Estoy en plena mamamorfosis

Participo en el reto que nos lanzó Aguamarina @demicasaalmundo. Estoy en plena #mamamorfosis y #estoyleyendomamamorfosis.

La verdad es que no estoy leyendo el libro en orden. Voy saltando de un tema a otro y leyendo a trocitos. Ya he visto a algunas participantes que conozco (no en persona, pero sí virtualmente) y me hace ilusión verlas ahí.

De varios relatos que he leído, el de esta mamá me ha gustado especialmente. Os dejo estas frases que me han calado hondo.

mamamorfY vosotras, ¿estáis en plena mamamorfosis también?

La eterna discusión que tanto cansa

Hace unos días, Clara, desde Diario de una madre ingeniera, nos preguntaba nuestras preferencias sobre lactancia: materna o artificial. En los comentarios podréis ver el revuelillo que se lió.

No sé por qué la gente se lo toma todo como una especie de ataque personal. Me supo bastante mal que replicaran a mi comentario donde me declaraba una “loca-de-la-teta”. Le dije a Clara que esperaba que diese teta, tal y como ella quiere, porque es una experiencia preciosa. Pero que, de cualquier forma, sea como sea, ella hará lo más adecuado para su bebé y para ella, independientemente de si da teta o leche de fórmula.

bibevstetaTambién quise darle ánimos a Laurel con la lactancia porque no lo tiene fácil y más me cayó encima… Desde aquí te sigo mandando fuerzas y sigo diciendo que lo harás bien, sea como sea.

Y claro, como te posiciones maaaalo. Siempre habrá alguien que no esté de acuerdo.

Me repatea bastante y entristece que se juzgue a nadie sin conocerle, sin saber de su vida ni sus circunstancias. Es taaan fácil opinar y hablar sin saber. Pero corres el riesgo de equivocarte. Muy probablemente te equivoques.

Respeto lo que cada madre/padre decida para su hijo, porque ellos son familia y yo ahí ni pincho ni corto, ni sé lo que están viviendo, ni cómo se sienten, ni pinto nada ahí. Normal que si me pongo a dar mis opiniones, cuando no me la han pedido, me manden a donde picó el pollo.

Otra cosa es que una bloguera nos pregunte y cada una le digamos lo que pensamos al respecto. Creo que no dije ninguna cosa terrible. Conté, muy por encima, cómo fueron mis comienzos con la lactancia materna. Listo.

A ver por qué me tienen que estar contestando como si hubiese hecho ofensas personales o diciendo bobadas.

DecepciónNo hay verdades absolutas. La gente que se cree en posesión de ella me da miedito.

Igual que no hay verdades absolutas, no hay dos cosas iguales, por lo tanto no hay dos cuerpos iguales, ni hay dos lactancias iguales. Conozco a mamás que lo pasaron muy mal por culpa de los frenillos de sus hijos que tuvieron que operar. Sé de una amiga que no tuvo ni un solo problema desde el inicio y fue todo como la seda desde que parió a su hijo. Conozco a quienes ni lo intentaron y decidieron dar biberón desde el primer día. Hay otras que lo intentaron y por x motivos lo dejaron. Casos miles… Cada uno diferente, ni mejor ni peor.

Me quedé bastante mosqueada con esto. Siempre he defendido la lactancia materna porque me parece lo más adecuado para un hijo. He vivido momentos duros pero son superados por los momentos maravillosos-purpurina. La información está ahí al alcance de todos. Cuando vas a ser madre, ves las opciones, te empapas de datos, eliges y cuando llega el momento se hace lo que se puede. No siempre sale lo que una quiere. Yo no tiré la toalla y busqué soluciones como pude. Luché con poquito apoyo por poder dar el pecho al pichón. Eso me hace sentir aún mejor. No os voy a engañar: me hace sentir jodidamente orgullosa y bien. Haberlo conseguido es algo que, de alguna manera, me está resarciendo del triste y frío parto que tuve.

Y ya estoy haciendo algo que NO quiero: justificarme. NO tengo por qué estar dando explicaciones de mis actos. Me veo casi obligada a hacerlo para dejar fluir este mosqueo interno que tengo.

Todas las que somos madres (y los que son padres) hacemos los MEJOR para y por nuestros hijos. Es así. Me da igual cómo hagan si son felices. Cada uno busca sus caminos en la vida. No voy a perder más tiempo en debates enrevesados sobre maneras de criar a los hijos.

Si quieres dar teta, la das. Si quieres dar biberón, lo das. Si quieres llevar a tu hijo a la guardería, lo llevas. Si quieres tenerlo en casa, hazlo. Si quieres hacer colecho, tú/vosotros misma/mismos. Si el colecho te parece una atrocidad, no lo hagas.

Estaría bien dejar estas discusiones sin fin, porque todas queremos lo mejor para nuestros hijos.

