu bebé succionará más o menos según lo que necesite. Fijaos si son inteligentes y no dicen ni pío. La naturaleza, queridas, una vez más, nos demuestra que tenemos que confiar en nuestro instinto. Una mamá puede producir entre 450 y 1.200 ml de leche diaria. Esta cantidad varía según las necesidades del bebé sabio. Si pide, es porque necesita. No hay más misterio. No pienses que por beber más, vas a producir más leche. Lo que sí pasa es que dar de mamar, da sed por el efecto de la oxitocina que liberas cuando das el pecho.

Hay que dar pecho cada cierto número de horas – FALSO

Un bebé recién nacido puede mamar como poco, 8/9 veces al día. Conforme van creciendo, las tomas se van espaciando y se van disminuyendo. Pero, por favor, no compares a un bebé con otro porque cada niño es único. El primer mes de lactancia es una paliza, un caos, un total desbordamiento… pero pasa y una vez superados los primeros agobios, ya puedes ver que el propio bebé tiene unos patrones de sueño/comidas más o menos estables. Ahí ya le vas pillando el truco y te vas haciendo con el control.

Siempre hay que darle al bebé ambos pechos en cada toma – FALSO

Hay que dejar que el niño termine de tomar del primer pecho, que lo suelte él, antes de ofrecer el segundo. La grasa de la leche va saliendo gradualmente a medida que se va vaciando el pecho. Si le haces que deje un pecho (se lo sacas de la boca, vamos) para ponerle a mamar del otro, se llenarán de la leche primera, más baja en calorías. Si lo haces así puede que el bebé se muestre molesto porque no se sacia y encima, no gana peso (lo que me pasaba a mí, señoras y señores). Durante las primeras semanas, sí conviene ofrecer ambos pechos en cada toma para ayudar a establecer el suministro de leche, pero lo ideal es dejar que él sólo se suelte.

La lactancia hace que se te caigan los pechos – FALSO

Vamos a ver… esto es de cajón. El pecho sufre cambios significativos durante el EMBARAZO. Desde las primeras semanas de embarazo podemos notarlo. Que decidas dar pecho no hace que se te vayan a descolgar y a parecer dos calcetines desenroscados. Si no dieras pecho, también se te pueden quedar así. La gravedad no hace distinciones. Haz ejercicios para que estén firmes, usa un sujetador adecuado, crema reafirmante…

Otros mitos desmontados aquí, aquí y aquí.

Esa gran desconocida

La lactancia materna, esa gran desconocida, tiene muchas diferencias con la lactancia artificial. La más obvia es que, dando teta, no tienes ni idea de si el bebé toma 30 ml., 60 ml., o 150 ml…. Este asunto puede generar controversia en tu entorno (véase abuelas hiper-mega-preocupadas) y, lo peor, crearte inseguridades (¿lo estaré haciendo bien? ¿estará bien alimentado? ¿se quedará con hambre?). La cuestión de la teta es que siempre que pida es porque quiere. Lo mismo come, que hace succión no nutritiva. Eso es cuando según grandes opinólogos –también incluiremos a las abuelas y hasta a ciertos “expertos” en salud- el bebé te usa de chupete. Ay, amigas, ¡que no os engañen! ¿Qué fue antes la teta o el chupete?… Ahí está la respuesta. ¡Tachán! La realidad es que usan el chupete de teta. La succión no nutritiva tiene su sentido. Aquí  y aquí lo explican muy bien.

Si os decidís por lactancia materna debéis saber que tendréis un bebé a vuestro cuerpo pegado. Cosa bonita pero agotadora a veces. Claro que si os decidís por lactancia artificial os tendréis que levantar en “modo zombie” a preparar/esterilizar biberones. Gran coñazo. Tuve muy claro que quería dar pecho. Creo que ahí radica gran parte del éxito de una lme (lactancia materna exclusiva): tenerlo MUY claro, porque lo más fácil es cansarse y tirar la toalla.

Una vez superadas las primeras crisis, ya le tienes cogido el tranquillo. Aún nos queda que pasar la última crisis, la de los dos años. Dicen que es la más agobiante pero una vez superada, se acabaron. Yujuuu! Si quieres saber qué son y por qué se producen las crisis mira AQUÍ.

Pichón estaba enganchado a todas horas. Lo raro era que me soltara. En esos ratos aprovechaba para ducharme, limpiar, poner lavadoras, hacer la comida… A él lo dejaba en la mini-cuna con ruedas y le llevaba tras de mí. Iba haciendo las cosas a saltos, a ratos. Los primeros meses es como si el bebé fuese parte de tu cuerpo prácticamente.

