Mi mamá me mima mucho

Mi madre es muy grande! Sí, señoras y señores, mi madre es total. Ojo, cuidao, que tiene sus cosas también, eh! Nadie es perfecto. Pero mi madre es la más mejor (para mí).

Físicamente nos parecemos bastante, tanto en el tipín como en nuestras dolencias (gracias por esta maravillosa migraña heredada –modo ironía ON-). Hasta tenemos gustos parecidos y en el carácter somos bastante parecidas. Quizá ella sea más “distendida” y yo menos “diplomática” (manera sutil para decir que soy cabezona).

keep-calm-mi-mama-me-mimaSoy la mediana de tres hermanos y siendo niña me sentía un poco “en medio” de todo. Mi asiento del coche familiar era el trasero central. Cómo lo odiaba (y eso que está comprobado que es el más seguro). Quería las ventajas de ir en asiento con ventanilla. Y lo conseguía muchas veces porque me enredaba a manotazos y discusiones con mi hermano pequeño. Finalmente, mi hermana, que para eso es la mayor, daba buen ejemplo de comportamiento y me cambiaba el asiento. Yeah! (gracias hermana, por todas las veces que me cediste tu asiento con vistas).

Con mi hermano pequeño, quizá porque era chico en todos los sentidos (tanto en edad, como que era un muchacho), no tenía mucho feeling. Esto ha cambiado con los años y, he de decir, en honor a la verdad, que creo que tenemos muchas cosas en común y congeniamos bastante bien.

Con mi hermana, por ser mayor ella, me veía un poco como una “niña chica” y, en muchas ocasiones, me sentía desplazada (no juegas porque eres pequeña, tú esto no sabes, es que vamos sólo las mayores…).

Hermana mediana
Hermana mediana

No sé si por esto yo era muy madrera. También me gustaba jugar sola, a mi bola. Me entretenía con cualquier cosa y mi mente volaba. Pero me gustaba que mi madre estuviera cerca. Eso sería lo que llaman hoy “apego no seguro”. Si mi madre salía a comprar, no quería que se fuese. Tampoco quería ir a la calle con ella, ni quedarme en casa con mi padre/hermanos o quien estuviera. La de lloreras tontas que me he pegado por eso… (y las recuerdo).

Me gustaba y me gusta estar con ella. Charlamos un montón. Ahora que no vivimos cerca-cerca, nos vemos como una vez en semana. Pero nos llamamos por teléfono casi a diario. Nos marcamos unas mega conversaciones y nos desahogamos contándonos batallitas del día a día. A veces, me gustaría tenerla puerta con puerta.

hablar_por_tel_fonoMi madre también fue una niña, obvio. Tuvo una infancia bastante dura pero con sus cosas buenas, creo yo. Vivía con sus hermanos y padres en un pueblo junto a una fábrica donde trabajaban mis abuelos. Vio morir a dos hermanos. Aquellos tiempos de postguerra no eran nada fáciles. Una de sus hermanas murió en casa a causa de una meningitis no detectada a tiempo con 6 años –y lo recuerda perfectamente porque mi madre era mayor que ella-. Otro hermano murió al nacer. Así que finalmente fueron tres hermanas y dos hermanos.

Mi madre era escuálida, iba siempre con trenzas laaaargas y con lazos. El médico del pueblo llamaba a mi madre y mis tías “las maripositas” por esos lazos grandotes que llevaban.

mamaEn navidad les regalaban para reyes una naranja –como si eso fuese lo más de lo más-. Una vez pidió una muñeca y se la pudieron regalar. Pero, ingenua ella, la bañó y, la muñeca, que era de cartón, se le deshizo. Su gozo en un pozo: poco le duró la dicha.