Como ya me estoy repitiendo, voy cerrando esta entrada.

Evidentemente, aquí voy a seguir defendiendo la (mi) lactancia materna, la crianza con apego y todo lo que conlleva. No por eso tenéis que estar de acuerdo con lo que digo. Cada uno elige su camino y eso no debe suponer un cisma entre padres.

Sólo quiero que pichón sea feliz. ¿A que vosotras también queréis lo mismo para vuestros churumbeles?

No juzguéis, por favor.

Welcome to aDOSlescencia

Llegamos a los temidos dos años. Confirmo que el bebé/niño da un cambio (casi) radical. Pichón fue (casi) exacto como un reloj. Su cambio coincidió, pasados unos días de la celebración de su cumpleaños, con que estuvo un par de noches con fiebre por un virus, de esos que vas al médico y te dicen que hay un virus por ahí, que lo tiene todo el mundo, pero que curiosamente no sabes de nadie que lo tenga.

Lo que le pasó fue que tuvo fiebre alta por las noches y que estuvo sin hacer caca como 4 días. No quería comer prácticamente nada, sólo teta. Por esa parte me quedaba tranquila porque por lo menos algo sí que comía y le hidrataba (tampoco quería agua). Ahí empezó a cambiar con la comida de forma bastante significativa. De no comer nada cuando estuvo pachucho, a comer en plan muy selectivo.

Antes comía (casi) de todo. Pedía de todo lo que veía. Lo probaba y si no le gustaba se lo sacaba de la boca sin más. Fue llegar a los dos años y la hora de la comida podía llegar a ser un poco “drama”. Si no le apetecía lo que veía en el plato, diría que la mayor parte de las veces, se quejaba con grititos y llanto. Cogía el plato y se lo quitaba de delante. Entonces invocabas a los dioses de todas las religiones y pedías paciencia. Pasadas unas semanas la cosa mejoró bastante. Aunque sigue con días malos, ya va volviendo a comer mejor en cuanto a variedad. No sé si influiría también el calor veraniego.

La verdura que antes tomaba a la plancha, o en sopa, o en purés con fideos, hay días en los que se la come y otros no. Tampoco la quiere en tortilla (tortillas ni de coña se las come ahora). Antes, por ejemplo, se comía el calabacín en un suspiro y ahora, cuando lo ve, es como si viera al mismo diablo.

La fruta, que antes comía a bocados tan ricamente, o se la doy en zumos (naturales, hechos en casa) o tururú. Hace un tiempecito compramos una exprimidora magnífica (un regalazo de papá). No es una licuadora en sí, es un extractor de zumo tipo “masticante”; es decir que lo que hace es aplastar la fruta/verdura contra un filtro (hay de varios grosores) mediante una especie de tornillo gordote. Es una maravilla de máquina y puede con todo. También le gusta la fruta deshidratada tipo “chip crujiente”. Así es como toma fruta (sé que no es la mejor manera pero menos da una piedra).

frutaLo que come sin hacerle ningún asco es el pan y el queso. Me hago a la idea de que estamos en casa del abuelo de Heidi y tan ricamente. En esta casa somos amantes de una buena fondue 🙂

HeidiEl tema de las rabietas, aunque llevaba meses que se podía enfurruñar por algo, se acentuó. Antes tenía algún “encabezonamiento” pasajero. Ahora no hay día en que no tenga un par de momentos de estos como poco. Hay que ponerse en la piel del niño, más cuando no sabe decirnos qué le pasa. También debemos aprender a controlar nuestro estrés y agobio. Porque no voy a mentir, estar en medio de una de estas situaciones una y otra vez, agota. Aquí os dejo un enlace sobre el tema. Os recomiendo el libro de Rosa Jové, Ni rabietas ni conflictos. También os dejo aquí enlace a un video con una entrevista a ella. Lo podéis ver a partir de 01:01:45.

La hora del baño estuvo yendo por rachas un tiempo. Había días en que no quería bañarse. Otros iba solo hasta la bañera muy contento. Misterios de la vida. Esto duró unas semanas. Ahora va sin problemas y de buena gana. Incluso pone la alfombrilla del baño, coge su toalla…

Igual pasó con lavarse los dientes. Tuvo esas semanas de odio al cepillo de dientes y ahora va y lo coge él solito. Se da unos cepillazos, con un brío, que se tiene que exfoliar y todo, jijiji.

Sus horarios siguen siendo más o menos rutinarios. Si algún día se “tuerce” y, por ejemplo, no hay quien le haga dormir la siesta, suele cambiar un poco sus horas hasta que vuelve a la “normalidad” en un par de días.

