Situs solitus

Qué rápido pasan las vacaciones y cuánto queda hasta las próximas. Entiéndase por vacaciones el periodo de tiempo en que estamos los tres juntos todo el tiempo que queremos (y podemos) sin estrés, sin agobios, ni prisas.

Calendario

Esta larga semana de desconexión (que el lunes también fue festivo aquí) me ha sabido a poco. Ha habido días en los que ni he encendido el ordenador. Impresionante. Iba viendo en el correo (por el teléfono) las nuevas entradas de los blogs a los que sigo, pero no todas las he leído. Así que ni comentarios, ni nada. He estado “Off” total y absolutamente.

Mi amante bandido me ha cedido un par de mañanas para que yo durmiese a pierna suelta. Gloria bendita. Levantarse a las 12 del medio día NO tiene precio. Y encima tooooda la cama para mí solita 😉

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En estos días hemos estado prácticamente yendo de parque en parque, dando paseos, comiendo por ahí y huyendo de la muchedumbre.

Respecto a cómo evolucionó la conjuntivitis del pichón, os informo: de un ojo pasó a otro en un par de días. Y en otro par de días, la infectada era yo. Sí, se me pegó y menos mal que en uno de los ojos fue bastante leve. Qué desagradable. Es tedioso andar intentando poner y ponerse las gotas. Una amiga me dio un truquillo, que consiste en ponerse la gota en el lacrimal y seguidamente abrir y cerrar el ojo para que se distribuya por el interior. No sé hasta qué punto la gota terminaba entrando al completo en el ojo, pero desde luego que algo entraba porque la medicación hacía efecto.

Así llegamos a la mitad de la semana, casi limpios de legañas jjj. Y entonces me resfrié yo –menos mal que no fue gran cosa-. Al final de la semana el resfriado era mi marido. Completito. Aún tengo algo de tos seca, pero casi estoy al 100%.

Heart-and-lungs

Este mismo lunes fuimos a la consulta del cardiólogo para que revisaran al pichón. Antes de ir, le estuve contando dónde íbamos y qué iba a pasar (la ecografía, que escucharíamos el sonido de su corazón latiendo…). Al llegar al hospital estaba tan tranquilo. Antes sólo de ver el edificio se ponía a quejarse y ofrecía resistencia a entrar. Esta vez, nos asombró con un comportamiento ejemplar. Espero tan pichi en la sala de espera y al entrar en consulta, saludó al médico y le contestaba a lo que preguntaba (edad, nombre…). Le tumbé en la camilla desvestido de cintura para arriba y él como quien se tumba en una tumbona a tomar el sol. Muy atento a lo que decía el médico y mirando a la pantalla.

Tras la ecografía, nos dijo que sí tiene un soplo pero que es un soplo funcional o inocente. La morfología del corazón y arterias bien, todo dentro de lo normal. Se supone que con el paso de los años se irá quitando. Tenemos que llevar el informe a su pediatra para que lo tenga en cuenta y listo. Vida normal, nada de restricciones ni medidas especiales.

Me alegra que no sea nada preocupante. Realmente no estaba demasiado mosqueada por este tema. Yo misma tuve un soplo y nunca he notado nada extraño. No os mentiré y os confieso que antes de pasar a la consulta tenía un pelín de nervios por saber qué pasaba (aunque mi intuición me decía que nos sería nada).

Volvemos

Bueno, ahora tengo que ponerme al día con vuestros blogs, que sois unos cuantos jjj. A ver de dónde voy sacando huecos para ir retomando la actividad blogueril.

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Un kit kat, por favor

Eso mismo: necesito un kit kat, o un break, o un respiro… Sí, otra vez veo que me pilla el toro. No he podido programar más entradas.
Estos días están siendo, cuanto menos, intensos. Mi amante bandido está de trabajo hasta las cejas y, literalmente, no le vemos el pelo. El pichón está siendo muy paciente con la loca de su madre. Voy y vengo, y a veces ni me acuerdo para qué iba o venía.

volvere-L-K1QIvTLa guinda del pastel ha llegado esta mañana. Al despertar el pichón, le he visto un ojo legañoso e hinchado. Ay, qué mal. Primera vez que le pasa algo así. El tema ocular me da mucha, pero muchísima aprensión. Lo paso fatal cuando voy a una simple visita rutinaria al oculista/oftalmólogo. Imaginad el mal cuerpito que se me ha puesto al ver al pichón supurando por el lacrimal. Horror. Miedo. Y rabia de que esté mal.

