Para siempre

Hace cuatro años. Más de 1460 días desde que desapareciste de mi cuerpo, mi vida. Llegaste para hacerme feliz y cuando descubrimos que no estabas me quise ir contigo a no sé dónde estuvieses.

Recordando aquellos días, aún siento todo el dolor de haberte perdido, mi pececito. Te escurriste entre mis manos y no llegaste. No llegaste a ser.  Pero yo te viví todo el tiempo, conmigo. Te pensaba una y otra vez. Fantaseaba con el día en que deberías llegar. Esa fecha que aún escuece. Pero no llegaste nunca. Dejaste tu casa, mi vientre, con tu vacío. Sólo tu saquito dejaba constacia de que algo existió. 11 semanas y 3 días juntos.

Me costó tiempo entender y asimilar tu ausencia. Me dejaste sola y sola me sentí porque parecía que era algo sin importancia para los demás. Estaba tan sola. Sin ti. Pensándote una y otra vez.

Son cosas que pasan.              Pero ¿por qué a mí?

Ya vendrá otro.            Yo no quería a otro. Le quería a él.

Lo puedes intentar dentro de nada.          Nada era mucho tiempo.

La naturaleza es sabia.             Puede ser una mierda.

Mejor que esto pase antes que después.         Mejor que no pase.

El tiempo me hizo comprender que tú, mi pez escurridizo, viniste para irte por algo. Me hiciste ser quien soy. Me hiciste ver muchas cosas que antes no veía. Me has hecho ser la madre de nuestro pichón, tal y como soy hoy. Por eso te agradezco que me hicieras una vista tan corta, me llenaras de felicidad y te marcharas. Me has convertido en una mamá consciente.

ZenaHollowayWaterBabyMoonFish

Allí donde estés, surcando mares invisibles, me gusta pensar que, en cierta forma, mientras te recuerde y te piense, sigues viviendo en mí. No hay, ni habrá nada, que me haga olvidarte.

Gracias, mi bebé de agua, mi pececito.

 

Reír o llorar

Traedme una silla. Me voy a sentar a partirme la caja un rato hablando de conciliación de la vida laboral y familiar. ¿Conciliación de qué? ¿laboral-familiar? Jajaja. ¡¿Eso qué es lo que es?! risa

Bueno sí, eso sí sé lo que es: UTOPÍA Utopia

Con jornadas laborales de ocho horas y usualmente horarios partidos, no me pueden venir a hablar de conciliación laboral y familiar. Es prácticamente imposible. ¿Cómo puede ser que la OMS recomiende lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de un niño, como mínimo, y mantener la lactancia materna hasta los dos años y las bajas por maternidad en este país nuestro sean de 16 semanas? ¿Dónde está la coherencia?

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No es imposible, pero mantener la lactancia materna cuando una mamá tiene que volver a su puesto de trabajo no es nada sencillo, ni te lo ponen nada fácil. No me puedo ni imaginar el mal rato y el sentimiento de tristeza que debe sentir una mujer al tener que dejar a su hijo de tan sólo cuatro meses al cuidado de otra persona. Se me pone mal cuerpo de ponerme en su pellejo. Y no hay otra. Eso o tienes que dejar (sacrificar) tu vida laboral de lado durante un tiempo, sabiendo que para cuando vuelvas a querer reincorporarte al mundo laboral, cuanto más tardes, más difícil lo vas a tener.

 

Por suerte (o por desgracia)  yo no trabajo desde que empezamos a buscar y puedo dedicarme a cuidar de mi hijo. Uno de los factores por los que iniciamos la búsqueda de un hijo fue este punto (y que mi marido pudo mejorar bastante en su trabajo).

Es curioso, porque por otra parte, hablando con amigas, alguna en mi situación se ha sentido mal por no trabajar. Se ha sentido inútil o anulada por ser una “maruja” y no ser valorada profesionalmente. Me parece muy triste. ¿Por qué estos sentimientos/pensamientos no los tiene un hombre? ¿Por qué si yo estoy en casa cuidando de mi hijo soy una “maruja”? ¿Por qué no se valora el trabajo que hace una mujer en casa? En fin… estos ya son otros derroteros… ab3df2f0-bb39-11e2-bb19-7054d21a8f10-medEn fin, en cualquier caso, cuando yo quiera volver a trabajar, sé que no lo voy a tener nada fácil y que en lo que yo me he dedicado me estoy quedando obsoleta en conocimientos por días.

¿Hay derecho a que si quiero cuidar de mi hijo en sus primeros años tenga la sensación de perder mi derecho a trabajar?

Hay países como en Suecia donde la baja por maternidad es de 16 meses y reciben el 80% de su sueldo. De esos 16 meses, dos son para la madre, dos para el padre y los 12 restantes se los pueden repartir como ellos deseen. Igualito que aquí, ejem… sí… Patético.

También hay otros países que están mil veces peor que este. Pero vaya consuelo y realidad tan triste.

 

Por otra parte, a los padres les pasa igual. ¿Qué clase de baja de paternidad son 15 días? ¿En serio? Quince días no dan para nada. Ellos hacen lo que pueden, pero en dos semanas y un día se reincorporan a sus puestos de trabajos. Y empieza el agobio. En nuestro caso, tuvimos la “suerte” de que el pichón nació en el periodo de vacaciones de su papá. Pero por otra parte, esos 15 días quedaron en el “limbo”. Cuando él volvió al trabajo, pichón tenía casi dos meses y más o menos yo medio controlaba la situación. Recuerdo el primer día que me quedé sola con el pichón en casa. Tuve sensación de vértigo, miedo, soledad y abandono. Miraba el reloj deseando que volviera. Qué larga se me hizo la mañana.

