Encontrándote

Así fue cómo, por fin, tras la odisea pasada, llegabas a nuestras vidas. El saber que estabas ahí fue una sorpresa inmensa porque no te esperaba “tan repentinamente”. Esta vez fuimos cautos. Sopesamos si contarlo o no. Decidimos que se lo diríamos sólo a nuestros padres y hermanos desde el principio. Si algo salía mal de nuevo, ellos nos apoyarían y de todas formas se acabarían enterando. Cuando lo conté en casa de los abuelos, acabamos llorando todos como magdalenas. Fue muy emotivo dar la noticia. Coincidió con que faltaban 3 días para mi cumpleaños. Les dije que a ver si adivinaban lo que me había regalado papá. Como no acertaban les di una pista: “lo llevo puesto”. No vieron anillos, ni pendientes, ni nada de ropa o zapatos especiales ni nuevos. Tenían cara de póker. Me llevé las manos al vientre y dije que estabas allí dentro. Fue bonito. Me llovieron lagrimitas, abrazos y felicitaciones.

Al resto de familiares esperamos hasta pasar la ecografía de la semana 12, ya bien pasadas las fiestas de navidad y año nuevo. A los amigos tardamos aún más. A mi mejor amiga (a partir de ahora la llamaré tía Em) se lo dije pasadas las 20 semanas, con barrigota asomando.

Tomamos la decisión de llevar todo el proceso de embarazo y parto con el seguro privado. Sólo de pensar que hasta la semana 12 no hacen ecografías en la s.s. me daba pánico. Si algo iba mal, quería saberlo cuanto antes. La primera visita fue casi enseguida, con cinco semanas. Me hicieron una eco y, evidentemente, sólo se veía el saco gestacional pues era aún pronto para ver poco más. Hasta la semana 9, que volvimos, no supimos si estaba todo en orden.

Y vaya si lo estaba! Fue la primera vez que te vi. Cuando empezó la ecografía y se conectó la pantalla a mi lado, se me iba a salir el corazón de lo nerviosa que estaba. Quería ver lo que pasaba ahí dentro YA. Entonces apareciste, como un pegotillo minúsculo, cabezón, con tus bracitos y mini-piernas, moviéndote. Tu corazón parpadeaba y sonaba como el galope de un caballo acelerado. Entonces se me desató el alma y me puse a llorar, a soltar tensión, a sentir que me salía energía contenida por todos los poros, a sentir un inmenso alivio. ¡Por fin! Eras tú, conmigo, allí latiendo, conmigo… La enfermera me daba la mano y me acariciaba el hombro. El ginecólogo, para quitar tensión, creo que hacía chistes tontos –ni me acuerdo-. Papá no pudo venir, pero estaba la abuela que también te vio. Salí de allí flotando pero aún con mis temores. Quería que te quedaras conmigo y que estuviera todo bien.

9Sem
9 semanas – 2,70 cm.
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5 comentarios en “Encontrándote

  1. Hola!

    Es precioso, ver al chiquitín y oírlo, y ver como se mueve. Tengo muchas ganas aunque creo que me queda todavía para que me den la cita de la eco. Yo voy a seguir por lo privado pero esta vez, también voy a seguirlo por la seguridad social (ya ves, yo al revés que vosotros), por tener segundas opiniones, no sé. A lo mejor es tonto.

    Vamos, que mañana tengo cita con los dos: mi ginecólogo y la de cabecera. A ver que me cuentan.

    Besos y que todo siga bien 🙂

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    • Cuando te quieras dar cuenta, estarás viendo a tu “pegotillo” saltimbanqui en la eco. Al principio el tiempo parece que no pasa. Yo ansiaba que pasaran las semanas. Después verás que ha sido todo rapidísimo.
      Está bien si tienes dos opiniones si te puede hacer sentir más segura. Yo lo hice todo por privado. El contar con ginecólogo 24 horas al día y con el hospital a 10 minutos de casa, tener un control exhaustivo cada mes con su correspondiente ecografía… eso es lo que necesitaba para estar tranquila.
      Qué ganas de saber lo que te dicen mañana.
      Un abrazo

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      • Ya he tenido la primera visita por la SS. Nada que ver con la otra vez, que me tocó una sustituta y se limitó a apuntarlo en mi cita. Hoy he salido de allí con peticiones de cita para ginecología (que no ha funcionado la máquina así que me tendrán que llamar), me han mandado con la enfermera, la enfermera me ha citado con la matrona (que yo pensaba que la enfermera era la matrona pero era mentira XDDDD) y con cita para analíticas varias. Ahora en un ratito me toca el gine privado, que supongo que será más de lo mismo. A ratos me siento un poco hipócrita, por doblar pruebas, hacer el seguimiento por dos sitios pero… es que no quiero que pase nada que yo hubiera podido evitar con una segunda opinión. No sé. Seguiremos informando ^_^

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  2. Que bien! Después de la tormenta… Que suerte que pudieras llevarlo por seguro privado, a mi me lo denegaron por haberme operado dos veces, se ve que solo quieren tener a personas sanisimas…

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    • Menos mal que llegó mi pichón que se hizo de rogar. El seguro privado no me puso pegas para nada. Sólo para ciertas pruebas tuve que pedir la autorización pertinente que me dieron sin ningún problema y casi en el acto. Además se podía tramitar desde internet y respondían rapidísimo.
      Lo de los seguros es un mundo.

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