Cuatro años y declaración de amor doble

El día en que nació, o como yo digo: nacieron a mi pichón, no lo recuerdo precisamente como un día bonito. Fue un día, resumiendo, angustioso, decepcionante, extraño y sobre todo frío, más bien congelado. Sabéis la historia de cómo le hicieron nacer, así que no me repetiré. Cómo me cuesta aceptar lo que pasó. En parte, no lo acabo de encajar porque me sigo sintiendo culpable por no haber intentado hacerlo diferente. Supongo que me va a costar mucho más que cuatro años perdonarme, perdonar el robo que nos hicieron y pasar página.

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Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que mi pichón era la persona, justo la persona, que necesitaba en mi vida. Me ha hecho equilibrame infinito. Es el contrapeso que me estabiliza -otras veces me tambalea jjjj-. Mirando atrás, hay tantas cosas que me ha enseñado. Y lo que le queda por hacerme ver/entender/aprender. Me ha hecho cambiar para ser/estar mejor.

Parece que el karma, o lo que sea, hizo que mi amante bandido y una servidora nos encontráramos, para que juntos hiciésemos llegar al mundo a quien ambos necesitábamos para ser quienes somos. Tenía que ser así. La de veces que nos habríamos cruzado en el camino sin encontrarnos. Cuántas veces nos habremos estado casi encontrando en paralelo, durante años, hasta que llegó el momento adecuado de que se cruzasen nuestros pasos. No podría haber sido de otra manera diferente.

Mi capacidad de escuchar, entender, empatizar, esperar y sorprenderme ha subido como la espuma. Mi paciencia ha alcanzado niveles impensables en mí. He aprendido a priorizar cosas que antes me parecían menos importantes. Ahora puedo hacer cosas a la velocidad del rayo. Lo de ser taaan cuadriculada se me ha suavizado un pelín –cuestión de tiempo mejorarlo-. Lo de hacer dos, tres o más cosas a la vez, se me da dpm –los que seáis padres/madres lo entenderéis seguro-.
Aunque todo esto implique, la mayoría del tiempo, ir con pelos de loca o estar cansada, no creo que pudiera ser feliz si no fuera lo que soy hoy: la mamá de pichón ❤

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Mi niño cumple cuatro años y es lo más-mejor en mi vida. Ahora pregunta y pregunta. Indaga. Cuestiona. Observa. Analiza. Aprende. Crece. A veces se enfada. A veces explota en risas. Cuando quiere me abraza y besa. También grita cuando se emociona o queja. Alucino aún pensando en que ese niño, esa maravilla, es mi hijo. Me parece taaaan increíble 🙂
Todas las posibilidades las tiene a sus pies para el futuro. Todo por ver y conocer. Todo lo que quiera. Y espero poder estar a su lado siempre que me lo permita, acompañándole –más cerca o más lejos-.

Felicidades, mi-amor-amormío ❤
Gracias, mi-amor-amantebandido-mío ❤
Os quiero infinito.

 

– Y mis disculpas por esta entrada sumamente pastelosa 😉 –

t r e s

Mi pichón cumplió tres años este mes pasado. Da vértigo mirar las fotos de hace nada y menos, cuando era un bebé peloncete. El tiempo vuela. Los días se escurren. Ay, tres años ya desde aquella tarde en que me lo nacieron.

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Ahora de bebé tiene más bien poco. Si acaso, los pañales jiji. Por lo demás comienza a ser todo un niño, de niño-grande. Tenemos conversaciones que empiezan a ser interesantes. Hace muchas preguntas. Curiosea, explora, cotorrea, mira sus cuentos, ya aguanta una peli entera… Tiene gestos de niño mayor.

Este año, si os soy sincera, por problemas familiares -nada que no pueda solucionarse en el futuro, pero que actualmente no tiene solución-, no tenía yo muchas ganas de fiestas. Finalmente nos decidimos por invitar sólo a los abuelos, tíos y primos. Algo íntimo y tranquilo. Nada de local de bolas -que sí, que mola, pero es un estrés preparar todo y estar pendientes de todos coman/beban y estén bien-. Encontramos una cafetería que lleva poco tiempo abierta donde tienen zonas para que los niños jueguen. Tienen un parque infantil exterior de madera con toboganes, cuerdas, casetas… Reservamos una mesa al lado y nos prepararon comida para picar y la tarta.