Mi marido se va a trabajar tempranísimo y hasta las 3 de la tarde no vuelve. A veces tiene que volver por las tardes. A diario se le acumula el trabajo por hacer en casa. Hay fechas en las que no podemos contar con él para absolutamente nada. De hecho, cuando llega a casa, después de comer, duerme la siesta (cae en coma) porque, para poder estar con nosotros un rato en las tardes, se tiene que quedar hasta altas horas de la madrugada haciendo cosas. Desde que estaba embarazada no recuerdo un solo día en que nos hayamos ido a dormir juntos. Ha habido ocasiones en las que (aunque venga a comer y esté un rato en casa) ha tenido que irse y no ha vuelto hasta la noche. Esos días son especialmente duros. Para el papá porque prácticamente no ve al pichón en todo el día y para mí porque no doy abasto. Y menos mal que el pichón es trasnochador, porque de lo contrario le vería directamente dormido.

 

Aunque para el hombre es “otra historia”, porque ellos no se plantean tantos dilemas como una mujer, también para ellos es duro trabajar como un mulo y no disfrutar de sus hijos, quizá, tanto como quisieran.HE-can-do-it

Al hombre se le felicita cuando da la noticia de que va a ser padre en su puesto de trabajo. A una mujer se la mira de reojo y hasta tarda en “soltar la bomba” en el trabajo para que no la hagan de menos o se sienta presionada. Muchas pierden su trabajo o lo acaban perdiendo. Ellos, en la mayoría de los casos, cuando son padres y trabajan, no se hacen cargo de las tareas domésticas. Esa opción es menos probable en una mujer trabajadora que sea madre.

Mientras existan estas patéticas diferencias, y estas leyes, me temo que la conciliación de la vida familiar y laboral es un chiste malo.

Lactancia materna “prolongada”

Si me llegan a decir cuando estaba buscando a pichón que daría teta a estas alturas de la vida, no me lo hubiese creído ni de lejos.

Aún recuerdo, en el primer embarazo, cuando fui a la primera visita con la matrona. Me estaba rellenando la cartilla con datos y me preguntó si iba a dar pecho. Mi respuesta fue: no sé, no creo. No tenía ni idea del tema. Tampoco eso de dar la teta no iba conmigo. No me acababa de convencer. Y eso que mi hermana ha dado pecho a sus dos hijos hasta los 18 meses. Pero eso no era para mí, estaba convencida (ignorante que era una).

Y llegó el segundo embarazo. Me cambió tanto, tanto, tantísimo el chip que veía todo lo relacionado con la maternidad con otros ojos. La lactancia materna ya me parecía otra cosa. Tampoco es que me apasionara, ojo. Le veía sus ventajas para el niño y sabía que era lo mejor que le podía dar. Entonces me propuse intentarlo. 30lkj13

Una vez que superamos el bache de los biberones de “ayudita”, me empecé a plantear llegar a los seis meses. Una vez que llegamos a ese punto y vi que la AC tenía otras opciones, más allá de las papillas/biberones de cereales, pensé que podría seguir algo más con la teta. Total, el pichón estaba genial. Le gustaba tomar su leche (la mejor que es la mía, claro jjj, que soy la leche). ¿Por qué se la iba a quitar? ¿Para qué destetar? Así seguimos hasta el año, cuando la AC ya empieza a ser alimentación más que complementaria y la teta va pasando a segundo plano. Poco a poco llegó el momento en que dejó sus siestas de media mañana y, por consiguiente, la toma de esa hora. Las tomas iban espaciándose y la duración de las mismas podía ser muy corta (5-10 min). Aunque también había ocasiones en las que eran interminables (1 hora o más).la leche tiene todo lo que necesito

Ahora básicamente sólo toma teta para dormir en la siesta y en la noche. A veces también cuando se despierta, a modo de chupito para reponer fuerzas después de la modorra del sueño. A mí no me incomoda ni me molesta lo más mínimo que el pichón me necesite para dormir. No me importa que se duerma al pecho. Es más, me gusta. Me puedo quedar mirándolo y tocándole el pelo infinito… O hasta que se me duermen los brazos jjjj. No, en serio… Eso del destete creo que llegará paulatinamente. No quiero forzar ese momento. Quiero que sea algo gradual, o que lo decida él de pronto. Como él quiera. Le respetaré en su (sabia) decisión.

No creo que sea una lactancia prolongada. Es lactancia normal, hasta que él lo necesite. Eso no es prolongarla. Eso es normalizarla. Admito que es poco común que un niño de 2 años o más siga tomando teta hoy en día. Pero era así hasta no hace mucho en la historia de la humanidad. El ritmo de vida actual impone otras cosas. Si yo trabajara, quizá sería diferente. Conozco a muchas mamás que trabajan desde que se les acabó la baja por maternidad y siguen dando pecho a sus hijos (de la edad de mi pichón). Es complicado, pero no imposible.libro-el-misterio-de-la-teta-dibujo-de-soledad

Por otra parte, si no me preguntan por el tema, no lo cuento. No porque me avergüence, ni mucho menos. Es que no quiero ver caras raras, o de admiración (pero en plan “chungo”), o frases gilipollas (tipo: “eso es vicio” o “no tienes leche ya”, “te usa de chupete”, “lo que pasa es que está enmadrado”…). Triste pero cierto.destete2

No sé durante cuánto tiempo seguiremos. Llegará el día en que se destetará y creo que lo echaré de menos porque es un momento de conexión muy especial. 28 meses llevamos y lo que haga falta.

