Reír o llorar

Traedme una silla. Me voy a sentar a partirme la caja un rato hablando de conciliación de la vida laboral y familiar. ¿Conciliación de qué? ¿laboral-familiar? Jajaja. ¡¿Eso qué es lo que es?! risa

Bueno sí, eso sí sé lo que es: UTOPÍA Utopia

Con jornadas laborales de ocho horas y usualmente horarios partidos, no me pueden venir a hablar de conciliación laboral y familiar. Es prácticamente imposible. ¿Cómo puede ser que la OMS recomiende lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de un niño, como mínimo, y mantener la lactancia materna hasta los dos años y las bajas por maternidad en este país nuestro sean de 16 semanas? ¿Dónde está la coherencia?

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No es imposible, pero mantener la lactancia materna cuando una mamá tiene que volver a su puesto de trabajo no es nada sencillo, ni te lo ponen nada fácil. No me puedo ni imaginar el mal rato y el sentimiento de tristeza que debe sentir una mujer al tener que dejar a su hijo de tan sólo cuatro meses al cuidado de otra persona. Se me pone mal cuerpo de ponerme en su pellejo. Y no hay otra. Eso o tienes que dejar (sacrificar) tu vida laboral de lado durante un tiempo, sabiendo que para cuando vuelvas a querer reincorporarte al mundo laboral, cuanto más tardes, más difícil lo vas a tener.

 

Por suerte (o por desgracia)  yo no trabajo desde que empezamos a buscar y puedo dedicarme a cuidar de mi hijo. Uno de los factores por los que iniciamos la búsqueda de un hijo fue este punto (y que mi marido pudo mejorar bastante en su trabajo).

Es curioso, porque por otra parte, hablando con amigas, alguna en mi situación se ha sentido mal por no trabajar. Se ha sentido inútil o anulada por ser una “maruja” y no ser valorada profesionalmente. Me parece muy triste. ¿Por qué estos sentimientos/pensamientos no los tiene un hombre? ¿Por qué si yo estoy en casa cuidando de mi hijo soy una “maruja”? ¿Por qué no se valora el trabajo que hace una mujer en casa? En fin… estos ya son otros derroteros… ab3df2f0-bb39-11e2-bb19-7054d21a8f10-medEn fin, en cualquier caso, cuando yo quiera volver a trabajar, sé que no lo voy a tener nada fácil y que en lo que yo me he dedicado me estoy quedando obsoleta en conocimientos por días.

¿Hay derecho a que si quiero cuidar de mi hijo en sus primeros años tenga la sensación de perder mi derecho a trabajar?

Hay países como en Suecia donde la baja por maternidad es de 16 meses y reciben el 80% de su sueldo. De esos 16 meses, dos son para la madre, dos para el padre y los 12 restantes se los pueden repartir como ellos deseen. Igualito que aquí, ejem… sí… Patético.

También hay otros países que están mil veces peor que este. Pero vaya consuelo y realidad tan triste.

 

Por otra parte, a los padres les pasa igual. ¿Qué clase de baja de paternidad son 15 días? ¿En serio? Quince días no dan para nada. Ellos hacen lo que pueden, pero en dos semanas y un día se reincorporan a sus puestos de trabajos. Y empieza el agobio. En nuestro caso, tuvimos la “suerte” de que el pichón nació en el periodo de vacaciones de su papá. Pero por otra parte, esos 15 días quedaron en el “limbo”. Cuando él volvió al trabajo, pichón tenía casi dos meses y más o menos yo medio controlaba la situación. Recuerdo el primer día que me quedé sola con el pichón en casa. Tuve sensación de vértigo, miedo, soledad y abandono. Miraba el reloj deseando que volviera. Qué larga se me hizo la mañana.