Los ratos en que él dormía, sobre todo al principio, yo caía con él rendida. Los horarios de tomas tenían sus ritmos que variaban cada poco. Me explico: sus rutinas podían durar una semana o poco más. Por ejemplo, por las noches pedía cada 2/3 horas, por la mañana un par de veces, después al medio día/tarde tomaba como otras 2/3 veces, por la tarde/noche otras 2/3 veces… Las horas nunca eran las mismas. Eran aproximadas. Otra semana podía variar y pedir incontables veces por la noche, por la mañana 1 ó 2 veces, al medio día/tarde otras 2 veces, por la tarde/noche 1 vez… Resumiendo: unas veces tomaba más durante el día, otras más por la noche, otras era un no parar. La duración de las tomas, más de lo mismo. Podía estar tanto 5 minutos como una hora. Recordad que es a demanda. Siempre que quiera, se le da. Ese es el “secreto”.

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Con el paso del tiempo, las tomas se van espaciando y regularizando. Ya vas sabiendo a qué hora querrá tomar, o a qué hora querrá dormir. Menos por las noches, que eso era un misterio.

Pichón iba muy bien de peso. Podía haber semanas en las que cogiera hasta 500 gramos. Una cosa mala. Estaba apretao-apretao, lleno de rosquitas. Engordaba como 1 kilo, 1 kilo y poco al mes. No os asustéis que el ritmo se frena. Primero sobre los 6 meses al empezar la AC (alimentación complementaria) y después alrededor del año de vida. Pichón se mantuvo en percentiles muy altos el primer año de vida (del 90 no bajaba y llegó al 98). La mejor prueba de que tu bebé está sano y come bien es que esté activo, feliz y haga bien pipí y caca. Que esté en percentil 5 o 90 no tiene demasiada relevancia. Que NO os machaquen con eso. Os dejo aquí un video de Carlos González donde habla al respecto.

Una cosa curiosa es que yo rarísima vez tuve el reflejo de eyección (sólo como 2/3 veces). Suena muy aerodinámico, eh? Jiji. Eso es cuando estás dando leche de un pecho al bebé y del otro te empieza a salir leche también. O cuando sientes llorar al bebé, o le ves/sientes cerca y de pronto empieza a gotearte leche sin control. Para eso están los discos de lactancia. Nunca los usé. Tenía comprada una caja y unas conchas recoge leches de Medela. Se lo regalé a una amiga que sí lo necesitaba.

Mi consejo: comprad lo mínimo (o apañaos con unas muestras) y cuando realmente os haga falta, compradlo. Nos venden tantas cosas que no nos hacen falta… El mundo-bebé es un filón para hacernos comprar artículos de todas clases y, muchas veces, inútiles.

Evacuation

Sí. Antes de ser madre no puedes ni imaginarte que vas a hablar de este tema con asiduidad. Cacas. Ni te haces una idea de cuánta felicidad te va a dar que tu bebé suelte lastre. Si hace bien sus pises y sus cacas es garantía de salud. Los primeros días, en el pipí de pichón veíamos manchas rosadas. Es totalmente normal. Son uratos que eliminan por la orina. Al segundo o tercer día dejó de manchar. Si os pasa, comentádselo al pediatra/enfermera/matrona, pero ya os digo que es normal.

También, uniéndose a este festival escatológico, tenemos al conocido meconio. Son esas primeras cacas que parecen chapapote: prácticamente negras y ultra pegajosas. La primera noche que pasamos juntos en el hospital, el pichón soltó bastante. Yo intentaba dirigir medio sentada en la cama a papá para que cambiara el pañal. Era el primer pañal que papá cambiaba en su vida. Resultado: meconio everywhere. Tuvimos que llamar para que vinieran a cambiarle hasta las sábanas. Para colmo de males, esa noche, habían cortado el agua en el hospital. Y yo haciendo mis necesidades en una cuña. Un asco-show. (Otros) Menos mil puntos para el hospital.

Pasados estos delicados momentos, un bebé recién nacido implica cambios de pañales cada pocas horas. Hacen mucho pipí y muchas cacas. De día y de noche. Es un no parar de cambios. Si vais a usar pañales de tela o lo tenéis en mente, diría que os esperaseis a que pasara, como muy poco, el primer mes. Yo no los he usado. Me lo planteé, pero nunca llegué a animarme. El tema de tener que estar lavando/frotando constantemente me quitó las ganas.

Tras el primer o segundo mes, Pichón fue bajando la frecuencia de cacas. Pasó de hacer varias en un mismo día, a poder estar varios días sin hacer nada. Cuando un bebé está con lme (lactancia materna exclusiva) es absolutamente normal que esté días sin hacer caca. La leche de su mamá es tan rica en nutrientes que prácticamente la aprovechan y digieren en su totalidad, por lo que genera muy poco “residuos”. NO es estreñimiento. El estreñimiento es si veis que le cuesta hacer de vientre, si se queja y hace cacas duras. Si sus cacas son de apariencia normal, repito, NO es estreñimiento.