Stardust

¿Has pensado alguna vez que todos, y todo, somos polvo de estrellas? ¿Que todo lo que existe proviene del mismo punto del universo? Pues eso es lo que nos explica este cuento que es tan bonito. Se llama “Eres polvo de estrellas” de Elin Kelsey.EresPolvoDeEstrellas

Fue un flechazo. Cada vez que vamos a mirar libros meto las narices en la sección de álbumes ilustrados/cuentos infantiles y podría perderme ahí tranquilamente (si no fuera porque el pichón me revolotea entre las piernas). Este libro fue verlo y saber que nos lo llevábamos a casa sí o sí.

EresPolvoDeEstrellas05Combina textos poéticos con montajes fotografiados que ilustran la conexión que hay entre todo lo existente, los vínculos entre nosotros y la naturaleza, lo que fuimos, somos y seremos… porque TODO es polvo de estrellas.

Es una forma bastante poética de adentrarse en el mundo de la ciencia y  hacer entender a los niños algunos conceptos básicos sobre la creación del universo, la evolución, algo de anatomía… el ciclo de la vida.EresPolvoDeEstrellas04Además de que el texto es una preciosura en sí, las ilustraciones, de Soyeon Kim, no dejan de ser menos atrayentes. Se trata de fotografías a dioramas donde el polvo de estrellas es representado por rombos que, si te fijas bien, están presentes en todas las ilustraciones, dando a entender que somos parte de un todo común. ¿No os parece una idea preciosa?296063_10151065899306232_302191565_n3

Aunque mi pichón es pequeño para entender el concepto, cuando hemos leído juntos el libro le ha gustado ir mirando las ilustraciones. Le voy contando lo que hacen los niños, buscamos e imitamos a los animales…EresPolvoDeEstrellas01

Os dejo con el final del libro, que es muy bonito, y no os hago ningún spoiler ni nada, que conste.

“Esta noche, antes de acostarte, invita a tu pequeñín a soplarle un beso al mundo. Maravíllate de la infinidad de conexiones que existen entre ese diminuto corazoncito y el resto del planeta. Sueña con flores que nacen por el polen del aliento de un niño…”

Frases vintage de madre

¿Quién no recuerda esas míticas frases de madres tipo “como vaya yo, seguro que lo encuentro”? Eran grandes afirmaciones, verdades absolutas que dejaban la duda disipada (o más le valía a la duda disiparse). Voy a recordar algunas, a ver si os suenan o no.

  1. Situación: Playa o piscina después de comer (filetes empanados y tortilla del tupper –a veces masticando algo de tierra también- y de postre sandía desenterrada de la orilla).

“Ahora a esperar dos horas para el baño”veranoazul

Esto te lo decían muy seriamente señalando el reloj con el dedo índice muy tieso. En serio, dos horas esperando a pleno sol con el calorín de agosto cayendo implacable y mientras escuchando las olas ir y venir. Pasado el tiempo de espera, nos lanzábamos al agua como salvajes.

  1. Situación: Por la mañana, recién levantada, con cara de pocos amigos.

“Tómate la leche calentita que si no, no vas a crecer”rechaza_leche

Con el asco que me daba la leche y más caliente y más aún cuando se le hacía la telilla esa de nata de tanto calentarla. Me la tomaba en plan chupito, del tirón. Cuanto antes se acabara, mejor. ¿No podrían haberme convalidado la ingesta de leche por todo el queso que devoraba?

  1. Situación: Medio día, o media mañana del fin de semana, o tardes.

“Tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas”zumos_naturales

¿Esto sí? El zumo con lo que me gusta saborearlo, esto hay que tomárselo rapidito, de verdad? Y yo me imaginaba a un ejército de vitamina C bajando por la garganta. Había que darse prisa o los soldados C morirían por el camino. Además te lo tomabas bajo la atenta mirada de tu madre que esperaba ansiosa a que le devolvieras el vaso vacío.

  1. Situación: Cualquiera en la que tuvieses un chicle.

“Ten cuidado, como te tragues el chicle se te pega en el estómago para siempre”chicle-se-me-pega-en-el-estomago_ampliacion

Qué miedo me daban estas cosas. Pensar que todos los chicles que me había tragado –sin querer, porque estas cosas pasan- se me quedarían anclados en mi estómago… Me imaginaba que si me tragaba uno más, tan sólo uno más, sería la gota que colmaría el vaso y acabaría en un quirófano para que me practicaran una “chiclestomía”. Eso y morir atragantada por un Kiko me aterraba muy mucho del mundo de las chucherías.

  1. Situación: Antes de ir al colegio, por las mañanas. No aplicable a Halloween.

“No cojas caramelos de extraños”caramelos-masticables-sugus-surtidos-bolsa-1-kg

Aclaro: en la misma calle de mi colegio solían poner un mercadillo los martes donde vendían encurtidos, frutas, verduras y chucherías al peso. Las niñas nos pegábamos a las rejas del patio durante del recreo mendigando caramelos a los transeúntes (patético, lo sé, lo sé). De pequeña yo era bastante (muy mucho) tímida, así que no recuerdo haber pedido directamente los caramelos. Pero en el grupo de amigas siempre estaba la más “payasa” y esa recogía caramelos a puñados. A ver, si repartía Sugus, yo no iba a decir que no. Además, venían envueltos con su envoltorio y veíamos cómo los acababan de comprar. Aquello no podía tener nada malo.

