¿Merece la pena?

Seguro que habéis oído hablar de las suscripciones a cajas que contienen productos “temáticos”. Hay de todos los gustos y colores: de alimentación, de diy, de libros, de belleza… Os voy a contar mi experiencia con Nonabox. Algunas sabréis qué es. Se trata de una caja que recibes una vez al mes (creo que las enviaban a finales de mes) con productos específicos para embarazadas y bebés de hasta dos años.

caja_newSiempre me había llamado la atención. Veía que traía cosas chulas. Le tenía ganas. Entonces llegó una mega-oferta que no pude rechazar: dejaban todas las suscripciones con un 50% de descuento. Allá que me lié la manta a la cabeza y me compré una suscripción de un año entero. Menos mal que me salió a mitad de precio porque si llego a pagar la barbaridad que cuesta sin oferta y me pego un tiro da algo.

Cuando la compré, el pichón tenía unos 4/5 meses y yo no tenía ni idea de cómo serían las cosas respecto a su alimentación. No había oído hablar del BLW ni sabía que lo haríamos adaptado (que no es BLW realmente). No sabía que mi pichón no tomaría potitos, ni cereales en papilla, ni que no necesitaría leche de continuación… Porque en aquel entonces lo que me planteaba era “a ver si llego a los 6 meses de lme”. Ni por asomo, imaginaba que a día de hoy seguiríamos con teta.

Había visto algunos blogs de mamis donde hablaban maravillas de la cajita en cuestión. Claro que, a la mayoría, la propia empresa Nonabox les enviaba las cajas gratuitamente para que hablara de ellas en sus respectivos blogs. Rara vez hablaban mal de algún producto (que alguna vez si daban mala opinión de alguna cosa puntual, que conste). A ellas, imagino, que les mandarán de lo mejorcito del mes para que les promocionen favorablemente.

No sé, lo vi tan ideal todo… Me lié, me lié…
Por supuesto, tengo que decir que había cosas buenas. Conseguí cremas para el cambio de pañal para el resto de la vida del universo (principalmente porque algunas están aún sin abrir). Tengo una colección de variadas marcas. Algunas buenas, otras malas. Al final uso otra mil veces mejor que todas estas (la de caléndula de Weleda). También me fueron mandando un gel grande, una crema corporal y un champú de la marca BioCare que me parecieron aceptables. Cositas de higiene que siempre vienen bien, eran bien recibidas.

CremasLo que me mosqueaba es que anuncian que vas a recibir de 6 a 9 productos de tamaño real (no muestras) y no es realmente así. A mí me llegaron productos de talla normal pero en el embalaje tenían la inscripción de “Muestra gratuita, prohibida su venta” u “Obsequio”. También me enviaron unos sobrecitos de muestras de crema de cambio de pañal. También una bolsita con muestra de aceite de masaje para bebé. Y sé con total certeza que es una muestra porque yo ya usaba ese aceite en casa y no es, ni de lejos, el tamaño real. Ese tamaño no se vende. Y suma y sigue.

La gota que colmó el vaso fue que me enviaron un muñequito de texturas con la etiqueta de  “+0” (a partir de 0 años) y mi hijo tenía ya una edad (casi año y medio). También un babero quitababas cuando esa etapa de las babas estaba más que superada. ¿Qué niño de más de un año lleva eso?

Me puse en contacto con ellos y expresé mis quejas. Me contestaron amablemente dando explicaciones bastante tontas. No quise seguir discutiendo, pero no les veía muy por la labor. Me quejé en dos ocasiones (una vez me mandaron un muñeco de goma que venía roñoso y tuve que lavar).
Respecto al quitababas me contestaron que algunas madres se lo ponía a sus hijos para el frío. Para llevar el pecho protegido de mi pichón le pongo una bufanda o un cuello, no un quitababas.
La primera vez, se disculparon y me enviaron como “disculpa” dos botecitos de muestras de gel de baño y colonia (tamaño como de 75 ml.). La segunda vez mucha retórica en los e-mails (educadamente).

Lo que no puede ser es que manden muestras (no porque sólo lo diga yo, es que lo dice el etiquetado del producto) y me contesten esto:

RespuestaEmailVamos a ver, con ese razonamiento, en todos los productos que venden en cualquier tienda/supermercado deberían poner lo mismo en el paquete para que no se revenda… no?? Ainssss…. ¿Se piensan que las mamás suscritas si no les convence un producto se van a poner a venderlo por ahí? Las muestras gratuitas que llevan esa inscripción en su embalaje es, efectivamnte, para que no se revendan pero porque se dan GRATIS. Lo que venía en la caja yo ya lo había pagado con mi suscripción.

Y esto:

RespuestaEmail2Entonces… por esa lógica, a un niño de año y medio le viene fenomenal un sonajero de tela, por “poner un poner”…. ¬_¬

Imaginad la colección de chupetes, muestras de papillas, leches, potitos y algún que otro biberón que quedaron sin abrir. Pero considero que eso es “fallo” mío. Los potitos los hemos ido tirando conforme iban caducando. Una pena. Creo que papá se comió uno de ternera a la jardinera jijiji.

También me mandaron una botellita rosa… A ver, que los colores de los utensilios del pichón para comer no me preocupan demasiado, pero resulta que estaba la opción de que te la mandaran en verde. Les dije al respecto y me dijeron tenía que rellenar en el perfil de la web si tenía niña o niño… Estoooo? En serio? Pensaban que soy tonta? Si es lo primero que se hace cuando te registras… No fue en la primera caja que recibí, que conste. Pues nada. Me tuve que aguantar.