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El pichón se lo pasó de lo lindo con sus primos y su papá saltando de acá para allá. Mi amante bandido compró pistolas de agua para todos los niños y allí estuvieron poniéndose finos jjj. Había más niños allí -de otras mesas- que nos pedían globos y pistolas de agua para unirse al juego.

Le regalaron muchas cositas: una bici sin pedales (que aún no controla mucho y prefiere ir sentado y que le empujen), un maletín de médicos (para ir perdiendo el miedo al pediatra), unos juegos de la tienda Tiger, ropa, un calendario perpetuo de madera (ahora que empieza a interesarse por los días de la semana, nos viene fetén)… Y no recuerdo más. Mi memoria no da para más 😦

En el momento de la tarta, sopló sus velas estupendamente y varias veces. Ya se sabe, que si ahora que sople que le hacemos fotos, que si ahora cantamos y que sople… jijiji

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Lo único “malo” (ERROR!) fue que ese día le dormí la siesta para que tuviera más aguante por la tarde. Uffff… durmió como una hora y eso le dio energía para estar a tope hasta las dos de la mañana después. El día se hizo largo pero estuvimos muy entretenidos.
Así que prueba superada XD.
Otro añito más 🙂

CumpleBlog

Hoy hace un año que abrí el chiringuito, es decir, el blog. Ha llovido lo suyo desde entonces y, aunque no puedo mantener el ritmo de los comienzos, vamos tirando 😉

Esta fue la primera entrada:

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Parece mentira que lleve un año entero por estos lares. Lo que más me gusta, además de soltar aquí mi/nuestras idas y venidas o conocer a otros blogueros, es pensar que esto quedará aquí como una especie de “diario” donde podré ver los avances de mi pichón.
Así que le doy las gracias a mi pichón por ser el motor de este rincón de mi vida (y de otros tantos rincones). Y, por descontado, gracias a todos los que pasáis por aquí -comentéis o no-.

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Wishlist

Quedan unos días para mi cumpleaños. Hace unos cuantos años que preparo mi lista de deseos. La aireo y enseño a todo quisqui (ilusa de mí). Si cae, cae. Alguna cosilla cae, seguro, jijij. Soy consciente de que a veces pido “imposibles”.

Este año no iba a ser menos. Es una lista muy cortita y con poquitas cosas porque lo esencial para ser feliz ya lo tengo. Pero, oigan, sinceramente, de vez en cuando, hay que dar paso a la “ambición por lo material” jjjj. Una ha sido siempre un pelín caprichosa, no lo negaré. Pero este año me comporto y deseo cosas bastante coherentes. No he fantaseado demasiado.WishList2015Algunas cosas de mi lista son un “must have”. Son necesarias, como DORMIR y tener un poco de TIEMPO. Espero que mi amante bandido, el día que lo celebremos y él esté en casa, me deje dormir y se quede con el pichón por la mañana mientras duermo a pierna suelta, después me doy una duchita, me arreglo el pelo en condiciones, me quito los pelacos de Macario del cuerpo… Esas cositas.

Palabras directas a mi marido: Mira, como sé que me lees, ese día pedimos algo de comer (que no tengo ganas de cocinar, cariño mío).

Otra de las cosas “necesarias” son esas maravillosas botas. Tuve unas que acabaron peladas, con los tacones roídos y bastante sobadas (la piel mutó de color). Las tiré la primavera pasada con mucha pena. Sé que pido unas botas caras, pero me duran la vida, que conste. Las últimas, si no recuerdo mal, me han acompañado durante cinco añitos. Amortiguo el precio pero bien.

