M de miércoles – M de música

Otra canción para bailar locamente 😉

Feliz mitad de semana a todxs

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Realidad vs. Mitos

Una vez que eres madre hay situaciones que te pueden llegar a superar. Parte de la culpa de esto es que, en mi opinión, desde que somos niñas nos meten la idea en la cabeza de que tener un bebé es vestirle “bonito”, meterlo en un cochecito y dar paseos, biberón y a dormir. Seguro que muchas de las que estáis leyendo esto habéis jugado con un muñeco tipo Nenuco a ser mamás. Y era toooodo tan fácil, verdad? Si hasta al Nenuco que traía pupas en el culo, se le curaban con un poco de agua jajaja. Magia potagia. Los muñecos no traían (ni traen, supongo) un sacamocos, que es el aliado de muchos padres en épocas de resfriados. Ni hay una edición “Nenuco Meconio” para normalizar esa caca tan terrible que tiene un bebé recién nacido.

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A lo que voy, es que de toda la vida tenemos idealizada la idea de ser madre. Pensamos que es bonito, y lo es, ojo, pero no nos hablan de la verdad-verdadera. Así, cuando tu hijx no para de llorar y no sabes por qué, lo normal es entrar en pánico. O cuando llega el momento en que alguien te habla del “cólico del lactante” y tú pones cara de “¿lo qué?”. O cuando piensas que si vuelve a pedir teta en menos de quince minutos, te vas a quedar con la espalda partida literalmente. O cuando llega una crisis y tú vuelves a pensar “¿lo qué?”. En fin, “cosillas” que no nos cuentan y hacen que pienses que eres un bicho raro o tienes un hijx muy marcianx.

Una cesárea no duele.
FALSO.
Aquí ya os aviso, por experiencia propia, que SÍ duele y bastante. La recuperación es mucho más lenta que si fuese un parto vaginal. Como siempre, no se puede generalizar y habrá mujeres que tras una cesárea estén como una rosa. Al igual que habrá madres que tras un parto vaginal estén muertas-matadas.
Por tener una cesárea programada, me llegaron a decir que era afortunada porque iba a parir como las famosas. Ufff… Los dolores que pasé, el malestar, la inmovilidad, la falta de autonomía, el no poder hacerme cargo de mi hijo… eso no se lo deseo a nadie.

En cuanto veas a tu retoño, sentirás un flechazo y amor en estado puro.
FALSO
Puede que sí, puede que no. No todas las mamás sentimos eso. Ojalá fuese así para todas. No te sientas rara si no te dio el flechazo. A mí hasta me daba apuro reconocerlo porque parecía que fuese una mala madre. No sentí ese amor infinito. Primero porque tardé casi un día en ver a mi pichón por primera vez en persona, y segundo porque la primera vez que lo vi fue cuando me pusieron una foto suya en la pantalla del móvil frente a mi careto (gracias, suegro –modo ironía ON-) y me quedé un poco en schock –no lo esperaba-. Lo que sentí al tenerle en mis brazos fue asombro. Mucho asombro. Era increíble pensar que esa cosita tan pequeña y calentita estuviera el día anterior en mi barriga. ¿En serio? ¿es MI hijo? Woooow!

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Una madre reciente debe ser felicidad pura.
FALSO.
Una mujer que ha dado a luz tiene un interesante viaje de hormonas. Si te sientes mal, o tienes ganas de llorar, hazlo. No pienses que eres la única que se siente triste o cabreada pese a tener un bebé precioso.
A mí me llegaron a decir que no llorase, que no estaba bien que el pichón me “viera” llorando (pero si el niño acababa de nacer), que tenía que ser más dura y aguantar. Tócate el moño!

No lo cojas, que tiene que ser independiente.
FALSO.
Claro que tienes que coger a tu hijx y mucho más si está llorando. Dejarle llorar NO ensancha los pulmones (valiente gilipollez). Lo que vas a conseguir es que sus niveles de estrés se eleven hasta el infinito e interprete que, aunque te esté reclamando, no vas a estar a su lado. Triste. Así, que coged a vuestros churumbeles y que no lo cojan tanto los demás (que se lo vayan pasando de abuelos a tíos, amigos, colegas, vecinos y demás visitas… eso estresa mucho a un bebé).