Se me han venido a la mente toooodos los niños del parque a los que vemos a diario y les cuelgan mocos y les lloran los ojos… Arg!

encostipat_encomanarHemos pasado parte de la mañana en urgencias pediátricas. Tiene conjuntivitis y lo más normal es que se le acabe contagiando al otro ojo. Ay, diosss… Hay que ponerle unas gotitas y se me encoge el alma/estómago sólo de pensarlo. Pero allá que voy y se las pongo de aquella manera. El niño patalea, grita, se retuerce y yo tengo que agarrarle y atinar a ponerle las gotas. Un show. Que baje dios y me explique cómo lo voy a hacer durante una semana que dura el tratamiento (y cruzando los dedos para que no se contagie el otro ojo, o yo, o el papá). Estoy cambiando ropa/sábanas cada dos por tres, lavando manos.. Ufff… Y esto acaba de empezar.

Lo “gracioso” del asunto es que en la consulta, han encontrado otra cosa. Dice la pediatra que le ha atendido que el pichón tiene un soplo en el corazón. Nunca nos dijeron nada, ni se lo han escuchado antes, ni lo mencionaron… Nunca. También es verdad que hoy ha sido la primera vez que no ha llorado cual poseído mientras le auscultaban. Estaba muy tranquilito y quizá por eso lo haya podido escuchar.
Total, que hemos salido del hospital con una cita para el cardiólogo para que le hagan una ecografía del corazón y valore el asunto.

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La verdad es que no me preocupa demasiado el hecho de que tenga un soplo. Él nunca ha tenido síntomas que hagan sospechar de alguna cosa más grave que eso (y que implique tener un soplo). Yo misma nací con un soplo en el corazón y aquí estoy. Mi marido no se lo ha tomado muy bien, y está bastante preocupado 😦

Como ahora se acerca la semana santa y tenemos vacaciones, voy a desconectar del blog. Os leeré y comentaré, pero no voy a publicar.
Una vez pasada esa semana tenemos la cita en cardiología. Así que a la vuelta espero poder retomar el blog y contaros cómo va todo.
Ya os digo de antemano que ahora mismo me preocupa más la dichosa conjuntivitis que el tema del soplo. Pero bueno, paciencia.

Nos leemos a la vuelta. Si tenéis vacaciones, disfrutadlas!

Pichonés

A estas alturas puedo decir alto y claro, con mucho orgullo, que tengo un master en traducción e interpretación de pichonés. El pichonés es el idioma que habla el pichón, sí. Es un castellano con “pequeñas” variaciones. Desde que empezó a hablar ha ido adquiriendo una soltura evidente y es bastante eficaz a la hora de hacerse entender.

Hay veces que él se atasca, nosotros (sus padres) no entendemos y llega un pelín de frustración tanto por su parte, como por la nuestra. He de dar las gracias a mi hijo por su infinita paciencia hasta que hemos ido aprendiendo con él. No sólo él está aprendiendo un idioma, nosotros también aprendemos a enseñarle y a entenderle que no es moco de pavo.

Dicho esto, os paso un pequeño glosario del pichonés.

Colores:

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Ojo – Rojo
Atul – Azul
Ayiyo – Amarillo
Ajanja – Naranja
Uerde – Verde
Shosha – Rosa
Canco – Blanco
Jejro –Negro
Rarrón – Marrón
Oteta – Violeta

A todas estas tonalidades se le pueden unir ciertas variaciones que son “tosturo” (oscuro) o “laro” (claro). Ahora está empezando a distinguir entre géneros (ej. Canco/canca – Blanco/blanca).