  1. Situación: Antes de salir de marchuqui. Tú pintándote el ojo y tu madre en el cogote con la cantinela.

“No aceptes droga, que la primera dosis siempre te la dan gratis para engancharte”1281966663164_f

En fin… Posiblemente pensaban que habría un montón de camellos repartiendo “monodosis” de prueba en los bares/discotecas. Así como cuando vas al mercado y te dan a probar la sandía. Yo eso no lo he visto. Quien quisiera tomar algo, ya sabía a quién acudir y con dinero en mano. Quien busca, encuentra. También hay que tener dos dedos de frente para estas cosas.

siempre-te-querre-2Madres del mundo, relajaos y buscad la verdad, confiad en vuestros churumbeles y en la realidad científica demostrada:

– Es posible bañarse después de comer y que no pase nada (siempre que no te hayas metido entre pecho y espalda un banquete y te metas después en agua del ártico).

– Hay calcio más allá de la leche. Y no sólo está en productos lácteos. Maravillaos: hay calcio en los frutos secos, en las verduras de hojas verdes, marisco….

– Las vitaminas tardan en desaparecer mucho más de unos minutos, queridas. Saboread los jugos de las frutas con deleite. Sus vitaminas os llegarán igualmente.

– Si alguien se traga un chicle y éste no puede ser digerido… creedme… saldrá del cuerpo por ahí abajo. Palabrita.

– En cuanto al tema de las drogas, eso hay que currárselo con educación sobre el tema. Yo sabía lo que había y miradme, no estoy en el arroyo. He sido consciente de lo que implica tomar estas cosas y he sido consecuente con lo que sabía.

Sí, me falta el punto de los caramelos provenientes de extraños. Pues aquí sí que le doy la razón a las madres. Niños, niñas: NADA de aceptar caramelos (o cualquier cosa) de desconocidos. Haced caso en esto.

¿Y a vosotras/os os suenan estas frases míticas? ¿Se os ocurren más?

Pensando, pensando

Hay días en los que dices “ya no puedo más”. Uno de esos días fue ayer. Pichón anda medio resfriado (mocos básicamente) y yo caí detrás de él. Pero me puse muy malita. No solo me convertí en una fuente sin fin de mocos y estornudos, es que se me cortó totalmente el cuerpo. Eso en mí significa una cosa terrible: dolor de cabeza. No llegó a nivel migrañoso total, pero estaba bastante mal. Se me ocurrió pensar que un poco de aire no me vendría mal. Mmm… acabé yéndome al coche a tumbarme y presionarme la frente, mientras el pichón seguía con el papá en el parque. Mala, malita, mala…

enfermaDe vuelta a casa empecé con el festival de vómitos. Uno tras otro. Hasta que descubrí que el bote de Primperan que tengo en casa caduca este mes (nota mental: comprar otro bote YA). Tan mal estaba que me lo tomé igualmente. La cosa no mejoraba mucho. Menos mal que no llegué a tener fiebre.

A todo esto, el pichón a tope de energía, sin ducharse aún, la cena por hacer… Mi marido agobiado porque tenía mucho trabajo que hacer. Ya hablaré otro día de la mierda de conciliación familiar. Al final bañó al niño y me dejó tiempo para que me acostara a ver si se me pasaba. Realmente me dijo que siguiera durmiendo lo que quisiera, pero sabiendo todo lo que tenía que hacer, me hacía sentir mal. Es desalentador irse a descansar y poner una alarma para despertarte a las 11 de la noche, sabiendo que tu hijo tiene cuerda para rato.

ninoindioResumiendo, la noche fue muy larga. Tardó en dormirse mucho. Parece que estas cosas pasan: cuanto antes necesitas que se duerman, más marcha tienen en el cuerpo. Una vez dormidos todos, el niño se movía mucho (por los mocos) y no descansé demasiado. Me levanté a las 5 de la mañana para tomar paracetamol a ver si terminaba de remontar.

Hoy tengo tos perruna y sigo algo revuelta, aunque infinitamente mejor. El que ha caído ahora es mi marido. Pobre.

migraña2Antes de ser madre, pensaba en cómo iba a afrontar estas situaciones cuando me dan estos chungos (siendo migrañosa y teniendo el estómago fatal). Me imaginaba que no sería capaz de sobrellevarlo. Es duro. He visto a mi madre pasar muchas crisis de migraña con tres niños y es digno de admiración. Se sacan las fuerzas no sé de dónde. Cuando lo que te apetece es hacerte una bola y desaparecer, tienes que bregar con un niño con ganas de jugar, las tareas de la casa… Y lo haces. No sé cómo, pero lo haces. Es cierto que tampoco me he matado haciendo cosas (es lo bueno de tener el congelador llenito de tuppers con mil opciones), pero pasar un día con un niño lleno de energía tiene lo suyo y requiere fuerzas/ánimo. Gracias también a la bendita/dichosa tablet. Sí, lo admito, he sacado el invento del demonio para que el pichón se quede absorto. Para ocasiones así, es todo un alivio.

Aún no estoy al 100% recuperada. He perdido temporalmente el sentido del olfato. Me duelen las costillas de vomitar y toser. Tengo la cabeza un poco tocada (en todos los sentidos jajaja). Pero hay que estar al pie del cañón.

saludA veces no apreciamos lo importante que es sentirse bien, estar sano y simplemente poder hacer las cosas con normalidad. Cada día admiro más a ciertas personas (que antes no valoraba). De todo se aprende. Y de todo se sale. A ver si salimos de esta espiral de mocos-toses-dolores varios.