Otra cosa que no me convenció fue que me mandaron algunos complejos vitamínicos para mí y cremas reafirmantes. Yo ya tomaba mis pastillas de yodo+vitaminas por la lactancia. Estas que me enviaron se me caducaron unas (porque tampoco tenían mucho margen de fecha) y otras las regalé. Las cremas reafirmantes llevaban cafeína y las descarté totalmente. Una la tiré porque caducó y otra está sin abrir aún. Son de esas “efecto frío” que son fuertecillas y no me arriesgo a echarme esos potingues mientras dé la teta.
Otra cosa que incluyen como un producto es, muchas veces, pequeños detallitos de artesanas y publicidad con descuento por si compras en su web. Me llegaron dos chapitas repetidas, una velita, una etiqueta de fieltro (absurdo total)…

Me jodió molestó particularmente que en otras cajas había cosas chulas que ya hubiese querido para mí. Me moría de ganas por un muñeco de la marca Cloud B y viendo que nunca llegaba (en otras cajas sí), me lo acabé comprando yo. Lo mismo pasaba con las muselinas o gasitas. Con lo apañadas que son, que sirven para todo, y nunca me llegó una. Así que, otra vez, las compré yo donde me dio la gana.

nonacloubMi conclusión: para estar cruzando los dedos para que no me toque una porquería algo que no me hace falta, prefiero invertir ese dinero en comprar lo que yo quiero y dejar de “jugar a la lotería”. ¿Merece la pena? Bajo mi punto de vista y mi experiencia: NO. Para un regalo puntual, pues mira, es un detalle, una cajita (pero de las que traen cosas “sustanciales”). Otra cosa sería si pudieras elegir, de entre productos que ellos propongan cada mes, qué quieres tú. Sería caótico para ellos, imagino.

¿Alguna de vosotras ha estado/está suscrita a alguna cajita de este estilo? ¿Qué opinión os merecen?

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Mis 90´s

Lo que me pude reír con la entrada de Sra. Jumbo sobre su Pasarela de los 90´s

Mi adolescencia la viví de pleno en los 90´s, así que había cosas de la lista que ella puso con las que me tuve que partir la caja recordando aquellos maravillosos años.

Recuerdo lo mucho me impactó la caída del muro de Berlín (que fue en el 89) y que hicimos un trabajo sobre ello en el último curso del colegio. Después pasé miedo, mucho miedo, con la guerra del Golfo Pérsico. Llamadme tonta, o sensiblona, pero yo tuve noches sin pegar ojo pensando en la guerra. En el 91, creo recordar, empecé en el instituto. Las preocupaciones pasaron a ser de otro tipo. Llegó la edad del pavo con fuerza: nuevos amigos, salir por ahí, las primeras copichuelas, los cigarritos, las tardes de café con los coleguis… Ainsss… Qué años. A veces volvería atrás en el tiempo para darme dos yoyas jjjjj.

Os dejo una lista de 10 cosas de aquella época y que me acompañaron en mi adolescencia. Aclaro que yo me podría incluir dentro del estilo “grunge” -o era lo que prentedía jjj-. No os asustéis. Avisados estáis.

  1. Camisa de cuadros. O comúnmente llamada “camisa de leñador”. Las mejores eran las que cogía “heredadas” de mi primo. Sí, molaban más si eran de hombre, en plan oversize. Anti glamour 100%.camisa-roja-y-blanca
  2. Pantalones vaqueros que arrastrasen, que te los fueses pisando y deshilachando por la parte de atrás. Mi madre entraba en pánico con estas cosas. Pobre mía.pantalonarrastrado
  3. Vestir con capas. Muchas capas, capas hasta aburrir. Camiseta de tirantes, camisa, jersey, chaqueta/abrigo, falda, medias/leotardos, calentadores/calcetines extra largos… Los vestidos con pantalones eran de lo más “in”.vestir-por-capas
  4. La ropa negra. (Casi) Toda mi ropa “guay” para salir era negra. La viuda alegre que me llamaba mi madre. No le gustaba que vistiese de ese color (ni le gusta). Aún conservo y me pongo un vestido negro que puede tener veintitantos años. En serio. Antes la ropa era buena.The Merry Widow
  5. Las botas Dr. Martens o similares. Tuve unas rojas (no de esta marca) que me chiflaban. También hubo una racha en que las Panama Jack típicas amarillas se pusieron súper de moda. (Tuve unas falsas jjj).drmartens
  6. Abrigo negro largo y ajustado. O en su defecto chaqueta de cuero entallada corta.abrigo-largo-chaqueta-negro
  7. Mechones de colorines. Esto ya lo dijo la Sra. Jumbo. Lo tengo que repetir porque a mí me encantaba andar poniéndome con el cutre-rimmel de colores mis mechones azules. De hecho, hace un tiempo salió una promo en Privalia de una especie de chalkpaint para pelo de L´Oreal y me compré de varios colores XDmechasazules
  8. Los piercings. Tanto de pega como de verdad. Llegué a tener cinco pendientes en las orejas para horror de mis padres (no sé si el disgusto era igual o más light que cuando llegué a casa con un tatuaje). Los tenía también de mentira para la nariz -iban sujetos con un imán (ahí magnetizando el cuerpo jajaja)- y aros para la orejas/nariz/labio/ombligo –los presionabas y se cerraban clavándose en la carne: pero sarna con gusto no pica-.piercing-falso-sin-perforaciones
  9. Collares escandalosamente grandes, largos y, sobre todo, de plata. Pulseras gordotas, anillos graaaandes (con o sin piedras). Solía comprar en una tienda de una mujer que traía cosas de India y Pakistán. Mis amigas y yo éramos clientela fija. Cumpleaños que teníamos, regalo que comprábamos allí seguro.Collar_pulseras
  10. Calcetas largas. Tipo calentadores, sin pie… No sé si me explico; eran un tubo de tela que iba de tobillos a la rodilla (o a veces más arriba). Aún conservo un par monísimo pero que no me pongo desde hace lustros. Las llevaba con mi faldas cortas (que no minifaldas escandalosas) de color negro (siempre negro). Monísima de la muerte.calentadores

En el tema de maquillaje siempre he sido bastante discreta, así que por esa parte me salvo de tener que “arrepentirme” de ciertas modas.

Animaos, por favor, a hacer la lista de cosas de vuestra adolescencia. ¿fue también en los turbulentos 90´s? Contadme, contadme… Por lo menos nos echamos un ratito bueno de risas.