Cortarle el pelo es im-po-si-ble. Mi madre es peluquera y se lo ha estado cortando siempre. Hace meses fue la última vez que lo intentamos. Mi madre desistió. Dijo que no podía, que nunca había visto tal rebelión en todos los cientos de niños a los que habrá cortado el pelo en su vida. Pichón se retuerce, bracea, llora, se le caen los mocos, babea, grita, tiembla, patalea… Se pone todo perdido de pelitos y lo pasamos todos mal. Hemos decidido que durante un tiempo vaya “salvaje”. Así que tiene un look particular, pero es el niño más bonito del mundo jiji (¿qué voy a decir siendo la madre?). No pasa nada si está una temporada con pelis-loquis como yo digo. Es un niño perfecto y feliz, con pelo corto o salvajito.

Pero no todo va a ser “malo”. Con dos años, el bebé-niño (ya más niño que bebé) se hace más independiente. Le gusta intentar hacer cosas solo. Pichón, por ejemplo, coge la esponja y se lava solo, lleva su plato/cubiertos a la mesa, se levanta solo y se baja de la cama para irse solo al salón…

Te sabe decir lo que quiere (aunque aún no hable, se expresa muy bien con sus gestos y grititos). Ha empezado a tener sus gustos/preferencias. A la hora de vestirse le gusta elegir sus camisetas y sus zapatos. Ayer mismo quiso ir en zapatillas a la calle. Le dejamos porque tampoco se va a acabar el mundo. No quedaba muy elegante, pero él iba feliz de la vida. Menos mal que después aceptó que se las cambiáramos por los tenis (que me llevé por si las moscas).

Se entretiene solo mucho más rato. Por las mañanas puedo ir a la cocina a hacer cosas o ponerme a limpiar la casa tranquila. Él se pone a jugar con sus cosas, o le gusta ver sus dvd´s de la serie “Minúsculos” un rato… Admito que es más fácil dejarle un rato viendo dibujos que estar jugando con él, pero intento usar la tele sólo para cuando necesito estar haciendo cosas en otra habitación y no puedo tenerlo a la vista.

nino-jugandoEn definitiva, diría que ellos ganan independencia y personalidad. Los padres ganamos en paciencia y, atención a la cursilería, amor. Sí, porque con dos años, un niñito ya te da abrazos de verdad, besos con ganas y con sentido. No es lo mismo que un bebé tierno, que achuchas y sonríe. Un niño de dos años te devuelve el abrazo y cuando aprieta hasta te emocionas.

Pichón se nos hace mayor y mola.

¡Os reto, bandidas!

Viendo que parece que gustó la entrada anterior sobre los cambios “inesperados” en el estilo de vida de una mujer cuando tiene un hijo, os voy a lanzar un reto.

122 - Reto[1]Animaos y escribir en vuestros blogs una entrada contando en qué aspectos ha cambiado vuestra vida/rutina/costumbres. O contad anécdotas, como por ejemplo de cosas que nunca imaginabais que pasarían y han pasado/están pasando.

Eso para las que ya son mamis.

super-mom-and-you-rockPara las que no son mamis, me gustaría lanzar el reto de otra manera. Contadnos en qué manera creéis que os va a cambiar la llegada de vuestro retoño. ¿Qué expectativas tenéis? Así, cuando seáis mamis, podréis ver en vuestros blogs lo que pensabais y si se cumple o no.

¿Os apetece participar? Pues guardad esta imagen (la de aquí abajo) para acompañar a la entrada que escribáis al respecto. Así, como si fuera un premio bloguero, os la paso, jijiji, porque no me cabe la menor duda de que sois/seréis unas Supermamis.

supermami_Tengo curiosidad por leer vuestras experiencias.

Espero que os deis todas por aludidas, que no tenga que pasar lista, eh! 😉

Donde dije digo

Cuando vas a ser madre sabes que te va a cambiar la vida. Eres consciente de que vas a tener que dejar cosas de lado y hacer otras nuevas. Asimilas que eso de tener tiempo libre (para ti, para descansar-desconectar) va a desaparecer por un largo tiempo. Pero, hay cosas de esas que crees “innegociables”. Esas cosas que desde siempre has tenido como principios o pilares en tu vida. Eso que crees que es imposible que lo cambies porque te conoces y sabes que eso es así o te da un jamacuco. Ja! Parece que estoy escuchando un “Te-lo-dije!” detrás de mi cogote.

Estas son unas poquitas de esas cosas que he tenido que cambiar sí o sí.

