Cesárea programada

En aquel momento estábamos un poco en shock. Primeriza y medio asustada, medio emocionada… Te “dejas hacer” porque un médico sabe más que tú, obviamente. Te hablan como si fueras una ignorante de la vida y te convencen. El parto me daba mucho miedo pero me podían las ganas de tener a mi hijo en mis brazos, por fin, sano y feliz.

La fecha fue a elección del ginecólogo y sus preferencias. Coincidía que era verano, así que cuadraría a su antojo el día y a su absoluta conveniencia. De hecho, cuando nació mi hijo, fue el cuarto que nació allí por cesárea en el día (había otras programadas y una fue de urgencias).

Así que el ginecólogo decidió nacer a mi hijo en la semana 38 y 5 días. Porque sí. Porque le vendría bien ese día en el que estaría a tope sacando niños como churros y llenándose el bolsillo. Si miráis por internet podréis ver que el coste de una cesárea ronda los 3.000 euros (y de ahí para arriba). No sé cuánto ganará un médico por una intervención de este tipo, pero hacer 3 ó 4 en un día seguro que le supone, como poco, unas buenas perras. Entiendo que son médicos y no dependientes de una tienda (con todo el respeto a estos porque aguantar al público y horarios de caca tiene lo suyo), que han estudiado una carrera, se han especializado, han currado mucho hasta llegar donde están y salvan vidas. De acuerdo, pero lo de manipular nacimientos y tratar el tema como si fuese algo “mecánico”, no lo veo. No lo entiendo.

Esta imagen sacada de aquí nos da unas pistas…

Captura de pantalla 2015-06-27 a la(s) 11.44.06

Ahora, con el tiempo, no puedo evitar sentirme mal por no haber intentado otra opción, otra forma más respetuosa con mi hijo para que naciera. Aclaro que estoy totalmente a favor de que se practiquen cesáreas, si es necesario. Hay ocasiones en las que no queda otra o es la mejor opción, como en mi caso. Pero ¿y si hubiese podido esperar a que tuviera pródromos de parto y, una vez que nuestros cuerpos empezaran el proceso, hacer la cesárea, por ejemplo? O podríamos haber “discutido” la fecha. Una fecha más cercana a la f.p.p. para darle el máximo tiempo posible para su desarrollo. Una fecha consensuada entre el médico y los padres.

No me duele que me rajaran para sacarle. Hubiese aceptado todos los dolores del mundo por verle llegar. Me duelen otras cosas como pensar en lo mal que lo pasaría él. ¿Cómo se sentiría? Ya no sólo por invadir su espacio y sacarle de donde debería estar hasta que “la vida” decidiera su día para conocer este mundo salvaje, sino por el tiempo que pasó sólo, sin entender qué narices pasaba. Cuesta aceptar que lo pasara mal. Más cuesta perdonarme por haber dejado hacer, por no protestar, buscar opciones e información.

Tengo que pasar página y sentir que hice lo que pensé que era lo adecuado. Es algo que tengo aún pendiente.

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