Esta es mi pasarela de los 90´s:

CMYK básicoGracias de nuevo por la idea, Sra Jumbo.

Americanada

Dentro de unos días llegan las festividades de todos los santos, el día de los muertos, Halloween… como quieran llamarlo.

La verdad es que sí, que Halloween es una americanada. A pesar de vivir en un barrio normalito de currantes, con bastantes inmigrantes (no creo que haya muchos estadounidenses precisamente), aquí se celebra a tope. El año pasado flipamos en colores al ver las casas decoradas, hordas de niños disfrazados (acompañados por padres disfrazados también) que iban pidiendo caramelos de puerta en puerta.decoracao-de-halloweenA mí esta fiesta nunca me ha hecho mucho tilín. El día de todos los santos sí, porque en casa de mis padres siempre se compran huesos de santo, buñuelos y se va al cementerio. Cuando vivía en casa de mis padres, me gustaba acompañarles y pasear por el cementerio cuando iban a limpiar/adecentar las lápidas de mis abuelos. Raruna que es una. Me gusta perderme y mirar los nombres, fechas… Y no sé, llamadme friki, pero me gusta saber que hay algo físico (espiritual no sé) allí de lo que queda de parte de mi familia.Zentralfriedhof_Grabreihe_2Ahora que mis padres son abuelos de tres estupendos niños (sí, tres varones) les ha dado por comprarles calabacitas rellenas de chuches. Al pichón este año se la han rellenado de gusanitos jjj (aún no come –ni quiero que coma- chuches). Para los mayores siguen comprando los típicos dulces.

Así que hemos pasado a contagiarnos, a “celebrar” y a dejarnos llevar por el consumismo, no lo negaré. Hemos dado rienda suelta a nuestro espíritu halloweeniense.

Le hemos apañado dos looks muy apropiados para la ocasión. Uno es un chándal de H&M negro con estampado de esqueleto muy resultón y calentito que lleva capucha (con calavera incluida). El otro es más “de vestir”: un pantalón de Zara con estampado de murciélagos (he de decir que es de la sección de niñas, pero a mí plin) y una camiseta de manga larga con calavera de H&M. Aquí os dejo para que los veáis.pantalonmurcielSi queréis echar un vistazo a disfraces también hay en Imagnarium. Ahí le compramos un conjunto de pulsera y collar de cuentas de madera con un fantasmita de madera también. Muy cuco.conjuntoA parte del estilismo, hemos estado haciendo manualidades temáticas. Hemos pintado fantasmitas (usando las manos de plantilla), los hemos recortado y los hemos pasado por un lazo para hacer una guirnalda de miedo, jjjj. Pichón ya sabe imitar a un fantasma y hace “uuuuuh-uuuuuh” (con voz temblorosa, haciendo efectos XD)

En la web de Mr Printable podéis encontrar descargables gratuitos con manualidades chulas. Hay varias de Halloween muy chulas como esta, esta y esta.

Si el día del “truco o trato” no llueve, quizá salgamos a pasear por el barrio a ver el ambiente, bien vestidos para la ocasión jijij y si cae algún caramelo, pues bienvenido será.

En fin, a lo que iba: ¿celebráis algo en estas fechas? ¿O pasáis olímpicamente? Puede que teniendo niños vivas estas cosas de otra manera.

Wishlist

Quedan unos días para mi cumpleaños. Hace unos cuantos años que preparo mi lista de deseos. La aireo y enseño a todo quisqui (ilusa de mí). Si cae, cae. Alguna cosilla cae, seguro, jijij. Soy consciente de que a veces pido “imposibles”.

Este año no iba a ser menos. Es una lista muy cortita y con poquitas cosas porque lo esencial para ser feliz ya lo tengo. Pero, oigan, sinceramente, de vez en cuando, hay que dar paso a la “ambición por lo material” jjjj. Una ha sido siempre un pelín caprichosa, no lo negaré. Pero este año me comporto y deseo cosas bastante coherentes. No he fantaseado demasiado.WishList2015Algunas cosas de mi lista son un “must have”. Son necesarias, como DORMIR y tener un poco de TIEMPO. Espero que mi amante bandido, el día que lo celebremos y él esté en casa, me deje dormir y se quede con el pichón por la mañana mientras duermo a pierna suelta, después me doy una duchita, me arreglo el pelo en condiciones, me quito los pelacos de Macario del cuerpo… Esas cositas.

Palabras directas a mi marido: Mira, como sé que me lees, ese día pedimos algo de comer (que no tengo ganas de cocinar, cariño mío).

Otra de las cosas “necesarias” son esas maravillosas botas. Tuve unas que acabaron peladas, con los tacones roídos y bastante sobadas (la piel mutó de color). Las tiré la primavera pasada con mucha pena. Sé que pido unas botas caras, pero me duran la vida, que conste. Las últimas, si no recuerdo mal, me han acompañado durante cinco añitos. Amortiguo el precio pero bien.

Incluyo un par de libros. Sé que no son nada profundos, jjjj. Tampoco tengo tiempo para leer densidades. Uno es “La casa de los ratones” de Karina Schaapman. La autora es una artistza que estuvo creando durante años una casa de madera con todo lujo de detalles donde viven los personajes Sam y Julia, dos ratoncitos. Si quieres ver la casa de verdad, en “carne y hueso”, está expuesta en la biblioteca nacional de Holanda. Lo que me gustaría poder visitarla. Algún día… algún día…casaratonesCuando sacaron ese libro me recordó a otros que leía de pequeña. Son del estilo. En “The complete Brambly Hedge” de Jill Barklem (en español parece que está descatalogado) están reunidos los cuentos de las cuatro estaciones. Cuenta la vida de unos ratones que viven en el seto de las zarzas, a la orilla de un arroyo. Tiene unas ilustraciones impresionantes donde me puedo pasar incontable tiempo mirando cada detalle. Los libros de esta autora los pillaba cuando era pequeña en la biblioteca del cole. Estaba absolutamente enganchada. Me encantaría poder tenerlo y perderme en las ilustraciones como cuando era una enana.

