1+1=3

El comienzo es caótico. Llantos seguidos de sueños profundos. Momentos de locura sin parar y acto seguido la calma absoluta. Cuando crees que lo tienes controlado aparecen pequeños contratiempos: gases, cólicos, dolor de pecho, desvelos, muchas cacas o pocas cacas… Dudas. Dudas mucho. Consultas. Los abuelos te dicen cosas “de antiguos”. Hay pediatras que no tienen ni idea de lactancia materna. Hay otros que te sueltan un folleto del (angustioso) método Estivill.

Las pocas personas que conoces con hijos dieron biberón y se pierden en conocimientos básicos. Llegó un punto en que dijimos que no íbamos a escuchar a NADIE. Ni un bebé tiene que llorar para ensanchar los pulmones, ni se envician con la teta, ni se malacostumbran a los brazos, ni muchísimo menos manipulan. Esas lindezas y otras burradas hemos tenido que escuchar.

Nuestra forma de críar (o crecer juntos) es respetuosa con pichón. Hacemos colecho porque lo vemos natural y normal. A mí me lo pide el cuerpo y el alma. Tengo que sentir cerca a mis amores. Tenemos una cuna de colecho desde el principio. Es esta. Pero con una normalita de Ikea se puede hacer el apaño (buscad por internet. Hay bastantes tutoriales). Los primeros 5 meses le dejaba dormir ahí. Después de darle el pecho lo volvía a poner en la cuna. Cuando fue más grandecito le dejaba dormir en la cama junto a mí por comodidad. Para mayor tranquilidad del papá, poníamos una almohada atravesada en medio, para que no chocara con el pichón cuando estaba de su lado. Nunca hemos tenido ningún incidente. Conforme el pichón empezó a tener movilidad, él mismo fue rodando de la cuna a la cama y viceversa. A veces se queda en su cuna gran parte de la noche. Aún sigue pidiendo teta por las noches. Dos, tres, cuatro, cinco veces… depende. Hay noches que está hasta las 7 de la mañana sin pedir. Otras (las que más) pide más a menudo. Pero no llega a despertar del todo. La que no duerme en esta casa soy yo XD

kamasutrapapas

A pichón le mola mucho dormir en la postura “La H infernal” (yo acabo metiéndome en la cuna casi entera).

Cuando dejamos de (obligarle a tomar) darle biberones me sentí liberada de un peso enorme. Nunca más volvió a usar un biberón. No ha querido chupete. Al principio sí se lo poníamos (gracias a los “sabios” consejos de la matrona y a la insitencia “abuelil”), pero acababa escupiéndolo. Le daba asco. Ponía caras raras. No le íbamos a obligar si no quería. Cuántas veces he aguantado comentarios sobre esto… Pffff…

Nunca ha tomado un potito, ni papilla de cereales y de frutas muy, muy pocas veces. Empezó con cereales normales (arroz, pasta, pan, galletas..). No hemos hecho realmente BLW (Baby Led Weaning). Tomó purés sólo al comienzo (un mes o así) y después ya pedía sólidos (escupía los purés y metía las manos en platos ajenos porque quería otra comida).

Respetamos sus ritmos. Si no camina, ¿para qué obligarle a ponerse de pie o a ponerle zapatos? Creo que empezó a usar zapatos con año y medio y porque empezaba a caminar y ya hacía fresquete para ir sin nada. Aquí tenéis algunos motivos para saber  por qué no calzar a bebés que no caminan.

Nunca me ha gustado el parquecito, me parece una jaula de bebés. Ni os cuento del tacatá. Hemos preferido darle su espacio y libertad para moverse (bajo vigilancia, obviamente). Sin saber estaba aplicando las ideas de Pikler. No hemos puesto nunca ningún seguro en puertas de armarios, ni protectores de esquina o picos de muebles. Nunca hemos tenido problemas con eso. Quizá también es que pichón es un niño relativamente tranquilo. El único incidente que hemos tenido fue un descuido de papá que sin querer le pilló un dedito con una puerta. Nada grave. Pichón estuvo un tiempo que siempre que veía esa puerta la señalaba y con cara de preocupación negaba con el dedo tieso (como diciendo que ahí no se iba a apoyar por si se hacía pupa).

Hemos adaptado el espacio que compartimos en casa con él. No es realmente Montessori en estado puro, pero se le parece bastante. Tiene sus libros y juguetes, todos clasificados por cajas, a su alcance y casi todos en el salón, que es donde más tiempo pasamos. En su dormitorio tiene libros que aún no leemos y juguetes que están por estrenar (no le damos todos de golpe. Los vamos rotando/cambiando). En la cocina también tiene cosas a su alcance (tipo snacks, agua, zumos, galletas y juguetes de comiditas de trapo (san Ikea) para jugar a cocinar).