Esto lo supimos después de un pequeño “incidente”. Nuestro pichón llevaba 12 días sin hacer caca. De ánimo estaba bien. No se le veía molesto. Pero una, que es primeriza, se come la cabeza: ¿será normal tantos días? ¿estará bien “ahí dentro”? ¿por qué le pasa esto?. Decidimos llevarle al pediatra (ERROR) y éste, más ancho que pancho, nos dijo que era un tipo de estreñimiento y le dio con un palillo. Es de las peores veces que me he sentido. Si yo estaba sufriendo, no quiero ni imaginar el pobre pichón. Lloraba y gritaba a pleno pulmón. Salimos de allí medio traumatizados. Después de una hora hizo caca. Era caca normal. NO era estreñimiento. Así volvimos a aprender, a base de grandes errores. Fijaos en lo que nos dice la AEPED (Asociación Española de Pediatría). Mirad la pregunta número 11

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Tened paciencia y esperad. Confiad en vuestros retoños y en su cuerpos. A ver, si estáis preocupados realmente, id al pediatra.

Para ayudar a regular su tránsito intestinal no hay nada mejor que darles masajitos (nunca después de comer, esperad a que tengan el estómago vacío). Os ponéis crema o aceite en las manos, desnudáis al peque y a amasar el bollito. Os recomiendo el masaje que llaman “I love U”, flexionar las piernas, hacerles el típico movimiento de bicicleta… Yo se los hacía después del baño. A veces no le hacían gracia y otras estaba más tranquilo y se dejaba hacer.

Otra cosa que ayuda un montón es el porteo. Si no porteáis, pues le cogéis en brazos y le dais un buen paseíto aunque sea por casa. Van en movimiento, junto a su mami o papi y en posición vertical. ¡De lujo!

Una vez que empiezan a tomar sólidos, los ritmos caquiles vuelven a variar hasta ajustarse. Vuelven a hacer casi a diario, o a días alternos, o varias veces en un día. Eso depende de cada niño. Recordad que cada niño es un mundo y no hay que comparar.

Nuestra lactancia

No me considero una experta en lactancia. Pero diría que bastante sé del tema. Llevamos casi, casi 24 meses  y, salvo algunas cosas puntuales, no he tenido (grandes) problemas. El comienzo fue duro, durísimo. Eso pasa cuando estás sola y, para colmo de males, mal asesorada. La lactancia debe ser A DEMANDA. Los consejos que me daba la matrona eran caca de la vaca. Para muestra un botón: me decía que sólo lo tuviera 10 minutos en cada pecho, que si no, me haría daño. MENTIRA cochina. El bebé debe estar todo el tiempo que quiera. Dar el pecho NO debe doler. Si duele es que algo hay mal (el enganche, frenillo, la postura es mala…). A mí me dolía y me llegaron a salir ampollas y perlas de leche. Ahora sé que eran producidas por un mal agarre que nadie me supo ayudar a corregir.

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Haber conseguido una lactancia satisfactoria y seguir con ella, en mi caso, es casi un milagrito divino. También es gracias a que soy cabezona. Como se me meta algo entre ceja y ceja, allá que voy. Hay que tener muchas ganas y empeño. También unos tapones para los oídos. Sí, para cuando te empiecen a bombardear con tonterías.

Para empezar, la bajada de leche tardó catorce días. Catorce largos días fue el tiempo que pasó desde que parí hasta que vi salir una minúscula gota de leche de mi pecho. Nunca noté que tuviera el pecho cargado o congestionado. No noté nada especial cuando llegó la leche. En esos primeros días no nos quedó otra que dar la “ayudita” con el biberón. 30 ml después de cada toma. Una absoluta barbaridad. El niño rara vez se tomaba todo. Solía terminar dando arcadas o echando la leche fuera. En menos de un mes me negué a seguir dándole biberón. Le cogí tirria… Levantarse a prepararlos en plena madrugada para acabar tirándolos por el fregadero era estúpido. Pichón no los quería. “Es un chico inteligente” –palabras textuales de su pediatra-. Lo normal cuando se hace lactancia mixta (teta y biberón) es que el bebé prefiera el biberón porque le resulta más fácil sacar de ahí la comida (no tiene que hacer mucha succión).