Del colegio recuerda que lo pasaba muy mal. El profesor era un cura, que después fue familia casi directa (se “lió” con una cuñada de su hermana y la dejó embarazada, no una, sino cuatro veces seguidas). Le pegaba con una regla de madera en las palmas de las manos. Le ponía orejas de burro, la sacaba al patio para que la viesen todos los demás y se mofasen de ella. Le gritaba e insultaba. Para postre, con los años, se encontraba al susodicho elemento en reuniones familiares.

Así, es de entender que después no quisiera seguir en el pueblo (donde si te quedabas, era para trabajar o en la fábrica o sirviendo). Con 14 años se fue a Madrid a estudiar y trabajar. Se dice pronto, pero era prácticamente una niña. Recuerda que llegaron los “Beattles” y dice que trajeron la droga jajaja. No le gustaba salir, ni mucho menos eso tan moderno que era fumar o beber alcohol. Todo lo que ganaba lo tenía que llevar a la casa familiar.

22Así fue como se vio harta de trabajar y sin un duro. Mis abuelos eran bastante estrictos y, si tenemos en cuenta todo lo que vivieron, los puedo entender. En una de las vacaciones que pasaba por aquí (de donde era mi abuela, que con la guerra fue desterrada y no pudo volver hasta pasados muchos años) conoció a mi padre. Mis abuelos se vinieron a vivir aquí con el tiempo. Y, finalmente, mis tíos también acabaron viniéndose aquí.

Con 23 años ella y mi padre 26 se casaron. Hasta día de hoy, con tres hijos y tres nietos, 42 años después, siguen juntitos y felices.

Trabajaba en su propio negocio hasta que, tras el tercer hijo, se decidió a cerrarlo para dedicarse a su prole. Ole por mi madre. Dejó todo por nosotros. Siempre me recuerda que se puso de parto (mío) estando en el trabajo y con mi hermana pululando por allí a su lado.

Yo no me acuerdo, pero mi hermana sí, de las tardes que pasábamos en la puerta del negocio, sentadas en el descansillo mientras merendábamos. Ya con el tercer hijo, se plantó y escogió ser mamá al 100%.

Cuando fuimos más mayores, volvió a trabajar, pero junto a una amiga y antigua colega. De hecho, aún sigue trabajando cuando su amiga la llama –cuando ya tiene edad de jubilarse-. Nada de tener su propio negocio. Aunque ella animaba a mi padre a abrir algo, jjjj. Mi padre era (es) menos arriesgado y nunca se lanzaba.

marina-raskova1Como curiosidad os diré que le hubiese gustado ser piloto de helicópteros Es una intrépida. También le encanta sentarse a mirar tormentas. Cuando éramos pequeños, nos enseñaba a  contar entre el rayo y el trueno para calcular la distancia a la que estaba el meollo. Precisamente, el otro día, hablando con ella, me contó lo que disfrutó viendo los rayos caer pero que se le fue el santo al cielo y no le dio tiempo de preparar el cocido, así que tuvo que improvisar. Estas cosas me encantan de ella.

Siempre ha estado ahí cuando la he necesitado y lo sigue estando. Mi padre también, por descontado. Por eso mi madre, mis padres, molan mil. Están para mis sobrinos, para mi hijo, para sus hijos… Son la pera y dan más de lo que pueden. Muchas veces pienso que se merecen vivir más tranquilos y tener más tiempo para ellos, disfrutar de la vida, viajar… Son de la época en que trabajan casi desde que eran niños. Han cuidado de sus padres hasta verles marchar. Ahora dan todo lo que tienen para sus nietos.

La vida nos pone, de vez en cuando, en situaciones un poco difíciles y las cosas no son como esperamos. Estamos todos bien, pero hay cosas que podrían mejorar mucho. Por si acaso, seguimos comprando lotería de navidad jajaja –que sí, que sí, que el dinero no dará la felicidad, pero sí la tranquilidad en muchos aspectos de la vida-.

¿Qué pensará mi pichón de su padre y de mí con el paso de los años? ¿Conseguiré ser tan estupenda como mi madre? Por lo menos, tengo un gran ejemplo en ella.