Colechar

Antes de ser madre, eso del colecho me parecía poco menos que una tontada. Los que se acuestan con niños, amanecen meados. Cada uno en su sitio. El niño, después de la minicuna, a su dormitorio (sobre los 6 meses), cada uno necesita su espacio… bla, bla, bla… Era yo de ideas muy estrictas y claras.139Una vez que estuve embarazada me cambió un poco el chip. Ya pensaba que mejor era una cuna de colecho por eso de estar más cómodos ya que iba a dar teta, y sería más cómodo así. Optamos por una cuna de colecho adosada a nuestra cama. Teníamos una minicuna que usábamos para tener al niño en casa allá donde fuésemos nosotros (al salón, cocina, incluso al baño (mientras me duchaba a la velocidad del rayo), para ponerle junto a la terraza que le diese la claridad para mejorar su ictericia…).

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Algo parecido a esto.

Los primeros meses no hicimos colecho “de verdad”. El pichón dormía en su cuna y nosotros en la cama. Poníamos un cojín alargado entre la cuna y la cama, para que hiciera de barrera y no se nos colase a la cama. Era tan pequeñito que nos daba pánico que pudiéramos aplastarle o hacerle daño sin darnos cuenta mientras dormíamos. En las siestas sí que le dejaba a mi lado en la cama. Estábamos los dos solos (o él con el papá) con toda la cama (1,50 m.) para nosotros más los 60 cm. de la cuna adosada. Nos rodeábamos de cojines y tan tranquilos. En este punto, creo que no me equivoco si digo que yo no tenía especial preocupación pensando en que podría pasar algo. El papá sí y siempre ponía mucho cuidado en rodearse de almohadas cuando estaba con él. Creo que las madres tenemos como un sexto sentido que nos avisa. Con el mínimo quejidito del pichón, me despertaba. Hasta un suspiro era como una alarma a todo volumen. Obviamente, tomando pecho cada dos por tres (a veces cada hora o menos), el descanso era nulo.

No me quiero ni imaginar si hubiese tenido que levantarme e incorporarme cada vez que tenía que atenderle (con lo que me costaba mover un pelo después de la cesárea). Yo rodaba para desplazarme por la cama mientras con una mano me sujetaba la tripa blandiblú. Teniéndole cerquita era tan solo acercarme/rodar y sacar la teta.cuna-de-colecho-7656-mla5260713495_102013-o

Él siempre estaba en su cuna y nosotros en la cama (salvo las tomas, en las que lo podía meter con nosotros el tiempo que estuviese mamando y lo devolvía después a la cuna). Así fue hasta los casi seis meses, que ya era más grande y a mí el cuerpo me pedía tenerle a mi lado (pero pegado). Entonces le dejé dormir con nosotros y la cuna pasó a ser un rincón para almacenar cojines y trastos varios.

Muchas veces él se acercaba y cogía la teta sin despertarme. Eso es de agradecer porque de dormir a saltos cada hora y pico o dos horas, a dormir a tramos de 3 ó incluso 4 maravillosas horas, era una diferencia abismal.

No todo era perfecto y nos tocó pasar, como a todos imagino, las crisis de crecimiento, los desvelos, los famosos “cólicos”, cacas de madrugada… en fin, lo normal en un bebé.a16257ff6b2de27d835cf0d38535d8c9

A partir del año, año y medio empezó a dormir mejor (más tiempo seguido). Las tomas nocturnas podían ser sólo 2 ó 3. Así que en la cuna, hasta que pedía, podría estar bastante tiempo. Hasta que hemos llegado a un punto, con dos años y cuatro meses, en el que (cruzando dedos de mano y pies) puedo decir (con la boca pequeña) que ya duerme del tirón (casi siempre). Si le acuesto a las 12 en la cuna, puede estar hasta las 7/8 de la mañana. Yeah!

Como veis nuestro colecho ha pasado fases de compartir o no la cama. Pero siempre hemos estado uno al lado del otro en la misma habitación. Por el momento, seguimos así. No es un tema que me preocupe. Ya querrá irse a su habitación. Ni su padre ni yo sentimos que la pareja se resienta o que no tengamos intimidad. A ver, indudablemente (se coleche o no), algo de intimidad y tiempo juntos se pierde. A nosotros no nos supone problema alguno compartir habitación con el pichón. Los ratitos de intimidad se pueden tener en otras partes de la casa.

Esto ya son cuestiones personales. Cada pareja valorará lo que más necesite.

En mi opinión, y con mi experiencia, compartir habitación/cama con tu hijo no te roba vida en pareja. Las cosas con un hijo cambian, pero por dormir juntos no te va a robar la vida. Al menos en nuestra casa es así. Entiendo que mi marido y una servidora llevamos juntos media vida y esa “pasión arrolladora” (o como queráis llamarlo) está un tanto apaciguada. No es lo mismo llevar juntos 3 años que 15. En nuestra vida en común las prioridades ya son otras. ¿Entendéis a lo que me refiero? Espero que sí.

lovecolechoEn cuanto a que durante cuánto tiempo estaremos compartiendo habitación, la verdad, que no tenemos ni idea. Si a mí me gusta dormir con la persona a la que quiero, siendo adulta, imagino que a un niño también le gustará estar con las personas a quienes más quiere. Cuando llegue el momento de que el pichón vaya a su dormitorio por las noches, pues llegó. Él tiene su dormitorio más que preparado. Tiene su cama, su mesita, su librería, sus juguetes, su ropa… Sólo falta que cuando esté listo, vaya por sí solo.

