Polemizando – Desahogando

Hace días se desató la furia y empezaron a llover las críticas a dos anuncios de complementos vitamínicos (o lo que demonios sean) para niños. Seguramente sepáis de lo que estoy hablando.

¿Os suena ya el anuncio de marras?

BLABLABLANo puedo con ese anuncio. La cancioncilla me repatea.

“Nabo, soja, brócoli, alcachofas, pollo, perejil, acelga y espinacas.

Come esta calabaza, tú serás la reina de toda la casa.”

Aaaarggg! ¿En serio? ¿Chantaje? ¿Que me coma una calabaza para ser reina? Uy, no, maja, cómetela tú toda. Reina tú, que yo soy de la plebe que come tranquila, lo que me gusta y variado sin agobios.

“Uno de cada dos niños deja parte de su comida en el plato”.

Pues, no me digas, si le pones el plato hasta arriba y pretendes que coma más que un adulto, normal. En su lugar yo también lo haría. Además si la estadística es de uno de cada dos, me están hablando de un 50%. ¿Y qué es lo “anormal”? O, mejor dicho, ¿qué es normal? ¿Quién lo dicta? También se podría enfocar de esta manera: “Uno de cada dos niños se come toda la comida de su plato”. No me jorobes…

Y entonces, ¿qué ocurre? ¿a ese 50% de niños “anormales” hay que atiborrarles con un batido lleno de vitaminas y minerales?

El anuncio sigue así:

“Mientras ellos aprenden a comer saludablemente, un vaso de BLABLABLA les ayuda a crecer sanos y fuertes”.

Y ya es cuando se me crispan los nervios. Que un niño coma saludablemente NO es que se coma TODO lo que hay en el plato. Para que aprenda a comer bien y saludablemente, dale comida saludable y en cantidades normales. Siéntate a comer con él/ella y come lo mismo. Comparte el tiempo de la comida en familia. Eso es, a mi entender, comer saludablemente. Nada tiene que ver que te comas medio filete, un trozo de brócoli con cara de asco y un vasito de BLABLABLA con sabor cacao bien azucarado (imagino).

Igual que ese producto, del que me niego a decir la marca, está el otro que es primo hermano (de otra marca, de una graaan multinacional). Ese que se anuncia como “Este es un homenaje a las madres malas”.

BLABLABLA2En la publicidad se ve a una madre observando con cara de pocos amigos a su hijo que no quiere comer. ¡Leñe! Si te ponen un plato con algo que ni fu ni fa y se te sientan a medio metro de distancia a mirarte con mala hostia en plan amenazante diciendo “COME”, a ver quién tiene hambre. Y me pregunto yo…. ¿Qué hace el niño comiendo sentado en el suelo (o de rodillas) en una mesa auxiliar con la madre en el sofá observando desde arriba cual ave de rapiña?

El pobre niño dice: “no me gusta” y la madre, con la cara de culo, insiste: “come”.

Sigue una patética escena del niño escupiendo el brócoli en una servilleta y la madre, muy hartita, le dice resoplando que se lo coma, por favor.

“No me pienso mover de aquí hasta que no comas. COME”.

“eres mala” –sigue el niño-

“COME” –insiste-

“Si algún día tu hijo te dice que eres una madre mala, es que eres muy buena”.
Ajá… Mmm… Claro.

Uffff…. Y termina diciendo que “si a tu hijo le cuesta comer, ayúdale con BLABLABLA2”. Resulta ser un batido con “un rico sabor” (azúcar a gogó? Puede ser?)

El niño se bebe el batido y la madre sonríe y ya sí, ya juega con él y le abraza en el sofá tan feliz. Fuera tensiones porque “BLABLABLA2 alimenta sus ganas de crecer”. Pues a mí me alimenta las ganas de darle dos yoyas, o mejor: un par de buenas razones a esa madre para no darle ese mejunje a su hijo.