JIllBLo siguiente que quiero son muchos, muchos, muuuchos jabones de “El gallinero de Miss Marple”. Son jabones artesanales, con esencias naturales. Huelen maravillosamente. Te lavas las manos/cara/incluso el cuerpo y te quedas suave y oliendo fantásticamente. Además, dejas un aroma en el baño que dura horas y horas… Mmmm… Me encanta asomar la nariz por la puerta del baño sólo para oler. También he probado sus mermeladas exfoliantes que te dejan la piel suaviiiiiita y oliendo genial, y el agua de rosas que deja la piel muy tersa: me pongo unos cuantos flis-flis (es un vaporizador jjj) después de lavarme la cara en momentos de mucho calor o agobio (que se me pone la cara como un tomate).

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Imagen sacada de http://www.elgallinerodemissmarple.bigcartel.com/

Y por último quiero una Sachertorte. El año pasado la pedí pero no cayó jjj. El anterior, mis padres me consiguieron una de una pastelería alemana que hay por donde viven. Estaba buena, mucho. Pero nada que ver con la “original”. La pudimos probar en Viena, en uno de nuestros viajes, en el Hotel Sacher. Ainsss… lo que disfruté de aquella comida y del postre más. Esa, ESA es la que quiero: la original.Cafe-Sacher-EingangY poco más… No pido tanto, no? Un par de libros, unas botitas, una tarta, unos jaboncillos, dormir y asearme tranquila.

Si me animo, me marco una Wishlist fantasiosa, con esas cosas que sabes que no vas a poder alcanzar nunca jajaja. Pero soñar es gratis. Por el momento, me quedo con esta, bastante realista.

Ser o no ser

A estas alturas de la vida, después de haber conseguido ser padres tras un duro comienzo, hemos decidido que no vamos a tener más hijos. Nos asaltaban dudas pasajeras, pero analizando la situación y siendo coherentes hemos tomado la mejor de las decisiones: nos quedamos siendo tres.

A veces, piensas que sería bonito tener dos hijos (a tres si que no llegaríamos, ni querríamos tener), que pichón tuviese un hermano/a, que en el futuro pudiera tener familia cercana cuando nosotros, sus padres, no estemos… Esas cosas.

Pero por otra parte, piensas detenidamente lo desfavorable y está claro hacia donde se inclina la balanza.

2bPensar en que algo vuelva a salir mal me da auténtico pánico. No soy una “jovenzuela” y la edad es un factor a tener en cuenta. Voy para los 38 años y, si todo hubiese salido bien, hubiese sido madre con 34 años. Pero no pudo ser y la vida me hizo esperar a cuando tuvo que ser. Quizá, si las cosas hubiesen sido diferentes, quizá nos lo hubiésemos planteado de otra manera.

Con la edad en contra, no me veo yo pasando por otro embarazo, ni mucho menos otro parto (ni quiero imaginarme otra cesárea… Pfffff… me da algo). No nos engañemos, físicamente es una paliza y son muchos cambios (físicos, hormonales, mentales…). Me da una pereza infinita, la verdad. Como que NO lo veo.

Al igual que estoy dedicando mi tiempo, mi paciencia y mi vida entera a estar con pichón, querría hacerlo para y por otro hijo. Y eso es duro, aunque muy bonito, de acuerdo, pero duro en ocasiones. El no dormir, el malcomer, no poder ni hacer tus necesidades cuando tienes ganas (hablando mal y pronto)… otra vez… sería muy duro, aunque lo haría sin dudarlo. Pero no me veo con fuerzas. Y me parece muy injusto no tener la misma dedicación a un hijo y a otro.

Lo mismo pasaría con la lactancia. Querría darle lo mismo que al pichón y, volver a pasar por tantas noches duras sin pegar ojo con posturas dignas de un contorsionista, me costaría. Las obstrucciones, las crisis, los dolores, las inflamaciones, perlas de leche… Ufff… Ahora que está todo superadísimo, volver a empezar, me costaría. Quizá, y probablemente, con la experiencia, no pasaría por tantos baches. Pero eso nunca se sabe.

Otra parte es la económica. Otro hijo y nuestro piso(espacio) son cosas un poco, cómo decirlo, incompatibles. Si siendo 3 estamos justos, 4 sería, si bien no imposible, incómodo. Si fuese otro niño podrían compartir dormitorio. Si fuese una niña, lo de compartir dormitorio llegada cierta edad, como que no lo veo. Cambiar de casa supone algo bastante complicado (si bien no imposible). Y eso son gastos, gastos y más gastos… Pienso en una hipoteca de mil-millones-de-años y me dan escalofríos chungos. Aunque vendiésemos este piso (ahora o vendes tirado de precio o no te compran en la vida), no tendríamos para comprar otra cosa más grande sin tener que hipotecarnos. Ufff… No lo veo.

Todos argumentos suenan egoístas, lo sé. Tampoco quiero/queremos ser una madre/padres viejunos. Muchas veces ya me siento mayor, pero a nivel físico, porque espiritual-mental (llámalo como quieras) estoy anclada en los 30 años (o menos) jjjj.

Ahora, me “arrepiento” de no haber sido madre antes. Pero es que no tenía las ganas ni el instinto para serlo. Las cosas han venido así. Cuando mi hijo tenga 30 años, nosotros, sus padres, estaremos ya en edad de jubilación (suena fatal). Pero la vida se abrió paso así y así es como tenía que ser.

familia-de-tres_318-44022Con nuestro pichón nos sentimos enormemente felices y plenos. Nos quedamos siendo una familia de tres.

Y vosotras, ¿pensáis en tener uno, dos, tres… hijos? ¿O tal y como están las cosas os quedaríais con uno?

Polemizando – Desahogando

Hace días se desató la furia y empezaron a llover las críticas a dos anuncios de complementos vitamínicos (o lo que demonios sean) para niños. Seguramente sepáis de lo que estoy hablando.