No voy a dejar una lista de beneficios del colecho, que por cierto son unos cuantos. Ni voy a intentar convencer a nadie de que esto es lo que hay que hacer, ni aseguraré que es lo mejor del mundo. Esto depende de lo que tú quieras, tus necesidades, tus prioridades… Lo único que hay que tener es un par de dedos de frente y guardar un mínimo de seguridad a la hora de compartir cama con un bebé.

Para nosotros es lo mejor y, haciendo oídos sordos a opinólogos chachi-guays, vamos a seguir haciéndolo. Es la manera en que las cosas nos funcionan bien y estamos contentos así.

Y tú ¿con quién…?

Siguiendo los pasos de Sra. Jumbo me he subido al carro y me uno a su reto. Consiste en contestar a preguntas que comienzan “¿Con quién…?” y hay que responderlos nombrando a algún blogero/a.

reto-tu-con-quienMe he tomado la libertad de cambiar algunas preguntas. Si os gusta, subios al carro y contestad las preguntas en vuestros blogs.

¿Con quién te irías de fiesta? Con La fiera de mi beba sin dudarlo. Me encanta cómo se expresa y muchas veces me hace reír. Así que divertida es y me la llevo de fiestuqui sí o sí.

¿Con quién te irías de vacaciones? Con Kunamg, ya que conoce muy bien Italia que me haga de Cicerone y me lleve a todos esos sitios preciosísimos que conoce bien por allí.

¿Con quién te irías de compras? Con Tigriteando. Sólo ella es capaz de crearme necesidades, así que, que me lleve de compras jajaja. Siempre nos enseña libros/material didáctico/ropa y lo quiero todo, todo y todo.

¿Con quién compartirías un blog? Con Mi refugio virtual, ya que vosotras compartís blog y se os da de maravilla. Porque Gloan es una artista del scrapbooking y Sra. Jumbo tiene ideas geniales.

¿Con quién te irías a un evento o similar? Con Una Mamá Joven. Seguro que habría algo interesante para hacer con los niños y lo podríamos pasar bomba.

¿Con quién te irías a ver una peli al cine o al teatro? Con La Hobbita. Me da la sensación de que tenemos gustos afines para elegir algo de la cartelera. Eso sí, después nos tomamos un algo y charlamos un ratito para comentar la peli/obra ;P

¿Con quién rodarías una peli? Con Bella. Estoy segura de que tiene grandes ideas. Saldría un guión entretenidísimo. ¿A que sí?

¿Con quién trabajarías? Con Una mamá arquitecta. Lo confieso: mi sueño era haber sido arquitecta. No os digo más. Sólo con ver su trabajo desde atrás, calladita y en silencio (que yo no molesto, eh) seguro que disfrutaría.

¿Con quién te irías de cena? Con El día que llegaste. Además, podríamos llevar a nuestros churumbeles que son trasnochadores y seguro que disfrutaban igual de la velada.

¿Con quién tendrías una tarde de café y charlas? Con Mamá se escribe con K. Estaríamos de cháchara largo y tendido. Seguro que tendríamos temas para rato.

¿Con quién te irías a una casa rural un fin de semana? Con Alma de mami. A desconectar y relajarse. Vamos, vaaaamos, el pichón y la Pichí lo pasarían genial. Sería para verlos jjj.

¿Con quién cocinarías? Con El poder de querer ser madre. Con las recetas tan ricas que ha compartido en su blog y sabiendo que es una estupenda cocinera, no tengo duda: me la pido!! Seré una buena pinche.

¿Con quién te irías a una isla desierta? Con Mamá Futura que es de lo más apañada y seguro que nos organizaríamos la mar de bien. Además, con tanto curro como tiene, creo que se merece un descansito. ¿Qué tal si ponemos un resort turístico en la isla y que deje de ser desierta? No es mala idea, no?

¿Con quién irías a un museo? Con Verena. Podríamos ver alguna exposición interesante de pintura o fotografía, ¿no te apetece?

¿Con quién irías a un spa? Con Marga pero cuando tenga ya a Lucía, que con la barrigota puede ser complicado. A soltar estreses y preocupaciones. Eso siempre viene bien.

Hasta aquí mis preguntas (algunas las he cambiado, otras las he añadido). Ha estado genial ir pensando en cada uno de los blogs (y vosotras) y asociaros con algo en especial. ¿No os parece buena idea el reto?

Mi mamá me mima mucho

Mi madre es muy grande! Sí, señoras y señores, mi madre es total. Ojo, cuidao, que tiene sus cosas también, eh! Nadie es perfecto. Pero mi madre es la más mejor (para mí).

Físicamente nos parecemos bastante, tanto en el tipín como en nuestras dolencias (gracias por esta maravillosa migraña heredada –modo ironía ON-). Hasta tenemos gustos parecidos y en el carácter somos bastante parecidas. Quizá ella sea más “distendida” y yo menos “diplomática” (manera sutil para decir que soy cabezona).

keep-calm-mi-mama-me-mimaSoy la mediana de tres hermanos y siendo niña me sentía un poco “en medio” de todo. Mi asiento del coche familiar era el trasero central. Cómo lo odiaba (y eso que está comprobado que es el más seguro). Quería las ventajas de ir en asiento con ventanilla. Y lo conseguía muchas veces porque me enredaba a manotazos y discusiones con mi hermano pequeño. Finalmente, mi hermana, que para eso es la mayor, daba buen ejemplo de comportamiento y me cambiaba el asiento. Yeah! (gracias hermana, por todas las veces que me cediste tu asiento con vistas).