Mi marido se va a trabajar tempranísimo y hasta las 3 de la tarde no vuelve. A veces tiene que volver por las tardes. A diario se le acumula el trabajo por hacer en casa. Hay fechas en las que no podemos contar con él para absolutamente nada. De hecho, cuando llega a casa, después de comer, duerme la siesta (cae en coma) porque, para poder estar con nosotros un rato en las tardes, se tiene que quedar hasta altas horas de la madrugada haciendo cosas. Desde que estaba embarazada no recuerdo un solo día en que nos hayamos ido a dormir juntos. Ha habido ocasiones en las que (aunque venga a comer y esté un rato en casa) ha tenido que irse y no ha vuelto hasta la noche. Esos días son especialmente duros. Para el papá porque prácticamente no ve al pichón en todo el día y para mí porque no doy abasto. Y menos mal que el pichón es trasnochador, porque de lo contrario le vería directamente dormido.

 

Aunque para el hombre es “otra historia”, porque ellos no se plantean tantos dilemas como una mujer, también para ellos es duro trabajar como un mulo y no disfrutar de sus hijos, quizá, tanto como quisieran.HE-can-do-it

Al hombre se le felicita cuando da la noticia de que va a ser padre en su puesto de trabajo. A una mujer se la mira de reojo y hasta tarda en “soltar la bomba” en el trabajo para que no la hagan de menos o se sienta presionada. Muchas pierden su trabajo o lo acaban perdiendo. Ellos, en la mayoría de los casos, cuando son padres y trabajan, no se hacen cargo de las tareas domésticas. Esa opción es menos probable en una mujer trabajadora que sea madre.

Mientras existan estas patéticas diferencias, y estas leyes, me temo que la conciliación de la vida familiar y laboral es un chiste malo.

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23 comentarios en “Reír o llorar

  1. Lo primero: no es una utopía. La conciliación existe en países como Suecia y Finlandia, demostrando que lo cortés no quita lo valiente y que se puede llegar a una conciliación real sin renunciar a la productividad ni al desarrollo personal laboral. Lo que no hay en este país es voluntad de conciliar, que es bien distinto U_U.

    Lo segundo. Yo misma me he sentido muy culpable por no trabajar. Y eso no que no estoy en paro en el sentido estricto de la palabra (ya sabes, mi situación laboral es complicada porque las sentencias judiciales me han devuelto el trabajo pero a día de hoy sigo en mi casa y con la empresa haciendo mutis por el foro) pero mi entorno me presiona. Mi madre me presiona muchísimo con este tema, mis amigas ni te cuento…. Nadie confía en que al final vaya a lograr nada por la vía de los tribunales y que más me valdría cambiar de empresa. Al final, gracias al Mozo, he logrado ordenar mis ideas y concluir que mi decisión es la mejor: para mi vida laboral, para la familia que pretendemos crear y para mi salud mental (las alternativas laborales en cuanto a horario y sueldo no merecen la pena).

    Lo tercero. A los hombres también se les cuestiona si se quedan en casa. Son unos vagos mantenidos (eso lo ha vivido mi tío toda la vida, por quedarse en casa con mi prima). Con lo que volvemos al punto uno: la conciliación tiene que entenderse dentro de la sociedad. La sociedad debe percibir el cuidado de los hijos como un valor y un derecho fundamental que debe estar protegido por todos. Hasta que no lleguemos a ese punto de la mentalidad colectiva en este país, ninguna medida tendrá éxito. Y esto se consigue con tiempo y educación, educación y educación.

    Lo cuarto. Yo también sufro pensando en como será para el Mozo ver pasar el día sin estar con la Habichuela. De primeras, se va a coger los 15 días (2+13, para ser más exactos con la realidad de este país) y los va a completar con 10 de vacaciones (el resto de días son obligatorios en agosto). Y luego tendrá otros 15 días por la boda. Vamos, que ‘sacrificará’ sus vacaciones para estar con nosotras y ser práctico: él opina que hasta que nos adaptemos no tiene sentido ir a trabajar cansado y de mal humor por no haber podido dormir de noche. El Mozo es así, le saca el lado práctico a la vida.

