Viajeros al tren

En estas vacaciones de verano, hemos viajado con el pichón lo más lejos que nunca ha ido. Exactamente, según google maps, 1.176 kilómetros. Concretamente hemos estado en Barcelona. No nos animamos a ir en avión por el tema de salud de mi amante bandido. Recordad que tuvo que ser intervenido de un ojo (qué mal, qué mal, qué mal) y le recomendaron no viajar en avión hasta que no pasase un tiempo de la cirugía. Aunque el plazo de tiempo estimado ya había pasado, el miedito no se lo quita uno del cuerpo tan fácilmente. Total, que nos fuimos hasta la otra punta del país en tren. Mirando precios, nos salía igual ir en avión que en AVE. La única diferencia es que en avión se tarda menos. Pero claro, súmale que hay que estar antes en el aeropuerto, que tendríamos que facturar, al menos, una maleta, luego tienes que pillar la maleta (y cruzar dedos para que no la hayan extraviado), desplazarte del aeropuerto al hotel… En fin, que lo mismo me da, que me da lo mismo.

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Como viajamos antes de que el pichón cumpliese los 4 años, no pagó billete. La pega es que tenía que viajar sentado con uno de los que viajan con billete. Así que para compensar, cogimos asientos en preferente que son más anchos y se va más espacioso. En total fueron 5 horas y media de trayecto (tanto a la ida, como a la vuelta). Al padre de la criatura se le hizo corto el viaje XD. A mí un poco más pesado por tener que estar compartiendo asiento con el niño casi todo el tiempo. Pero tampoco fue un horror. El pichón iba bastante entretenido con todo. Además nos ofrecieron bebidas, nos dieron merienda, prensa, luego más bebidas. Casi nos pasamos las horas comiendo y bebiendo, algún que otro paseo al baño, y mirando por la ventanilla. En cada trayecto pasan dos pelis, pero no vimos ninguna.

TorreAgbar

Nos alojamos en un hotel junto a la torre Agbar, y teníamos unas vistas muy chulas a la torre. Teníamos cerca metro, tram, un centro comercial y, lo más importante, el Museu del Disseny que era el sitio al que queríamos ir.

Compramos anticipadamente entradas para ver la exposición David Bowie Is. Aquí mi amante bandido es fan incondicional de Bowie. A mí me gusta, pero tampoco me apasiona al mismo nivel. Teníamos un pelín de “angustia vital” por si luego estaba petado o no había entradas. Pero nada que ver. Estaba todo muy tranquilo y yo creo que habría entradas. Nada que ver con las aglomeraciones del año pasado para ver al expo del Bosco.

La-exposición-David-Bowie-is-estará-en-Barcelona-en-2017

La expo era bastante apañada. Yo iba con el pichón a nuestro (su) ritmo y a mi marido le dejamos ir tranquilamente para que disfrutara y se empapara bien. Había objetos personales, mucha de su ropa (diosmío estaba hiperdelgado ese hombre –más de lo que puedas pensar, en serio-), partituras, música a tope… Durante todo el recorrido de la expo, tienes que llevar unos auriculares puestos y te van explicando todo conforme te vas moviendo de un lado a otro. Al pichón le duraron un rato jjjj. Y nada, ahí estuvimos bailando a nuestro son, luego mirando la tienda, explorando el resto del museo… mientras terminaba el papi. El museo era muy grande y tenía otras exposiciones a las que podías acceder libremente. Pichón y yo subimos y bajamos, miramos unas maquetas, una sala donde te dejaban pintar y después estuvimos tomando algo en el bar. Nos reunimos con mi amante bandido satisfecho con la visita, miramos la tienda –algo cayó- y tan felices.

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Otra de nuestras visitas fue al parque Güell. Menuda odisea. Por si no lo sabéis, para acceder a la zona monumental, hay que comprar entrada (con horario además). Nosotros las habíamos comprado con mucha antelación, y menos mal, porque cuando llegamos estaban agotadísimas. El lugar tiene un aforo limitado de personas y no dejan pasar más de 400 por hora (creo recordar). Menuda pechá de sudar nos pegamos, y eso que subimos en las escaleras mecánicas. Horror. Puro horror. Primero que para llegar a la zona fuimos en metro. Horror. Fatal. Muerte y destrucción. Y luego esos tramos de cuestas del demonio que el pichón, lleno de energía y alegría, se empeñaba en subir a toda prisa. Incluso tuvimos un pequeño momento drama cuando se negó a subir las escaleras mecánicas porque quería ir andando por esas pendientes. Menos mal que entró en razón. Ufffff…

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Al llegar estábamos sin aliento, sudando como pollos porque si llegábamos tarde, no nos valían las entradas. Merodeamos por la zona. Mucho turista. Mucho palo selfie por todos lados. Fue algo agobiante. No se podían hacer fotos sin que salieran mil-millones de personas por todas partes. A lo único que se podía hacer fotos “limpias” de gente era al techo XD. No estuvimos mucho tiempo por el agobio del gentío. Mucha, demasiada, gente. Mucho calor. Me entró dolor de cabeza. Acabamos tan reventados que para volver al hotel pillamos un taxi. Si hubiese tenido que volver en metro, me muero de un soponcio. Fijo. Años atrás estuve allí y no lo recuerdo tan petado.