Números:

3006_5f268dfb0fbef44de0f668a022707b86Uno – Uno
Tos – Dos
Tes – Tres
Ato – Cuatro
Inco – Cinco
Seisss – Seis
Ete – Siete
Ocho – Ocho
Neve – Nueve
Dez – Diez

Podemos seguir contando más. Hasta diez es hasta donde él llega solo (a veces cuela hasta once o doce). Si tú sigues contando, él va repitiendo en pichonés.

Animales:

ice_age_01Ufff… la verdad es que nombra un montón. No me quiero extender mucho, así que voy a especificar en el apartado de “Animales extintos”, o lo que vienen siendo los dinosaurios (Shioshaushios).

Triceratops – Tatopsss
Velociraptor – Tetotaptoooó
Diplodocus – Ooocus
Tirrex – T-Rex

A estos, que diferencia perfectamente a simple vista, hay que añadir a los protagonistas de la saga “Ice Age”:

Tigre-león – Smilodón
Eletante-mamú – Mamut
Sosso –Perezoso

Medios de transporte:

Stickers_Medio_d_transporte 2.aiChoche –Coche
Moto – Moto
Bus – Autobús
Nanión – Camión
Arco – Barco
Vión – Avión
Sisiteta – Bicicleta

Alimentos:

53375Muuuuchos y variados. Una de las últimas traducciones que hicimos y que nos costó más de un día averiguar fue bastante divertida. Si vuestro hijo os pide “Shi-shín”… ¿qué pensáis que puede ser?
El pobre pichón exigía “Shi-shín” una y otra vez, acabando en llanto ante la torpeza de sus padres para interpretarle. Preguntábamos ¿Queso? ¿Quesín? Noooo. Es que no se nos ocurría nada. Le enseñamos de lo que había en la mesa y no era nada. Le llevamos a la cocina y se aturulló y ya sólo hacía llorar. Pobre. Al día siguiente nos indicó lo que era. Señaló al armario y nos repetía la palabra una y otra vez. Atención… Eran patatas fritas de esas de bolsa. ¿Que por qué las llama así? Fácil, porque yo las llamo “chips” o “chipis” XD En fin, una vez resuelto el misterio nos quedamos más tranquilos: el niño no estaba inventándose “cosas raras” (eso ya lo hace su madre jjj).

Lo mejor es que últimamente ha empezado a hacer frases más completas. Hace construcciones sencillas. Va diciendo algo más que “Mamá/papá aquí/allí”, “Eso sí/no”. Ahora dice cosas como “Yo (no) quiero…”, “Vamos al parque/calle/allí”, “A ver”…

Se refiere a sí mismo como “yo”. Cuando le preguntas su nombre lo dice… O no. Esto es gracioso. Resulta que yo siempre le he dicho que es el “gatito de mamá” (por eso de que lloraba como un gatito cuando nació y tal). Pues claro, él ha asumido que es el “gato de mamá”. Muchas veces cuando le preguntan por su nombre, él se identifica como “Gato-mamá”. Tendríais que ver la cara de póker que ponen algunos jajaja. La última vez fue una niña en el parque que le preguntó por su nombre y pichón, todo feliz, le contestó: ¡“Gato-mamá”! XD. La niña me miró incrédula y le tuve que aclarar cuál era su verdadero nombre. Fue un momento divertido.

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En general, diría que aprende palabras nuevas casi por día. Es sorprendente la capacidad que tiene de asimilar términos y expresiones y la facilidad con que copian lo que escuchan.

Smile

De sorpresa, como han ido llegando los demás. Así, de pronto, jugando con el pichón he descubierto la llegada de nuevos “inquilinos”.

sonrisaAl hacer el payaso y reír le pude ver, al fondo, una nueva muela asomando. Por curiosidad y con rapidez absoluta intenté mirar al otro lado. Imposible. Hubo que volver a hacer unas cuantas payasadas para observar que en lado opuesto había otra muela que hace acto de presencia.

Poniendo toda la carne en el asador: unos bailes en brazos, unos giros, vueltas, arriba y abajo y… Zas! OMG! Otra muela atrás arriba!