¿Os suena ya el anuncio de marras?

BLABLABLANo puedo con ese anuncio. La cancioncilla me repatea.

“Nabo, soja, brócoli, alcachofas, pollo, perejil, acelga y espinacas.

Come esta calabaza, tú serás la reina de toda la casa.”

Aaaarggg! ¿En serio? ¿Chantaje? ¿Que me coma una calabaza para ser reina? Uy, no, maja, cómetela tú toda. Reina tú, que yo soy de la plebe que come tranquila, lo que me gusta y variado sin agobios.

“Uno de cada dos niños deja parte de su comida en el plato”.

Pues, no me digas, si le pones el plato hasta arriba y pretendes que coma más que un adulto, normal. En su lugar yo también lo haría. Además si la estadística es de uno de cada dos, me están hablando de un 50%. ¿Y qué es lo “anormal”? O, mejor dicho, ¿qué es normal? ¿Quién lo dicta? También se podría enfocar de esta manera: “Uno de cada dos niños se come toda la comida de su plato”. No me jorobes…

Y entonces, ¿qué ocurre? ¿a ese 50% de niños “anormales” hay que atiborrarles con un batido lleno de vitaminas y minerales?

El anuncio sigue así:

“Mientras ellos aprenden a comer saludablemente, un vaso de BLABLABLA les ayuda a crecer sanos y fuertes”.

Y ya es cuando se me crispan los nervios. Que un niño coma saludablemente NO es que se coma TODO lo que hay en el plato. Para que aprenda a comer bien y saludablemente, dale comida saludable y en cantidades normales. Siéntate a comer con él/ella y come lo mismo. Comparte el tiempo de la comida en familia. Eso es, a mi entender, comer saludablemente. Nada tiene que ver que te comas medio filete, un trozo de brócoli con cara de asco y un vasito de BLABLABLA con sabor cacao bien azucarado (imagino).

Igual que ese producto, del que me niego a decir la marca, está el otro que es primo hermano (de otra marca, de una graaan multinacional). Ese que se anuncia como “Este es un homenaje a las madres malas”.

BLABLABLA2En la publicidad se ve a una madre observando con cara de pocos amigos a su hijo que no quiere comer. ¡Leñe! Si te ponen un plato con algo que ni fu ni fa y se te sientan a medio metro de distancia a mirarte con mala hostia en plan amenazante diciendo “COME”, a ver quién tiene hambre. Y me pregunto yo…. ¿Qué hace el niño comiendo sentado en el suelo (o de rodillas) en una mesa auxiliar con la madre en el sofá observando desde arriba cual ave de rapiña?

El pobre niño dice: “no me gusta” y la madre, con la cara de culo, insiste: “come”.

Sigue una patética escena del niño escupiendo el brócoli en una servilleta y la madre, muy hartita, le dice resoplando que se lo coma, por favor.

“No me pienso mover de aquí hasta que no comas. COME”.

“eres mala” –sigue el niño-

“COME” –insiste-

“Si algún día tu hijo te dice que eres una madre mala, es que eres muy buena”.
Ajá… Mmm… Claro.

Uffff…. Y termina diciendo que “si a tu hijo le cuesta comer, ayúdale con BLABLABLA2”. Resulta ser un batido con “un rico sabor” (azúcar a gogó? Puede ser?)

El niño se bebe el batido y la madre sonríe y ya sí, ya juega con él y le abraza en el sofá tan feliz. Fuera tensiones porque “BLABLABLA2 alimenta sus ganas de crecer”. Pues a mí me alimenta las ganas de darle dos yoyas, o mejor: un par de buenas razones a esa madre para no darle ese mejunje a su hijo.

Hay que respetar los gustos de cada uno.

nic3b1a-no-quiere-comerNunca he soportado el sabor/textura/olor de las lentejas de ninguna manera (ni estofadas, ni en ensalada, ni en cremas/purés…). Mi madre, cada vez que las hacía me iba obligando a comerme 7 cucharadas (una por cada día de la semana). Recuerdo terminar, ir al baño y vomitarlo todo. Qué asco, qué mal rato, qué manera más inhumana de pasarlo mal. Al final, tras unos cuantos inviernos soportando este insufrible tira y afloja, negociamos, y la cosa quedó en que, en vez de lentejas, yo comería espinacas con puré de patatas. Las espinacas no son ningún manjar para mí, pero prefería comer eso mil millones de veces antes que notar el sabor de una sola lenteja en mi boca. Qué felicidad cuando dejé al lado el martirio de cada martes (las lentejas tocaban religiosamente todos los martes en casa). Nunca fui más feliz de comer espinacas.

Pichón va definiendo sus gustos. Si algo no le gusta, no se lo doy. No le obligo a comer cosas que no le gustan. Busco alternativas. Tampoco soy perfecta, y hay días en los que me rindo y le doy algo que no es tan completo ni ideal. Todos los días come algo de verdura/vegetales. La fruta no la quiere ni en pintura, pues le doy zumos naturales, yogur con fruta… Leche (de vaca, entera) casi no toma (porque toma teta), pues le doy yogures, queso (es adicto al queso)…

Imagino que todo es buscar un equilibrio.

Evidentemente, si un niño tiene un problema serio y un médico recomienda administrar vitaminas, desde luego que lo veo bien. Pero decir que el 50% de los niños comen mal y tienen que tomar un vasito de BLABLABLA después de las comidas, me parece algo muy grave.

Y así, divagando, digo yo… ¿Cómo pretendes enseñar a comer saludablemente a tu hijo si le estás “sustituyendo” comida por un batido-milagroso?

ffffuuuAQUÍ os dejo un interesante enlace donde nos explican por qué no es necesario este tipo de complemento nutricionales para niños.

De todo se hace negocio. Si puede ser de algo que “duela” como la salud de los hijos, mejor. Ahí a tocar la fibra sensible y a crear miedos/alarmas. Si tu hijo no come “alcachofas-espinacas-brócoli-soja-pollo” va a estar famélico por tu culpa, que no sabes enseñarle a comer como dios manda.