Hay que respetar los gustos de cada uno.

nic3b1a-no-quiere-comerNunca he soportado el sabor/textura/olor de las lentejas de ninguna manera (ni estofadas, ni en ensalada, ni en cremas/purés…). Mi madre, cada vez que las hacía me iba obligando a comerme 7 cucharadas (una por cada día de la semana). Recuerdo terminar, ir al baño y vomitarlo todo. Qué asco, qué mal rato, qué manera más inhumana de pasarlo mal. Al final, tras unos cuantos inviernos soportando este insufrible tira y afloja, negociamos, y la cosa quedó en que, en vez de lentejas, yo comería espinacas con puré de patatas. Las espinacas no son ningún manjar para mí, pero prefería comer eso mil millones de veces antes que notar el sabor de una sola lenteja en mi boca. Qué felicidad cuando dejé al lado el martirio de cada martes (las lentejas tocaban religiosamente todos los martes en casa). Nunca fui más feliz de comer espinacas.

Pichón va definiendo sus gustos. Si algo no le gusta, no se lo doy. No le obligo a comer cosas que no le gustan. Busco alternativas. Tampoco soy perfecta, y hay días en los que me rindo y le doy algo que no es tan completo ni ideal. Todos los días come algo de verdura/vegetales. La fruta no la quiere ni en pintura, pues le doy zumos naturales, yogur con fruta… Leche (de vaca, entera) casi no toma (porque toma teta), pues le doy yogures, queso (es adicto al queso)…

Imagino que todo es buscar un equilibrio.

Evidentemente, si un niño tiene un problema serio y un médico recomienda administrar vitaminas, desde luego que lo veo bien. Pero decir que el 50% de los niños comen mal y tienen que tomar un vasito de BLABLABLA después de las comidas, me parece algo muy grave.

Y así, divagando, digo yo… ¿Cómo pretendes enseñar a comer saludablemente a tu hijo si le estás “sustituyendo” comida por un batido-milagroso?

ffffuuuAQUÍ os dejo un interesante enlace donde nos explican por qué no es necesario este tipo de complemento nutricionales para niños.

De todo se hace negocio. Si puede ser de algo que “duela” como la salud de los hijos, mejor. Ahí a tocar la fibra sensible y a crear miedos/alarmas. Si tu hijo no come “alcachofas-espinacas-brócoli-soja-pollo” va a estar famélico por tu culpa, que no sabes enseñarle a comer como dios manda.

O crea tendencia-necesidad (o súmate al carro de las “malas-madres-molonas”). Si eres mala-madre porque obligas a comer algo que ni tú te comes a tu rebelde-retoño, es guay darle un producto artificial lleno de azúcar porque le estás dando lecciones de vida.

¡Anda ya! Cómetelo tú, comparte la comida y el tiempo con tu hijo, y luego vienes y me hablas de “enseñar a comer”.

Por cierto… Alguien se ha fijado que en este tipo de anuncios NO hay padres (hombres). ¿Qué pasa, que los padres no se implican en la alimentación de sus hijos? ¿Que no se sientan a comer con sus hijos? Encima ese tufillo machista (la mujer se ocupa de “cosas de mujeres, tú sabes”).

¡Qué desahogo más grande!

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32 comentarios en “Polemizando – Desahogando

    • A mí lo que me pone los pelos de punta es que se haga creer que un niño normal, necesita atiborrarse para estar sano, quue haya que darle un “alimento completo y equilibrado” en forma de conglomerado de vitaminas-proteínas-minerales y que, por lo que he podido leer, tiene 54,3 g de glúcidos de cada 100 g (OMG!!).
      Mis padres son hijos de la postguerra y ahí están más achos que panchos, sin haber tomado tanta tontería (y mi madre tomando teta hasta los 4 años).
      En fin….

      Un abrazo!

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      • En mi caso he crecido unos cuantos años en el pueblo, sin grandes lujos culinarios actuales (dígase bollerias industrial, vitaminas, complementos y demás pijadas) y aquí sigo, siempre pongo el ejemplo de mis primos, otros que se han criado en el pueblo y tomando agua de la pila de las vacas con el tapón del mata moscas… y ni un catarro, ni una gordura ni una infección, nada de nada.

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  1. No se puede añadir mucho más. Hace ya mucho tiempo que salió el BLABLABLA1. Yo por entonces ni estaba buscando a la Habichuela, ni estaba con el Mozo pero recuerdo como lo comentamos muy indignadas mi mejor amiga y yo (sentadas frente a un saludable cubo de pollo frito, todo sea dicho U_U). Ahora que ha salido el BLABLABLA2 se ha montado una gorda en las redes sociales (quizás yo no me enteré del revuelo del Blabla1).