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También estuvimos en el zoo. No os imagináis las ganas que tenía el pichón de ir. Estaba con el son de Copito de Nieve (que ya le explicamos que no estaba porque murió de mayor). Sabía que no lo vería, pero le hizo ilusión ver que estaba por allí dibujado en un mural y en fotos. El zoo es muuuuy grande. Así que llegamos por la mañana y salimos de allí por la tarde. Menuda paliza. Había para alquilar cochecitos para desplazarse pero costaban un riñón por hora. Carísimo! Así que pateando para arriba y para abajo. Me bajé la aplicación del zoo donde te explican cada animal y puedes ir viéndolo en el mapa con gps (va marcando por dónde caminas). Hay zonas que podrían tener otro tipo de instalaciones menos deprimentes –aunque un zoo no deja de tener un toque triste-.

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La mejor visita para el pichón fue la que hicimos al Museu Blau. El edificio ya nos dejó con la boca abierta. El interior igual o más. Es un museo de ciencias que, como guinda, tiene una exposición temporal del Spinosaurus. Es un lugar totalmente recomendable para ir con niños. Una maravilla de sitio. Dentro te van explicando por salas, desde la creación del universo (ese big bang que tanto interesa a mi pichón), los planetas, la tierra, la evolución de las especies… hasta vitrinas con variadísimos minerales, meteoritos, fósiles, animales disecados, mesas interactivas sobre temas variados (desde el funcionamiento de una célula, hasta la reproducción de las plantas o el sistema nervioso).

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La expo del Spinosaurus es una pasada. Chulísima. Con reproducciones de dinosaurios muy logradas a tamaño real, fósiles, explicaciones sobre cómo encontraron al espinosuario (excavaciones, materiales para investigar, fotos, vídeos…). Una pasada, de verdad.
Al final hay una tienda con libros fantásticos, animales de peluche, figuritas de animales, juegos científicos… Tentaciones everywhere.

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Luego estuvimos paseando por la zona que es como muy “futurista”, llena de rascacielos, edificios modernos, calles amplias y un centro comercial bestial de grande.

PortadaRamblesBlog

Como colofón, nos aventuramos a ir a las Ramblas y en metro. Valientes es poco. El camino hasta llegar fue el mismo infierno. Nunca lo he pasado tan mal yendo en metro. O no lo recordaba. Más de 40º C hacía allí abajo, seguro. No se podía ni respirar. Más de una vez me tuve que concentrar en respirar sin agobiarme para que no me diera un chungo. Una vez llegamos, aquello fue imposible. Diossssanto, no se podía caminar de la gente que había. Al mercado de la Boquería, que le tenía muchas ganas, no pudimos más que asomarnos. Decidimos que por el bien del pichón y nuestra salud, no íbamos a entrar. Nos fuimos hasta el puerto y allí vimos un poco la zona, nos tomamos la merienda y vuelta al hotel. Esta vez en taxi porque lo del metro es inhumano.

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Mi pichón estaba encantado con su casa nueva de Barcelona (el hotel, entiéndase). Ya hablaba de nuestra casa como “la vieja” XD. Ojalá tuviéramos aquella habitación de hotel en posesión jajaja. Estuvo muy emocionado los días que estuvimos por allí. Si es que hasta madrugaba el tío. A las 7.30/8 de la mañana se despertaba pidiendo que subiera las persianas, preguntando que dónde íbamos, que si en metro o andando, que qué íbamos a hacer o dónde íbamos a comer. Encantado de salir de la rutina de la casa vieja estaba. Feliz como una perdiz y sus padres ojerosos, sacando fuerzas de no sé dónde jajaja.

 

Y vosotrxs, ¿habéis hecho alguna escapada o viaje este verano? ¿Tenéis cerca sitios chulos a los que se pueda ir con niños? Acepto sugerencias para futuros viajes, que conste.

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5 comentarios en “Viajeros al tren

  1. Ayy Barcelona! Nosotros tenemos a la mitad de amigos que se fueron va vivir ahí por trabajo y estamos a hora y media. Me encanta Barcelona, pero el excesivo turismo la está destrozando, está perdiendo su encanto.
    Tenemos pendiente de ir al zoo con nuestro hijo, sólo porque nos lo pide, también me parece un lugar triste. No sabía lo de la aplicación, iré preparada. Otro sitio interesante es Cosmocaixa.
    Nosotros nos íbamos de crucero al día siguiente del aborto. No me quiero ni imaginar si llega a ser un día más tarde.

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    • Al Cosmocaixa nos hubiese gustado ir. Lo descartamos porque para llegar estaba un poco lioso-en/lejos-del metro (que el pichón va andando, no quiere sillita, y hay que adaptarse a eso). Me tragué la serie “Merlí” -me enganchó muuucho- y me imaginaba a la Gina (una de las protas) allí en su trabajo XD
      Supongo que tendríais seguro de viaje y que os han podido devolver el dinero del crucero. Bastante habéis tenido que pasar :_(
      En un tiempo podréis plantearos un buen viaje.

      Un abrazo graaaande!

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    • Sí, ya leí vuestra escapada pasado por pota… Ainsss… qué valientes sois jjj. No sé qué hubiese hecho en tu situación. Creo que no tengo ese lado zen tan latente ;P
      Menos mal que al final todo salió bien.

      A nosotros -especialmente a una servidora- nos va más lo cultural que lo rural. Que voy al campo y me pasa de todo (alergias varias, picaduras de bichos que ni conocía, caídas tontas con finales catastróficos). Será que soy más de asfalto. Definitivamente sí.

      Abrazo!

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