O crea tendencia-necesidad (o súmate al carro de las “malas-madres-molonas”). Si eres mala-madre porque obligas a comer algo que ni tú te comes a tu rebelde-retoño, es guay darle un producto artificial lleno de azúcar porque le estás dando lecciones de vida.

¡Anda ya! Cómetelo tú, comparte la comida y el tiempo con tu hijo, y luego vienes y me hablas de “enseñar a comer”.

Por cierto… Alguien se ha fijado que en este tipo de anuncios NO hay padres (hombres). ¿Qué pasa, que los padres no se implican en la alimentación de sus hijos? ¿Que no se sientan a comer con sus hijos? Encima ese tufillo machista (la mujer se ocupa de “cosas de mujeres, tú sabes”).

¡Qué desahogo más grande!

¡Sorteazo!

Os lo tengo que contar. Pedazo de sorteo tiene organizado Bei en su web Tigriteando.

Evidentemente, una servidora, ya se ha apuntado. Sé que habrá muchas participaciones, pero nunca hay que perder la esperanza.

Ni os he dicho de qué va el sorteo. Ay, con las emociones, no os he contado en qué consiste. Bei, está muy bien (in)formada en Montessori. No os descubro nada nuevo, si la conocéis. Imparte talleres, nos da buenísimas recomendaciones en su web, ideas… Nos cuenta su manera de criar a sus hijas -que son unas genias-.

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Imagen de http://www.tigriteando.com

Ahora se ha decidido a impartir un curso online sobre crianza basado en la pedagogía Montessori. Al ser su primer curso de esta embergadura, ha pensando en sortear unas plazas para que las familias elegidas puedan probarlo y darle opiniones al respecto rellenando un formulario que dará posteriormente.

Si te interesa, y entras dentro de alguno de los grupos que está buscando, no lo pienses y apúntate. Me parece una gran oportunidad.

Aquí estoy con los dedos de manos y pies cruzados, jjj.

Suerte a todos los particpantes!

La felicidad

Siguiendo el ejemplo de El día que llegaste voy a poner mi lista de las 50 cosas que más feliz me hacen. A ver si no se me quedan cosas por el camino.

  1. La sonrisa de mi pichón (ahora ya con sus cuatro colmillitos asomando a la vez).
  2. Cuando voy al salón por la mañana a abrir ventanas y huele a café y al perfume de mi maridín (se va tempranísimo a trabajar).
  3. Los días que no tengo que hacer de comer (o porque pedimos a domicilio o porque saco un tupper de esos mágicos).
  4. Los colores del cielo en el atardecer.El atardecer de los dioses
  5. La risa del pichón cuando su papá le columpia fuerte (y yo digo: más flojitooo).
  6. Cuando vamos al centro comercial y pichón sale corriendo directo a la tienda de juguetes riéndose a carcajadas.
  7. Que mi chico me dé la mano cuando paseamos.
  8. El sonido de la lluvia en el techo del dormitorio.lluvia
  9. Cuando llega el invierno y se saco los abrigos.
  10. Cuando llega el buen tiempo y saco las sandalias.
  11. Comer en un chiringuito.espeto_malaga
  12. Pasear por la playa cuando no hay nadie (mejor de noche).
  13. Escuchar música y cantar a pleno pulmón.
  14. Bailar en el salón con mi pichón y el papi al ritmo de Arcade Fire.
  15. Cuando vamos por la carretera, junto al mar, y se ve la luna llena y graaaande.
  16. Meterme en la ducha y que me caiga el agua desde la cabeza a los pies.8210387_orig
  17. Cuando el pichón se duerme pegadito a la teta y le suda la frente.
  18. El momento de irme a dormir por la noche y desconectar por unas horas.
  19. Ir a un buen museo.01_villanueva_galeria_central_museo_prado_m.jpg_1306973099
  20. Ir con mis chicos a mi parque preferido (que tiene animales, mucho césped del que se pude pisar, zona de niños y hasta biblioteca al lado).
  21. Comprar libros para mi niño.
  22. Soñar con viajar con pichón e imaginar dónde podríamos ir.
  23. Que me hagan la cena.sandwich-cena
  24. Cuando nos quedamos mi chico y yo “solos” (porque el pichón duerme) y tenemos tiempo para nosotros.
  25. Dormir tapada hasta las orejas (muy difícil ahora con esto de la lactancia y el colecho).
  26. El cosquilleo en el estómago cuando despega un avión y mirar por la ventana.
  27. Cuando voy a la pelu, me quito las canas y mi pelo está bien peinadito.pelopelu
  28. Tener un ratito para sentarme a perderme por internet.
  29. El olor de los naranjos en flor.
  30. Comer las uvas en familia y hacerles a todos un regalito para empezar bien el año.
  31. La Sachertorte.Sachertorte
  32. Ver a mis sobrinos jugar con mis chicos, todos felices.
  33. Perderme en mis pensamientos.
  34. Oler a mi niño mientras duerme.
  35. Recibir paquetes en casa.
  36. Fantasear con un desayuno en Roma, tomando un café con vistas a la ciudad.Terrazas-en-Roma-con-Vistas
  37. La paella de mi madre (como la suya, ninguna).
  38. Abrazar a mi madre (cada vez está más menuda).
  39. Que me digan que me quieren.
  40. Quedar con mi mejor amiga y ponernos al día de nuestras vidas y cotilleos varios.
  41. La voz de mi pichón llamándome “Mamá-mamá-mamaaaaá”
  42. La voz de mi pichón llamando a su padre “Papapapapa…”
  43. Besar las palmas de sus manos y decirle que se guarde los besos de mami en los bolsillos, para que tenga siempre besos disponibles.manoG
  44. Preguntarle si me quiere y que asienta con total seriedad.
  45. Sus grititos de asombro cuando consigue algo.
  46. Poder estar con él las 24 horas del día.
  47. El helado de “pino pingüino”.pinopgbr
  48. Darme cuenta de que, muchas veces, vamos los tres vestidos casi de los mismos colores (sin planificar, que conste).
  49. Cuando mi chico tiene vacaciones y estamos juntos las 24 horas del día los tres.
  50. Sentir los pasos de mi hijo por el pasillo cuando despierta de la siesta y viene a buscarme al salón.

