Pañales fuera

Voy a contaros cómo ha sido nuestra “operación pañal” y sus particularidades. Sé que no es muy común esperar tanto para quitar el pañal, pero nosotros hemos dejado toooodo el tiempo que hemos estimado necesario para que nuestro pichón estuviera realmente preparado.

Aún y con todo, mi hijo no mostraba especial interés en querer deshacerse del pañal. Sí es cierto que últimamente, habitualmente, amanecía con el pañal seco. Eso es una buena señal. Otra señal estupenda es que en la hora del baño, si le pedía que hiciese pipí antes de bañarse, él lo hacía. Pero de normal, no avisaba si hacía pipí. Ni parecía molestarle tener el pañal hinchado.

En la última revisión periódica y rutinaria con su pediatra, allá por abril, no le dio mucha importancia a que aún llevase pañal. Simplemente le dijo al niño que para la próxima vez, quería verle sin pañal y que le daría pegatinas por haberlo dejado atrás. La próxima visita le toca para fin de año, así que le dio un buen margen de tiempo.

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Mi pichón tiene 3 años, casi 4, y hemos pensado que estando “cerca” la entrada al cole, en septiembre, con la edad que tiene, aún con las pocas señales que teníamos por su parte, era buen momento para comenzar. Siendo sincera, añado un toque de “presión en el cogote del entorno” que me tenía un pelín cansada.

El día elegido fue a finales de mayo y sintiendo agobio por el fantasma del colegio, pensando en que no podrá llevar pañal. Entiendo que ya con casi 4 años, está bien. Pero por otra parte, como siempre nos han estado metiendo prisas, me sentía pre-agobiada por si la cosa no iba bien.

No planeé cómo hacerlo. Simplemente, al despertarse le planté un calzoncillo. Sin más. Le dije que si tenía ganas de hacer pipí, me avisase. Preparé el orinal que lo teníamos criando polvo por los rincones y me armé de paciencia. Durante la mañana se hizo pis encima dos veces. Por la tarde todo bien. Al día siguiente se le escapó un poco en la mañana una vez… y ya está. Hasta día de hoy, que no ha vuelto a tener escapes. Alucinada me quedé conforme iban pasando los días y él mismo aceptó el cambio de buena gana.

Algunos truquillos han sido:

  • Comprar con él los calzoncillos. Creo que al implicarle en el proceso y hacerle partícipe, dejándole elegir a su gusto, ganamos puntos para que salga todo bien. En nuestro caso, nos hicimos con un pack de calzoncillos de dinosaurios a su gusto. Luego compré otro más básico (sin mucho colorido jjjj). Con esos 7 calzoncillos vamos tirando estupendamente.

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  • Tener a mano el orinal por si le entran las ganas, que no nos pille a trasmano. El nuestro es de lo más sencillo del mundo. No tiene nada de músicas ni accesorios.
  • Comprar una pegatina para el wc que cuando le cae el chorrillo de pis, sale un dibujo (por contacto con el líquido –pis- caliente). Luego tiras de la cisterna y desaparece (por contacto con el agua fría). La nuestra es como esta de la foto. La compré aquí.

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  • Preguntarle si tiene ganas de hacer pis cada equis tiempo (al principio sobre todo). Estar atenta por si le ves haciendo gestos de hacerse pis.
  • Cuando salimos a la calle, llevamos vasitos desechables de plástico para que use a modo de orinal. Sé que los baños públicos son una asco, pero no te das cuenta de lo sumamente cerdo que es, hasta que te ves intentando hacer que tu hijx mee en semejante antro pestilente. Tampoco me gusta que haga pis directamente en el suelo, en la calle (aunque no es que lo considere un crimen jjjj).
  • NUNCA regañarle ni referirse a él/ella en términos despectivos (en plan: eres un bebé/ eso no se hace/ eres unx cochinx/ es que no sabes…).2013-02-06-Emocional
  • SIEMPRE darle ánimo si se hace pipí encima y, sobre todo, decirle que no pasa nada, que hay que aprender y es normal que a veces no salgan las cosas como esperamos.
  • Al salir a la calle llevar al menos una muda de ropa, por si acaso. Nosotros hemos estado llevando los primeros días, pero luego se nos olvidaba y así lo hemos ido dejando (nos va la aventura XD). Lo suyo sería dejar siempre una muda en el coche (me refiero al automovil, no al cochecito -que no usamos-) por si cualquier día nos hiciese falta.
  • Hay quienes recomiendan usar libros sobre el tema como apoyo. En nuestro caso no ha servido de mucha ayuda. Tenemos alguno y nunca le ha prestado especial atención, ni le ha tocado la fibra.
    Aquí os dejo algunas recomendaciones hechas por Bei de Tigriteando.810cDZ9CGPL

Por lo que veis, en nuestro caso, ha sido éxito total. Solamente le dejo el pañal para dormir y es que, aunque amanece seco, tenemos un pequeño “incoveniente”. Aquí el pichón sólo hace caca cuando se duerme. Es como que se relaja y zas! le llega su momento All-Bran. Él ni se entera, ni se despierta. Hace su caca y sigue tan frito como estaba. En principio, no es algo que me quite el sueño. Bueno sí, porque muchas veces, ha hecho caca cuando me estaba quedando dormida XD. Bromas aparte, en serio, creo que ya llegará el día en que cambie su rutina de hacer caca por la noche. Todo llegará. Ahora lo que nos importa es que el tema del pipí lo tenemos controlado. No pensaba que en cuestión de dos días iba a ser coser y cantar. Imagino que haberle dado tanto tiempo antes de enfrentarle al cambio, ha ayudado a que estuviese preparado.

¿Alguien más en la sala en el momento “operación pañal”? ¿Experiencias de mamás/papás que hayan superado el momento? ¿Algún truco que aportar?