Con mi hermano pequeño, quizá porque era chico en todos los sentidos (tanto en edad, como que era un muchacho), no tenía mucho feeling. Esto ha cambiado con los años y, he de decir, en honor a la verdad, que creo que tenemos muchas cosas en común y congeniamos bastante bien.

Con mi hermana, por ser mayor ella, me veía un poco como una “niña chica” y, en muchas ocasiones, me sentía desplazada (no juegas porque eres pequeña, tú esto no sabes, es que vamos sólo las mayores…).

Hermana mediana
Hermana mediana

No sé si por esto yo era muy madrera. También me gustaba jugar sola, a mi bola. Me entretenía con cualquier cosa y mi mente volaba. Pero me gustaba que mi madre estuviera cerca. Eso sería lo que llaman hoy “apego no seguro”. Si mi madre salía a comprar, no quería que se fuese. Tampoco quería ir a la calle con ella, ni quedarme en casa con mi padre/hermanos o quien estuviera. La de lloreras tontas que me he pegado por eso… (y las recuerdo).

Me gustaba y me gusta estar con ella. Charlamos un montón. Ahora que no vivimos cerca-cerca, nos vemos como una vez en semana. Pero nos llamamos por teléfono casi a diario. Nos marcamos unas mega conversaciones y nos desahogamos contándonos batallitas del día a día. A veces, me gustaría tenerla puerta con puerta.

hablar_por_tel_fonoMi madre también fue una niña, obvio. Tuvo una infancia bastante dura pero con sus cosas buenas, creo yo. Vivía con sus hermanos y padres en un pueblo junto a una fábrica donde trabajaban mis abuelos. Vio morir a dos hermanos. Aquellos tiempos de postguerra no eran nada fáciles. Una de sus hermanas murió en casa a causa de una meningitis no detectada a tiempo con 6 años –y lo recuerda perfectamente porque mi madre era mayor que ella-. Otro hermano murió al nacer. Así que finalmente fueron tres hermanas y dos hermanos.

Mi madre era escuálida, iba siempre con trenzas laaaargas y con lazos. El médico del pueblo llamaba a mi madre y mis tías “las maripositas” por esos lazos grandotes que llevaban.

mamaEn navidad les regalaban para reyes una naranja –como si eso fuese lo más de lo más-. Una vez pidió una muñeca y se la pudieron regalar. Pero, ingenua ella, la bañó y, la muñeca, que era de cartón, se le deshizo. Su gozo en un pozo: poco le duró la dicha.

Del colegio recuerda que lo pasaba muy mal. El profesor era un cura, que después fue familia casi directa (se “lió” con una cuñada de su hermana y la dejó embarazada, no una, sino cuatro veces seguidas). Le pegaba con una regla de madera en las palmas de las manos. Le ponía orejas de burro, la sacaba al patio para que la viesen todos los demás y se mofasen de ella. Le gritaba e insultaba. Para postre, con los años, se encontraba al susodicho elemento en reuniones familiares.

Así, es de entender que después no quisiera seguir en el pueblo (donde si te quedabas, era para trabajar o en la fábrica o sirviendo). Con 14 años se fue a Madrid a estudiar y trabajar. Se dice pronto, pero era prácticamente una niña. Recuerda que llegaron los “Beattles” y dice que trajeron la droga jajaja. No le gustaba salir, ni mucho menos eso tan moderno que era fumar o beber alcohol. Todo lo que ganaba lo tenía que llevar a la casa familiar.

22Así fue como se vio harta de trabajar y sin un duro. Mis abuelos eran bastante estrictos y, si tenemos en cuenta todo lo que vivieron, los puedo entender. En una de las vacaciones que pasaba por aquí (de donde era mi abuela, que con la guerra fue desterrada y no pudo volver hasta pasados muchos años) conoció a mi padre. Mis abuelos se vinieron a vivir aquí con el tiempo. Y, finalmente, mis tíos también acabaron viniéndose aquí.

Con 23 años ella y mi padre 26 se casaron. Hasta día de hoy, con tres hijos y tres nietos, 42 años después, siguen juntitos y felices.

Trabajaba en su propio negocio hasta que, tras el tercer hijo, se decidió a cerrarlo para dedicarse a su prole. Ole por mi madre. Dejó todo por nosotros. Siempre me recuerda que se puso de parto (mío) estando en el trabajo y con mi hermana pululando por allí a su lado.

Yo no me acuerdo, pero mi hermana sí, de las tardes que pasábamos en la puerta del negocio, sentadas en el descansillo mientras merendábamos. Ya con el tercer hijo, se plantó y escogió ser mamá al 100%.

Cuando fuimos más mayores, volvió a trabajar, pero junto a una amiga y antigua colega. De hecho, aún sigue trabajando cuando su amiga la llama –cuando ya tiene edad de jubilarse-. Nada de tener su propio negocio. Aunque ella animaba a mi padre a abrir algo, jjjj. Mi padre era (es) menos arriesgado y nunca se lanzaba.

marina-raskova1Como curiosidad os diré que le hubiese gustado ser piloto de helicópteros Es una intrépida. También le encanta sentarse a mirar tormentas. Cuando éramos pequeños, nos enseñaba a  contar entre el rayo y el trueno para calcular la distancia a la que estaba el meollo. Precisamente, el otro día, hablando con ella, me contó lo que disfrutó viendo los rayos caer pero que se le fue el santo al cielo y no le dio tiempo de preparar el cocido, así que tuvo que improvisar. Estas cosas me encantan de ella.