¿Os animáis a seguir el ejemplo? ¿Qué os hace felices?

Ra-ra-rabietas

Los niños sobre los dos años, a veces antes, a veces un poco después, comienzan a tener las famosas rabietas. A saber, tú tienes un bebé estupendo, todo sonrisas, suave y blandito, y un buen día, tachaaaaán, se convierte en un niño que se rebela por cualquier cosa, grita, chilla, patalea y se pone rígido todo él. Así una vez, dos, tres… hasta no sé cuántas veces en el día, dependiendo del día.

Rabieta¿Por qué ocurre esto? Fácil. Porque el bebé (más bien niño a esta edad) empieza a ser autónomo, no necesita a sus padres para todo, y hay ocasiones en que las cosas no salen cómo quiere o no puede hacerlas aún sin ayuda. Entonces llega la frustración y se lía la marimorena. Con ellas expresan su impotencia y falta de control. Aún no saben manejar la frustración y no les queda más que explotar en un berrinche.

Normalmente cuando se llega a esto es porque el niño ha intentado expresar algún deseo que no ha sido escuchado/entendido de forma adecuada.

Por ejemplo, en nuestro caso, como el pichón aún no habla, muchas veces no sabemos interpretar lo que quiere.

Peeero, tranquilidad, las rabietas forman parte del proceso evolutivo de los niños. Acabarán desapareciendo.

Lo que hay que tener claro es que una cosa es atender sus necesidades básicas (hambre, sueño, higiene, cariño…) y otra cosa son los “caprichos”. Hay que saber decirles “NO”, sobre todo cuando están en una situación complicada o peligrosa (tipo: quiero abrir el horno encendido, tirar cosas por la ventana, cruzar solos la calle…).

Tenemos que intentar explicarles la situación porque imponer un “NO” simplemente porque somos la autoridad y “aquí se hace lo que yo diga” no conduce a nada productivo. Es más, posiblemente la cosa se complique y la rabieta vaya a más. Probablemente, además tú acabarás con los nervios tan crispados como los del niño.

PacienciaA ver, esto no es magia (oooojalá), ni siempre funciona. Lo que yo intento es adelantarme a la situación que sé que va a generar un conflicto. Si sé que cuando pasamos por tal sitio hay una máquina de bolas (y sieeeeempre quiere poner una moneda para sacar una), procuro no pasar por ahí.

Hay situaciones inevitables como, por ejemplo, la hora del baño. Antes de que llegue el momento, empiezo a explicarle lo que va a pasar e intento hacerle comprender que hay que bañarse y que puede pasarlo bien si se lleva algún juguete o jugamos a hacer espuma… Funciona. Sólo que en vez de ir a bañarse a x hora, va a x hora y pico (ese tiempo de más es el que invertimos en ir preparando la situación con muuuucho tacto). Aclaro que ya se baña sin poner impedimentos.

¿Qué hago cuando se lía y no hay manera? Si por ejemplo, se te pasa que ahí está la dichosa máquina de las bolas y pasas por delante. El niño berrea abrazado a la máquina a moco tendido. Entonces, que no siempre funciona, me pongo a su altura para hablarle a los ojos. Todo intentando hablar con serenidad (difícil). Le explico que no podemos sacar una bola porque mamá no tiene monedas, o que tenemos que ir a tal sitio y no podemos entretenernos, o que ya tenemos muchas y mejor que juegue con las de casa… O que otro día que vayamos con más calma, miramos para sacar una bola… El niño no deja de llorar, pero creo que por lo menos me ha escuchado (a veces está tan encendido que dudo de que me escuche). Creo que llega un punto en que ya está tan enfadado que ni recuerda el motivo del enfado.

Si no puedo hacerle moverse caminando, y no me atiende, le cojo en brazos. Intento irme de ese sitio para que no vea el motivo del conflicto. Le intento calmar. Le hablo bajito, le hablo de lo que vamos a hacer… Si está muy mal, mejor ni le hablo. Le abrazo y le acaricio para que se vaya relajando.

A veces, mejor es dejarle en el suelo o donde esté sin perderle ojo (porque no quiere ni que le toques). Llega un momento en que te busca y te pide brazos. Es como si pidiera consuelo. Qué penita me da. Entonces le cojo en brazos y abrazo.

Cuando le noto menos rígido y el llanto va pasando, reanudo la conversación. Sigo contándole lo que vamos a hacer. Seguimos nuestro camino (en brazos o andando) y poco a poco se le va pasando.

Así, contado suena “Oh qué guay esta tía, cómo maneja las rabietas”. Nada más lejos de la realidad. Jajaja… hay que templar los nervios para sobrellevar esto, eh! Y la primera va bien, la segunda bueeeeno, pero la tercera o sucesivas una ya tiene el temple y la paciencia mu-lejos. Lo ideal, bajo mi punto de vista, es tener relevo en esto porque es matador (el papá en mi caso). La paciencia va mermando con el paso del día. Hay que esforzarse por mantenerse al pie del cañón.

-lo-sentimos-la-persona-con-la-que-habla-esta-agotada-o-fuera-de-su-paciencia-por-favor-intentelo-de-nuevo-mas-tarde-1564eEste verano como salíamos muy tarde y estábamos mucho tiempo en la calle, aunque merendase en casa, siempre llevaba en el bolso algo por si le entraba hambre. A veces, se ponen en modo rabioso por hambre o sueño. Conociendo como conozco a mi pichón, si merendaba por ejemplo a las 5/6 de la tarde y salíamos, sabía con certeza que en un par de horas iba a tener hambre. Así que le daba un snack (manzanas deshidratas o gusanitos o galletitas saladas o nachos ecológicos…). Al ser verano, solíamos cenar tarde, por eso después, a la hora de cenar tenía hambre otra vez.