Sólo me queda por mirar su lado izquierdo superior para terminar de inspeccionar la zona. No sabéis lo complicado que es abrirle la boca a un niño para mirarle los piños. Después de todo el despliegue de maniobras saltarinas, con la espalda hecha un ocho, he decidido que esperaré a otra ocasión para volver a intentar mirar.

diente

Las muelas que le están saliendo son los segundos molares. Son las últimas piezas en salir. Han llegado un pelín tarde, pero dentro de lo normal. Cuando lo “normal” es que al pichón le vayan llegando los dientes “fuera de plazo” jijiji.

Menos mal que le pirra lavarse los dientes -está en racha- y le da buen uso a sus tres cepillos. Sí, tiene tres y los tres los va usando uno detrás de otro con mucho brío.
Si es que ya es un niño-grande 🙂

Mujeres

Hoy es el “Día de Internacional de la Mujer”. Ojalá no se celebrara porque eso significaría que no hay que luchar por la igualdad de géneros. No me gustan mucho estas fechas, pero desde que soy madre lo veo desde un diferente prisma que me ha hecho replantearme muchas cosas.
Quiero que mi pichón sea un hombre feliz y respetuoso con la gente (da igual hombres o mujeres). No quiero que sea un “machito” de esos que tristemente abundan por este mundo. Desde luego que en casa recibirá un excelente ejemplo y tendrá una base sólida para crecer en valores igualitarios (o como demonios se diga).

8m2

Además de este “discursito-blablablá” os dejo con un libro perfecto para la ocasión. Se llama “Mujeres” y es de la ilustradora Isabel  Ruiz Ruiz.

MUJERES

Lo publicó con crowdfunding (bonito palabro), pero si os ponéis en contacto con ella (a través de su e-mail) podéis  conseguirlo por tan solo 15 euritos de nada.
En el libro encontraréis a 18 ejemplos de mujeres emprendedoras, luchadoras y dignas de admirar por sus vidas. Os dejo unas fotos del interior. Son una preciosidad. Cada ilustración nos presenta a una mujer y va acompañada de su biografía.

IsabelRuizRuiz

¿Las reconocéis?
Son Concepción Arenal, Florence Nightingale, Hipatia y Frida Kahlo 😉

Amadecasismo II

Otra cuestión es… ¿Acaso estar en casa no es trabajar? Porque yo no doy abasto. Me acuesto pensando en lo que tengo que hacer al día siguiente. Me levanto directa a hacer cosas y, os aseguro, que he llegado a tener al niño aseado, desayunado y jugando, la lavadora puesta y una servidora sin lavarse ni la cara.

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Estoy tan cansada como si trabajase fuera. No paro un momento. Y en el rato que paro, es muy probable que sea porque tengo al pichón encima con su traguito de teta ocasional.

El peso de las tareas domésticas cae sobre mí. Lo entiendo y lo acepto. ¿No es un trabajo más?

Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy non stop. Desde que se acabaron las siestas del pichón, es un no parar absoluto. Cuando no es una cosa, es otra. Empiezas una… necesitas atender otra al mismo tiempo… Vuelves a otra que dejaste a medias… Tu hijo te reclama… Hay cosas que terminar… Y puede que llegue la noche y no me haya podido duchar. En cinco minutos aprendes a hacerlo a toda velocidad, con la puerta abierta, vigilando al niño al final del pasillo… Ya no sé lo que es cerrar la puerta de mi baño (such is life).

psicomami

Vamos, que no me digan que además de tener la casa medio aceptable (porque eso de que esté perfecta es misión imposible) y al niño atendido no es trabajar. Tienes que hacer cantidad de cosas, que no cunden. Tienes un nivel de estrés interesante. No tienes un sueldo a final de mes. Pero tienes a tu hijo al lado feliz de la vida. Eso vale por todo.

 

 

 

 

 

Amadecasismo I

Ser mamá y eso que llaman “ama de casa” no es moco de pavo. Por eso, desde aquí, muestro mi admiración por las mamás que trabajan fuera de casa.