Duermen en su cuna/moisés/minicuna tan ricamente.
FALSO.
Tú duerme a un bebé y mételo en una cuna. A ver lo que dura ahí dentro… 3,2,1… Ojos abiertos como platos y berreo. Yo decía que dejar al pichón dormido en la cuna era como acostarlo en la cama de un faquir. Aunque esperase a que llevase un rato bien dormido (con la respiración relajada), era dejarle tumbado y despertarse automáticamente con llanto explosivo. Esto es muuuuuy común y normal.

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Qué angelito, duerme como un bebé.
FALSO
¿Eins? ¿Quién inventó esa afirmación? Los bebés recién nacidos, y más mayores, no duermen lo que crees, ni mucho menos duermen cuando tú quieres dormir. Ellos comen, duermen y hacen sus necesidades. Entre medias, lloran. Y esto es en horarios que no controlas. Porque ellos al principio no entienden si es de día, de noche o la hora de la siesta. Mi pichón, por ejemplo, por las noches (y de día) pedía teta o había que cambiarle el pañal, cada poco. En serio, los primeros meses NO dormíamos más de una hora y media o dos horas seguidas. Lo bueno es que esta fase de tortura sin dormir suele durar poco (unos tres meses en nuestro caso). Luego las tomas se espacian y puedes dormir con suerte, quizá, tres o cuatro horas seguidas (Uooooo!). Que también puede ser que tu hijx duerma como un lirón y tengas suerte.

¿Otra vez teta? Eso es que se queda con hambre. Dale biberón que lo vas a matar de hambre.
FALSO.
Un bebé, mucho más si está con lactancia materna exclusiva, come cada dos por tres. La leche materna se digiere rápido. No es igual que la leche de fórmula que es más “pesada” y tardan más es hacer la digestión (no es que les deje más alimentados). Además de para comer, la teta sirve para darle consuelo, para sentir cerca a su madre, para la succión no nutritiva (o eso que dicen que te usa de chupete –que es al revés, que usan el chupete de teta jajaja-)… Así que lo habitual en un bebé de pecho es que esté enganchado a su mami cada poco tiempo.

¡Este niño está estreñido!
FALSO.
No creas que un bebé hace caca a diario. Los niños amamantados pueden pasar muuuchos días sin hacer de vientre. Ya os lo expliqué aquí. Así que si el bebé está bien de ánimo y no tiene síntomas raros, está más fresco que una lechuga. Nosotros mentíamos descaradamente a las abuelas cuando preguntaban si hacía caca a diario, porque nos traían fritos con que estaba estreñido.

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Tienes que raparle el pelo para que le crezca más fuerte y sano.
FALSO.
Que no, que no, que noooo… Eso es una tontada. Si quieres pasarle la maquinilla por estética, perfecto, pero no creas que tu bebé va a tener pelazo después. Tendrá el pelo que le ha tocado por genética. No hay más. Es un hecho.

Y podría seguir enumerando mitos… Las cosas no son siempre como las cuentan. Así que no te dejes llevar por lo que te cuenten.
A las que sois mamás/papás, ¿se os ocurren más? Contadme!

Vacuna de los 3 años

Después de mucho tiempo –desde los 18 meses- sin pasar por el centro de salud para vacunar al pichón, nos tocó volver para la vacuna de los 3 años. Íbamos un poco con la mosca detrás de la oreja porque, como ya os he contado, cuando le llevamos a su pediatra, el niño entra en pánico. Pero, otra vez más, el pichón nos sorprendió gratamente. La verdad es que no le dijimos dónde íbamos ni a qué… No está muy bien, pero preferí no crearle ansiedad desde antes jjj.