    Pero si, es de risa.

    Un abrazo 🙂

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    • Claro, yo digo que es una utopía en España (esa España cañí lere-leré). Tengo una amiga-conocida que vive en Suecia y ni te cuento lo maravillosamente bien que han llevado esos 16 meses de verdadera conciliación. Allí sí. Aquí no es posible (como siempre digo: espero que haya excepciones).

      A mí, al principio me daba vergüenza admitir que no trabajaba porque estaba con el pichón. Te encuentras con muchas miraditas (sobre todo de mujeres).
      Una conocida (es la mujer de un amigo de mi marido) me dijo que no sabía cómo yo podía estar todo el día con el niño, que qué agobio, que ella lo metió en la guardería porque, aunque quería a su hijo (de la edad del pichón), no lo quería “al nivel” que yo quería a mi hijo, que ella necesitaba trabajar y sentirse realizada. Fli-pa. Pero bueno, si ella es feliz, pues genial… pero que me diga eso me deja un poco chofff.
      Pero sabes, después de las panzadas de currar que me pego en casa, de vergüenza nada. No estoy rascándome el potorro ni abanicándome con un pai-pai… literalmente, no paro en todo el día. Tanto es así que cuando el niño se duerme por la noche, yo me duermo con él. A quien no le guste, que no mire. Ea!

      Y seguimos con los deportes nacionales de nuestra querida patria: criticar. Hagas lo que hagas, te van a criticar. Mi padre tuvo una época, cuando mis hermanos y yo éramos pequeños, en la que no trabajaba y mi madre sí, y nunca jamás le criticaron. Más bien al contrario -que tampoco es lo ideal-. Hacía lo que tenía que hacer y punto. No era un súper papá ni nada por el estilo. No era lo convencional, pero simplemente hacía lo que tendría que hacer un padre: cuidar de sus hijos. Nos llevaba al cole, nos hacía la comida… En fin… Esos posos de machismo asoman por todas partes.

      Por úlitmo, el Mozo sigue teniendo una fan aquí jjjj. Su razonamiento es más que lógico. Mejor que estéis los dos en casa esos primeros días (cuantos más, mejor).

      Abrazo!!

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  2. Un tema que le estoy dando vueltas últimamente y me provoca mucha ansiedad porque en febrero me tengo que reincorporar, mi peque tendrá 18 semanas (porque me guardé vacaciones). Me hubiera cogido una excedencia ajustándonos muchísimo pero al no ser fija no tengo derecho… Al igual que la compactación de la lactancia. Trabajaré una hora menos, siete en total cada día, pero de poco me sirve porque vivo lejos de mi trabajo.

    Resumiendo, que se me recuerda el tema y me entran hasta ganas de llorar… La madre de un conocido cuidará de nuestro bebé al principio y luego irá a la guardería. Porque otro problema que tenemos es que la familia vive en otra ciudad. Al final te dejas una pasta para que otros cuiden de tu hijo… Suena tan absurdo!!

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    • Qué complicado. Siento que te veas en esa situación. Por lo menos has podido guardar vacaciones y añadirlas. A mí me costaría muchísimo dejar a mi hijo tan pequeño para ir a trabajar. Pero entiendo que hay veces en las que no queda otra. La vida no es fácil muchas veces 😦

      Por otra parte, sí que suena absurdo pagar para que cuiden del pequeño y tener que trabajar (para pagar, entre otras cosas, eso)…

      Ánimo y disfruta cada segundo con él!

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    • Exáctamente! Luego dicen que si no se tienen hijos hasta muy tarde (si no tienes estabilidad laboral-económica hasta los 30 y pico -con suerte-), que si sólo se tiene un hijo… Pues ya me dirán. No nos lo ponen nada fácil. Lo fácil sería no tenerlos y vivir la vida tan ricamente.

      Besos!