Al principio, cuando nace tu bebé, nadie te hace muchas preguntas sobre si trabajas o no. Parece que con esa “peazo” de baja –modo ironía ON- de 16 semanas te estás tomando unas vacaciones. Hasta te pueden decir que tienes mucha suerte –Ja!-. Una vez que pasa ese periodo y tu bebé es más grandecito, empiezan a planear sobre tu cogote esas preguntas sobre qué vas a hacer. Que si vas a trabajar, que si no lo haces que qué esperas hacer con tu vida… Esas cosas que pueden hacerte sentir una mierda.

Admito que antes pensaba que vaya vida se pegaban las mamás que no trabajaban fuera de casa. Me parecía que tenían mucho tiempo que perder y poco que ganar. Ay, señor… Qué de tortas me daría a mí misma si viajase en el tiempo y me encontrase diciendo semejantes bobadas.

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Cuando tu bebé ya va dejando de serlo, y las preguntas sobre temas laborales surgen a tu alrededor, vas sintiéndote rara. Por una parte te da vergüenza admitir que has/habéis decidido que te quedarás en casa para estar a cargo de tu hijo (oh, sí, ya ven, tu propio hijo –como si eso fuese algo raro-rarísimo-). Después sientes que tienes que depender económicamente de otra persona –porque los ahorros no son infinitos, ni es nada guay ver cómo van mermando a golpe de tarjeta-. Da un pelín de angustia, no nos engañemos. No es lo mismo tener tu nómina con un sueldo medio allá ingresado cada día 1 de mes, a tener que depender de otra persona.

Por otro lado piensas… Vale, me voy a trabajar. A ver, voy a buscar trabajo… Primero que es algo bastante difícil –más si pretendes trabajar “de lo tuyo”-. Aquí, quizá puedas encontrar, con suerte, algo relacionado con el turisteo-hostelería (o sea, o limpiar/fregar o servir en un bar o restaurante). Y eso sí que no. Son trabajos tan dignos como cualquier otro, y si no quedase más remedio, lo haría. Pero como no es cuestión de vida o muerte, ni me lo planteo. Trabajar de cara al público me puede producir varias úlceras en cuestión de días.

Luego, si eres afortunado de que te contraten en alguna parte, probablemente será con un horario partido comercial. Esto quiere decir que sales de casa por la mañana y llegas por la noche. Ahora mira el sueldo… Seguro que serán menos de mil euros. Vamos, que lo mismo hasta te hacen el chanchullo de pagarte una parte en negro y todo –esto lo he vivido yo en mis carnes-.

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Ahora me imagino… Voy a trabajar. Ahá. Dejo a mi hijo en una guardería/escuela a las 8.30 de la mañana. Ahá. Me meto a currar. No creo que me diese tiempo de ir a casa. Ahá. Entonces mi hijo se tiene que quedar hasta tarde (las 5 quizá?) al cuidado de otros. Ahá. Mi marido podría hacerse cargo de él por la tarde. Ahá. Mi amante bandido no tendría tiempo para desconectar. Ahá. Tendría que ocuparse del niño (merienda, paseo, baño, cena). Ahá. No podría hacer nada de su trabajo (que os aseguro que se lleva mucho a casa). Ahá. Pongamos que a las 9/9.30 de la noche pudiese, con suerte, llegar a casa. Ahá. Estaríamos cansados el papá y una servidora. Ahá. Probablemente, con ese ritmo, los horarios de sueño del pichón cambiarían y no sé si podría estar con él mucho tiempo hasta que se durmiera. Ahá.

Finalmente ¿qué tendría?
Un marido estresado sin tiempo para terminar su trabajo.
Un hijo al que no vería casi nada, o casi siempre dormido.
Un sueldo de mierda.
Un cansancio y estrés absoluto.
Un agujero en el alma.

Mirado así, prefiero estar en casa con mi hijo. Seré una cosa de esas que llaman, sí, ama de casa, o maruja, o lo que quieran decir. Pero somos felices así. De otra forma no nos compensa. Que podríamos tener más dinero, pues sí. ¿Pero para qué lo queremos si no nos disfrutamos a nosotros mismos? Si podemos tirar con el sueldo de mi marido, pues preferimos hacerlo así.