    Yo soy de la opinión de que para enseñar a comer de todo, primero hay que dar ejemplo. No puede uno ser como mi tía, todo el día quejándose de que los niños no le comen y cada vez que la veía en el cumpleaños de mi abuela soltando: “Ay, pero la tortilla de patatas, ¿me la has hecho sin cebolla, no?”. “Ay, no le pongas eso a la niña, que no le gusta nada y te lo va a escupir”. Y cientos de frases más como esta.

    Lo segundo es ofrecer comida sana. Si no tienes galletas en casa, el niño podrá pedir todas las galletas que quiera, que no las tendrás. De todas formas, si el niño sabe que no hay galletas en casa, no las pide. O si sabe que son premios ocasionales, se conforma con otras cosas. Mi sobrino ama las copas de chocolate y los abuelos (mi madre y su novio) siempre le tienen un par de copitas compradas en la nevera. Le dan una al día. Él siempre intenta que caiga la segunda pero ellos le explican con paciencia que solo se puede comer una al día y que mañana seguirá ahí y que ahora toca un yogur (que también le gusta) y se lo come tan contento ^_^. Creo que esa es otra de las claves: no hacer del momento de la comida un calvario. Mis padres comen con ellos, les escuchan, no les echan la bronca cada cinco minutos por tonterías (la postura, que te manchas, los codos, no te sientes sobre el pie, no guarrees, cómetelo todo, mira que bien está comiendo tu primo….) y así no se lía. Los peques con ellos comen fenomenal. En el momento en que están los padres cerca, hacen el tonto.

    Lo tercero es tener paciencia. A mi de pequeña no podías intentar darme alcaparras. Por otro lado, lo pienso y digo, ¿por qué razón era tan importante para mi padre regar las ensaladas con alcaparras? Ahora mismo, no es que me hagan gracia pero si las hay, me las como e incluso empiezo a pillarle el matiz con los ahumados. El caso es que los niños tienen que ir educando su paladar. Igual que no les pides que te resuelvan raíces cuadradas o te lean el Quijote con 4 años (aunque al paso que vamos con las tonterías de la excelencia, todo se andará), pues no les puedes pedir que se zampen un gazpacho hasta arriba de ajo.

    Y por las vitaminas, con tranquilidad: si no comen lentejas pero les gustan los garbanzos, guisantes y judías pues ya tienes cubiertas las legumbres. Si no les gusta la quinoa pero les gusta la pasta, pues ya tienes los cereales… y así con cada grupo de alimentos. Una combinación de unos pocos de cada grupo y ya estás cubierto.

    Un abrazo 🙂

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    • Aplaudo tus palabras.
      Mucho darles BLABLABA (y menos mal, que si no, estaría el crío raquítico… claaaaro) pero ves cómo les dan batidos y bocadillos de nocilla para merendar en el parque mientras se quejan de que “mi niño no come nada”:.. (ojo, que porque de higos a brevas coman estas cosas no pasa nada… pero toooodos los días lo mismo… ufff).

      Un abrazo!

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      • Jajaja! Hoy venía de dejar a la chucha con mi madre y he pasado por delante de un colegio. He visto a una madre hablando con otro padre mientras esperaban a sus retoños con dos batidos de chocolate y dos paquetes precintados de 2 donuts (4 donuts llevaba encima la colega, imagino que para dos niños). Se me ha ido el cerebro hacia Julio Basulto xDDDD. Y lo peor es que estoy segura de que esa madre cree que es lo mejor para sus peques porque ‘lo comen con gusto’ (toma, y yo!).

        Un abrazo 🙂

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      • Eso lo veo yo cuando llevo al niño al parque: bolsones de patatas fritas, batidos, zumos, bollería a granel… y se quejan de lo mal que comen sus niños. Leñe! Si le das “mierda” a diario, ¿qué esperas?.
        Aclaro que yo también le doy porquerías al pichón de vez en cuando, ojo. Pero no a diario. No soy perfecta ni maravillosa.