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  3. Uy ni te cuento como es por acá, de 90 días de licencia pre y post natal en total (si total no cada una) lo acaban de aumentar al gran total de 98 días (léase con voz de ironía por favor) cuando anunciaron que aumentarían el periodo de licencia todas las mamás, embarazadas o no, realmente pensamos que sería algo bueno, algunos medios inclusive dejaron entrever que se podría llegar a los 4 meses de post natal, pero mira tu la perlita que nos dejaron
    …con mi primera hija no trabajaba al momento que nació y esperé hasta que tuvo 10 meses, con el segundo y la tercera, los dejé a los 2 meses y medio con una de la abuelas (si no fuese por ella, no podría trabajar, una niñera es carísima!), la verdad no contemplé la posibilidad de dejar de trabajar, por que económicamente nos afectaría mucho, y por otro lado, me gusta trabajar (no mi trabajo actual, pero si trabajar en general), pero reconozco, se de primera mano y en repetición que es difícil muy difícil dejar a tu nene pequeño, el tema de la lactancia es un reto, un tema a parte definitivamente.
    Si yo pudiera dejaría mi trabajo para buscar algo que me facilite tener tiempo con ellos,y una mejor calidad de vida, estoy en esas ahora tomando decisiones para el bien de mis pequeños…

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    • 98 días?!?!?! De dónde eres? Qué poquísimo tiempo!
      Entiendo que hay veces en la que no queda otra opción más que trabajar para mantener la economía familiar (o si te apetece y punto). Y menos mal que puedes contar con la abuela. Si no fuese por ellas…

      Nos lo ponen complicado siempre y no sólo aquí, por lo que veo.

      Un abrazo!

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  4. Da igual, mientras sean transferibles las van a disfrutar las mujeres en su gran mayoría. ¿Qué hombre va a dejar su trabajo para quitar cacas y mocos y ensuciarse con las ingratas tareas del hogar? Mucho mejor codearse con los colegotas, tener un futuro profesional y que cuando lleguen a casa esté todo hecho. Así tienen excusa para no levantarse de noche, es que madrugan. Ya sé que no todos son así, pero en mi trabajo son el 90% y cada día lo llevo peor. Es increíble que la especie cromañón no se haya extinguido ya.

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    • A mí me cuesta entender que un hombre no pueda sentir lo mismo que una mujer en lo referente a cuidar/estar con su hijo. Pero sí, sé que hay mucho cromañón suelto y lo que nos quedará por aguantar hasta que se extingan…

      Como he comentado arriba, mi padre estuvo de “amo de casa” un tiempo mientras mi madre trabajaba y encima era como si hiciese algo de súper héroe. Pues no, era algo que hacía porque estaba con sus hijos y punto. Eso de “mi marido me ayuda mucho en casa” me repatea. No tiene que ayudar, tiene que hacerse cargo de sus responsabilidades. A mí no me hacen la ola, ni me aplauden cuando pongo la lavadora. En fin… triste todo.

      Por cierto, unos amigos que van a ser padres en breve, han decidido que una vez que se le acabe la baja a ella, pedirá una execedencia por un año y después la pedirá él. Un cormañón menos!

      Un abrazo!

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      • Me parece genial, hay que repartir todo, tanto tareas como bajas. A un compañero de trabajo que pidió la baja compartida con su mujer le dijeron “es que lo vas a tener tú?” El problema es de mentalidad, lo cual hará mucho más difícil el cambio.

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  5. Ay como te entiendo! Y eso que nosotros somos autónomos, y el negocio es también nuestra casa, que eso ayuda. Pero me he sentido identificada con lo del marido. Nuestro negocio abre desde que amanece hasta que anochece, así que cuando decidimos ser padres, acordamos que los primeros años yo trabajaría menos para cuidarlo a él. Y eso significa..mas trabajo para mi marido. Así que tampoco nos vamos a la cama a la vez, el se queda hasta tarde haciendo trabajo para tener algo de tiempo por el dia. Y como el tuyo, cae rendido a la hora de comer porque no puede mas.
    A mi me compensa el estar con el niño, pero yo no tengo el problema de tener que reincorporarme después al mundo laboral.. salvo que cerremos el negocio jejej. La verdad es que eso de la conciliación es un invento, una mentira.

