Con la cara lavada y algo más

Con el embarazo la piel sufre bastantes cambios por el revuelo hormonal que llevamos acompañándonos. En general, hay que estar bien hidratada, beber mucho, para tener bien la piel de todo el cuerpo. No digo nada nuevo. Después, lo típico: embadurnarse de crema, sobre todo la tripota y los muslos (que es donde más va a estirar nuestra piel). Yo usaba, como muchísimas mujeres, la crema de Nivea de la lata azul de toda la vida de dios, y aceite de almendras. Iba alternando.

piel-durante-el-embarazo-1De todas formas, y sintiéndolo en el alma, las estrías y manchas, tienen parte de componente genético. En mi caso, no he tenido ni una estría. Ni mi madre, ni mi hermana, ni tías, ni primas… Así que por ahí me he librado gracias a la genética.

A mí me preocupaba que me saliesen manchas en la cara. Es lo que se llama cloasma gestacional. Igualmente es causado por las hormonas y, en parte, está condicionado por la genética. En mi familia tampoco hay mamis que hayan quedado manchadas a lo bestia tras un embarazo. Pero sí han tenido alguna manchita en el rostro. Así que me dije: a cuidarse!

fotocs5228Antes del embarazo usaba una gama de la marca de L´Occitane en Provence. Concretamente la de Siempreviva. Usaba el tónico, la espuma limpiadora, el sérum, la crema de día y el contorno de ojos. Estaba tranquila porque estos productos son provenientes de agricultura biológica. Al saber que estaba embarazada la seguí utilizando.

siemprevivaAclaro que no soy una persona a la que le guste el sol, así que no me preocupaba porque me salieran manchas por la exposición al sol. Aún y con todo, pensé en usar protección solar alta cuando llegara el calor y fuese a estar más en contacto con la luz solar.

Al poco tiempo de estar embarazada me di cuenta de que era ponerme algo de esta gama y me salían rojeces por los mofletes. Además, no me sentía la piel como antes. Me di un tiempo para ver si era algo pasajero, pero viendo que la cosa no cambiaba, dejé de usar esta gama. Cedí mis potingues a mi madre, que los recibió encantada.

Fui probando algunas cremas que tenía de muestras (de Clarins, Yves Rocher, La Roche-Posay, Shiseido… estas recuerdo). Ni una, ni una sola me hacía sentir bien. Era como si me untara la cara en grasa. Me daban calor. Me hacían sudar. Me salían granitos o rojeces. Total, que me harté y dije: que sea lo que tenga que ser pero no me pongo NADA. De higos a brevas me limpiaba con agua micelar y listo.

En verano, ni fuimos a la playa (y la tenemos a cinco minutos de casa), ni piscina, ni nada que fuese a pleno sol. Los paseos cortitos (porque yo iba cojitranca) eran cuando se iba el sol (cuando me da mucho el sol, me produce dolor de cabeza bastante molesto). Soy un pelín vampira.

Así, dejándome la cara a lo “salvaje”, sin cuidados de cremas, ni protección llegué al día del parto tan normal. Bueno, sólo se me había oscurecido una manchita que tenía de antes en la frente. En los siguientes meses, no sé si sería ya obsesión mía, me veía la mancha más marcada y como pequitas en los mofletes (siempre he tenido pero hay que acercarse muuuucho para distinguirlas).

Como había leído por ahí buenas críticas de la marca Bella Aurora, allá me lancé yo, en pleno agosto, a las rebajas de El Corte Inglés, que la vendían con algo de descuento. Me pillé un arsenal: el jabón, el agua micelar, el gel exfoliante, el serum, el Bio10 y la B7. ¡Casi ná! A mí no se me iba a resistir ni una manchita.

BellaAuroraDespués de un año con el ritual diario (algunos días no podía hacerlo por falta de tiempo), algo de mejoría noté. Nada milagroso como había leído en algunos sitios, la verdad. Tampoco es que tuviera la cara hecha un cuadro como para querer un milagro.

Por las mañanas me lavaba con el jabón, después el serum y al rato la B7(por las mañanas). Lo mismo por la noche pero con la B10. Una vez en semana me exfoliaba. Eso lo hacía a toda mecha, no penséis que me tiraba un largo rato ensimismada en mis cremitas. No, no, no… rápido, rapidito con el niño agarrado a una de mis piernas o mirándome atentamente como quien observa a un insecto raro.

Una vez agotadas mis preciadas cremas y hartita del ritual de cremas y potingues, me decidí a dejarlo. Por más que siguiera usando esas cosas no creo que fuese a estar mejor.

En mi humilde opinión, no ha sido un cambio drástico como para decir: “Oh! La leche! Estoy estupenda y radiante!”. Podría decir que ha sido más así: “Anda, pues tampoco está mal, pero bueno, ahí sigue esa mancha aunque más difuminada”.

Los productos milagro no existen.

Ahora estoy usando una crema y un serum que son un punto. Os explico: hace tiempo fuimos a un mercadillo de productos naturales, ecológicos y esas historias. Allí compramos un aceite de rosa de mosqueta (para atenuar mi cicatriz de la cesárea) y un aceite para aliviar/prevenir el dolor de garganta.

Quedé encantada y mi cicatriz mejoró notablemente. Mi marido, que es propenso a tener la garganta hecha polvo en invierno, se enamoró –así tal cual os cuento- del otro aceite. Obró el milagro y ya no podemos vivir sin él en casa. La verdad, es que es muy efectivo. Todo con aceites y esencias naturales.

Como queríamos renovar nuestras reservas, de cara a este invierno, miré para comprar por su tienda de internet (Aceites esenciales Eva). Me decidí a probar su cosmética para el cuidado facial. Llevo un mes usando una crema (por la mañana) y el serum iluminador (por la noche), y debo decir, en honor a la verdad, que estoy muy contenta. No llevan nada del otro mundo, pero me gusta saber que son productos naturales. De hecho, huelen a hierbas recién cortadas jjjj y tienen fecha de caducidad (lo que me hace pensar que tienen “vida”) . Tienen una textura suave y me noto la piel bien hidratada, algo más uniforme y la mancha la voy controlando aún sin novedades (llevo cosa de un mes o así nada más).

A veces, lo bueno, lo tenemos cerca, es lo más natural y no es lo más caro. Por ahora, seguiré con estas cositas. Espero que, si bien la mancha puñetera no se va, por lo menos sea más leve. A ver, no es nada horrible ni que se vea a la legua, pero mejor que se vaya.

Y vosotras, seguís algún ritual de estos? O estoy un poco obsesionada? Jajaja. Tened en cuenta que en un par de años llegaré a la cuarentena (OMG!) y no está de más cuidarse un pelín 😉

Anuncios