Duchas por la mañana

Desde que me conozco, si no me duchaba por la mañana NO era persona. Necesitaba sentir el chorro de agua cayendo, el olor de la espumita, mi crema hidratante… Y si me podía lavar el pelo también, mejor que mejor. Añade ese acondicionador o mascarilla que dejas actuar unos cinco minutitos. Mmm… Así se empieza un día como dios manda.

diario-de-una-volatil-ducha-relajante-04Pues, señoras y señores, eso se acabó. La duchita tiene que ser rapidita y con brío. Me ducho cuando encuentro el hueco perfecto. Suele coincidir con que el pichón esté muy entretenido jugando con algo. Esto implica ducharse con la puerta del baño abierta y la mampara de la ducha sin cerrar para poder tener campo de visión y el objetivo (al niño) localizado en todo momento. ¿A qué hora? Impredecible. Puede ser a media mañana, después de comer, mientras merienda, por la noche…

Ah, y eso de ensimismarse con cremas hidratantes pasó a la historia. Si me voy descamando cual serpiente que muda la piel, un pegote de crema rapidísimo en la zona afectada y listo.

En general, pasa con todo lo relacionado con la higiene: hay que buscar el momento. Una odisea en verano para los pelacos corporales. Pero ya soy toda una experta en el arte de pasarme la cuchilla por las pantorrillas en un pis pas. Yeah!

Mi café

¿Café? ¿Eso qué es lo que es? Me molaba después de la ducha mañanera tomarme mi buena taza de café, con un pelín de leche. Me daba la vida, la chispa, el empuje… Era una súper consumidora de café en todas sus variantes: expresso, nube, cortado, mitad, doble, solo, con hielo, capuccino, macchiato, frappé, granizado, con bola de helado dentro… Mmm…

cafes-malagaNo tomo café desde ni me acuerdo… 3? 4 años? Por ahí. Eso sí, tomo, de higos a brevas, un descafeinado. En casa tampoco tomo mucho (descafeinado) porque el pichón siempre, sieeeempre quiere probar de lo que yo esté tomando. En el desayuno me roba sorbitos de mi vaso. Claro está, no le voy a estar dando café ni aunque sea descafeinado. La cosa es que me lo tomo en plan “a escondidas” (tampoco es eso jjj). Tengo que buscar ese huequito. Mientras me conformo con el olor por la mañana del café que toma papá antes de irse al trabajo.

Congelar comida

Qué ascazo me daba la comida congelada. No podía entender a la gente que compraba carne y la congelaba. No. Me daba una grima infinita.

tupperwareAhora os habla la reina de los tupper. El de la carnicería se frotará las manitas cuando me ve llegar porque le hago el agosto. Eso sí, voy de como una o dos meses al mes porque con el cargamento que me llevo tengo provisiones para un largo tiempo. Después de comprar cantidades (casi) industriales de carne y verdura (que también me llevo media frutería), la cocino y la reparto en mis maravillosos tuppers con etiquetas. Haciendo memoria, suelo tener albóndigas en salsa, hamburguesas, pollo en filetes para empanar, salchichas en salsa, sopas variadas, purés variados, carne picada ya frita con pimientos, cebolla, ajo para poner en la pasta, pollo/ternera en salsa… Con eso más lo que tenga en la nevera, fijo que en un mes no volvemos a hacer la mega-compra. Prefiero invertir un día en cocinar y tener el congelador listo para sacar el menú del día, a tener que estar comprando-cocinando a diario.

Siestas

Odio las siestas. Me sientan francamente mal. Se me revuelve el estómago (a veces hasta me he despertado y he vomitado). Me suelen dar dolor de cabeza. Me desoriento y no sé si es por la mañana, por la tarde, por la noche…

siestaDesde que nació el pichón, me he pegado algunas siestas de campeonato. No han sido muchas, pero ahí están. Sí, estoy cansada y me vendría bien echar una cabezadita. Pero, siendo sincera, prefiero invertir ese tiempo en hacer otras cosas (tomarme ese café, estar con el portátil, ver algún capítulo de alguna serie, hacerme la manicura-pedicura…). Cuando me he dormido la siesta ha sido porque realmente estaba muy muuuy mal. Espero no tener que dormir muchas más.

Seguro que hay muchas otras cosas que, las que sois madres, habéis cambiado radicalmente, ¿verdad?

Propósito

Voy a intentar cumplir un propósito. Me he dado cuenta de que al cabo del día siempre, sieeempre sale de mi boca alguna queja. Sé que soy una persona quejosa de naturaleza (quien no llora, no mama). Me sale así, sin más. Resoplo/suspiro sin darme cuenta, lo admito. Hay días muy cansados. Unos son más pesados que otros. Llevo tardes en las que diariamente me acaba doliendo la cabeza y termino en la noche con mi chupito de enantyum y una retahíla de quejas en la boca. No me gusta. No quiero que el pichón tenga que escucharme resoplando día sí y día también, porque intuyo que acabará con el mismo soniquete.

Es verdad, estoy cansada y me siento como si me hubiesen apaleado al final del día. Tanto física como mentalmente. Pero voy a ver si tengo narices de dejar de quejarme de una vez.

youcandoit¿Podré estar aunque sea un solo día sin quejarme? Lo veo complicado, pero no imposible. Os contaré.