Os dejo un episodio de una serie del año catapún que me gustaba mucho. Y es casi una copia de mi familia XD

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15 comentarios en “Mi mamá me mima mucho

  1. Una vida dura, si, pero así eran los pueblos. Entender lo que vivieron en sus infancias nuestros padres y abuelos no ayuda a entender muchas cosas. Y pese a lo que vivió, fue capaz de ser una persona responsable y madura y hacerse cargo de vosotros tres, seguir con sus sueños y realizarse :). Ole por ella. Y ahora a disfrutar de los nietos que se lo ha merecido.

    En mi caso… con mi madre muy bien. Con mi padre, muy mal (de hecho a día de hoy en más familia el novio de mi madre o al menos yo lo siento así). Me gustaría poder darle a la Habichuela un montón de buenos momentos que recordar y mucha, mucha seguridad.

    Un abrazo 🙂

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  2. Ay, es que como mamá no hay nadie más, para mí mi mamá también es la mejor. Comparto contigo que yo también soy la mediana, pero nunca me he sentido en medio (aunque siempre lo he estado). En mi caso la única chica, será por eso. Vida difícil la de tu mami… Ponerse a trabajar siendo una niña… Aunque lo que me ha impresionado ha sido lo del colegio: ¿orejas de burro? Pensaba que eso sólo era ficción… Qué forma más humillante de no-educar. Muy bonito el post 🙂

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    • Sí, hija, sí… orejas de burro y al patio a que se rieran de ella. Además los profesores en aquella época bien que te pegaban una torta sin miramientos. Así es como se trauman las personas.
      En fin, eran otros tiempos.

      Un abrazo!

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    • Gracias 🙂
      Mis abuelos vivieron la guerra en sus carnes y no lo pasaron nada bien (ambos estuvieron en la cárcel). Te cuento la historia de sus vidas y alucinas. Fueron tiempos muy duros y mis padres fueron niños de la postguerra.

      Un beso!

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  3. Ayyy que me has hecho llorar!! Mira que eres…jajaj qué bonito y qué orgullosa tiene que estar tu madre del trabajo que ha hecho (sólo viendo cómo hablas de ella…)
    Ole las madres! La mía también es muy especial para mí, a la que estoy muy unida y es la primera (junto con Papá G) que se entera de todos mis desvelos y se desvela conmigo…!
    Ojalá lo hagamos la mitad de bien que lo han hecho ellas…!!!

    Un beso muy fuerte!!

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  4. ¡Pepa y pepe!!!
    En mi casa nos encantaba esa serie!!!!
    🙂 Y que bien que hables de tu madre, valorando todo el esfuerzo que ha hecho por sacar adelante su vida y su familia. Seguro que está orgullosa de tener una hija que se da cuenta de todos los esfuerzos, no todos los hijos ven así a sus padres.

    Besitos!!!

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    • A veces pienso que soy una privilegiada cuando debería ser lo más normal de mundo presumir de padres 😉
      Pepa y Pepe es total, verdad? Es que es un calco de mi familia XD y los hermanos son como mis hermanos y yo (los mismos roles jjj).

      Un abrazo.

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  5. Ays que envidia me has dado leyendo tu post. Yo de mi madre no puedo decir lo mismo por desgracia pero espero que dentro de 25, 30 o 40 años Pichí hable de mí tan bien y con tanto amor como tú hablar de la tuya. Disfruta de esa relacion 🙂 Un besote!

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    • Pichí tiene unos padres estupendos, estoy segura. Lo más fácil es tener buena relación y quererse. Pero qué le vamos a hacer si hay gente que se empeña en no querer hacerlo fácil…
      Ahora estás haciendo que la relación con tu hija sea fuerte y grande. No dudo en que Pichí tendrá una relación estupenda con sus papás en el futuro. Eso es una cosa que se trabaja día a día y desde incluso antes de que nazcan.

      Besos!

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