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Una vez que llegamos al centro de salud, entramos juntos de la mano, le dimos una vuelta a un patio interior que tiene con plantas –así como explorando el territorio 😉 – y ya nos pusimos en la cola frente a la consulta. Había allí un bebé pequeñito al que se entretenía mirándolo y diciendo cosas tipo “Aaaaay, el bebé”. En poco rato nos llamaron. Entramos. Me indicaron que me sentara con él en el regazo y que le sujetara el brazo en el que iban a pincharle. La enfermera nos advirtió de que esta vacuna, la triple vírica, al entrar escuece y que, probablemente, el niño iba a llorar. Pues nada, el pichón ni se inmutó. Ni mú. Ni un mal gesto. Nada. Allí tan pancho. La enfermera le dio una pegatina por lo bien que lo había hecho y salimos de allí flipando en colores. Al salir, el pichón decía “Adiós” y con la mano y todo jjjj. Im-presionante jajaja.

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Nos dijeron que esta vacuna puede dar como reacción algo de fiebre, o pueden salirle pintitas por el cuerpo. La reacción puede darse a partir del quinto día hasta los quince días aproximadamente. Así que nada, a esperar que siga tan bien. Por el momento no ha tenido nada raruno. Ya han pasado casi diez días y todo va bien. Crucemos los dedos.

La siguiente vacuna será la segunda dosis de la varicela que la dejaremos para pasado el verano. Ah, y la de Bexsero que según dicen empieza a rular de nuevo.

 

¿Qué tal el “momento vacuna” con vuestros pipiolos? Contadme!

M de miércoles – M de música

Ahora, voy a animarme, de vez en cuando, con canciones de B.S.O. de pelis que me han gustado.
Aquí va la primera. Empiezo con Björk & Lars Von Trier. Casi ná 😉

Ay, Lars, corazón, qué blandito eras. Con su “Dancer in the dark” que se te hacían mil nudos en el cuerpo (en el estómago, en la garganta, en la mente…). Si quieren sentir esos nudos, vean la película en cuestión. Mientras, aquí tienen un vídeo.

Feliz mitad de semana 😉

Particularidades

Cada persona tiene sus manías, sus gustos y sus cosas. Eso que nos hace diferentes y únicos. He aquí algunas pinceladas de mi pichón.

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  1. Nunca se ha llevado las cosas a la boca. Fue algo que preocupaba/preocupa a la gente porque no es muy normal. Su pediatra nos dijo que aunque no es común, no es nada del otro mundo ni preocupante. El lado bueno, que si encuentra cualquier cosa minúscula (pelusa, trozo de algo, pieza de juguete…) te lo da en la mano. No le da por probarlo.
  2. Casi todos sus baberos quedaron sin estrenar. Pues eso, que no había dios que se los pusiera sin que en cuestión de segundos se los arrancase de cuajo (cual Hulk enfurecido).
  3. Desde que empezó a andar no quiso ir en carrito nunca mais. El Bugaboo de mis amores quedó desterrado en el trastero allá por invierno de 2014. No hay manera de que vaya sentado. Él quiere andar, explorar y cogerle de la mano es una utopía. Por lo menos, no sale corriendo y si le decimos que vaya pegado a mamá o papá, suele obedecer.
  4. No ha usado chupete. Sólo lo probamos al principio de los tiempos, pero los escupía (lanzamiento de chupete). Eso que nos ahorramos y una cosa menos que quitarle (bastante tenemos con los pañales).
  5. Nunca ha tomado papillas de cereales ni potitos. Bueno, miento, algún que otro de fruta sí que tomó. Me refiero a esos de comidas preparadas (tipo “ternera jardinera” y tal). Eso de preparar biberones se acabó cuando acabamos con la “ayudita” de fórmula allá con el mes de vida. Así que biberones (casi) tampoco hemos usado.
  6. Cuando entramos/salimos de casa tiene que ser él quien dé la luz del portal/escalera y abrir la puerta del portal. De la contrario, os aseguro, que se enfada bastante. Igual pasa con el garaje: él es quien abre/cierra la puerta con el mando.
  7. Siempre, sieeeempre, si ve el bote de lavavajillas abierto, me dice: “mamá, cierra”, o si está subido en el banquito de la cocina y lo ve abierto, él mismo lo cierra.
  8. Nació con un lunar grandecito (tampoco exagerado, pero es notable) y hasta día de hoy le han salido cuatro más, pequeñitos.
  9. Tiene la firme creencia de que los besos curan. Le tengo que dar la razón, porque cuando me duele la cabeza, me da besos en la frente y me dice: “ya está curao” y listo, es mano de santo XD
  10. Le gusta tener las cosas en su sitio. Si ve que hay algún muñeco/cuento/cosa donde no es su sitio, rápidamente lo recoloca. Cada cosa en su lugar. A ver si le dura jijiji.