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  2. Esto es un negocio como un castillo, hay miles de alternativas con la comida para qué queremos esto? Yo lo veo como un medicamento… De pequeña comía fatal y todavía como mal, el doctor nunca me quiso dar vitaminas a pesar de los ruegos de mi madre, decía que yo comía lo que mi cuerpo necesitaba… Y así es hoy en día todavía! Yo nunca fuerzo a mis hijos, aunque son muy buenos comedores y de todo! El truco está en ponerles el plato delante e ignorarles, me refiero a no hacer alusión a la comida sino hablar de otra cosa, he sido niñera durante varios años y niños que no comían con sus padres porque era su manera de llamar la atención, se han comido todo conmigo, porque no estaba arriba de ellos, come, come, come…. Pobrecitos oye, que yo lo pasaba tan mal en el comedor del cole ….. Este tema me crispa! Jaja 😉

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    • Nos crean necesidades y miedos innecesarios porque “business is business”. Hay que vender a toda costa.
      También pienso que cada uno come lo que necesita. No todo el mundo necesita las mismas cantidades, ni tiene los mismos gustos.
      Lo de hablar de otra cosa también es un recurso que utilizo de vez en cuando (sobre todo este verano pasado que no quería comer ná de ná). Si te pones a machacarles con “come-come-come…” es una tortura para ellos y tú acabas con ganas de saltar por la ventana.

      Un abrazo!

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  3. Uff, esos anuncios creo que sacan de sus casillas a cualquiera que tenga dos dedos de frente. Yo recuerdo que cuando era pequeña no soportaba casi ningún pescado y mi madre se puso a hacer pruebas para ver cual me comía y cual no. Cuando lo tuvo claro, siempre que tocaba pescado yo comía los que me gustaban aunque fuera distinto al que tenían los demás. Está claro que cuanto más les obligues peor para ellos porque hará más difícil la hora de la comida y pienso que tiene que ser todo lo contrario, un momento agradable y porque no¿? divertido. Si no le gusta algún tipo de legumbre, pues se le da otra y listo, está claro que no a todos nos tiene que gustar lo mismo, así que hay que adaptarse también a sus gustos.
    Un beso!

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    • Estamos de acuerdo. Hay que probar, buscar alternativas… Tampoco digo que le tengamos que hacer un dibujo con verduras para que coma (no me gusta mucho ese concepto de decorar-adornar para hacer que el niño coma) o crear un mundo de fantasía a la hora de comer, jiji.
      Mi pichón, alguna vez, se ha puesto conmigo (con muuuucho cuidadito) a ayudarme en la cocina. Le tengo sus juguetes de cocinar en la cocina para que se ponga a mi lado con sus cacharros :). También hay que hacerles partícipes del proceso de cocinar para que vean que es algo chulo y lo disfruten.

      Besos!

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  4. No puedo estar más de acuerdo contigo! Yo creo que hay que diferenciar dos cosas: una cosa es que el niño sea de mal comer, que por sistema no le guste “lo verde” en general, y no encuentres sustitutivo alguno, porque no hay verdura que el niño quiera comer, y otra cosa bien distinta es que al niño no le guste un alimento en concreto. En el primer caso, yo lo llevaría al pediatra, antes de liarme a comprar suplementos alimenticios con mi desconocimiento absoluto del tema, y el pediatra, lo valorará y a lo mejor le manda algo para complementar su dieta. En el segundo caso, si el problema es un alimento en concreto (como tú con las lentejas) no hay por qué obligar al niño, siempre y cuando pueda obtener los mismos nutrientes de otro alimentos similar que sí acepte.

    Yo creo que a los niños hay que enseñarlos a comer, es paciencia y empatía, siéntate con él en la mesa (no en la mesa baja de sofá que tenemos todos), ponle el plato que tú te vas a comer (a ver si tú te vas a meter un hamburguesote y al niño le plantas un brócoli hervido), y échale todo el tiempo que sea necesario.

    Muy buena crítica! Besotes!

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    • También estoy de acuerdo con tus palabras.
      A un sobrino mío le daban algo de esto para que “comiera bien” porque él come poco y es delgado. No sé qué perra tienen con que hay que estar gordo para estar sano. Además le dan actimeles y cosas de ese estilo. A veces veo cómo le agobian y me dan ganas de leerles la cartilla a los mayores. Me da mucha pena.

      Lo primero es prodigar con el ejemplo. Yo he cambiado mi horario de comidas para comer con mi hijo. Ahora como a las 12.30 o así y tan feliz. Nos sentamos juntos. Comemos lo mismo y hasta compartimos el postre. Lo que no se puede hacer es plantarle un platazo de judías y, como tú dices, vas luego y tú te metes un hamburguesón con patatas. Olé, tus co….s.