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El proceso

Por fin hemos terminado con el proceso de escolarización del pichón. Tenía ganas de que acabara porque estaba en un estado intermitente de nervios/ansiedad por saber qué iba a pasar. Lo que nos habían dicho, que no había plazas en el colegio que queríamos y nos corresponde por zona, nos había dejado bastante chafados.

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Las listas salían en mayo. Llamé al colegio donde presentamos la solicitud para preguntar. Me dijeron que había que ir a mirar allí, que por teléfono no podía decirme nada y que en internet tampoco salían las listas. Así que, tuvimos que ir hasta allí para mirar en los tablones.

A pesar de que cuando echamos la solicitud, nos dijo la secretaria que no había plazas, resulta que al final sí que han quedado algunas libres. Supongo que se habrán ido alumnos a otros centros. Así que resulta que, de las 50 plazas que hay para dos líneas del curso de infantil-4 años, quedaron libres 7. Muchas, verdad? Como sólo solicitaban plaza mi pichón y otros dos niños para este curso, han entrado los tres. A la conclusión que llego, y haciendo cálculos, es que, en total, de su edad, son 46 alumnos para dos líneas. Por lo que, imagino que serán 23 niños por aula. No está mal, no?

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A partir del día 1 de junio se podía hacer la matrícula. Lo hicimos y listo. El pichón está ya matriculado para septiembre.

Lo que no sabía es que, siendo taaaan pequeños, ya tengan una asignatura de religión o alternativa a la religión. No sé, no me parece ni medio normal que a unx niñx de 3,4,5 años le anden hablando de estos temas tan personales. Esto debería quedar para casa, que cada uno eduque a su hijx en la fe que le dé la gana, o en ninguna, o en lo que quieran. En fin, como podréis adivinar, nosotros optamos por “valores éticos” porque ni de coña queremos la otra opción. Tampoco entiendo qué narices van a contarle a mi hijo en el tiempo que dediquen a esto. En ese aspecto estoy un poco recelosa.

Realmente, estoy un poco triste por haber dado este paso de escolarizar. Sé que es algo que teníamos que hacer más tarde o más temprano. Me da muchísima pena y rabia que en cuanto el niño entre en “el sistema”, van a empezar a llegarle ideas con las que no estamos de acuerdo. Seguro que escuchará topicazos (tipo “el rosa es de niñas”, “los niñOs no lloran”…). Pero bueno, para eso estaremos en casa, para seguir apoyando todo lo que creemos que le va a ayudar a entender mejor este mundo de locos. Para algo hemos retrasado un año el momento de la entrada en el colegio. Espero que los cimientos que hemos construido con tanto amor, paciencia y tiempo, no se caigan.

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Por otra parte, como os expliqué, el colegio en el que está matriculado, está en obras. Se supone que, para comienzo del curso que viene, estará terminada la parte donde van los más peques y podrán empezar allí las clases. Progresivamente, conforme vayan terminando lo que quede de las instalaciones, irán llegando los alumnos más mayores.
Así que esa es otra, aún nos queda pasar todo el estrés de ver si realmente podrá ir a un colegio “de verdad” o tendrá que ir a un aula prefabricada (NO por favor!!!). Tengo los dedos cruzados para que todo siga su curso, porque si le tengo que llevar a esos barracones con techos de lata y goteras –que me pillan como a dos kilómetros y pico en medio de un descampado, en la nada, sin coche, ni autobús, ni nada- me va a dar un parraque de los chungos.

Mi pichón, está viviendo el proceso bastante ilusionado. Dice que sí, que quiere ir al cole a jugar con otros niños. Aunque creo que aún no es muy consciente de lo que es aquello. El otro día me dijo, muy convencido, que en su nuevo cole hay un parque de bolas :/ -no sé si reír o llorar-. Le aclaré que de eso, seguramente, no hay allí, pero que habrá otros juegos chulos.
Me da la sensación de que lo voy a pasar regular cuando llegue el momento. Además, él no tiene días de adaptación, porque ya entra con 4 años. Quizá, no sé, hablemos con el equipo directivo para plantearles, si es posible, hacer una excepción con él. Todo esto es muy agridulce para mí. Pero bueno, aún tenemos todo el verano por delante para disfrutarnos.

¿Cómo habéis vivido estos momentos con vuestros hijxs? O si no os ha llegado el momento aún, ¿cómo os lo imagináis? Contadme vuestras experiencias/espectativas referentes a la escolarización/colegios.

Ni una cosa, ni otra

Después de haber estado un tiempo desaparecida, os aclaro que ni estaba muerta, ni estaba de parranda. Que no, que yo estaba pelín abstraída de estos mundos virtuales. Han pasado unas cuantas cosas. Hemos terminado el proceso de escolarización del pichón. Ha salido publicado el libro que ilustro de mi amante bandido, coincidiendo con la feria del libro en Madrid. Le han adjudicado, por fin -después de años y años-, la plaza definitiva a mi marido. Hemos planificado el primer viaje de las vacaciones -emoción máxima-. Hemos sacado el DNI y pasaporte al pichón. Estamos on fire con la operación “fuera pañal”. Y bueno, si hasta me he cambiado el color del pelo (sigue siendo rojo, pero más bien naranja).

Por si fuera poco, estamos a punto de entrar en una espiral de “diosmío-ayúdame” con el fin de curso (eso significa que mi marido tiene trabajo toooooodo el día y es como si no existiera).
Intentaré retomar la actividad blogueril rascando tiempo a mis horas de sueño. Esa es otra, que al final del día estoy taaaan cansada que no doy para mucho. Pero lo intentaré. Que tengo mucho que contaros 😉

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Hasta pronto, espero.