El tema de sueño lo llevamos mejor controlado. Mi pichón para eso es matemático. Despierte a la hora que despierte de la siesta tiene unas 8 horas de “batería” inagotable. Ha habido (raras) ocasiones en las que no ha querido dormir siesta y por la tarde ha caído fulminado hasta el día siguiente. En esas ocasiones, si salíamos, lo hacíamos cerca de casa, sabiendo que acabaría dormido de un momento a otro. Así volvíamos pronto a casa y a dormir! Nada de ir por ahí con el niño dormido. En eso soy inflexible. Hay papás que llevan a niños dormidos en las sillitas por cualquier parte a cualquier hora. Yo no puedo hacer eso. No me sale. Además, el pichón no usa sillita. Imposible mantenerle sentado. Va caminando a todas partes (cuando se cansa pide brazos un rato, pero es raro-rarísimo que lo haga).

Otra cosa que ayuda, por lo menos a nosotros, es llevar en el bolso algún muñequito que le guste (un animalito, un dinosaurio, un coche pequeño…). Así, tengo algo con lo que poder distraerle o cambiar el foco de su atención. No se lo puedo dar en plena rabieta porque no lo quiere. Hay que esperar un pelín a que la cosa vaya remitiendo para ofrecérselo. Es mano de santo (casi siempre).

Considero que hay cosas que nos ayudan a evitar las rabietas como:

  • Tener rutinas. Procurar que las comidas, el baño, salir a jugar, la siesta, la hora de dormir sean siempre a la misma hora (o aproximada). Así el niño sabe “lo que toca” y no le pillan las cosas de sopetón. Si hay cambio de planes, procuro ir contándoselo con tiempo.
  • Compartir con él los planes. Contarle antes de salir lo que vamos a hacer. Si vamos a comprar, o al parque, o a pasear… Para que sepa lo que se puede encontrar.
  • Respetar sus horas de sueño y comida. Mi lado Rottemeier me ayuda bastante en este punto. Si nos ofrecen algún plan que suponga trastocar sus horarios de comidas/dormir, paso de ir olímpicamente.

EMPATIACuando veo al niño con estos malos ratos, procuro ponerme en su pellejo para entender lo mal que se siente y qué puede necesitar. Hay que empatizar. Imagínate cómo te sentirías en su lugar: si las personas a las que más quieres no te pueden comprender y te  “obligan” a hacer lo que no quieres, si no comprendes lo que te dicen y no puedes preguntar ni un “por qué”.

Como triste consuelo, me queda pensar que esto pasará. Se irá suavizando con el tiempo hasta desaparecer… y después de unos añitos de relativa calma vendrá la adolescencia de verdad de la buena XD.

A las que sois mamis ¿qué os parece lo que yo hago? ¿cómo lo hacéis o habéis hecho vosotras? Contadme!!

Os dejo un vídeo muy interesante:

Reto para leonas

A pesar de saber que las que somos mamis (y papis) tenemos poco-poquísimo tiempo para dedicarle a la lectura, me apetece lanzar un reto sobre lecturas. Si queréis participar, podéis compartir en vuestra entrada esta foto:

NuestrasLecturasEn mi caso, voy a poner la mayor parte de libros infantiles. Pero podéis poner los que os apetezcan. O los que queráis de la lista.

Os propongo que compartáis una serie de libros que cumplan estas condiciones:

RetoLecturas¡Allá van los que he elegido!

NuestrasLecturasReto

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  1. Salvaje – Emily Hughes . Historia de una niña salvaje a la que intentan “domesticar”.
  2. Journey – Aaron Becker. Viaje imaginario de una niña.
  3. Poemas para leer con niños – Selección de Mar Benegas.
  4. La vuelta al mundo de Mouk – Marc Boutavant. El osito Mouk nos enseña el mundo.
  5. Maps – Daniel & Aleksandra Mizielinski. Un atlas ilustrado.
  6. 10 ciudades y un sueño – Meritxell Martí & Xavier Salomó. Grandes ciudades del mundo en pop-ups.
  7. Wonderland – Cristina Camarena & Lady Desidia. Viaje por la vida de una mujer.
  8. Wildwood – Colin Meloy. Peripecias de Prue McKeel para rescatar a su hermano pequeño que fue raptado por unos cuervos. Lo tengo en inglés. Es el primer libro de una trilogía. Creo que están en español ya a la venta.
  9. Los Mumin – Tove Jansson. Aventuras de la familia de trolls y sus amigos.
  10. El niño que perdió su nombre –  Libro personalizado con el nombre de tu pipiolo/a.
  11. El monstruo de colores – Anna Llenas. Un monstruo necesita ordenar sus emociones.
  12. Alicia en el país de las maravillas – Lewis Carroll. Pues eso, un gran clásico.
  13. Cuentos clásicos para siempre – V.V.A.A.
  14. Los cinco – Enyd Blyton. Los devoraba cuando era niña.
  15. Atlas of human anatomy and surgery – Jean Baptiste Bourgery & Nicolas H. Jacob. Impresionantes ilustraciones anatómicas del siglo XIX.
  16. Persépolis – Marjane Satrapi. Cómic autobiográfico donde narra su niñez en Teherán, la revolución islámica, el cambio de régimen político en Irán y finalmente su marcha a Europa.
  17. El principito en varios idiomas – Antoine de Saint-Exupéry. El mismo libro en varios idiomas: Latín, inglés, francés, alemán, portugués, italiano, armenio, griego, turco, kurdo…
  18. El profesor Astrocat y las fronteras del espacio – Dominic Walliman & Ben Newman. Nociones sobre el universo.
  1. Tranquilos y atentos como una rana – Eline Snel. Meditación para niños y padres.
  2. Donde viven los monstruos – Maurice Sendak. El rebelde Max se ve transportado a un mundo llenito de monstruos.

leones¿Qué os parecen? ¿Conocíais alguno de los que he seleccionado? Venga, ¡a participar, leonas! y leones, si hay alguno por ahí 😉