      Un abrazo!

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  5. No estoy a favor de obligar a los niños a comer lo que no les gusta, aunque tampoco lo dejo por imposible y yo intento ofrecérselo a la semana siguiente. Me ha pasado con las acelgas, la ensaladilla rusa y los garbanzos. Respecto a las vitaminas o complementos alimenticios, sin comentarios, no estoy nada a favor, a no ser que esté prescrito por un médico!!!

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    • Eso es. Si hay algún problema médico y está prescrito por su pediatra, por descontado, soy la primera que -aunque no me haga gracia- le daría algún complemento.

      También he hecho eso que dices. Ofrecerle algo por lo que no mostró interés pasado un tiempo. Con la racha tan horrible que pasamos este verano, ahora hemos vuelto a la normalidad 🙂

      Un abrazo!

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  6. Je, je …veo que tu madre no conocía eso de hoy tocan lentejas, comida de viejas! Si quieres las tomas y si no las dejas! Ya seria, estoy totalmente de acuerdo contigo en que esos “químicos” son innecesarios. Y yo no sé lo que costarán pero imagino que si tienes dos nenes y tienes que repartir a mansalva potingues de esos, debe ser una pasta.
    Pero hay otro problema, que he visto en casa de mi hermano con sus hijos y no lo quiero por nada del mundo. Yo no sé cual es el problema, pero los nenes cada vez comen más limitados. Y no es cona! hay adolescentes (mi sobrina es pre) que no comen lo rojo, otros lo verde…. Vinieron hace unos meses unos amigos alemanes con su nena de 10 anos. La nina no comió (te juro que literal) durante los 4 días. Sólo se alimentaba de patatas fritas del Macdonals (una vez al día) y de ositos Hariboo. nunca había visto a una madre incluir en la alimentación de su hija las chuches. Lo que quiero decir es que quizas falta concienciar a los padres de la importancia que tienen los alimentos para el futuro de sus hijos. deben molestarse en ensenarles. Hablo desde la ignorancia pero espero en un futuro podérselo ensenar a mi hija. Besos.

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    • Mi prima (con sus 30 añazos ya) a día de hoy come macarrones con queso azul, croquetas (precocinadas, obviamente) y bocadillos rellenos con pasta para sandwiches precocinados (es que ni un bocadillo se sabe hacer la muchacha). Y si sale con los colegas, comida basura. En casa de mi abuela, aparta “lo verde” (brutal el día que apareció por allí y había menestra).

      Eso es fruto de una mala educación de base, una mala relación tanto con los alimentos como con la preparación de los mismos. Hay que, efectivamente enseñar. Ni obligar ni pasar del tema para que estas cosas no pasen.

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    • Madre del amor hermoso…Que esa criatura sólo comía patatas del McDonalds y gominolas O_0… Jope, mira que mi pichón tuvo una racha este verano que tela marinera, pero de ahí a eso hay un mundo. Es más, ahora ha vuelto a comer de todo. Hasta mordió una pera el otro día (iba a llorar de la emoción).

      Hobbita, lo de tu prima es de traca. Dile que se tome un BLABLABLA hasta que aprenda a comer XD
      Estoy de acuerdo contigo en que todo empieza por una buena eduación en casa a la hora de comer. Ahí está la clave.

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  7. Uff a mí estos anuncios me hacen subir la bilis. Todo lo que sean canciones con niños gritones tipo cassette de villancicos de la caja de ahorros me crispa los nervios!
    Yo he sido muy mala comedora, o al menos eso opina toda mi familia. La verdura regular y la fruta peor, pero el resto lo comía genial, sigo adorando el cocido y las espinacas. Cuál es el problema? Pues que me distraía con el vuelo de una mosca, comer nunca ha sido mi fuerte, lo hacía (y lo sigo haciendo) casi siempre porque “tocaba”, no porque me apeteciera. La cantinela “cooomeee” todavía resuena en mi cabeza. Ojalá hubiera tenido unos padres tan comprensivos como vosotros, me hubiera ahorrado muchos malos ratos y la mala fama. Que todo el mundo se entere: ningún niño se va a morir de hambre porque un día coma menos, ya comerá más la siguiente vez y si no, es que no le hace falta comer tanto. Esto es una consecuencia de querer meter a todos bajo el mismo patrón. Un abrazo!