Y la nave va

Ayer por la mañana mientras jugaba a hacerle pedorretas al pichón y él se partía de risa, he podido ver asomar las dos puntas blancas de sus nuevos dientecitos: los dos colmillos inferiores. ¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! ¡¡Dientes, dientes!!

Han tardado en llegar. Se han hecho de rogar. Ya os conté aquí que al pichón le empezaron a salir los dientes bastante tarde (sobre el primer año). Él va a otro ritmo: lento pero seguro.

No me voy a centrar en el suplicio que hemos tenido que aguantar con los comentarios sobre la dentición de mi hijo. Como todo, va por fases. Ahora la tabarra va en otra dirección: “¿por qué no habla?/¿cuándo va a hablar?”. A ver si dice una palabra ya y pasan al siguiente tema de “braseo” (será la escolarización, imagino).

ordensalidadientesComo veis en esta imagen, los caninos que suelen aparecer antes son los superiores. Pichón ha decidido que mejor sean los inferiores. Así, rompiendo moldes. Y suelen salir sobre los 16/23 meses. A mi niño le están empezando a salir con 26 y, por lo general, desde que asoma la punta hasta que está todo el diente fuera, puede pasar muuucho tiempo. No sé, como un mes o así. Van lentos.

Por ahora, recién inaugurada la aparición de los caninos (¡2 a la vez!), podemos decir que sólo faltan por aparecer los segundos molares. Viendo que pueden empezar a salir hasta a los 33 meses… aún tenemos tiempo.

Lo bueno de que le salgan los dientes tan tarde es que, seguramente, sus dientes de leche empezarán a caerse más tarde y, por tanto, los definitivos saldrán más tarde. Es como una especie de “seguro dental” que hará que sus dientes estén sanos durante más tiempo. Salen más tarde ergo se estropean más tarde. Todo tiene su lado bueno.

Otro súper avance con el que nos ha sorprendido es que ayer mismo decidió tirarse solito del tobogán grande. Tampoco es que nos hayamos quedado con las patas colgando, eh! Pero hace una ilusión tremenda.

Él se tiraba solo por los toboganes pequeñitos desde hacía unos meses. Para el grande, siempre nos pedía la mano porque se le iba el cuerpo para atrás.

Ayer no. Ayer se nos lanzó muy valiente y muerto de risa. No quería hacer más que subirlo y tirarse. Llegar al suelo y volverse a subir para deslizarse una y otra, y otra, y otra vez… Entró en un bucle mezclado con risas y emoción. La tonta de su madre, una servidora, no dejaba de grabar y hacer fotos. Hasta que el móvil se quedó fundido sin batería, jjj.

toboganOtro detalle es que hasta hace poco subía los peldaños al tobogán pequeño (al grande no, que va con una escalera de otro estilo) a cuatro patas. Ahora ya sube de pie, apoyándose con las manos en las barras laterales. Verle subir de pie los peldaños y tirarse solo por el tobogán grande me hizo sentir felicidad a raudales.

Después me da un poco de penita porque veo que crece y se nos hace un niño. Ya no es un bebé. Aún no es un niño. Pero está muy cerca de serlo. Ay, que me pongo sentimental…

Nuestras NO-Vacaciones

Por los blogs en que me muevo veo que muchas contáis vuestras vacaciones. Entiéndase por vacaciones salir de casa unos días. En ese sentido de la palabra, lo nuestro han sido unas no-vacaciones.

Me gusta leer cómo os lo habéis pasado, qué habéis hecho y cómo ha sido la experiencia de viajar con peques.

Viajar con el pichón aún me da mucho “respeto”. Me da cosita que se angustie en el coche si estamos mucho tiempo en carretera. Suele aguantar como 30/40 Km. (media hora, 40 min.) y se pone a revolverse en la silla. Se cansa. Normal, si yo también me canso.

Otro motivo por el que no nos decidimos a salir de casa unos días es por “descuadrar” mucho los horarios del niño. En este aspecto, lo admito, soy un poco Rottenmeier. Lo sé. Toda cuadriculada. El papá es mil veces más flexible (me pregunto si será porque él no le duerme ya nunca y la que se encarga de eso es una servidora… mejor dicho, mi pecho jjj).