Imagino que algunas cosas irán cambiando. Otras, quizá, las conservará. Seguro que vuestros pipiolos tienen también sus particularidades. ¿Os apetece contarme alguna?

Veinte cosas sobre mí

Como hizo Tania en su blog “El poder de querer ser madre” que nos contó 20 cosas sobre ella, me animo a tomar el relevo y contaros más sobre mí.

Allá voy con mis 20:

  1. Cuando tengo que madrugar, prefiero levantarme mucho antes de lo necesario para no ir corriendo. Cuando trabajaba, me levantaba como una hora y media antes de salir para poder ducharme y desayunar en paz. El madrugón me merece la pena.
  2. Por tanto, se puede intuir que ODIO llegar tarde a los sitios.
  3. Al igual que NO soporto que me hagan esperar.
  4. No me gusta hacer muchas cosas (tipo recados) en un mismo día. Prefiero planificar y arreglar las cosas por días. Take it easy.
  5. Si tengo pendiente algún asunto de papeleo, le doy prioridad máxima. Tengo que hacerlo cuanto antes. Hace poco me llegó una notificación de la seguridad social y en menos de 24 horas, tenía arreglado el asunto. Pasé una mañana entera de oficinas, colas y esperas, pero lo resolví.
  6. No me gusta que me llamen de números de teléfono que no conozco o números ocultos. Me cuesta mucho contestar a esas llamadas.
  7. Colecciono monedas. Hace mucho que no amplío la colección. Tengo un buen puñado y algunas muy antiguas y de países que ya no existen.
  8. En mi llavero llevo monedas de Dinamarca, Japón, Filipinas y una antigua de 25 pesetas (por eso de que llevan un agujero).
  9. Cuando me fui de casa, me llevé todas mis cosas. No dejé nada –bueno, quizá algún libro de la infancia- y tiré muchos recuerdos por no ir arrastrando el pasado. Hice tabula rasa y tan feliz.
  10. NO soporto ver alfombras/cuadros torcidos. Me pone nerviosa.
  11. Hacía yoga y practicaba reiki -estudié el primer nivel con intención de controlar mis migrañas-. Lo echo de menos. Ahora no tengo tiempo de nada. Algún día…
  12. Fui una de los ganadores del concurso de Maga (el grupo de música que tanto me gusta) donde buscaban un diseño para la portada de su disco “Satie contra Godzilla”. Gané un disco firmado jjjj y me vino de lujo porque llegó casi en mi cumpleaños.
  13. Hace relativamente poco salió un libro cuya portada es una ilustración mía (no me pidáis que os diga el título del libro porque no lo voy a decir jjj).
  14. Me encanta aprendar idiomas. Me gustaría volver a estudiar alemán. Se me va olvidando 😦
  15. De pequeña era una niña buena. De adolescente fui un poco cabra loca.
  16. Me saqué el carné de conducir no sé cómo porque me da pánico absoluto conducir. Conduciré cuando TODOS los coches sean automáticos y no haya tráfico denso. O cuando viva en un pueblo remoto de Alaska jajaja.
  17. Quiero ir, algún día, al otro lado del charco. No especialmente a E.E.U.U. –que también molaría-.
  18. Me muero por volver a montar en avión. La próxima vez será con nuestro pichón. Merece la pena esperar.
  19. Recuerdo las fechas con facilidad. En mi mente están guardados hasta los cumpleaños de familiares lejanos o amigos del año catapún.
  20. Igual me pasa con los números de teléfono. Aún recuerdo el de casa de mis primas cuando vivían aquí (puede hacer fácilmente más de 20 años).

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Ya sabéis más sobre una servidora. Ahora me gustaría saber sobre vosotrxs. Venga, si me estás leyendo, te propongo que participes y me cuentes 20 cosas sobre ti.