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    • Tener “negocio-casa” propio es un punto a vuestro favor. Pero sí, las rachas de mucho trabajo son desoladoras. Tan duro para ellos como para nosotras.
      Y sí, faltaría más que no pudieras volver a tu trabajo XD.

      Besos!

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  6. Es para llorar, Liela, para llorar y no parar. Yo qué te voy a contar… si hubiese tenido que dejar a Pichí con 16 semanas creo que me hubiese roto por dentro. Una amiga que su niño se lleva un mes con la mia se quería morir cada vez que lo pensaba, qué mal lo pasó. Es de broma, 16 semanas, es luchas contra la naturaleza, me parece a mí. Lo de los padres igual, y encima hay que darse con un canto en los dientes porque antes (no hace tanto tiempo)sólo eran 3 días de permiso…
    En mi caso concilio, concilio después de que me cogiesen como la última opción después de trabajar 5 años en el mismo sitio y a día de hoy sé que no me tienen en cuenta para ciertas cosas (en plan quedarme con chavales por la tarde esporádicamente) pero que ni me miran, que he visto a la que se encarga del tema darse la vuelta según me veía después de proponérselo a tooooodas las que estaban a mi alrededor. Pero bueno, estoy contenta porque aguanto un curso más, hago lo que me gusta dos horitas, gano algo de dinero y puedo cuidar de mi niña casi casi todo el día.
    Un tema que me pone muy triste y de muy mala leche. Grrrrrrrr 😦

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    • Da tanta pena…
      Tú puedes conciliar porque trabajas pocas horas. Encima no cuentan contigo para según qué cosas y te discriminan, a pesar de llevar tantos ellos trabajando allí (que te conocen y saben cómo eres/cómo trabajas).
      Ojalá cambien las cosas para las siguientes generaciones y no lo tengan tan difícil.

      Besos!

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  7. Ayyyy qué triste todo esto, de verdad!!!! Yo me sentí afortunada cuando me reincorporé al trabajo tras mi baja maternal porque pude acumular vacaciones y los 15 días de lactancia a las míseras 16 semanas que nos dan…y pude dejar a mi hijo con 5 meses y una semana en casa…pero tela…
    Yo me iba de casa temprano (después de haberle dado la teta) y estaba alli hasta las 13.45 aprox que salía pitando para darle de comer y después darle la teta, a las 16 estaba otra vez ahí y de nuevo hasta las 9 o 9.30 más o menos, que volvía para darle su cena y la teta. Gracias al horario partido he podido mantener la lactancia todo este tiempo pero ha sido un estrés de vida…
    Y por supuesto, comentarios de todo tipo, respecto a la lactancia ni te imaginas, nadie la mantiene una vez que vuelves, y respecto a la baja ya…”vacaciones pagadas” la llaman…es una verguenza la mentalidad de este país. Que parece que criar a un hijo es una tontería, un trabajo menor, que se puede dejar a cargo de quien sea, eso no es lo importante en la vida…así salen los niños, que ves generación tras generación que la cosa va empeorando cada vez más…demasiadas necesidades no atendidas, demasiadas cosas y juguetes y demasiado poco tiempo con los papás…

    Ojalá las cosas cambien algún día!!

    Un besote guapa!!!

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    • Qué ritmo tan acelerado llevabas. ¿¿Así cómo pretenden que se sigan las recomendaciones de la OMS, o poder hacer lo que quieras??
      Encima con los ejemplos que tenemos en políticas y famosas, que en un mes están de vuelta al tajo, como dando ejemplo en plan “superwoman”… sí, sí… “superpatéticas” me parecen. En fin… Así vamos.

      Un abrazo!

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