20140111-004658De por sí, pichón es un niño trasnochador. Lo que me faltaba era que lleguen las mil y monas y que no quiera dormir. Normalmente se duerme sobre las 12 de la noche. Imaginad si le da por cambiarle un pelín la siesta…. La noche es un festival: él a tope y mis ojeras también. Ha habido días en que ha variado la siesta y nos han dado la 1 y pico de la mañana. Lo “divertido” es que a las 8.30/9 está en pie. Y una, que es así de sensible también, cual princesa y el guisante, se resiente por no dormir. Tened en cuenta que aún hace un par de tomas durante la noche (eso en noches “guay”), lo que implica que yo me despierto. Duermo tramos de 2/3 horas alternados con tramos de desvelo y posturas imposibles (brazo arriba, espalda ladeada…) mientras el pichón mama (pueden ser 5 minutos, o puede ser hasta una hora). Así que irme de vacaciones y dormir en ese plan, no lo veo. Eso contando con que el niño no se extrañe de dormir en otra cama/sitio. Ah, y siendo exigente querría una cama King size porque ya puestos, quiero/queremos estar cómoda/os, jiji.

Si fuese menos cuadriculada, sensible y exigente… Si fuese más relajada, tranquila e improvisada, quizá sí hubiésemos viajado. Porque no hay nada malo en ello y porque se puede viajar con niños. Es sólo que no siento que ha llegado el momento.

Otro punto, menos preocupante, es la comida. Nos hemos pegado un verano en el que el pichón ha estado tiquismiquis a la hora de comer. Por suerte, ha vuelto a su ser (¿sería por el calor?). No imagino estar 4 ó 5 días con rabietas históricas con cada plato que pusiese en la mesa. Porque en casa lo sobrellevas con paciencia, pero si estás por ahí y comes fuera, ya te pones de los nervios (la gente te mira mal, te da cosa entrar a algunos sitios, miras y remiras menús sabiendo que con este va a gritar más o menos…). 4 rabietas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) diarias se sobrellevan mejor en casa que fuera, creedme.

Bueno, me centro. A lo que iba: por todo esto, y por pereza general, al final no hemos salido de vacaciones a ningún sitio. Peeero hay otras alternativas. Hemos estado intentando ver cosas nuevas con el pichón. Vivimos en la costa, en plena zona turística, por lo que hay algunas opciones interesantes.

Hemos ido a un zoo que tenemos relativamente cerca y nos hemos hecho un pase anual para ir cualquier día. Los días en que no sabíamos qué hacer, nos hemos ido al zoo a pasar la tarde. Pichón disfruta corriendo de un lado a otro y señalando animales.

tigre-sumatraHemos visitado parques molones que nos pillan un poco a trasmano pero que son enormes. En comparación con los que tenemos por el barrio, es como ir al Central Park. También tienen animales, zona de juegos, lagos, fuentes grandes, miradores, estanques… Papá se llevaba la pelota y a jugar se ha dicho.

parque-paloma-vista-aereaAh! Y pichón se ha montado por primera vez en un carrusel. Lo gracioso es que a él no le mola montarse en un caballito. Él siempre, sieeempre elige montarse en una jirafa de la fila interior que ni sube ni baja. Cualquiera le convence de montarse en otra cosa. Lo tiene claro y se sujeta bien a su querida jirafa.

JIrafaHemos ido a un delfinario. Era pequeñito y hacía calor de morirse, pero en la zona de los pingüinos se estaba fresquito, jijiji. También fuimos a un parque-acuario con muchos peces, medusas, cangrejos, estrellas de mar… Pichón quería tocarlos todos y se conformaba con darle toquecitos a los cristales.

sea-life-1Hemos ido a museos. Esto me ha hecho especial ilusión porque me encaaaanta la pintura y poder ver a mi pichón mirando un Chagall, qué queréis que os diga, a mí me emociona. Fue su primera vez en una pinacoteca y se portó de diez. Había una zona para niños, en plan interactiva, pero no le dejaron jugar porque había piezas metálicas. Ahí se enfadó y lloró bastante. El disgusto se le pasó en la tienda, jjjj. Se lo quería llevar todo, igual que sus padres ;P

ChagallTambién fuimos a un museo arqueológico donde nos hizo gracia ver figurillas precolombinas de mujeres dando el pecho y porteando a sus bebés. Pichón las señalaba y las miraba con curiosidad, jiji.

Museo_ArqueoEstuvimos en una exposición en un museo pequeñito de un pueblo de aquí al lado. Exhibían cosas (muebles, objetos, libros…) de los años ochenta. Era pequeño pero estuvo bien recordar y ver cosas del año de la polca.