Incluyo un par de libros. Sé que no son nada profundos, jjjj. Tampoco tengo tiempo para leer densidades. Uno es “La casa de los ratones” de Karina Schaapman. La autora es una artistza que estuvo creando durante años una casa de madera con todo lujo de detalles donde viven los personajes Sam y Julia, dos ratoncitos. Si quieres ver la casa de verdad, en “carne y hueso”, está expuesta en la biblioteca nacional de Holanda. Lo que me gustaría poder visitarla. Algún día… algún día…casaratonesCuando sacaron ese libro me recordó a otros que leía de pequeña. Son del estilo. En “The complete Brambly Hedge” de Jill Barklem (en español parece que está descatalogado) están reunidos los cuentos de las cuatro estaciones. Cuenta la vida de unos ratones que viven en el seto de las zarzas, a la orilla de un arroyo. Tiene unas ilustraciones impresionantes donde me puedo pasar incontable tiempo mirando cada detalle. Los libros de esta autora los pillaba cuando era pequeña en la biblioteca del cole. Estaba absolutamente enganchada. Me encantaría poder tenerlo y perderme en las ilustraciones como cuando era una enana.

JIllBLo siguiente que quiero son muchos, muchos, muuuchos jabones de “El gallinero de Miss Marple”. Son jabones artesanales, con esencias naturales. Huelen maravillosamente. Te lavas las manos/cara/incluso el cuerpo y te quedas suave y oliendo fantásticamente. Además, dejas un aroma en el baño que dura horas y horas… Mmmm… Me encanta asomar la nariz por la puerta del baño sólo para oler. También he probado sus mermeladas exfoliantes que te dejan la piel suaviiiiiita y oliendo genial, y el agua de rosas que deja la piel muy tersa: me pongo unos cuantos flis-flis (es un vaporizador jjj) después de lavarme la cara en momentos de mucho calor o agobio (que se me pone la cara como un tomate).

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Imagen sacada de http://www.elgallinerodemissmarple.bigcartel.com/

Y por último quiero una Sachertorte. El año pasado la pedí pero no cayó jjj. El anterior, mis padres me consiguieron una de una pastelería alemana que hay por donde viven. Estaba buena, mucho. Pero nada que ver con la “original”. La pudimos probar en Viena, en uno de nuestros viajes, en el Hotel Sacher. Ainsss… lo que disfruté de aquella comida y del postre más. Esa, ESA es la que quiero: la original.Cafe-Sacher-EingangY poco más… No pido tanto, no? Un par de libros, unas botitas, una tarta, unos jaboncillos, dormir y asearme tranquila.

Si me animo, me marco una Wishlist fantasiosa, con esas cosas que sabes que no vas a poder alcanzar nunca jajaja. Pero soñar es gratis. Por el momento, me quedo con esta, bastante realista.

Cumpleaños

Hace ya unos cuantos días que pichón cumplió dos años. El tiempo vuela a pesar de que haya días que pasen lentos, a pesar de las horas y horas que hemos pasado en blanco durante noches y noches. Le veo y aún hay veces que me asombro. Ese niñito que corretea por casa, que ríe y da gritos a lo salvaje es mi hijo. Mi niño precioso. Ainsss..

vela-topos-n-mero-2Dejemos las noñerías a un lado y centrémonos en los hechos: su cumpleaños. El primer cumpleaños fue en una cafetería grande, con aire acondicionado y con poquitos invitados: abuelos, tíos/tías, dos primos míos (son como mis hermanos) y tres sobrinos. Todo sencillito: bebidas (café/refrescos), unas patatas para picar y directamente la tarta. Una celebración sobria y más bien cortita (un par de horas o así). Después cada cual a su casa.

Este año, con pichón mucho más activo e independiente nos hemos liado la manta a la cabeza y alquilamos un local de fiestas para niños, de esos tan de moda. Papá vio que había uno cerca de casa, a un par de calles de distancia. Llamamos, fuimos a verlo, nos gustó, miramos y cuadramos la fecha para que todos pudiesen venir y lo alquilamos.

bolas_peqParece algo sencillo, verdad? Pues NO. La cosa se complica cuando vas añadiendo invitados: que si unos compañeros de papá del trabajo que tienen una niña de edad casi igual que pichón, que si a una amiga que nos había invitado anteriormente al cumple de su retoño, que si a unos amigos y su hija… Total, que de ser 15 pasamos a poder ser hasta 35.

Lo fastidioso es cuando a última hora te dicen que no pueden venir o te dicen que “a lo mejor, lo más seguro, puede que me pase, pero no lo sé” y no vienen. Al final fuimos menos de lo que pensábamos. Más espacio para nosotros jajaja.

