Cambio I: Des-colechando

Como habéis visto por el título, os voy a hablar de cómo llegamos al punto en que el pichón se ha “independizado” del dormitorio de matrimonio. Aunque hay un pequeño detalle: yo también me he mudado con el niño XD.

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Como os conté, mi amante bandido tuvo un percance y al final le tuvieron que intervenir quirúrgicamente. La operación fue en un ojo –imaginad el susto que pasamos-. No era ninguna broma y el postoperatorio requería de reposo: nada de movimientos bruscos con la cabeza, nada de esfuerzos, dormir casi incorporado, nada de salir a la calle ni pasear… Delicado. Pensamos que con el pichón que se nos colaba de la cuna a nuestra cama y con sus posibles manotazos/patadas voladoras, compartir cama no era buena opción. En su dormitorio –que ilusa de mí preparé antes de que naciera jijiji- tiene una cama nido (o sea, dos camas de 90). Pensé que iba a ser mejor para él que me fuese yo también para que el cambio no fuese tan drástico. Además, el pichón estaba “un pelín” encajonado en la cuna.

Como mi marido tenía que dormir con chorrocientas almohadas y medio sentado (y sigue haciéndolo), estaría mejor siendo el rey de una cama de 1,50 m (ni en sus mejores sueños jijiji).

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Fue dicho y hecho. El mismo día de la intervención, puse toda la ropa de las camas de 90 en la lavadora/secadora –incluidas fundas de colchones-. Aireé toda la habitación bien. Limpié debajo, encima, delante, detrás… Una puesta a punto total. Cuando mi marido llegó a casa (con media cara vendada que daba sustito verle), todo estaba organizado.

Al quedarme con el niño para dormir, el cambio, no supuso ningún trauma. Tenemos las dos camas juntas, una al lado de otra. Seguimos la rutina habitual: elegir un cuento, leer, último cambio de pañal, un chupito de teta y dormido en cero coma. Las primeras noches, se movía muuuucho. Pierna para allá, cabeza para acá, brazos por allí…

dormir

Fue incómodo para mí, pero el niño durmió tan pichi. Imagino que estando acostumbrado a los “límites” de la cuna, la cama de 90 se le haría un mundo por explorar aún en sueños. Así que la experiencia fue buena –quitando que la que no dormía bien era una servidora jijiji-. También hubo noches en que, con el cansancio, se ponía tristón y decía que quería dormir en el otro dormitorio con papá y mamá, juntos los tres. Daba mucha penita, pero no podía ser. También hubo noches en que me metía yo en su cama, o le metía en la mía –de esto que daba penita porque estaba mimoso-.

Llevamos ya casi dos meses así. Ahora duerme 11/12 horas del tirón (recordad que no hace siestas). Se duerme temprano, sobre las 10 (sí, eso para mí es muy temprano) y amanece sobre las 9/9.30. Geeenial. Hay noches en que se sigue moviendo como si estuviera haciendo el baile del cosaco. Hay otras que la cosa va como la seda y dormimos muy decentemente.

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La cuestión es: ¿Cuándo me iré de ahí y volveré a reunirme con mi amante bandido? Como no tenemos prisa, iremos viendo. Ciertamente, cuando el niño se duerme, como es tan temprano, yo me levanto una vez que cae en brazos de Morfeo, y me voy al salón. Hemos estado viendo series! Lloro de la emoción, en serio! Qué fuerte!! Poder ver la tele de noche, sin interrupciones, es increíble XD. Lo echaba de menos.

Imagino que cuando el niño duerma más “mejor” (en cuanto a movimientos ninja, que acaba destapado cada dos por tres) o deje de hacer caca mientras duerme (esa es otra cuestión de la que os hablaré), yo me iré retirando. Total, hay días en que me levanto y se queda él solo en la cama. Cuando despierta, se baja de la cama y se va al salón. No creo que vayamos a tener mucho problema con esto.

Os iré contando el progreso de la operación “des-colecho”.

Y vosotrxs, cuándo pasasteis a vuestros retoños a sus cuartos? Cómo fue? Por qué decidisteis hacerlo? Me encantaría saber de otras experiencias sobre el tema. Contadme!

 

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Analfabetismo emocional

Hace unos días,  mis ojos ardieron cuando leí una “grandiosa” frase que el dr. Estivill, archiconocido por su horripilante método para dormir niños, puso en su Facebook este 8 de enero. Esta decía así:

“Compartir cama con un niño noche sí, noche también altera la vida conyugal. Asimismo se produce una confusión de roles. El papel de madre anula el de esposa.”

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La prueba del delito

Cágate lorito. Alucina, vecina. Flipa en colores. Chúpate esa. ¡Qué nivel, Maribel!