Hemos estado yendo de paseo a pueblitos cercanos. En un par de ellos nos encontramos mercadillos “medievales”. Había muchas cosas chulas y comida buena. En uno nos compramos un pedazo de queso gigante que nos ha durado menos y nada. Pichón se lo iba comiendo a bocados por la calle. Somos muy ratones en esta casa. En otro pueblito hubo una fiesta que consiste en que por la noche apagan las luces del alumbrado público y llenan las calles de velas. Van repartiendo velas (encendidas) para que tú mismo vayas encendiendo las que te vas encontrando por las aceras. Pichón iba con su vela, pero en vez de encender las del suelo, las iba apagando jajajaja.

luna-mora1Viviendo en la costa, sí, hemos ido a la playa. Muy poco, pero hemos ido. La tenemos aquí todo el año y cuando menos nos gusta es en verano. Está saturada y no nos hace gracia estar rodeados muy de cerca. Ni que decir tiene que elegimos días entre semana y horas “tontas” para ir. Como por ejemplo un lunes a las 7 de la tarde, en vez de ir un domingo a las 5. EnLaPlaya2Una recomendación genial es ir a la playa de noche. Es, a mi parecer, cuando mejor se está. Hay poquísima gente (haberla, hayla), la arena no quema, hay sitio de sobra, si quieres ir al agua nadie te salpica, no hace calor de la muerte, el cielo es una maravilla… Hemos ido así como a final de la tarde y después a cenar al chiringuito viendo la puesta de sol. Otra vez fuimos una noche que había una súper luna llena y el espectáculo de colores al anochecer no tenía precio.

PlayaAtardecerTambién hemos hecho de anfitriones para unos amigos que vinieron de fuera de España. Tienen un peque de la misma edad que el pichón (se llevan días). Nos conocimos por internet, en un foro. Ha estado bien la experiencia de conocernos “in person”. Porque, conocernos, casi nos conocemos “de toda la vida”. Y es que nos “encontramos” cuando estábamos embarazadas. Fuimos de ruta de parques y sitios chulos. Nos asomamos a una estupa budista que hay por la zona, paseamos por pueblecitos, fuimos a la playa (de noche), cenamos en sitios un tanto “exóticos”. A nuestros niños les pirran los fideos chinos jajajaa. Es genial estar con mamás con las que conectas y que tengan peques de la edad del tuyo. La pena es cuando se van… Ainsss…

stupa-bEn estos meses de verano también hemos ido con nuestros sobrinos por ahí. Hemos ido al zoo, de parque, a cenar… Como les vemos poquito, hay que aprovechar que tienen ellos sus vacaciones. He estado rodeada de chicos, jiji. Todo son niños. Curiosamente, en nuestras familias, las “nuevas generaciones”, todos son niños.

batteryPara no haber salido fuera, no hemos parado :). Parece que si no te vas, no estás de vacaciones. En vez de gastarnos el dinero en viajar, lo hemos invertido en cenas, comidas, atracciones, parques temáticos… No ha estado nada mal. Aunque cuando veo aviones por el cielo, me dan ganas de subirme a uno, jijiji. Ya llegará el momento. Mientras a disfrutar de lo que tenemos cerca. Parece que no, pero sí que hay muchas cosas bonitas que hacer y ver en nuestro entorno.

MAMAMORFOSIS

Llegó el gran día. Hace escasos minutos que ya se puede descargar, de manera totalmente gratuita, el e-book “Mamamorfosis, las 200 caras de la luna”.

The reason most people never reach their (2)Os dejo AQUÍ el enlace directo por si queréis haceros con él.

Voy corriendo a descargármelo.

¡Qué ganas de leerlo!

Además, Aguamarina nos propone participar en el RETO  “Estoy en plena MAMAMORFOSIS”. Consiste en que  durante todo el mes de septiembre compartas alguna de las frases de Mamamorfosis que más te haya llamado la atención, una especial con la que te hayas sentido identificada o alguna con la que hayas conectado especialmente.

Para compartirla, copia la frase  que hayas elegido en tu muro de Facebook, en Twitter o Instagram, añade los hashtags:  #mamamorfosis #estoyleyendomamamorfosis @demicasaalmundo y los comentarios que consideres oportunos.

estoy leyendo mamamorfosisSi pasáis por su BLOG podréis participar en el sorteo de unas tazas chulísimas.

Bueno, aquí os dejo que la cosa se pone interesante… ¡Que lo disfrutéis!

Somos la leche

Vuelvo a retomar el tema de la lactancia. Os voy a hablar de cómo/cuando llega. Pasé por una cesárea y me tragué muchas falsas afirmaciones como que la leche tardaba más en llegar por no ser parto vaginal. Influenciada porque esto me lo decía hasta la limpiadora que pasaba por la habitación del hospital, me lo acabé creyendo. Tonta que era una. O no. Porque si hasta una pediatra, en una visita a urgencias, te dice que tú no tienes leche, te lo crees. Te lo está diciendo una médico pediatra, que algo sabrá del tema, no? Pues NO. Ni puñetera idea tenía la tronca. No le faltó tiempo en recomendarme tal marca de leche artificial que darle al pichón. Anda que… Para haberle puesto una queja por semejante asesoramiento de mier…

Somoslaleche

La subida (o bajada… no sé cómo llamarlo) de la leche no tiene nada que ver con el tipo de parto que tengas. Es un proceso fisiológico que empieza a ponerse en marcha cuando sale la placenta del cuerpo de la mamá. Cuando se desprende la placenta, bajan los niveles de progesterona y suben los de prolactina, que es la hormona encargada de la producción de leche materna. Antes, la madre produce calostro (incluso en la última fase del embarazo). Poco a poco la leche va subiendo y desaparece el calostro.