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    • Pues no sé hasta qué punto eras mal comedora. Si no te gustaba la fruta y la verdura ni fu ni fá, no veo problema. Ya ves que mi hijo con la fruta se lleva regular. Pero le doy zumos naturales, frutas deshidratadas, yogur con fruta… Por eso no lo considero mal comedor.

      Supongo que si te etiquetan y te machacan desde pequeña con que no comes, que comas, que comas… Acabas por comer mal. A mi madre le pasa lo mismo que a ti. De pequeña le daban la traca para que comiera y la tenían amargada. Ahora come porque toca comer, pero no disfruta nada de nada la comida.

      Si un niño no tiene hambre, tan sencillo como esperar un poco a que la tenga, porque la tendrá. Que no quiere comer a la una, pues pruebas a las dos, o a las tres, o te esperas a la merienda. No se va a acabar el mundo.

      Besos.

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  8. Yo para esto tengo una frase: El niño pone la cantidad,la mamá la calidad. El mío come poco, muy poco y mal.SOlo come bien lo que le gusta. Pero no quiero agobiarme ni agobiarlo así que le doy lo que se que le gusta y voy enmascarando otras cosas que quiero que coma y que por el ojo no le entran jaja.Y cuando dice basta,es basta. También dicen que para que acepten alimentos nuevos hay que ofrecerselos 15 veces y con el mio se cumple…lo que le cuesta al jodio probar algo nuevo! ajjaja

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    • Qué buena frase! Me la apunto! 🙂
      Creo que cuanto más se le agobie, peor va a comer porque se le está presionando y creando ansiedad.
      Mi pichón, probar lo prueba (casi) todo. Si no le gusta, lo escupe. Si le gusta, pa´dentro que va.

      Un abrazo!

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  9. A mi también me llamo un montón el anuncio del cebaniños!! Es tremendo como nos comen el coco con q los niños comen poco, que tenemos q cebarlos como a cerditos…y si no juegan con q se ponen malos o no van a crecer como si esto fuera la post guerra. La clave, como bien habéis dicho muchas esta en la educación, en el modelo q les damos nosotros y para mi gusto nunca forzar sino negociar. La pena es q a muchas mamas les crean ideas equivocadas. Muy buen post! Besote!

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    • Pues mis padres fueron niños de postguerra y están bien -con sus achaques normales de la edad-. Nunca pasaron especial hambre. Y mi madre era de las comía fatal pero tomó teta hasta los 4 años (que el médico decía que eso era lo que la estaba haciendo fuerte jjj).

      Hasta hoy no han hecho falta estos inventos… Todo es crear necesidades. Vivimos en un mundo de locos en el que no hay tiempo para sentarse a compartir la comida con nuestros hijos, pero sí para hacerles beber un batido BLABLABLA.

      Un abrazo!

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  10. Aagggg… Yo también me pongo mala cuando veo estos dos anuncios. Pienso: “menudo potingue. ¿Y eso es sano?” A ver si ahora hay que beberse esas mierdas para crecer bien, no te fastidia.
    Y sí, lo de compartir la mesa y comer con ellos ayuda, y mucho. 😉

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  11. Te vaciaste en este desahogo. Je je je. De acuerdo contigo,las cantidades deben de adaptarse por niño. Muchas personas piensan que el ser delgado es falta de nutrición. Y que el comer como orangután es saludable. A mí me revientan el hígado con comentarios así. 😒

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  12. ¿Y el batido mágico que quita enfermedades? Yo en serio que con estas cosas no puedo… He aprendido a leer el etiquetado nutricional de los preparados y DA MIEDO cualquier cosa que compres. Yo voy a tener que empezar a plantearme no ir al super a comprar más que productos de limpieza y poco más…

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    • Uys… ese batido no sé qué es, ni quiero saberlo. Sí que da miedo. Para el pichón procuro comprar cosas ecológicas (aunque cueste bastante más caro), y ni así esas te puedes fiar (sobre todo por el tema del azúcar). El súper está lleno de porquerías multicolores.
      Pero bueno, tampoco intento “obsesionarme”. Procuro que coma lo mismo que nosotros, tanto en casa como cuando salimos fuera. Desde que está él en casa comemos muchísimo mejor.

      Un abrazo!

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