Ahora ponte a comprar bebidas, comidas, tarta, algún regalito para los peques… Se te va la olla y llega un momento en el que tienes chorrocientas cosas de comer/beber, 24 platos de papel preciosos pero no te cuadran con las cucharillas cuquis de plástico… Mmm… así que, por si las moscas, te ves comprando otros tantos platos, bandejas, servilletas… Una locura. Nosotros compramos casi todo en La fiesta de Olivia, que tienen cosas muy chulas. El resto en el chino, en supermercados…

Las invitaciones las hice yo, las imprimimos en cartulina y las metimos en una cajita de Selpackaging junto a una foto tipo polaroid que revelamos en Photobox aprovechando un descuento (suelen tener siempre alguno) y añadimos unos caramelitos (palotes, sugus, dráculas…) y un mapita de cómo llegar al local de la celebración.

InviPusimos comida para parar un camión. Se nos fue de las manos: patatas, croquetas, saladitos, palmeritas saladas, frutos secos, aceitunas, sándwiches dulces y salados… Bebidas tenías también de todas clases (menos alcohólicas). Había una mesa para los mayores y otra para los niños, que nunca se sentaron a comer a la mesa, todo sea dicho. A la mesa de los niños le pusimos un mantel de papel continuo blanco y unos vasitos con ceras de colores para que pintaran en él. Eso sí, algo pintaron. Como en el local había muchas cosas para que jugaran, estuvieron sin parar. Tenían futbolín, una wii, un recinto grandote con bolas y tobogán, una canasta y pelotas y un mini castillo inflable en el que también estuvieron saltando como pulgas (incluido papá, jiji).

Teníamos preparada una piñata que a papá le hacía mucha ilusión y rellenó de todo (confeti, caramelos de todas clases, juguetitos varios…). La gracia la hizo el abuelo (mi padre) que se puso a hacer el gracioso con la cuerda que sujetaba la piñata y los sobrinos estaban abajo “rabiositos” intentado tirarla… Y ¿qué pasó? Escuché a los niños gritar como locos, miré y habían roto la piñata. Todos se reían. La verdad es que no me hizo mucha gracia porque pichón no estuvo presente. Mmm.. muy “gracioso” mi padre, sí… Bueno, tampoco me voy a enfadar. Pasó y ya está. Anda y que no se reían. Sobre todo los niños que estaban emocionados recogiendo sus tesoros por el suelo. Lástima que mi niño no pudo vivir el momento-piñata. Un consejo: ¡vigilad vuestras piñatas!

elephant-pinataTuvimos un par de percances: pichón se dio un golpe en la frente mientras jugaba y le salió un chichón descomunal y morado con pintitas rojas. Lloraba muchísimo. Nada que un ratito con su mami y la teta en un rinconcito tranquilos no solucionara. Me acojoné bastante pero las mamis allí presentes me tranquilizaron. Admito que soy muy dramas y a la mínima huyo a urgencias. Poco a poco se le fue bajando la inflamación y ha quedado en un cardenal. Pobre mío. Después, en una caída tonta, se dio en la boca y se le hinchó el labio superior. Ni tarta quiso comer. Aunque la vela la sopló estupendamente y bien que aplaudía. Ya no se me olvidará nunca-jamás llevar la barrita de árnica a mano.

calmatopic1-513x560Pichón recibió unos cuantos regalitos. La mayoría dieron sobrecitos (en plan mafia) de “compradle lo que le venga bien”. También le regalaron unos clicks de playmobil de esos gordotes especiales para bebés con animalitos (que le pirran), un maletín de coches blanditos, una mega caja con plastilinas y herramientas para moldear, ropa, tarjetas regalo…

Una experiencia muy cansada. Al día siguiente estábamos como de resaca. Sobró bastante comida y bebida ni hablamos. Estaremos surtidos por una buena temporada, mirémoslo por el lado positivo. Lo que más me gusta es que los niños se lo pasaron bien. Tampoco pude estar muy pendiente de todos porque me dediqué a estar detrás de pichón casi todo el rato. Con las caídas ya no me fiaba un pelo. Pero se sintieron, creo, cómodos como para ir a la nevera y servirse lo que quisieran, la comida estaba toda en la mesa… No sé, diría que salió bien y quedamos contentos.