La llegada de la leche suele tener unos síntomas muy claros:

Aumenta el tamaño del pecho.

Sensación de hinchazón o congestión en el pecho.

Sensibilidad en las areolas.

Febrícula (aumento de la temperatura), escalofríos.

A veces, estos síntomas no se tienen. Yo no los tuve. La matrona me tocaba el pecho y decía: “uy, sí, están duros, en nada tienes leche”. Yo los notaba turgentes pero no dolían ni molestaban. Hasta me estrujó (dolió un pelín) y sacó calostro que era amarillento y denso. Así pude comprobar que mi hijo estaba alimentándose de mí. El calostro es súper-mega-importante y les alimenta. Con cuatro gotitas, por poco que parezca, se sacian. Ya os expliqué aquí que el tamaño del estómago en un recién nacido es minúsculo. Por algo lo llaman “oro líquido”. Aquí podéis ver sus componentes. Parece magia que las mamás produzcamos eso, ¿verdad?

En este blog os explican muy bien cómo se produce la leche materna. y cómo madura y cambia su composición.

tipo+de+lecheA lo que iba, que me lío. Hay mujeres que no sienten nada especial cuando les sube la leche y piensan que no tienen. Si le añadimos una cesárea y comentarios desalentadores, tenemos casi asegurado un fracaso en lactancia materna. Como sabéis, soy cabezona y me empeñé en seguir. A pesar de tener mucho en contra, lo conseguí. Yeah!

La subida de la leche suele empezar entre 30/72 horas después del parto cuando los niveles de progesterona llegan al punto más bajo. Mientras la prolactina va subiendo. Siempre, tras el parto, se asegurarán de que hayas expulsado toda la placenta porque, si queda un trozo adherido, la subida de la prolactina es menor y afecta a la producción de leche. Curioso, ¿verdad? Todo hormonal. A mi madre, por ejemplo, tras el parto (mío) tuvieron que hacerle un legrado porque quedó placenta dentro. Sus lactancias no fueron una maravilla. Recuerda que le dolía y lo pasó regular. Antes no se estilaba eso de dar pecho. Lo que molaba y estaba de moda era dar biberón. Qué penita.

Tened muy claro que la subida de la leche va a producirse con toda seguridad. Confiad en vuestros cuerpos. Hay casos excepcionalmente raros de hipogalactia (falta de leche). Es muy raro que después del parto no se inicien o fallen los mecanismos fisiológicos que desencadenan la producción de leche materna. Aquí os explican sobre esto.

Lo ideal es que nada más nacer, os dejen tener a vuestro bebé con vosotras, piel con piel. Podéis intentar el autoenganche (que sea el bebé solito quien llegue hasta el pezón y se enganche). Yo no lo hice. Estad siempre juntitos. Si volviese atrás, no hubiese dejado más que lo mínimo e indispensable al pichón en la cuna. Le hubiese tenido conmigo en la cama. Siempre juntos. Es lo mejor. Ponedle todo el tiempo que haga falta al pecho. Entended que demanden pecho cada pocas horas. Es normal. Comprobad la postura, que la boca del bebé esté bien colocada, que NO duela…

mamabebePor descontado nada de usar chupetes. Lo recomendable es esperar a que la lactancia esté instaurada y, después, si queréis probar a dárselo, perfecto. Antes no. Nuestra querida matrona me dijo que se lo pusiera el mismo día que me lo trajeron a la habitación. Según ella no pasaba nada. Qué desastre…. Menos mal que pichón nunca quiso chupete. Lo aguantaba un ratito y lo escupía. A mí me daba angustia insistirle al pobre. Ponía unas caras de asco que eran un poema. Nunca le insistimos, ni ante comentarios pesados tampoco.

Que no os líen ni os cuenten milongas. Por favor, sé que me repito como el ajo, pero si estáis seguras de querer dar pecho y tenéis problemas, buscad una buena asesora de lactancia. Entrad en grupos de apoyo que os ayuden en momentos de bajón (que los hay).

Si os duele, si os salen grietas, ampollas, perlas de leche… o si os sentís mal porque pensáis que no está funcionando, buscad el apoyo adecuado. Puede ser un mal agarre, puede ser que el bebé tenga frenillo (hay de varios tipos), puede ser por una mala postura…. En general nada que no tenga solución.

AGARRE+CORRECTOOs dejo un par de vídeos interesantes. Espero que os guste y lo disfrutéis.

Por descontado, si tenéis dudas podéis contar conmigo, aunque tan sólo soy una mamá.