A día de hoy, he ido cual masoquista a revisar en su perfil y no aparece esta publicación en el muro del polémico doctor. Supongo que, tras el aluvión de críticas que le han llovido, habrá decidido eliminarlo.

Semejante personaje debería estar calladito ya, que bastante daño ha hecho con su método para dormir a los niños  -o más bien, diría yo, método para torturar niños hasta el cansancio y la desesperación infinita que caen rendidos y desgañitados ante el desamparo de sus propios padres-.

Este señor es un retrógrado, carca, machista y está absoluta y totalmente equivocado. Vamos por partes…

¿Qué quiere decir, que la vida conyugal se limita a la cama? ¿Que la vida conyugal consiste exclusivamente en mantener relaciones sexuales y en una cama? Ay, señor mío… La vida conyugal implica muchas más cosas, no sólo sexo. A lo mejor es como él lo entiende (compadezco a su señora esposa, si es que la tiene, que lo desconozco).
Seguramente se asombre al saber que hay sexo más allá del tálamo matrimonial tan sagrado para él. A lo mejor no sabe que la vida conyugal es también ver una peli juntos, o cenar, o acariciarse, o un simple beso, o un abrazo cuando más lo necesitas… Hay muchos vínculos que conforman una vida conyugal sana. No sólo es “abrirse de piernas en la cama” para satisfacer al macho.

Por otra parte, ¿qué ocurre con el padre? ¿éste no confunde sus roles de padre y marido por compartir cama con su mujer e hijos? Aaaaah, claro. Este doctor debe de pensar que la virtuosa inteligencia de un hombre no cae en estas confusiones, como le pasa a una mujer. Ahá… Será que piensa eso, no? Que a un hombre no se le olvida ni confunde cómo debe comportarse en la cama (que la cama es para darle un ratito de placer a la parienta, no?).
¿Y qué pasa con las parejas homosexuales? Uy, uy… como sean dos mujeres y a las dos se les confunda el rol, la van a liar parda jajaja. Eso ni lo concebirá este señor en su mente de neandertal (con perdón a los neandertales)

Lo de la confusión de roles no lo pillo. Una mujer que duerme con su marido y su hijo, como es cortita de entendederas –por lo que usted da a entender-, se hace un lío y se confunde? Eso quiere decir? Que como duermo con mi hijo y mi marido, dejo de ser una mujer-activa-sexualmente “en la cama” (como dios manda, claro) y soy sólo madre? Que desatiendo las necesidades amatorias de mi señor esposo? La verdad, no entiendo lo que quiere decir.

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Todo esto me recuerda a la doctrina de”La Sección Femenina”

Tengo muy claro que soy mujer y madre. No tengo ni interpreto papeles. Soy una mujer que comparte vida con su marido y nuestro hijo. No me confundo. No tengo papeles de esos que me quiere asignar (amante esposa en la cama de noche (y con la luz apagada, claro)/ madre).

Ser madre NO me anula como mujer (o mujer activa sexualmente, que es lo que este hombre debe entender por “esposa”).
Una esposa… ¿la señora de? No debo obediencia ni sumisión a nadie, ni pertenezco a nadie, ni a mi marido, ni a nadie. No. Yo quiero a mi marido y quiero a mi hijo de diferentes formas, pero igual de intensas. Y no, no me confundo si duermo con mis dos amores. Soy quien soy: madre y pareja (ya dejando de lado el matrimonio porque, eso de estar casados y que lo diga un papel, para mí no significa más o menos “nivel” de amor).

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Definitivamente, este personaje, es un analfabeto emocional.

Colechar

Antes de ser madre, eso del colecho me parecía poco menos que una tontada. Los que se acuestan con niños, amanecen meados. Cada uno en su sitio. El niño, después de la minicuna, a su dormitorio (sobre los 6 meses), cada uno necesita su espacio… bla, bla, bla… Era yo de ideas muy estrictas y claras.139Una vez que estuve embarazada me cambió un poco el chip. Ya pensaba que mejor era una cuna de colecho por eso de estar más cómodos ya que iba a dar teta, y sería más cómodo así. Optamos por una cuna de colecho adosada a nuestra cama. Teníamos una minicuna que usábamos para tener al niño en casa allá donde fuésemos nosotros (al salón, cocina, incluso al baño (mientras me duchaba a la velocidad del rayo), para ponerle junto a la terraza que le diese la claridad para mejorar su ictericia…).

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Algo parecido a esto.