Siempre ha estado ahí cuando la he necesitado y lo sigue estando. Mi padre también, por descontado. Por eso mi madre, mis padres, molan mil. Están para mis sobrinos, para mi hijo, para sus hijos… Son la pera y dan más de lo que pueden. Muchas veces pienso que se merecen vivir más tranquilos y tener más tiempo para ellos, disfrutar de la vida, viajar… Son de la época en que trabajan casi desde que eran niños. Han cuidado de sus padres hasta verles marchar. Ahora dan todo lo que tienen para sus nietos.

La vida nos pone, de vez en cuando, en situaciones un poco difíciles y las cosas no son como esperamos. Estamos todos bien, pero hay cosas que podrían mejorar mucho. Por si acaso, seguimos comprando lotería de navidad jajaja –que sí, que sí, que el dinero no dará la felicidad, pero sí la tranquilidad en muchos aspectos de la vida-.

¿Qué pensará mi pichón de su padre y de mí con el paso de los años? ¿Conseguiré ser tan estupenda como mi madre? Por lo menos, tengo un gran ejemplo en ella.

Os dejo un episodio de una serie del año catapún que me gustaba mucho. Y es casi una copia de mi familia XD

Libro-milagro (?)

¿Habéis oído hablar del conejito Carlitos? Sí, ese conejo que tiene problemas para dormir… Centrémonos… ¿habéis escuchado algo sobre un libro que ha salido que se llama “El conejito que quiere dormirse”? Es un libro que, por lo visto, es la pera limonera para hacer que tu hijo se duerma en cero coma.

514z2MEu2iL._SX348_BO1,204,203,200_Está escrito por Carl-Johan Frossén Ehrlin, un psicólogo sueco especializado en el estudio del comportamiento y autor de varios libros sobre liderazgo y desarrollo personal.

Este señor, muy avispado, decidió, tras convertirse en padre, poner en marcha sus conocimientos y aplicarlos en un libro que ha publicado y autofinanciado para ayudar a que los niños concilien el sueño.

Ha sido todo un éxito en Suecia y ha sido traducido a siete idiomas. Hace meses escuché hablar de él por primera vez. Me llamó muchísimo la atención porque, en grupos de lecturas, había mamás que aseguraban que el libro, a parte de ser plasta, es totalmente efectivo.

14411882466286El libro en cuestión es de apenas 30 páginas y tiene, todo sea dicho, unas ilustraciones feas-feísimas. La cuestión es que las ilustraciones no tiene ninguna relevancia ni fin alguno (salvo dar sustito de lo feas que son). El éxito del libro radica en las instrucciones que encontrarás para leerlo adecuadamente.

La historia nos cuenta que había un conejito (Carlitos se llama el pobre animal) que quería quedarse dormido pero no podía conseguirlo. En compañía de su madre va a visitar al Tío Bostezo, quien le proporciona un hechizo para dormir. De regreso a casa se van encontrando diversos personajes. Cuando llegan, la mamá lo arropa en la cama y se queda dormido. Fin.

Está escrito en segunda persona y va dirigido al niño al que se le lea. El cuento tiene espacios donde se especifica que se debe poner el nombre del niño al que va dirigido para que se sienta partícipe de la historia.

Y tú, como cualquier ser del universo, te preguntarás… ¿casi 30 páginas para este churro de historia? Efectivamente… el relato es muy pesado, repetitivo y no cuenta gran cosa. Sí, así se duerme hasta un tipo hasta las cejas de bebida energética y otras sustancias varias…

Peeeero, no todo el mérito está en la repetición y plastez de la historia. El secreto, dicen, está en la forma en que debes leerlo. En las instrucciones previas al cuento en sí, te explican cómo leer determinadas palabras (muy despacio, dando un bostezo…). Esto consigue transmitir mensajes de manera inconscientes al niño para que se duerman.

libro_conejitoAdemás utiliza técnicas de relajación a través de palabras clave que se repiten una y otra vez mientras vas leyendo la historia: “Bostezo”, “relajar”, “conciliar el sueño”, “caerse de sueño”….

Tiene su lado oscuro puesto que hay quienes dicen que se usan técnicas de hipnosis y que se puede llegar a condicionar al niño para que sólo quiera/pueda dormirse leyéndole este libro. Aquí lo contaban.

índiceNo sé, no sé. A mí me parece que se puede usar como “medida desesperada” y puntual. Pero para estar leyéndolo a diario me parece un poco horror. ¿Queréis oírlo? Os dejo el cuento, pero cuidado, no os vayáis a quedar fritos.

Hubo un tiempo en que se podía descargar de forma gratuita desde la web del autor aquí . Ya no está disponible. Lo podéis encontrar en Amazon, de cualquier forma, si estáis muy desesperados.

Yo lo descargué por curiosidad ya que escuchaba hablar muchísimo de él. Lo confieso: no fui capaz de leerlo. No porque me durmiera, sino porque era un auténtico tostón.

Personalmente, preferiría leerle otra cosa al pichón si algún día llegamos al nivel “no me duermo ni para atrás”. Incluso te puedes inventar una historia sobre la marcha. Aunque nunca se puede decir “de este agua no beberé”.

¿Qué os parece el asunto? ¿No os da un poco de yuyu? ¿Lo probaríais?