IKEAduktig-peluche-verduras-juego

No va a la guardería y no está en nuestros planes. Si puede estar conmigo en casa, no necesito dejarlo en ningún sitio. Si los dos padres trabajan y no queda otra, entiendo que haya que llevar a la criatura a una guardería o escuela infantil. No es nuestro caso. El tema de socializar mucha gente no lo entiende. No hace falta ir a una guardería para eso. Pichón es sociable aunque serio. En el parque interactúa con otros niños. Cuando salimos a comprar, saluda hasta al charcutero. Cada vez que el repartidor de mensajería trae un paquete, le enseña sus juguetes y saluda. Alguna que otra vez ha jugado con la niña de los vecinos (no somos de estar metidos todo el día unos en casas de otros).

No tenemos prisa porque crezca. Hemos aguantado (y seguimos haciéndolo) comentarios del tipo:

¿Cuándo le van a salir los dientes? – tardaron pero han salido.

¿Este niño cuándo va a andar? – lo hizo con año y medio, pero llegó.

¿Cuándo va a ir a la guardería? – NO va a ir.

¿Cuándo va a hablar?… – Entiende todo lo que le dices, imita sonidos de animales, baila, sabe identificar personas y a sí mismo, distingue formas y colores, sabe distinguir las partes del cuerpo, señala, si le pides algo sabe hacerlo (tipo: coge esto o aquello, ven aquí, dame la mano…). Cuando le parece habla su galimatías personal y da sus gritos. Le gusta salir a la terrza y dar voces, jejeje. También suele dar grititos en el portal (eso de que resuene le hace gracia).

Las comparaciones son odiosas. Cada niño tiene su ritmo y todos (a no ser que haya problemas) van a llegar al mismo punto, antes o después. Por eso hay que hacer oídos sordos: los comentarios, aunque bienintencionados, acaban agobiando. Te hacen dudar. Te hacen sentir mal.

Es muy importante encontrar un pediatra medio decente. El nuestro es respetuoso con la lactancia, el colecho… Nos dijo que son asuntos personales, en los que no debe meterse nadie. Si a nosotros nos parecen bien y somos felices, nadie debe inmiscuirse. Siempre me ha felicitado por darle el pecho. Claro que un buen día, en una visita rutinaria, comentándole que el pichón no dormía muchas horas seguidas durante la noche, nos soltó un folleto del método Estivill. Yo creo que ese día se fumó algo raro. Nos quedamos con la boca abierta y nos fuimos de la consulta “flipando piruletas”.

Hasta día de hoy, en dos años, sólo ha tenido una gastroenteritis con 8 meses y 2 ó 3 resfriados normales (mocos y poco más). Nunca ha tenido fiebre alta. Ni las vacunas le dieron reacción. Es un niño sano y espero que lo siga siendo por mucho tiempo. Le vemos feliz y activo. Si vas siguiendo tu instinto te salen las cosas de forma natural. Fijaos que nosotros hemos estado haciendo cosas que después hemos descubierto que son BLW, Pikler, Montessori… Y ya puestos nos apuntamos algo de Waldorf, jeje.

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5 comentarios en “1+1=3

  1. Que bueno lo del camasutra de padres ejjejeje Lo de los zapatos de los niños no lo sabia, de todas maneras, es absurdo comprarle zapatos a bebes, valen caros, se les quedan pequeños enseguida entonces para qué? comprale cosas útiles por dios!!!! Nunca lo entenderé, eso de ponerle zapatos….

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    • Lo de los zapatos no tiene sentido. Son cosas que si las piensas, les encuentra su lógica. Y vaya si son caros! como para tener que guardarlos nuevos (entre otras cosas porque casi todos los bebés se arracan literalmente los zapatos de los pies).
      Lo del Kamasutra es tal cual, jiji.

      Le gusta a 1 persona

  2. Anda! Es curioso. Yo le regalé esa caja de frutas y verduras a mis sobrinos. La vi un día y me encantó. También tienen un conejito monísimo que sale de una chistera que también me enamoró (de IKEA).

    Con respecto al colecho… mi chico quiere hacerlo. Soy yo la que no está muy por la labor. No sé porqué ya que todas habláis maravillas pero… ngá! Me cuesta. Soy un poco territorial con mi cama :/…

    Y con lo de hablar, lo que estás haciendo, oídos sordos. Yo tardé un huevo y parte del otro en hablar. Eso sí, una vez empecé, no me callé. Con decirte que mis primeras palabras fueron: ‘Mamá, quiero un vaso de agua’. Mi madre flipó. Todo muy clarito. Muy tarde, pero muy clarito. Debe ser que yo era un bebé muy de no frustrarme (para que voy a hablar si no me van a entender?). Aunque les preocupó un tiempo que me hubiera quedado sorda (tuve un problemilla de muy bebé y en aquellos tiempos no valoraban las secuelas con la facilidad de ahora). El caso es que hablé ^_^.

    Ains, que ganas de que llegue este momento :).

    Un abrazo 🙂

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    • Gracias por tu valiosísimo testimonio jajaja. Nosotros decimos que cuando hable, soltará también una frase así del estilo XD
      Si todo está bien, no necesita hablar. Si señalando termina antes, para qué va a gastar su energía en intentar hablar sin tener claro que le vayamos a entender.
      Cuando tengas a tu retoño, ya verás si te apetece o no hacer colecho. Creo que eso surge. O te sale hacerlo o no te nace.
      Abrazo 🙂

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