A estas alturas dudo que realmente tardará tantos días en tener leche. Creo que sí tenía pero, como nunca he tenido reflejo de eyección (que te gotee la leche del pecho), ni congestión en los pechos, ni otros síntomas, pues una se cree que no tiene. Hay mamás que tienen hasta fiebre. Si pudiese volver atrás me hubiese hecho antes con el sacaleches (desde el primer momento) y hubiese sacado a ver qué había y de paso hubiese estimulado. Aunque la mejor y más fantástica manera de estimular la producción es poniendo a mamar al bebé, o tenerlo pegadito piel con piel.

Mi hijo nació con 3,180 kilos y salió del hospital con 2,870 kilos. Con esa pérdida de peso (rondando el 10%) hubo que darle biberón. En quince días llegó a 3,100 kilos. Doy estos datos tan exactos porque los tengo apuntados, que conste. Se considera normal que pierdan peso (hasta el 10%) y en un par de semanas vuelven a estar en el peso de nacimiento. Suele ser lo habitual. Una vez que fuimos cogiendo el tranquillo a la teta, empezó a subir de peso que daba gusto. Aunque no tengas leche, tienes calostro que es igual de importante. Por poco que tomen, se sacian porque el estómago de un recién nacido es pequeñísimo.

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Lo de darle 10 minutos de cada pecho es una estupidez. Los bebés conforme van mamando, van haciendo que la leche que sacan se vaya “espesando” (primero sale como tipo agua y después va saliendo cada vez con más grasa). Esa grasa que sacan es justo la que necesitan para estar bien alimentados porque con la libre demanda se ajusta la leche a sus necesidades. Todo lo contrario a los consejos que me daba la matrona… Si cuando llevaba 10 minutos le quitaba la teta, le estaba quitando esa grasa a la que hubiese llegado. Tomaría casi todo leche más “aguada” del principio.

Así fueron los inicios de nuestra lactancia: cual panoli, cronometrando las tomas y sacándole la teta de la boca al pichón cuando más entusiasmado estaba. Para, acto seguido, por prescripción médica, meterle la leche de fórmula. Es ABSURDO. Gracias al sentido común, al instinto dormido que despierta, al hartazgo del biberón, a que no estaba cómoda y no me gustaba ver al pichón asqueado, dejamos la “ayudita”. Cuánto hubiese agradecido tener un buen asesoramiento entonces. Me tenían que haber dicho: tú dale teta, teta y más teta. No hay más. Funciona. Es así.

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Meses después entré en un grupo de FB de apoyo a la lactancia y ahí empecé a entender muchas cosas que no me cuadraban. Preguntaba y me resolvían dudas. Veía dudas de otras mamás con las que me sentía indentificada. Creo que formar parte de uno de estos grupos es de muchísima ayuda. Mejor si tenéis cerca un grupo “físico” que “virtual” ;P

Los contratiempos que he tenido, además de las ampollas y perlas de leche, han sido algunas obstrucciones. Una fue gorda. No me dolía nada aunque tenía el pecho lleno de bultos duros como piedras. Remitió poniendo mucho al niño en ese pecho, con el sacaleches, dándome con agua caliente y masajes. Los bultos (en realidad leche) acabaron disolviéndose en menos de 24 horas. Otras veces, siempre en los primeros meses, me ha dado dolor de pecho que subía hasta las axilas y no podía ni levantar los brazos. La solución, lo mismo: dar la teta, agua caliente y masajes.

Dar el pecho no es fácil cuando empiezas sin tener ni idea. Después va rodado y es lo más sencillo, económico, rápido y apañado. La teta no sólo es alimento. Es contacto, consuelo y afecto.

Nosotros llegamos a los seis meses con lme (lactancia materna exclusiva) y a punto de llegar a los dos años estamos. Mi pichón, desde que establecimos la lactancia, ha estado en percentiles altos (llegó al 98). Come estupendamente. Cosa que ve, cosa que quiere probar. Si no le gusta, se lo saca de la boca y a por otra cosa. Pero que no le quiten su teta, eh!

Aún no me he planteado hasta cuándo seguiremos. Llegará el día en que ya no pida. Espero el destete sea así: gradual, respetado y cuando él quiera. Las tomas han ido espaciándose. Ahora prácticamente sólo toma para dormir, o si está cansado, o si tiene sed y no quiere agua, o cuando se lleva un sofoco y me busca…

Para principiantes e interesadas recomiendo muy mucho la web de Alba Lactancia. Si buscas grupos de apoyo visita la web de FEDALMA

Mi empeño, y que mi pichón ha ido aprendiendo conmigo, ha hecho que lo nuestro funcione. Es una experiencia muy bonita. Ver cómo me abraza mientras come y sonríe no tiene precio. Dormirle en mis brazos y escucharle respirar cerquita es de lo más bonito que me está pasando en la vida.