Los primeros meses no hicimos colecho “de verdad”. El pichón dormía en su cuna y nosotros en la cama. Poníamos un cojín alargado entre la cuna y la cama, para que hiciera de barrera y no se nos colase a la cama. Era tan pequeñito que nos daba pánico que pudiéramos aplastarle o hacerle daño sin darnos cuenta mientras dormíamos. En las siestas sí que le dejaba a mi lado en la cama. Estábamos los dos solos (o él con el papá) con toda la cama (1,50 m.) para nosotros más los 60 cm. de la cuna adosada. Nos rodeábamos de cojines y tan tranquilos. En este punto, creo que no me equivoco si digo que yo no tenía especial preocupación pensando en que podría pasar algo. El papá sí y siempre ponía mucho cuidado en rodearse de almohadas cuando estaba con él. Creo que las madres tenemos como un sexto sentido que nos avisa. Con el mínimo quejidito del pichón, me despertaba. Hasta un suspiro era como una alarma a todo volumen. Obviamente, tomando pecho cada dos por tres (a veces cada hora o menos), el descanso era nulo.

No me quiero ni imaginar si hubiese tenido que levantarme e incorporarme cada vez que tenía que atenderle (con lo que me costaba mover un pelo después de la cesárea). Yo rodaba para desplazarme por la cama mientras con una mano me sujetaba la tripa blandiblú. Teniéndole cerquita era tan solo acercarme/rodar y sacar la teta.cuna-de-colecho-7656-mla5260713495_102013-o

Él siempre estaba en su cuna y nosotros en la cama (salvo las tomas, en las que lo podía meter con nosotros el tiempo que estuviese mamando y lo devolvía después a la cuna). Así fue hasta los casi seis meses, que ya era más grande y a mí el cuerpo me pedía tenerle a mi lado (pero pegado). Entonces le dejé dormir con nosotros y la cuna pasó a ser un rincón para almacenar cojines y trastos varios.

Muchas veces él se acercaba y cogía la teta sin despertarme. Eso es de agradecer porque de dormir a saltos cada hora y pico o dos horas, a dormir a tramos de 3 ó incluso 4 maravillosas horas, era una diferencia abismal.

No todo era perfecto y nos tocó pasar, como a todos imagino, las crisis de crecimiento, los desvelos, los famosos “cólicos”, cacas de madrugada… en fin, lo normal en un bebé.a16257ff6b2de27d835cf0d38535d8c9

A partir del año, año y medio empezó a dormir mejor (más tiempo seguido). Las tomas nocturnas podían ser sólo 2 ó 3. Así que en la cuna, hasta que pedía, podría estar bastante tiempo. Hasta que hemos llegado a un punto, con dos años y cuatro meses, en el que (cruzando dedos de mano y pies) puedo decir (con la boca pequeña) que ya duerme del tirón (casi siempre). Si le acuesto a las 12 en la cuna, puede estar hasta las 7/8 de la mañana. Yeah!

Como veis nuestro colecho ha pasado fases de compartir o no la cama. Pero siempre hemos estado uno al lado del otro en la misma habitación. Por el momento, seguimos así. No es un tema que me preocupe. Ya querrá irse a su habitación. Ni su padre ni yo sentimos que la pareja se resienta o que no tengamos intimidad. A ver, indudablemente (se coleche o no), algo de intimidad y tiempo juntos se pierde. A nosotros no nos supone problema alguno compartir habitación con el pichón. Los ratitos de intimidad se pueden tener en otras partes de la casa.

Esto ya son cuestiones personales. Cada pareja valorará lo que más necesite.

En mi opinión, y con mi experiencia, compartir habitación/cama con tu hijo no te roba vida en pareja. Las cosas con un hijo cambian, pero por dormir juntos no te va a robar la vida. Al menos en nuestra casa es así. Entiendo que mi marido y una servidora llevamos juntos media vida y esa “pasión arrolladora” (o como queráis llamarlo) está un tanto apaciguada. No es lo mismo llevar juntos 3 años que 15. En nuestra vida en común las prioridades ya son otras. ¿Entendéis a lo que me refiero? Espero que sí.

lovecolechoEn cuanto a que durante cuánto tiempo estaremos compartiendo habitación, la verdad, que no tenemos ni idea. Si a mí me gusta dormir con la persona a la que quiero, siendo adulta, imagino que a un niño también le gustará estar con las personas a quienes más quiere. Cuando llegue el momento de que el pichón vaya a su dormitorio por las noches, pues llegó. Él tiene su dormitorio más que preparado. Tiene su cama, su mesita, su librería, sus juguetes, su ropa… Sólo falta que cuando esté listo, vaya por sí solo.

No voy a dejar una lista de beneficios del colecho, que por cierto son unos cuantos. Ni voy a intentar convencer a nadie de que esto es lo que hay que hacer, ni aseguraré que es lo mejor del mundo. Esto depende de lo que tú quieras, tus necesidades, tus prioridades… Lo único que hay que tener es un par de dedos de frente y guardar un mínimo de seguridad a la hora de compartir cama con un bebé.

Para nosotros es lo mejor y, haciendo oídos sordos a opinólogos chachi-guays, vamos a seguir haciéndolo. Es la manera en que las cosas nos funcionan bien y estamos contentos así.